De todo un poco

Hoy arranca la cuarta ronda de negociaciones del TLCAN; de aquí que –y lo he comentado antes–, hay que diferenciar entre las razones que explican cuándo se fortalece el dólar contra otras monedas y las que exponen cuándo se debilita el peso. La primera se debe, hoy en día, a que se regresa dinero de todo el mundo a EEUU, y la segunda es cuando el ambiente local o noticias de ámbito nacional, interfieren en el tipo de cambio; hoy estamos viendo una combinación de ambas. Como las tasas van a subir en EEUU, mucho dinero está regresando al dólar; por otro lado, como aparentemente las negociaciones del TLCAN se han complicado y existe la posibilidad de que “alguien” se levante de la mesa, también le ha pegado al peso. Dicho lo anterior reitero lo que ya les anticipaba, va a mantenerse alta volatilidad en la relación peso/dólar.

Lamentable y triste es la división en el PAN, muchos pierden con ello y pienso que gana AMLO y gana el PRI; esta es justo la razón de mayor preocupación de cara al proceso electoral, no se ponen de acuerdo para escoger a uno y se dividen; todos tienen intereses particulares y no ven por México, de verdad solo ratificaron lo que ya sabíamos: vergonzoso, lastimoso y desconsolante.

Una buena noticia, relativamente, es que la inflación –tal y como lo comentó el Dr. Carstens–, empieza a ceder; tocó su punto máximo en agosto y por segundo dato consecutivo, vuelve a bajar la cifra anual ahora a 6.35%.

Semana crucial para España.- El absurdo separatismo pierde fuerza aunque los extremistas seguirán dando lata, desafortunadamente no hay solución fácil, pero parece que mano dura, no reconocimiento de independencia y “guardar” a Puigdemont y compañía, parecen ser parte de la solución más viable; preciosas las marchas en Barcelona y Madrid, de millones que quieren ver a España unida.

Empieza una nueva temporada de reportes de las empresas que cotizan en la Bolsa en EEUU, las expectativas son que nuevamente se superen para bien reportes previos, movidas por una economía –que muy a pesar de su impresentable presidente– marcha bien y con fuerza.

Tendremos que afrontar un poco de volatilidad porque el peso mexicano, al ser una de las monedas más líquidas del mundo, es muy sensible a estos aspectos del orden global; y sobre todo en el tema local, por el mal presentimiento que existe en torno a las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Los invito a afrontar esta volatilidad con tranquilidad, y entenderla como transitoria.

@juansmusi

#FuerzaMexico

No sé ni por dónde empezar, son tantas las emociones encontradas; dolido, triste, pero a la vez orgulloso y sorprendido por la respuesta de la sociedad. Nada será suficiente para tratar de reconfortar la pérdida de tantas vidas, pues nada es más importante que ellas y es muy doloroso para quienes tuvieron esa tragedia; mi más sentido pésame y solidaridad a todos los que perdieron a un ser querido.

Este sismo no únicamente nos sacudió y nos movió físicamente, sino también nos sacudió del confort y la apatía histórica; nos dimos cuenta de que juntos podemos demostrar el gran país que somos, ya que sin que alguien nos organizara y diga qué hacer, sacamos lo mejor. Ojalá y esta experiencia la podamos capitalizar llevando hacia adelante al hacer cambios históricos y estructurales. Que la ayuda y la entrega en los meses venideros no se vaya olvidar, ya que este tema va para largo y muchos mexicanos nos van a necesitar y nosotros vamos a tener que ayudar por un período prolongado de tiempo. Al margen, propongo las donaciones a la Fundación Slim, donde por cada peso acabará siendo $6.00.

No quiero politizar este tema y esta reflexión, simplemente quiero hacer notar que hemos demostrado –en una semana– de lo que somos capaces cuando queremos. Hemos confirmado, tan sólo siete días, cuánto amamos a este hermoso país y a su gente; por lo que hacia adelante debemos seguir demostrándolo, sin que sea necesario para ello sismos, tragedias, etc., simplemente amándolo y haciendo por él, lo que más conviene para nosotros que somos MÉXICO!

Esta entrega que hemos manifestado debe mantenerse a largo plazo, las ideas e iniciativas (mismas que son extraordinarias), las tenemos que llevar a cabo y concretar; tenemos que aprovechar el momento y coyuntura histórica para hacer un golpe de timón.

El impacto económico del sismo se sentirá en el corto plazo; las cifras estimadas de daños son manejables para las finanzas públicas, entre lo que se ha apartado para fondos de desastre, la deuda que se ha emitido para tales fines más la ayuda que llega de la sociedad y de fuera, podemos salir avante! Más adelante, la recuperación debe ser incluso benéfica para la economía y el país; tan solo piense cuántos nuevos edificios, casas e infraestructura se renovarán, cuántos empleos, inversión y gasto significará esta reconstrucción de México.

De nuevo, quiero anteponer las vidas que se perdieron y pensar que no serán jamás en vano, que debido a esta sacudida nuestro país reflexiona, actúa y se transforma; que estas vidas y estas familias por lo menos tengan el consuelo de que este país se puede transformar con la misma entrega con la que nos hemos volcado a ayudar y a buscar la pronta recuperación.

No pierdo de vista la importancia de esta semana en materia de economía y finanzas, que destaca por la tercera ronda de negociaciones del TLCAN en Otawa/Canadá, ronda clave en la que se discuten asuntos relacionados con la manufactura y exportaciones y que tocan al sector automotriz. Saliendo bien librados de esta reunión, las cosas nos pintarían bien. También es semana de junta de Banco de México, y aunque no se espera movimiento de tasas, será importante leer el comunicado que emite nuestro Banco Central; por cierto la semana pasada la inflación cedió algo de terreno para acumular el 6.53%, bajando del 6.66%.

#FuerzaMexico, que esta experiencia no sea en balde, que nuestra actitud y esencia dure y que nos lleve a ser una gran nación en todo momento!

 

@juansmusi
Septiembre 27, 2017

Cambio de prioridades

De momento, la agenda de EEUU cambió las prioridades, debía tener muy pronto sus discusiones presupuestales y la autorización para subir el techo de la deuda; en pocas palabras hacer el presupuesto 2018 y el Congreso darle permiso a Trump de –temporalmente– permitir subir los niveles de endeudamiento, para poder pagar los intereses de la deuda norteamericana y la nómina de ciertas dependencias gubernamentales. Este suceso se registró la última vez en octubre de 2013 en tiempos de Obama, y los republicanos boicotearon esta iniciativa de tal manera que el gobierno cerró transitoriamente algunas dependencias, hasta llegar a un acuerdo. Era probable que en esta ocasión, los demócratas se la devolvieran a Trump y este escándalo momentáneo, tuviera también consecuencias vergonzosas para la administración de tan poco cuerdo presidente. No es trágico, se arreglaría, pero ruido y vergüenza sí ocasionaría.

Bueno pues estos temas se posponen, debido a fenómenos climatológicos: Harvey, que puede haber costado $100 billones de dólares en daños e Irma $50 billones de dólares; hoy se avocan a aprobar estas partidas extraordinarias, y luego volverá la agenda política a normalizarse. Otro tema que está sobre la mesa y podría ser determinante en el rumbo que tome el fallido líder, es la reforma fiscal: El mercado y comunidad anticipan que le aprobarán algún tipo de reforma, de no ser así, habría fallado en todas sus iniciativas y podría desinflar de manera importante a las bolsas norteamericanas que están creyendo en él.

Karma es negar y desconocer el cambio climático, y que dos fenómenos naturales te sacudan tan fuerte; así mismo es karma pensar que te aprobarán un muro, cuando lo que necesitas es reconstruir estados severamente dañados.

Otra pregunta interesante es, “Who is going to make America great again?” (¿Quién va a hacer a América grandiosa de nuevo?), ahora que hay que reconstruir Texas y Florida…; seguramente obreros, en su mayoría mexicanos, a quienes no convendría deportar de momento.

En el tema geopolítico las cosas se han calmado entre EEUU y Corea del Norte, pero el tópico ahí sigue, y no hay que darlo por terminado. Como dije anteriormente, dos personas muy inestables juegan “amenazas”, con armas muy poderosas; no puedo dejar de comentar lo asombrado que estoy con la postura de México ante tal problema, siendo un país neutro históricamente ¿qué hacemos haciéndole segunda a Trump con un loco como Kim Jong-Un?, ¿Por qué expulsamos al embajador de Corea del Norte de México? ¿De verdad cree la SRE que ésto nos va ayudar a que Trump nos vea mejor? ¿Alguien cree que negociaremos mejor el TLCAN al hacer esta tontería?

En fin, me parece equivocado y delicado agredir así a un líder que no se anda con rodeos, y más si siempre hemos sido neutrales.

Por último, hago un llamado a que todo México nos solidaricemos con los estados afectados por el sismo de la semana pasada, que para colmo, golpeó a los estados más pobres; ¡es momento de dar a quienes más nos necesitan!

 

JUAN SEBASTIÁN MUSI AMIONE

@juansmusi
Septiembre 2017

NO ES NORMAL…

Mi columna es financiera, estoy consciente de ello; pero para crecer y también mejorar en esta materia, tenemos que evolucionar antes o de la mano en cosas que a muchos les parecen normales y no lo son…

No es normal y mucho menos correcto, corromper para obtener una ganancia, buscar y beneficiarse de la relación con funcionarios de cualquier nivel, porque vergonzosamente aquí en todos los rangos roban con el fin de cerrar un negocio y repartir «comichas» a diestra y siniestra. Mucho menos es normal admirar y querer emular a la gente, que ha hecho de esa forma ilícita, su fortuna.

No es normal evadir impuestos bajo ningún concepto, esto es un círculo vicioso, siendo el pretexto: no pago porque se lo roban, efectivamente así es; sí roban…, y mucho, pero la solución no es esa. La estructura fiscal del país va de la mano con el nivel de desarrollo, crecimiento, bienestar y estabilidad; mientras más personas paguen impuestos, mejor infraestructura, servicios de salud, educación, seguridad y nivel de vida. Comprar facturas, hacer simulaciones, esquemas de “outsourcing”, no es normal ni benéfico para nadie; se vale la estrategia fiscal cuando ésta promueva el desarrollo y crecimiento de las empresas, vía deducibilidades y mejoramiento de la estructura del propio negocio o empresa.

No es normal conformarse con pagar impuestos y no recibir nada a cambio, también debemos exigir de nuestros políticos y autoridades ya que nos hemos confundido; son ellos quienes deben servir a los contribuyentes, son servidores públicos.

Tampoco es normal y menos se justifica que porque, todos o la gran mayoría lo hace, se puede hacer; sí, está mal, está mal y no por existir una mayoría corrupta, el mal se aminora.

Tampoco será normal ni benéfico votar por el menos peor, votar por aquel que impida que llegue al poder el populista. Exijamos, y más ahora a nuestros servidores públicos que salgan con sus mejores cartas, que nos brinden verdaderas opciones de cambio.

El no ser corrupto no es un atributo de alguien, es una obligación y un valor entendido! Exijamos que se presente un plan de largo plazo para México, un plan integral con visión a futuro, con objetivos reales de a dónde queremos que esté o llevar a nuestro país.

Ser honestos es una obligación, y no la razón o motivo para votar por «el diferente».

@juansmusi

Algo no cuadra

No deja de ser paradójico el constante empeño de vastos sectores de nuestras sociedades por acrecentar sin medida el tamaño del Estado –como si el estatismo fuera bueno en sí–, pretendiendo que con ello buena parte, sino todos sus problemas se solucionarán como por arte de magia, si se toma en cuenta al mismo tiempo el creciente desprestigio de la clase política en general y de una serie de entidades públicas en particular, que han hecho que muchos se hayan desencantado tanto de la cosa pública, que la masa de votantes disminuya elección tras elección.

En efecto, si casi cada semana se destapa algún escándalo sea de gobiernos o de entidades públicas, tanto del propio país o –dada su envergadura– de otros a veces bastante lejanos, resulta más que llamativa la profunda y porfiada fe que tantos le tienen al Estado.

A lo anterior se suma el hecho que al encontrarnos en sociedades donde impera un politeísmo valórico escalofriante, que hace que para tantos, las nociones de bien y mal cambien como el viento, muchos piensen o crean que quienes accedan a los más y más cargos públicos que generaría este crecimiento exponencial del Estado, se comportarán de manera intachable. Esto también es curioso, pues como hemos dicho tantas veces, detrás de estos cargos públicos hay personas, iguales a todos nosotros, de manera que son los sujetos y sus convicciones quienes imprimen su sello a los cargos que ocupan y no lo contrario, pues “el hábito no hace al monje”.

Finalmente, esto se hace más patente todavía si se considera además, que para algunos sectores, la ética y la política discurren por cauces separados, de tal forma que los criterios de una no podrían aplicársele a la otra, pues la primera sería el reino de los principios y la segunda el de los resultados.

Todo lo anterior hace, se insiste, que esta confianza, completa entrega e incluso fe mesiánica que muchos profesan hacia el padre-Estado sea más que paradójica. Ello, pues es evidente que si un sujeto sin principios ya es peligroso en la esfera privada, con mucha mayor razón lo será en la pública –en virtud del poder que se adquiere–, cuya muestra son los constantes escándalos que nos remecen. Por tanto, algo no cuadra en esta situación.

Sin embargo, tal vez una explicación podría ser que los que defienden a brazo partido este estatismo asfixiante sean distintos de quienes se han desencantado de la política y de la cosa pública en general, fruto de sus abusos. Lo cual querría decir que quienes estarían mayormente interesados en un Estado que lo controle todo serían los primeros y no estos últimos, que al no sufragar debido a su desencanto, le estarían allanando el camino a aquéllos, cuyos votos podrían terminar imponiendo su ansiado estatismo al total de la población.

De ser así, lo que correspondería hacer a los desencantados, pese a su desilusión, sería participar en el debate político, para al menos intentar a través de sus votos, que no triunfe ese estatismo. Ello, pues tal como se han dado las cosas hasta ahora, existe una alta probabilidad que de triunfar este último, crezcan más aún el escándalo y la corrupción. En consecuencia, los que se quejan tanto por esta situación no tienen derecho a lamentarse después si no participan en el debate público.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho

Observar una doble moral, nos puede llevar a la perdición

Estoy muy preocupado por el proceso electoral del 2018; muy probablemente nuestro país decida mal y tome un rumbo equivocado, ya que el hartazgo, enojo, ignorancia y el sentimiento de que no puede haber peores gobernantes de los que ya hemos tenido, nos pueden llevar a tomar una mala decisión.

Y sí, ya estamos hartos, cansados de los abusos, de los robos, de pagar impuestos y no tener servicios de calidad en educación, salud y obviamente por la gran inseguridad que se vive!

Lamentablemente somos una sociedad cómplice y condescendiente a la burla de la corrupción y del enriquecimiento ilícito de los políticos; hemos sido demasiado tolerantes y nuestra sociedad es cómplice de las corruptelas y malos manejos de los funcionarios públicos. Los grandes negocios, las grandes licitaciones y las nuevas fortunas son el resultado de esta complicidad de la iniciativa privada con el gobierno; surgen nuevos ricos, nuevas fortunas y grandes empresas y empresarios de la “nada”.

Los vemos en los eventos sociales, los conocemos y no sólo no nos da vergüenza su cinismo y su descaro sino que hay quienes incluso se sienten muy importantes de ser sus amigos, de disfrutar con ellos de sus excentricidades mal habidas; así es, con una doble moral los toleramos, los presumimos y no nos avergüenza el origen de sus fortunas.

Si gana quien no le conviene a México, será una consecuencia de nuestra doble moral, de esta tolerancia a la corrupción y a la tranza.

Basta México! Si todo esto no nos avergüenza, no lo denunciamos y lo seguimos permitiendo y además presumiendo, tendremos lo que nos merecemos. Basta a la “cultura” de la tranza, basta a la corrupción y sobre todo basta a la impunidad.

Ahora en este momento hay una gran oportunidad de sentar precedente de hacer justicia: a Javier Duarte, su esposa y todos sus cómplices –que son muchos–, todos a devolver lo que nos robaron y a pisar la cárcel.

Falta muy poco para elegir el nuevo rumbo que puede tomar el país, hagamos de nuestra parte lo correcto, eligiendo lo mejor posible, erradicando la complicidad podrida entre gobierno e iniciativa privada; seamos congruentes, dejemos de practicar esta doble moral que está hundiendo a México y por ende a los mexicanos.

El pueblo va a elegir al “diferente” porque equivocadamente lo hemos empoderado. La percepción de la gente del pueblo es que empresarios y gobiernos se enriquecen cada día más, mientras que ellos cada vez están peor. Los amigos del sistema son los ricos, quizá no es la realidad ni se puede generalizar, pero esta es la percepción que se tiene.

@juansmusi
Julio 26, 2017

Necesitamos un cambio, más no el que está tomando fuerza

Tenemos que dar un vuelco a la forma en que se ejecuta la política y el gobierno en México; ahora que vienen las elecciones, más pienso que lo que menos necesitamos es populismo. El populismo regala, otorga sin recibir nada positivo a cambio, generando mediocridad y flojos que exigen cada vez más; el populismo es retroceder, y es esto lo que más me preocupa del candidato que actualmente luce más fuerte, en términos de intención de voto. No que sea un Hugo Chávez o un Nicolás Maduro, eso no es realista, es más bien sensacionalista; lo más alarmante de esta amenaza es el retroceso con su visión y su poco mundo, hoy sigo leyendo este libro con sus propuestas y visión hacia la presidencia, cuando lo termine, prometo compartir mi análisis del mismo.

México requiere de un estadista con una gran visión, aunque muchas de estas cosas visionarias no sean populares; de entrada corregir la pésima estructura fiscal y gravar el consumo y medicinas.

Algo que también tiene que hacer este nuevo estadista es combatir frontalmente la corrupción así como a todos los políticos y empresarios que la alimentan y acrecientan a diario; repito, erradicar dramáticamente los niveles de corrupción y de impunidad ya que vergonzosamente aquí las ratas como Javier Duarte roban mucho y no les pasa nada. Por cierto, ¿ya estará más sonriente que en Guatemala?, ¿ya le habrán especificado el plan de su «castigo»?, veo perfecto el pacto: «Tu aguanta en el bote de aquí a las elecciones y luego te ayudamos a salir; es cosa de tiempo». Exijo como sociedad, más memoria y cero tolerancia a la impunidad grosera; este individuo tiene que pagar y sobretodo DEVOLVER todo lo que robó. ¿Cuándo nos darán a conocer los montos de lo incautado y recuperado?

La visión de estado incluye una política fiscal impopular, pero eficiente, eventualmente tendría que ser como en el mundo desarrollado, gobierno dando educación y salud de primera; así es y debe ser en un país como el nuestro que aspira a las «grandes ligas», una nación que pertenece al G-20.

Otra cualidad de ese nuevo líder es que tenga mucha cultura y mucho mundo, sin ello, no se puede entender al orbe y el rumbo que está tomando; cuando sólo conoces México y te niegas aprender y cultivarte en el exterior, te condenas, pero si eres líder también condenas a tu sociedad y/o subordinados.

Debemos tomar conciencia del nuevo proceso electoral, ser influyentes en la gente cercana a nosotros y explicarles por qué no conviene lo que a todas luces parece la salvación.

Llevo diciendo esto mucho tiempo: “Nuestro país está muy enojado; enojado decides con el estómago y las patas”, hay que ver lo sucedido con el “Brexit” y a los Norteamericanos con su flamante presidente…pero sobre todo las consecuencias nefastas, que dichas decisiones que se tomaron enojados, han generado!

JUAN SEBASTIÁN MUSI AMIONE
@juansmusi

Julio 19, 2017

Con emotiva carta Isabel Miranda de Wallace recuerda a su hijo Hugo, quien fue secuestrado y desaparecido hace ya 12 años

Isabel Miranda de Wallace activista por “necesidad”, fundadora de Alto al secuestro, hizo pública en sus redes sociales una carta dedicada a su hijo secuestrado ya hace 12 años.

Isabel Miranda, mujer admirable, que contra todo pronósticos y poniendo mucha veces en juego su propia vida, estableció un precedente a través de su Fundación Alto al secuestro de que a falta de apoyo de las instituciones, la participación e iniciativa ciudadana puede dar resultados eficientes; en su carta que se ha hecho viral en redes sociales expresa el lamento clamor de miles de madres y familias que padecen hoy en día el flagelo de la violencia.

Alejandra Diener como Directora y Fundadora de Informando y Formando Organización, así como su equipo de colaboradores nos unimos y solidarizamos con el profundo dolor que vive nuestra admirada Isabel Miranda de Wallace, y lanzamos un enérgico llamado para que se solucione pronto la lamentable situación de violencia, inseguridad e impunidad que sigue en aumento en México.

A continuación la carta que dedica Isabel Miranda a su hijo Hugo Alberto:

11 de julio de 2017

Hijo:

Hoy se cumplen doce largos años de haberte perdido, de no tocarte, abrazarte, mirar tus ojos, celebrar nuestros cumpleaños y navidades como familia, la convivencia con tu alma gemela (tu hermana) con quien tenías una relación de entendimiento total, en fin, nos arrancaron de tajo la vida, porque aunque yo siga respirando, mi vida cambió por completo, por dentro me siento incompleta, partida en dos, me haces falta, por otro lado, es un infierno el ambiente en el que vivo desde que te secuestraron aquel 11 de julio de 2005.

Todo absolutamente todo cambió, mi mente y mi cuerpo siguen negándose a aceptar lo que te pasó y lo que nos pasó a toda la familia, trato de apartar en la noche los pensamientos de tus últimos momentos, y me vuelvo loca cuando me pongo a pensar lo que sentiste cuando te diste cuenta que te tenían secuestrado, cuando un puñado de mal vivientes te escogió para tratar de obtener dinero fácil porque te sabían amado por tu familia, y sentían que tú tenías algo que ellos no.

Entre más tiempo pasa más me duele tu ausencia, cuando te secuestraron no entendía cómo era posible que yo pudiera seguir respirando si tu no estabas con nosotros, cómo había personas que por dinero podían causar tanto dolor y daño.

Y mi corazón se rompió cuando me enteré que no conformes con haberte arrancado la libertad, también te habían arrancado la vida, ahí se murió la mitad de mi corazón.

Nos causa un profundo dolor que no hayamos tenido por lo menos el consuelo de tener tu cuerpo, cuando pensé que había llegado al límite del dolor y los secuestradores de su maldad, me enteré de lo que hicieron a tu cuerpo y esa herida nunca la sanaré, aún tengo claro que tu no era únicamente cuerpo, aunque sé que tu espíritu, tu esencia está con Dios, no deja de dolerme e indignarme la maldad de estos delincuentes.

Ahora paso también de la tristeza a la gran indignación cuando algunos de los responsables de tu muerte se dicen inocentes y se victimizan, le pido a DIOS que haga justicia aquí y ahora, porque la ley terrenal no la ha hecho. Ellos le apuestan a que yo me rinda o me muera para evadirse, por eso le pido a Dios que me conserve con vida para verlos sentenciados y que paguen por lo que hicieron.

El otro día me enviaron una de esas cadenas que hacen por whats app un pensamiento llamado “De madre a madre”, el cual en esencia dice que las madres de los delincuentes si pueden ir a las cárceles donde sus hijos son mantenidos por los impuestos que los ciudadanos pagamos, ellas sí tienen la oportunidad de abrazarlos en Navidad o en sus cumpleaños, a mí me fue arrancada esa dicha.

Muchas personas trataban de consolarme diciéndome que Dios sabe porque hace las cosas, hoy entiendo que esto no fue obra de Dios, sino del demonio.

Pese a tantas perdidas en muchos sentidos, y saber que tus secuestradores siguen respirando y comiendo, estoy segura que, aunque tarde, llegará la justicia. Yo, mientras tenga aliento lucharé por ello y por dejar a tu hija y a toda nuestra familia un país menos violento y con menos impunidad, sé que hoy suena lejos, pero creo en Dios y en México, hoy te recuerdo con las palabras que nos decíamos al despedirnos:

TE AMO

Tu mamá

También hay cosas buenas

Últimamente he recibido muchos ataques y críticas, derivado de mi opinión con respecto a los resultados electorales que recién vimos en el Estado de México. Como explicaba en mi artículo anterior, el resultado no nos debe de alegrar; sin embargo esto favorece a la continuidad tanto en los mercados financieros como en la economía del Estado, por encima de la demagogia y populismo absurdo que proponía la candidata de una izquierda arcaica, en donde el eje de su campaña se fincó en la cancelación de la mayor obra de infraestructura del sexenio (el nuevo aeropuerto de la CDMX).

Estoy consciente de lo mal que estamos en materia de corrupción y de impunidad; de hecho estoy frustrado, enojado e impotente ante el descaro de los funcionarios públicos y la terrible colusión con la iniciativa privada, pero también estoy consciente que de 1995 a la fecha han ocurrido cosas buenas en este país. De la fecha citada al día de hoy, podemos hablar de que hemos vivido un ciclo de 22 años de tasas de inflación bajas, en comparación a lo que se experimentaba en los 70’s 80’s y principios de los 90’s; llevamos más de dos décadas en donde el financiamiento se convirtió en una opción real para la clase media, para adquirir inmuebles con tasas atractivas con la facilidad de fijarlas y a plazos mayores a 15 años. Así mismo se volvió una realidad la alternativa de que mucha gente, que no tenía acceso a la compra de un automóvil, lo hiciera a través de financiamientos a tasas permisibles, la construcción de bases financieras sólidas también permitieron tener transiciones presidenciales y no crisis recurrentes sexenales.

De la misma manera se implementaron reformas estructurales que llegaron tarde y a destiempo, pero que al final nos han traído beneficios: la reforma en telecomunicaciones hoy nos permite tener celular casi a toda la población y la disminución en tarifas ha sido notable, la reforma financiera ha sido positiva para personas y empresas; y estoy seguro que la reforma energética, en el largo plazo, también lo será. Es cierto que hay mucho por hacer, y sobre todo reconocer que los próximos líderes de este país, tendrán que asumir los cargos con convicción de estado, vocación, amor al país y no como una carrera corta para enriquecerse impunemente de forma ilícita.

No sé a quiénes vayan a poner como contendientes a la presidencia las principales fuerzas políticas, pero lo que sí tengo claro es que si no eligen bien y hacen coaliciones, tenemos la amenaza de rezagarnos, poniendo en el poder a un monstruo demagógico y populista, este gran riesgo es inminente!

@juansmusi
Junio 14, 2017

Los requisitos de las democracias

Para muchos, la democracia representativa como forma de organización política, es una auténtica panacea, al punto de considerarla un fin en sí mismo: lo importante es así estar en democracia, no lo que se logre gracias a ella. Y casi esperan que como por arte de magia, se solucionen todos los problemas de una sociedad y el futuro de la misma esté asegurado.

Sin embargo, pocas cosas se encuentran más alejadas de la realidad que esta absurda creencia. Y ello se debe a que al igual como ocurre con las instituciones públicas y el mismo Estado, las democracias están constituidas por personas, razón por la cual somos nosotros quienes le transmitimos nuestra propia forma de ser, querámoslo o no.

Dicho de otra manera: la democracia como forma de organización política tiene una serie de presupuestos o requisitos que descansan, en última instancia, en la calidad moral de los sujetos que la integran. Lo cual es lógico, puesto que al tratarse de una institución humana, es imposible que ella pueda sustraerse a nuestro modo de ser (que se convierta, por decirlo de algún modo, en una instancia “semidivina”), lo que explica que por mucho prestigio que tenga, a su sombra se puedan y se hayan cometido atrocidades sin nombre.

De esta manera, la democracia requiere de una mínima cualidad moral de sus integrantes –un modo de pensar y de obrar acordes entre sí y con la misma democracia– que se manifieste, entre otras muchas cosas, en una honestidad y solidaridad mínimas. En consecuencia, si queremos que el sistema funcione, los ciudadanos que participan en él deben ser sinceros y realistas en las pretensiones que defienden, pues los absurdos y las estupideces siguen siendo absurdos y estupideces por mucho que sean vociferados por una mayoría. Y además, se requiere de un mínimo sentido de solidaridad, que lleve a sus miembros a tener en cuenta antes que sus intereses particulares, el bien del todo, el llamado bien común, requisito indispensable para cualquier sociedad y no perjudicarlo con sus pretensiones.

Sin estos y otros elementos, la democracia se convierte en una máscara que sólo aparenta legitimidad y se transforma en un vehículo para las pretensiones más ruines y bajas de las que el ser humano es capaz.

Por eso, en una época en que los ciudadanos tanto se quejan –y con razón– de la actuación de sus gobernantes, en particular de la clase política, exigiéndoles una idoneidad moral mínima para desempeñar los cargos que ocupan (que en último término, debieran ser cargas), sería muy bueno que aplicaran este baremo con ellos mismos, pues mal que mal, la caridad comienza por casa y el éxito de este sistema político depende del comportamiento de todos sus integrantes.

Sin embargo, me temo que en muchos casos, y nuestro país no es la excepción, las actuales democracias se han convertido sólo en una careta para legitimar las pretensiones más descabelladas y egoístas, que han olvidado por completo el bien común de la sociedad a la que debieran servir. Todo lo cual muestra una vez más que la clave de todo somos nosotros mismos, los seres humanos de carne y hueso. Ello, ya que como sin nuestra existencia no sería posible la democracia, el efecto no puede ser más que la causa.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

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