Un muy mal proyecto en Chile

*Fuente: El Mercurio

Independiente de la posición que se tenga respecto del aborto, el actual proyecto que presenta el Ejecutivo para despenalizarlo en tres causales, técnicamente es muy malo, ya que se sustenta en una interpretación errada de la evidencia existente.

En relación con la mortalidad materna, el objetivo del proyecto buscaría disminuirla, permitiendo la interrupción del embarazo en aquellas mujeres con riesgo vital presente o «futuro». Es importante señalar que la mortalidad materna chilena es una de las más bajas del continente, aun con una legislación poco permisiva. Ninguna de las muertes maternas ocurridas en los últimos años se habría evitado con esta ley, pues estas no ocurrieron por falta de intervención médica, sino por complicaciones en el tercer trimestre de embarazo o asociadas al parto. Considerar que médicos generales se hagan cargo de pacientes de alta complejidad, como plantea la iniciativa legal, es un error técnico grave. Cualquier situación eventual puede ser invocada como «riesgo futuro», expandiendo la realización de abortos. Así, en esta causal el proyecto no resuelve ningún problema real y podría, incluso, aumentar las muertes maternas.

En la segunda causal, esta iniciativa legal procura resolver un drama real: el sufrimiento de una madre frente a un hijo con una malformación grave. Es una simplificación pensar que este proyecto resuelva de manera integral este drama. Aunque el diagnóstico de algunas de estas patologías puede hacerse precozmente en el embarazo, eso no corresponde a la realidad nacional, y la gran mayoría se hace después de las 20 semanas. A esta edad gestacional, toda madre ha establecido un vínculo con su hijo, y el aborto solo ofrece ponerla en la encrucijada de decidir si su hijo vive o muere, cuando realmente necesita apoyo, acompañamiento, cuidados médicos paliativos, nada de lo cual está planteado. Cabe señalar que el diagnóstico de certeza de una malformación fetal es muy complejo, aun en manos de especialistas; no obstante, el proyecto plantea que pueden hacerlo médicos generales. Nadie en su sano juicio aceptaría realizarse una cirugía cardíaca diagnosticada y manejada por un médico general. ¿Por qué el estándar debe ser menos para el diagnóstico y manejo de malformaciones fetales?

Respecto de la tercera causal, el objetivo del proyecto es que mujeres que han sido violadas no carguen con el drama de tener al hijo del violador. Nadie puede ser indiferente a esta tragedia; sin embargo, el proyecto solo propone poner fin al embarazo, omitiendo gravemente la denuncia y persecución del delito. Dado que la mayoría de los embarazos por violación son provocados por un conocido en el entorno de la víctima, el actual proyecto propone eliminar al hijo, pero no previene que la mujer siga en el entorno del abusador. Además, la interrupción del embarazo a las 12 o 18 semanas puede tener graves consecuencias físicas y psíquicas para la madre, pero el proyecto no plantea ningún tipo de prevención para ellas.

Finalmente, este proyecto no resuelve el problema del aborto clandestino. Sabemos que la actual legislación permite claramente actuar para los casos de riesgo vital aplicando el buen juicio clínico. Para las otras dos causales es evidente la necesidad de implementar más políticas de prevención y acompañamiento que las existentes. No es aceptable que se le ofrezca a la sociedad el aborto como solución, porque solo generará problemas, como ha ocurrido en los países con aborto legal.

Jorge Becker
Subespecialista Medicina Materno Fetal, Hospital Regional de Talca

Sebastián Illanes
Subespecialista Medicina Fetal, Universidad de los Andes

Elard Koch
Epidemiólogo, director MELISA Institute

Fuente: El Mercurio

Objeción de conciencia en el aborto en Uruguay

OBJECIÓN DE CONCIENCIA EN EL ABORTO EN URUGUAY, NO SE CONSIDERA OMISIÓN DE ASISTENCIA

*Dr. Carlos Leite Poletti

El tema es, como hasta ahora, casi inabarcable, pero quiero hacer un especial énfasis en lo siguiente. Un grupo de médicos uruguayos me hicieron sentir orgulloso de mi nacionalidad, a algunos los conozco personalmente, debido a que, aun contra el sistema y la prepotencia legislativa y gubernamental del Uruguay de hoy, lograron un fallo histórico del Tribunal de lo Contencioso administrativo que impugnó 11 de los 42 artículos del Dto. Reglamentario que reguló el crimen atroz del aborto.

El 13 de octubre de 20014, un fallo del Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) eximió a los ginecólogos de la obligación de participar de los procesos vinculados al aborto y les permite dar información destinada a mantener el embarazo e incluso pedir ecografías. El alcance del derecho de objeción de conciencia para el personal de la salud fue uno de los aspectos más polémicos de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. La reglamentación, según un centenar de ginecólogos que presentaron en el año 2013 un recurso para impugnar 11 de sus 42 artículos, limita la invocación de objeción de conciencia, a recetar el fármaco abortivo o hacer el legrado, Y LOS OBLIGABA a participar en todos los procedimientos previos y posteriores a la interrupción del embarazo, en un típico razonamiento y orden, que hace 70 años sería propia del Dr. Josef Mengele.

Este fallo del Tribunal de lo Contencioso Administrativo POR UNANIMIDAD y considerado «histórico», consideró que los artículos recurridos dañan el libre ejercicio de la medicina y la libertad de conciencia como derecho humano, por lo que resolvió suspender su aplicación hasta tanto se pronuncie sobre el recurso de impugnación presentado.

Los profesionales que recurrieron la reglamentación argumentaron que la misma trasciende lo perseguido por la ley y les causa un grave daño. También consideraron que se quitó libertad a los médicos en el asesoramiento de las pacientes y afirmaron que todo lo previsto y regulado solo está dirigido a «la concreción del aborto» y no permite «brindar un espacio de contención donde puedan valorar otras alternativas».

El Tribunal de lo Contencioso Administrativo acogió el planteo de los ginecólogos para suspender la ejecución de diez artículos de la reglamentación (uno de ellos en forma parcial).

¿Cuáles son las consecuencias?

La suspensión de los artículos impugnados habilita a los médicos abstenerse de participar en todas las actividades que por su naturaleza o propósito contribuyen a la realización del aborto. Vale decir, los médicos pueden abstenerse de las actividades preparatorias, como por ejemplo la puesta a punto del instrumental, e incluso de las posteriores necesarias para su conclusión. El médico puede objetar cualquier intervención en cualquier etapa del proceso para realizar el aborto; no estarán obligados ni siquiera a firmar el formulario IVE que en la primera consulta debía ser firmado para que luego procediera el aborto.

A su vez, cae el artículo 32 que solo daba por válidas las objeciones de conciencia que siguieran los procedimientos establecidos en la reglamentación, por lo que alcanzará con que la misma se exprese de manera verbal, en los ámbitos que correspondan. Es un fallo unánime del TCA que entiende que es tan grave la afectación de la libertad de conciencia, que es necesario detener ese daño incluso antes del pronunciamiento definitivo. El daño es a la libertad de conciencia y al libre ejercicio de la medicina. La libertad de conciencia es un pilar del estado de derecho. No se puede obligar a una persona a hacer actividades que van contra su conciencia y principios éticos o religiosos.

*Doctor en Derecho Uruguayo y Católico
Asesor en Bioética de la Universidad de Montevideo

¿Qué es la eutanasia? ¿Cuál es la posición de la Iglesia frente a este tema?

Dr. Carlos Leite Poletti

La palabra Eutanasia viene del griego y significa: ‘muerte dulce’.

En el mundo occidental, muchos han alzado la voz, pidiendo que se conceda a los enfermos terminales el derecho de terminar su vida, antes que la enfermedad les provoque graves sufrimientos y dolores que no desean sufrir. También se habla de aquellos que provocan la muerte de un ser querido por piedad. La Eutanasia se practica interviniendo para provocar la muerte en forma directa, o simplemente omitiendo el tratamiento necesario para prolongarle la vida. En ambos casos existe la deliberada intención de causar la muerte del enfermo. El médico norteamericano Jack Kevorkian, apodado el ‘doctor muerte’, se hizo famoso y millonario al inventar y utilizar una máquina que mata sin dolor a los pacientes que así se lo soliciten; de esta forma según él, se logra una ‘muerte digna’.

Para los cristianos la vida humana es un don sagrado y maravilloso, recibido de Dios. Por eso, la Eutanasia es considerada como un asesinato. ‘El hombre está llamado a la vida y a una plenitud de vida, que va más allá de las dimensiones de su existencia terrena… Lo sublime de esa vocación sobrenatural, manifiesta la grandeza y el valor de la vida humana, incluso en su fase terminal.’ (Juan Pablo II, ‘Evangelium Vitae’ n.2)

Todo cristiano tiene el deber de respetar, valorar y defender la vida humana. No existen ‘vidas inútiles’ que sean cargas para los otros. El sufrimiento y el dolor no justifican ni dan derecho a disponer de la vida de un ser humano. La muerte no es el término final y último de la vida del hombre, ni un fin absurdo de la misma. La mentalidad que ve a la Eutanasia como un derecho absoluto, nace de una visión que prescinde de Dios y que cree erróneamente que el hombre es dueño absoluto de su vida, siendo responsable sólo ante sí mismo de sus acciones. Por más que se quiera ver a la Eutanasia como un bien, no deja de ser un acto absurdo e inhumano que ningún fin puede legitimar. Esto no significa que tenga que prolongarse artificialmente la vida de una persona. Todos tenemos derecho a vivir y a morir dignamente. Pero esto no significa que se nos prolongue artificialmente la vida por medio de técnicas, medicamentos o aparatos que produzcan lo que se ha dado en llamar el encarnizamiento terapéutico.

Es lícito en un enfermo terminal, recurrir a calmantes (aun con el riesgo de acortarle la vida) que permitan que el enfermo viva los últimos momentos de su vida sin sufrimiento innecesario. Es legítimo y digno desear una muerte sin desfiguración, dolor y aislamiento y no se opone al Evangelio. Un paciente terminal nos da muchas veces una lección enfrentando la muerte con gran dignidad, somos nosotros los que deberíamos acompañar al enfermo los que a menudo nos comportamos indignamente.

*Dr. En Derecho Uruguayo y católico

Asesor en Bioética de la Universidad de Montevideo

1.2 millones de niños, necesitan cuidados paliativos en el mundo: OMS

México DF, octubre, 2014. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que anualmente más de 20 millones de personas a nivel mundial necesitan cuidados paliativos al final de la vida: cerca del 6% son niños.

En el marco del Día Mundial de los Cuidados Paliativos, es necesario reflexionar sobre los cuidados que deben recibir los niños que, lamentablemente, viven con alguna enfermedad terminal. “El niño tiene una manera de pensar muy distinta al adulto, cuando su expectativa de vida es corta, se le dice que se le enviará a casa y se pone feliz. Los familiares en cambio, lo toman de una manera muy distinta, es natural, y ahí es donde los cuidados paliativos también pueden ayudar”, comenta el Dr. José Méndez, Venegas, psico-oncólogo y especialista de TAD (THINK· ACTION· DEVELOPMENT).

Los cuidados paliativos infantiles involucran una atención integral del menor, que implica no sólo resolver las necesidades biológicas que tenga por su padecimiento, sino también, atender adecuadamente las psicológicas y las emocionales; además de incluir apoyo psicológico y de acompañamiento a la familia durante el proceso del menor. Al respecto, el especialista comenta: “los cuidados paliativos en niños tienen por objeto eliminar el dolor -si es que existe- y dar un tratamiento sintomático; pero sin duda, lo más importante es el apoyo emocional que la familia le brinda al niño en esta situación, es un factor que puede hacer una gran diferencia. Me atrevería a decir que, el trabajo de cuidados paliativos en pediatría es mucho más difícil con los adultos porque es una cuestión de formación, de personalidad y de falta de cultura para enfrentar la muerte”.

En la investigación “Global Atlas of Palliative Care”, la OMS señala algunos datos importantes sobre el estado de los cuidados paliativos infantiles en el mundo, dos de los más significativos son:

  • El número estimado de niños a nivel mundial que necesitan cuidados paliativos es de casi 1.2 millones (52% son niños y 48% son niñas)
  • En un listado de padecimientos que hacen necesario este tipo de cuidados en menores, los 3 principales padecimientos son: anomalías congénitas (25.06%), condiciones neonatales (14.64%) y desnutrición y problemas relacionados (14.12%).

Para el Dr. Méndez, este tipo de cuidados pertenecen a una especialidad donde los aspectos éticos y humanos son muy importantes: “en donde sólo nos queda cuidar, cuando ya no es posible curar”.

El peligro de los cigarros electrónicos e-cigarette

Al quemar la glicerina vegetal mezclada con la nicotina líquida, produce un vapor muy dañino que al inhalarlo, llega a los pulmones de los consumidores, sin combustión previa. Este vapor ya ha producido muchos casos de neumonía lipoidea y problemas cardiovasculares. Tanto a los que vaporean, como a los denominados usuarios de “segunda mano”.

El cigarro electrónico no es un producto seguro, ni un medicamento, ni una terapia de remplazo para los fumadores, que quieran bajar progresivamente los niveles adictivos de la nicotina. Crea más dependencia a la nicotina y está lleno de químicos tóxicos peligrosos para la salud como: Glicol de propileno, dietilenglicol, etilenglicol, nitrosaminas, etc.

Hay cigarros electrónicos con diferentes concentraciones de nicotina, sabores,aromas a frutas, menta, café, etc., según las mezclas que se ofrecen legal o ilegalmente. Cada ampolla para vaporear es el equivalente a 20 cigarrillos de tabaco y duran entre 40 y 400 caladas.

Producir este vapor se llama vaporear, lo que con el cigarrillo tradicional se llama fumar. Cada vez se ven a más personas vaporeando en las calles, centros comerciales, restaurantes y otros lugares públicos, cerrados o abiertos debido a que hay un vacío legal sobre el consumo de los cigarrillos electrónicos, aunque haya muchas leyes prohibiendo o regulando el fumar. Solamente algunas ciudades y unas pocas empresas, lo prohíben a sus empleados o al público, que está en sus instalaciones.

Los principales fabricantes de tabaco, que también controlan el mercado del cigarro electrónico, están invirtiendo mucho dinero en presionar a los políticos para que no pasen leyes que comparen al cigarro electrónico con el tabaco. También invierten enormemente en promocionar este estilo de vaporear, debido a que las ventas de sus tabacos, están disminuyendo en muchos mercados y quieren complementarlas con las del cigarro electrónico.

francisco@micumbre.com de la Escuela para Padres.

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