Cuestionamientos sobre Derecho de la Bioética y Cristianismo.

*Dr. Carlos Leite Poletti.

La palabra bioética se traduce literalmente como ética de la vida. La ética tiene que ver con la conducta de la persona humana que se asume como libre y responsable de su destino.
Esta palabra es usada sin embargo más específicamente en relación a lo que tiene que ver con los avances tecnológicos en el campo de la Biología y la Medicina. Avances que provocan nuevos interrogantes en el campo de la ética. Porque cuando el hombre llega a tener en sus manos el poder de cambiar a los seres vivos y manipularlos genéticamente, es bueno que se pregunte cuales son los límites de sus acciones, qué es lo bueno y lo malo, lo humano y lo inhumano. En los últimos años, debido a los desastres ecológicos que ha provocado la actividad humana, el ser humano ha descubierto que tiene una gran responsabilidad frente a su planeta y a los otros seres vivos que habitan en él, ya que es el único ser con la capacidad no sólo de influir en el medio ambiente sino de transformarlo radicalmente.

1. –¿Qué relación hay entre la bioética y la ética cristiana?

Hay una fuerte y directa relación. Sin quitarle autonomía a la ciencia, la fe cristiana le ayuda a humanizarse y a no ver los problemas que trata con el fácil pragmatismo, pensando al hombre como un objeto de estudio o un cobayo de laboratorio. La ética Cristiana nos habla de la dignidad del hombre, hecho a imagen de Dios, sienta sus bases en la Biblia y sobre todo en el mensaje de Cristo. Jesús no formuló ningún código ético, pero sí habló acerca de la verdadera dimensión del hombre, de su destino de grandeza y libertad, de su responsabilidad frente al proyecto del Padre Dios, proyecto que se realiza fundamentalmente en el amor. A la luz de este concepto, descubrimos que toda actividad humana debe tener por fin desarrollar y hacer crecer a la persona en dignidad y en libertad; es en este punto donde la Bioética y la ética Cristiana confluyen.
Pero este proyecto del Padre, no es algo acabado, explícito y completo, sino que debe ser descubierto constantemente tanto en la Biblia como en la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. No se trata de buscar pasajes bíblicos aislados para fundamentar o condenar determinadas conductas. Se trata de captar el Espíritu del mensaje evangélico para aplicarlo en el hoy. San Ireneo de Lyon, preguntándose cual era la Gloria de Dios decía: ‘La Gloria de Dios es el hombre viviente’. El hombre viviente era para el gran pensador cristiano, el ser humano viviendo en plenitud de dignidad, de libertad, de amor y de vida.

2. –¿Qué es la eutanasia? -¿Cuál es la posición de la Iglesia frente a esta tema?

La palabra Eutanasia viene del griego y significa: ‘muerte dulce’.
En el mundo occidental, muchos han alzado la voz, pidiendo que se conceda a los enfermos terminales el derecho de terminar su vida, antes que la enfermedad les provoque graves sufrimientos y dolores que no desean sufrir. También se habla de aquellos que provocan la muerte de un ser querido por piedad. La Eutanasia se practica interviniendo para provocar la muerte en forma directa, o simplemente omitiendo el tratamiento necesario para prolongarle la vida. En ambos casos existe la deliberada intención de causar la muerte del enfermo. El médico norteamericano Jack Kevorkian, apodado el ‘doctor muerte’, se hizo famoso y millonario al inventar y utilizar una máquina que mata sin dolor a los pacientes que así se lo soliciten; de esta forma según él, se logra una ‘muerte digna’.
Para los cristianos la vida humana es un don sagrado y maravilloso, recibido de Dios. Por eso, la Eutanasia es considerada como un asesinato. ‘El hombre está llamado a la vida y a una plenitud de vida, que va más allá de las dimensiones de su existencia terrena… Lo sublime de esa vocación sobrenatural, manifiesta la grandeza y el valor de la vida humana, incluso en su fase terminal.’ (Juan Pablo II, ‘Evangelium Vitae’ n.2)
Todo cristiano tiene el deber de respetar, valorar y defender la vida humana. No existen ‘vidas inútiles’ que sean cargas para los otros. El sufrimiento y el dolor no justifican ni dan derecho a disponer de la vida de un ser humano. La muerte no es el término final y último de la vida del hombre, ni un fin absurdo de la misma.La mentalidad que ve a la Eutanasia como un derecho absoluto, nace de una visión que prescinde de Dios y que cree erróneamente que el hombre es dueño absoluto de su vida, siendo responsable sólo ante sí mismo de sus acciones. Por más que se quiera ver a la Eutanasia como un bien, no deja de ser un acto absurdo e inhumano que ningún fin puede legitimar. Esto no significa que tenga que prolongarse artificialmente la vida de una persona. Todos tenemos derecho a vivir y a morir dignamente. Pero esto no significa que se nos prolongue artificialmente la vida por medio de técnicas, medicamentos o aparatos que produzcan lo que se ha dado en llamar el encarnizamiento terapéutico.
Es lícito en un enfermo terminal, recurrir a calmantes (aun con el riesgo de acortarle la vida) que permitan que el enfermo viva los últimos momentos de su vida sin sufrimiento innecesario. Es legítimo y digno desear una muerte sin desfiguración, dolor y aislamiento y no se opone al Evangelio. Un paciente terminal nos da muchas veces una lección enfrentando la muerte con gran dignidad, somos nosotros los que deberíamos acompañar al enfermo los que a menudo nos comportamos indignamente.).

3. –¿Tiene derecho un enfermo terminal a conocer su situación?

No se puede negar este derecho. El enfermo debe saber la verdad. Antes de morir una persona, debe poder disponer de su voluntad en todo lo que tiene que ver con sus relaciones familiares y sociales. Para el creyente en particular, este momento se ve iluminado por la fe, como la ocasión de reconciliarse, de recibir la Santa Unción y de prepararse debidamente para el encuentro con Dios. A veces los familiares presionan al médico para que no le revele la verdad al enfermo y piensan que la visita del sacerdote puede asustarlo. La comunicación de una enfermedad terminal debe ser hecha con amor, comprensión, solidaridad, y que no sea simplemente un frío y escueto comunicado de un dato clínico. Pero el enfermo tiene derecho a conocer su situación.
La verdad es importante, debe ser dicha con amor y respeto. Los miedos y los escrúpulos no surgen del cariño al enfermo, son muchas veces síntoma de nuestros propios miedos frente a la muerte. El enfermo terminal nos recuerda que un día, nosotros también moriremos. Sólo quien ama la vida y la ve como un maravilloso regalo de Dios puede enfrentar estos miedos.

4. –¿Qué es el proyecto Genoma?

Se llama Genoma al conjunto de información genética que posee el ser humano en la totalidad de sus genes. El Proyecto Genoma es una investigación que intenta descifrar el código genético humano. En el núcleo de las células de todos los seres vivos se encuentran los genes que se componen de unas extrañas y complejas moléculas de una sustancia llamada ADN (ácido Desoxirribonucleico). Estas moléculas están compuestas por varias proteínas y azúcares y tienen forma de espiral helicoidal. Fueron descubiertas y descriptas por los científicos Watson y Crick en 1958, lo que les valió el premio Nobel. Ellos descubrieron que estas moléculas son capaces de dividirse y construir réplicas exactas de sí mismas, ofreciendo la información que determina la construcción de nuevas células. Esto explica por qué los hijos se parecen a sus padres, físicamente y en su temperamento, y por qué hay enfermedades genéticas que se transmiten de padres a hijos.
El ADN cumple un importante papel en la generación de una nueva vida. Cuando el ‘Nuevo Ser’ humano ha sido concebido, el ‘Cigoto’, resultado de la fecundación del óvulo, ya tiene en los genes de su núcleo celular, todas las instrucciones precisas para el futuro desarrollo de ese nuevo ser humano. El ADN tiene información de cómo sintetizar proteínas, enzimas, hormonas y cómo construir las distintas células de los distintos tejidos, órganos y partes del nuevo ser. Por supuesto, este código genético es difícil de interpretar y el conjunto de su información llenaría bibliotecas enteras; pero hoy, gracias a la tecnología, podemos descifrarlo.
Así, en un ambicioso proyecto y con el auxilio de poderosas computadoras, un conjunto de científicos, liderados por James Watson (uno de los que descubrieron la estructura del ADN), ha comenzado desde la década del 80, a descifrar el Genoma Humano. La información obtenida permitirá un avance importante en la Biología y la Ciencia Médica y permitirá corregir mediante manipulación genética, enfermedades hereditarias como el síndrome de Down, la hemofilia, la diabetes, el asma, e incluso impedir la aparición de enfermedades que tienen base en un mal funcionamiento de los genes como el cáncer, las afecciones cardiovasculares, y la misma obesidad. En este sentido el uso de esta información sería deseable y positivo. Pero también esa información se podría usar para cambiar la información genética de un embrión humano, o para modificar a voluntad, las características de un recién nacido. Esto ya se hace con los animales y los vegetales, pero ¿será oportuno con el ser humano? Los seres humanos no somos cobayos de laboratorio, y la investigación y manipulación del cuerpo humano y de sus genes, tiene sus límites. Es lícito poner la ciencia al servicio de la salud y el bienestar, pero no tenemos derecho a manipular la naturaleza humana.

5. –¿Se puede admitir el aborto terapéutico?

La doctrina y la tradición cristiana afirma claramente que en ningún caso puede admitirse el aborto. El ser humano comienza a existir desde el momento de su concepción. Desde ese momento empieza su inalienable derecho a la vida. El aborto siempre es una negación de la vida, como un homicidio o un asesinato. Algunos sin embargo dicen: ‘Hay un momento en que el embrión humano es inmaduro; además no puede sobrevivir fuera del cuerpo de su madre por tanto aún no es un ser humano completo’. Si éste es el criterio, se podría también aplicar al niño recién nacido, que sin ayuda perecería. Si la dependencia es el criterio, podría gruesamente decirse que un bebé, o también un niño, un adolescente, un anciano, no son seres humanos.
Otros dicen: ‘No se puede obligar a la mujer violada a tener el hijo de esa brutal agresión’. No puede remediarse un mal con otro peor. El ser humano en gestación es inocente y no tiene culpa de la violación. Siempre hay matrimonios que al no poder tener hijos, lo adoptarían. No se puede vengar una injusticia en un ser inocente.
Otros dicen: ‘Toda mujer puede abortar porque tiene derecho a disponer de su propio cuerpo’. Suena muy democrático, pero esta consigna de cierto feminismo radical, desconoce que en un embarazo hay dos vidas y dos cuerpos en cuestión: el de la madre y el del hijo (o hija) que tiene también derecho a disponer de su cuerpo. Otros plantean que si el niño es defectuoso o tienes defectos genéticos se puede recurrir al aborto (eugenésico). Detrás de esa afirmación se esconde el criterio de ‘control de calidad’ que es inaceptable para seres humanos. La historia ha registrado las terribles consecuencias de esa mentalidad en la Alemania nazi. Si la perfección fuese requisito para la vida, -quién tendría derecho a ella? No son los discapacitados los que no son felices a causa de su condición, sino los que no los saben aceptar. Véase por ej. la película ‘Mi pie izquierdo’ basada en el caso real de un niño parapléjico que demuestra el enorme potencial de las personas minusválidas.
En todo caso, la ética médica recomienda que en el caso de complicaciones en el embarazo, reconocido el valor de la vida del niño tanto como el de la madre, se debe correr riesgos proporcionados para salvar a los dos, y nunca tener como salida la muerte premeditada de uno de ellos. Es distinto el caso cuando se deba realizar una intervención curativa en la madre que se juzgue inaplazable y eficaz. Llamar ‘terapéutico’ a un aborto significa usar de un término en forma absolutamente impropia: terapéutico es lo que cura; el aborto no le cura nada a nadie.

6. –¿Son éticamente correctas las intervenciones quirúrgicas prenatales?

La cirugía prenatal puede ser realizada actualmente con muchas probabilidades de éxito. Como en toda operación, existen riesgos, pero se han logrado corregir defectos congénitos y salvar la vida a algunos niños. Es necesario que la intervención sea lo más segura posible. No se puede arriesgar la vida del feto. Cuando hay garantías que el niño pueda nacer sin dificultades y existen terapias posibles luego del nacimiento, no es oportuno poner en peligro su vida antes del nacimiento. Pero si el feto no es viable, la intervención prenatal no sólo se puede sino que se debe realizar.

7. –¿Es lícito experimentar nuevos medicamentos o terapias con seres humanos?

El cuerpo del ser humano no es una mera máquina biológica de tejidos y órganos, y no puede ser valorado en la misma medida que el cuerpo de un animal. Por eso cualquier intervención sobre el cuerpo humano no alcanza sólo a los tejidos y órganos, sino que alcanza también y en diversos niveles a la persona misma, al yo. En el cuerpo y a través de él se llega a la persona misma, en su realidad concreta. Por eso cualquier intervención quirúrgica, medicinal o experimental sobre el cuerpo humano, no es neutra y merece una valoración ética. Tomando en cuenta la valoración que la ética cristiana hace de cada ser humano, sacamos algunos principios éticos. Respecto al médico o investigador: Debe respetar profundamente la vida o dignidad del paciente y tener una profunda rectitud en su investigación. No puede actuar guiado por intenciones de lucro o prestigio, sino que debe buscar antes que nada, el bien integral del paciente, y de la humanidad en general. En cuanto a las características de la investigación: Esta puede ser efectuada con objetivo de conocimiento, utilizando métodos de observación científica, acerca de la fisiología y comportamiento del cuerpo humano. También puede tener un fin terapéutico; en este caso busca verificar el efecto desconocido o no, de un determinado tratamiento (farmacológico o quirúrgico) destinado a curar una afección. Si se trata de seres humanos vivos, la investigación directamente terapéutica es lícita, sólo si las personas no son puestas en peligro. Aunque el fin sea noble, el paciente no es medio para lograr algo. Aún con el consentimiento del paciente no se puede poner en peligro su vida.

Aún en el caso de enfermos graves hay ciertas condiciones para respetar:

* El paciente debe ser informado previamente, conociendo en la medida de sus posibilidades el riesgo de la intervención.
* Si el enfermo no está consciente, se recurrirá al permiso de sus familiares más cercanos.
* Es lícita la investigación terapéutica realizada en enfermos terminales en un intento de salvarles la vida, no habiendo otra terapia alternativa que sea segura y pueda lograr este fin.
* Si la terapia experimentada no compromete su integridad física o psíquica. Se debe evaluar la proporción entre el bien terapéutico buscado y los riesgos que se corren (cfr: ‘Decálogo del experimentador’, redactado por el Tribunal de Nüremberg en 1947).
* Que se utilicen métodos terapéuticos previamente experimentados con éxito y acompañados de un estudio profundo.
En cuanto a la investigación en animales o en cadáveres de seres humanos: Se podrá realizar una investigación científica con animales, procurando no producirles dolor o sufrimiento innecesarios. La vida siempre, aun cuando no sea humana, merece nuestro respeto pues viene de Dios. Respecto a los cadáveres de seres humanos (certificado debidamente su fallecimiento), si no hay autorización previa del difunto, se buscará la de sus familiares. Deberá ser realizada con el absoluto respeto que merecen los restos mortales de toda persona. Toda práctica comercial con los cadáveres o el material genético de fetos es ilícita.

Respecto al material genético humano: La enseñanza de la Iglesia afirma con determinación que es inmoral producir seres humanos en estado embrionario, para usarlos como material biológico disponible para investigación o experimentación.

*Dr. en Derecho Uruguayo y católico

Asesor en Bioética de la Universidad de Montevideo

El SIDA, una llamada

Querido David:

Son las cinco de la mañana. Ya me he levantado para escribirte. Toda mi familia sigue durmiendo y aquí, en mi despacho, hay un gran silencio, interrumpido solo por el canto titubeante de algún pájaro. Los primeros rayos de sol entran por la ventana, y un nuevo día está a punto de estrenarse. Todo parece tan armonioso … Yo no puedo sino recordar tu llamada conmovedora. Agradezco mucho que -¡por fin!- hayas dado señales de vida, David. Ya estábamos esperando noticias tuyas desde unas semanas, con impaciencia creciente. No sabíamos nada de ti. Y no nos imaginábamos qué rumbo había tomado tu vida. Realmente, ¡todo ha salido tan distinto a lo que pensábamos!

Me contaste que, algún día, Paul había vuelto de sus vacaciones … En aquel momento te encontrabas solo en el piso: escuchaste sus pasos en la escalera, los ruidos de la llave en el ojo de la cerradura. Querías huir o esconderte, pero ya se abrió la puerta, y entró Paul. Fue directamente al comedor donde tú estabas, dudando todavía de cómo saludarle. Tu amigo te dio un abrazo rápido, murmurando una petición de perdón, y se sentó en una silla. En un primer momento te extrañó que escondiese la cabeza en sus brazos haciendo unos movimientos bruscos; pero pronto te diste cuenta de que estaba llorando. Estaba llorando desesperadamente … Después de un rato te contó, con todo detalle, lo que había pasado.

Ronald, uno de sus compañeros de viaje, se había sentido mal desde el principio. Era uno de los más divertidos del grupo, pero llamativamente flaco, sin fuerzas ni apetito, además con una tos permanente. Como adelgazó a ojos vistas, hacía falta ir al médico, y este dio un diagnóstico desolador: ¡SIDA!

La noticia cayó sobre el grupo como una bomba. Todos tenían que hacerse un análisis de sangre, y esperar dos largas semanas a los resultados. Mientras tanto, el médico les explicó lo que hoy en día saben todos los adolescentes (y que tus amigos nunca querían escuchar): el virus de esta enfermedad mortal se encuentra en los diversos humores del cuerpo y se transmite cuando entra en la circulación de la sangre de otra persona. Es el caso, por ejemplo, cuando unos drogadictos utilizan la misma aguja de inyección y también en el encuentro sexual con una persona afectada, cuando la pareja tiene una herida, por pequeña que sea. Como eso es muy frecuente en la unión anal que practican las personas homosexuales (y menos frecuente en la unión matrimonial), son sobre todo esas personas las que se encuentran, junto con los drogadictos, en un peligro inminente …

Los resultados eran devastadores: además de Ronald, otros dos chicos sufren de SIDA (todavía al principio), y los siete restantes ¡están todos infectados! ¡Tienen el virus mortal en la sangre!, aunque pueda durar varios años hasta que se desarrolle la enfermedad. No pueden tener nunca más contactos sexuales (con personas sanas), porque contagiarán el virus …

¡Paul también está infectado! Insistió en que tú te hicieras el análisis cuanto antes. ¡Qué angustia! Tienes que esperar algún tiempo como los demás, ¡y todavía no sabes nada! Anteayer, Paul se despidió definitivamente de ti. No quiere esperar el resultado, porque de alguna manera se siente culpable. Tampoco quiere experimentar tu compasión. Se fue con unos de sus compañeros de viaje a Amsterdam para quedarse allí. Ronald, en cambio, recibió un gran consuelo: su amigo (con el que convive desde hace dos años) le prometió que le cuidaría y que se quedaría a su lado hasta el final. David, me alegra mucho esta muestra de solidaridad, y no se me quita de la cabeza aquella famosa cita del Evangelio: «Los publicanos y prostitutas os preceden en el reino de Dios»12. Me dijiste por teléfono que ahora quieres comenzar en serio a llevar una nueva vida. Estoy segura de que ya lo estás haciendo, y lo harás muy bien. No te preocupes, David: estés sano o enfermo, siempre puedes contar con nosotros. Seguimos esperándote, ahora con más ansias que nunca. No nos das ninguna «lata» (como temes), ni mucho menos: nos hace verdadera ilusión que tú estés entre nosotros.

No, David, no tenemos miedo al SIDA. Me parece francamente razonable que las personas en torno a un enfermo conozcan los mecanismo de contagio y se protejan en la medida de lo posible. Pero no entiendo el histerismo que se crea a veces alrededor del SIDA. Tenemos que combatir la enfermedad, no los enfermos.

No es nada justo discriminar a los pacientes de SIDA. Si una persona sufre de cáncer, puede estar segura de nuestro afecto y compasión, y muchas veces le ofrecemos ayuda y compañía. Si, en cambio, alguien sufre de SIDA, se le aísla y la familia trata de ocultarlo. Aparte de que el enfermo puede haberse contagiado también en un hospital, por la infusión de sangre ajena, ¿quiénes somos nosotros para juzgar sobre su comportamiento y castigarle? Pienso que necesita incluso más asistencia material y espiritual que cualquier otro enfermo. David, ¿por qué estoy escribiendo esto justamente a ti?, porque siempre nos hemos dicho las cosas claras. Y, sobre todo, tengo la gran esperanza de que tú no estás infectado.

Me confesaste que te sentías juzgado por Dios y que ahora creías lo que, al oído en tiempos anteriores, te había dado siempre mucha rabia: «el SIDA es un castigo de Dios». Pero, David, yo no diría esto, porque puede llevar a grandes malentendidos. ¿Cómo puede ser un castigo? Hay cada vez más niños que también sufren de esa enfermedad espantosa (se han contagiado en el seno de su madre, o al amamantar), y estos sin duda son inocentes. Por otro lado hay personas que practican la homosexualidad sin coger el virus. Cuando unos periodistas interrogaron a Juan Pablo II sobre el tema en un avión que le conducía a Estados Unidos, el Papa respondió sabiamente: «Es difícil conocer las intenciones de Dios>>. 13

No podemos establecer una relación directa entre la grandeza del sufrimiento y la grandeza de la culpa de una persona!´. Sería una grave injusticia. A la vez no es nada cristiano. Para la visión cristiana del mundo, antes bien, vale lo contrario: Cristo llama a la cruz justamente a sus mejores amigos; quiere que le acompañen en el sufrimiento y la oscuridad aquellos en los que tiene más confianza … Hay malhechores bien situados en nuestra sociedad, rebosando salud y coronados de éxito, y hay personas buenas y santas que tienen una desgracia tras otra.

Por otro lado, también es verdad que todo mal, de alguna manera, es consecuencia del pecado y tiene carácter de castigo: no para una persona concreta, pero sí para toda la comunidad humana. De eso nos habla la Biblia desde la caída de nuestros primeros padres´>. Es un hecho que la epidemia del SIDA se fundamenta, con frecuencia, en pecados bien concretos y que todos ellos, misteriosamente, aumentan el mal en el mundo (y también el sufrimiento de los santos).

David, solo podemos comprender adecuadamente los castigos, si consideramos su dimensión educativa 16 . Dios castiga para curar, para corregirnos17. Alguien ha dicho con razón: «El dolor es como un megáfono que Dios utiliza para despertar a un mundo de sordos». Por eso no diría yo que el SIDA sea un «castigo» (para no dar lugar a confusiones), pero sí que esa enfermedad tan seria es una llamada, como todas las demás contrariedades que pueden alcanzamos.

Es importante que aprendamos a escuchar las llamadas divinas. ¡Que encontremos sentido en las desgracias! El primer paso consistirá en aceptadas cuando ya no se las puede combatir. Es muy difícil, pero es posible, David. Mi amiga Anne es una persona extraordinariamente serena (¡y yo he aprendido mucho de ella!), aunque esté en una silla de ruedas desde su infancia …

Una persona alcohólica, por ejemplo, que se ha destruido el hígado, puede ver sus dolores y molestias como una llamada a arrepentirse de .su conducta anterior, y a purificarse Luego podemos intentar dar una «interpretación espiritual» de la propia historia..

Si el SIDA provoca conversiones en las personas afectadas, entonces esta horrible enfermedad tiene algún sentido. Pero tiene todavía mucho más sentido, si provoca conversiones en las personas no afectadas, eso es en todos nosotros: todos tenemos que damos cuenta de que contribuimos al mal en el mundo por nuestros pecados personales, por escondidos que sean. (¿Quién me dice que una persona no sufre de SIDA por el comportamiento egoísta de las personas que le juzgan?). La epidemia nos llama a todos a reflexionar, y a aprender la lección más importante de la vida, «la lección del amor incondicional» 18.

Bueno, David, tengo que terminar esta charla contigo, porque los demás se han despertado.

¡Rezo mucho por ti!

Un saludo muy cordial, también de Richard,

tu amiga Mary

Jutta Bergraff, Cartas a David, pp.25-27

Fuente: religionenlibertad

LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA

A pesar de las advertencias de varios médicos y estudios sobre sus serios efectos negativos, la legalización del consumo de marihuana sigue avanzando en varios países, de la mano de banderas pseudolibertarias y de la democracia.

El principal argumento que suele escucharse es que cada uno es libre para hacer con su vida lo que quiera, siempre que no afecte a otros, razón por la cual el Estado no debiera inmiscuirse en la esfera privada de las personas.

¿Es tan cierto esto? Es verdad que cada uno posee una libertad que lo puede llevar a tomar muchos caminos; mas lo anterior no quiere decir que cualquier uso de la libertad sea indiferente. Es por eso que entre otros, la moral y el derecho intentan orientar la conducta para lograr una mejor vida individual y colectiva, lo cual demuestra que existen varias decisiones ilícitas, por mucho que las defiendan quienes las realizan.

Pero además, y sin caer en ningún tipo de paternalismo, parece impropio que el Estado permita que los sujetos se dañen a sí mismos, a sabiendas. Es la misma idea que inspira las crecientes restricciones al consumo de tabaco o de alcohol, o se exija más información en la rotulación de los alimentos, todo por razones de salud pública. Mas pareciera que todas estas razonables razones se hicieran literalmente humo cuando se trata de la marihuana.

Finalmente, tampoco es cierto que la decisión sólo afecte al sujeto, como suele decirse. Ello, porque a menos que estuviera totalmente solo, siempre existen seres cercanos (usualmente su familia), quienes de alguna u otra forma se verán afectados por esta conducta si es que comienza a salirse de control, como puede pasar, según advierten los especialistas.

Sin embargo el problema llega más lejos: si miramos a la sociedad en su conjunto, los costos de este comportamiento supuestamente privado la afectan, y no poco. Por ejemplo, en la falta de productividad, en problemas de trato con terceros, o incluso en conductas reñidas con la ley, que podría cometer quien se inicia por este camino; sin perjuicio que por mucho que se niegue alegremente, los daños a su salud, a la larga, pueden ser severos, lo cual, además de mermar su potencial para contribuir al bien común, puede significar una pesada carga para el Estado, por las eventuales prestaciones médicas que requeriría en algún momento. Desde esta perspectiva, si la conducta fuera tan “privada”, lo lógico sería que el sujeto renunciara de antemano al auxilio del Estado en caso de que la cosa salga mal.

Estas y otras razones hacen que por muy respaldada que se encuentre esta idea, sigue siendo una mala idea, pues las mayorías no deciden lo que es verdadero o bueno.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Organismo de la ONU incluye a niños de diez años en definición de conducta homosexual

Fuente: C-Fam

By Rebecca Oas, Ph.D

NUEVA YORK, 23 de octubre (C-Fam) El organismo de planificación familiar de la ONU (UNFPA, por sus siglas en inglés) se deslizó más hacia territorio polémico con un nuevo informe sobre VIH e infecciones de transmisión sexual entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (y niños).

El informe del UNFPA sugiere que la promiscuidad y las prácticas sexuales de riesgo son parte dominante de la vivencia homosexual masculina, acusación que el despacho jurídico Southern Poverty Law Center tildaría de «odio» si proviniera de una agrupación cristiana conservadora. Al mismo tiempo, el informe hace caso omiso al hecho de que tener múltiples parejas sexuales, en especial varias parejas simultáneas, aumenta en gran medida el riesgo de infección. El consejo que brinda para modificar la conducta sexual se limita al uso de condones y lubricantes.

El UNFPA comienza con una definición de los HSH como «hombres que tienen sexo con hombres» y que «debe entenderse que incluye a hombres jóvenes, es decir, aquellos que están en el rango etario comprendido entre los 10 y los 24 años». Aunque generalmente se considera que HSH es una conducta más que una identidad, el UNFPA incluye a aquellos «que sienten atracción sexual hacia el mismo sexo».

Esta definición parece crear una «comunidad» basada en un comportamiento o inclinación común, pese al hecho de que algunos hombres que son arrastrados dentro de este grupo pueden no identificarse como pertenecientes a él. En reiteradas ocasiones el UNFPA habla de fortalecer los sistemas «comunitarios» y potenciar a los grupos para promover la aceptación cultural de la conducta homosexual.

El UNFPA escribió el informe en coautoría con varias agrupaciones, entre ellas, la Organización Mundial de la Salud, Usaid y Pepfar (programas estadounidenses de ayuda exterior y para el VIH/Sida). Aunque el informe aparentemente apunta a prevenir la diseminación de enfermedades, en cambio procura convertir conductas de alto riesgo en una «comunidad» que abarca a niños de diez años que son abusados o vendidos por sexo y personas que eligen no obrar conforme a la atracción que sienten.

El UNFPA y sus colaboradores se valen de interpretaciones que defensores de los derechos sexuales hacen de las normas de derechos humanos, citando un programa de desarrollo de la ONU que exige la despenalización de la prostitución y del comportamiento homosexual, y los Principios de Yogyakarta, documento elaborado por agrupaciones no gubernamentales.

El informe nota el «considerable predominio de la violencia íntima de pareja entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres» y admite que «son más propensos al consumo de alcohol y drogas [ilegales] que otros adultos de la población general». Asegura que se drogan y se alcoholizan para «superar inhibiciones sociales y aumentar la confianza en la búsqueda de parejas sexuales», así como para «proporcionar una intensificación psicológica de las experiencias sexuales, [lograr] la capacidad de tener relaciones sexuales por períodos más prolongados y disminuir las inhibiciones sexuales». Las drogas «pueden ayudarles a hacer frente a un diagnóstico de VIH y escapar del temor de rechazo debido a su condición de VIH positivo».

Respecto de las conductas vinculadas con los HSH, el Fondo de Población dice que «se requiere más investigación sobre el uso de enemas y fisting anal, en especial para elaborar directrices». Evita calificarlas de «prácticas culturales dañinas», concepto que a menudo se denuncia en documentos de la ONU.

Gran parte del informe se dedica a la prevención y gestión del VIH mediante fármacos antirretrovirales, la profilaxis pre-exposición (PrEP, por sus siglas en inglés), que son muy costosos, así como la diseminación generalizada de condones y lubricantes.

El UNFPA menciona la terapia de reorientación solo para desestimarla por haber «demostrado someter a los hombres que tienen relaciones con otros hombres a un trauma emocional y psicológico extra».

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

UNA TRÁGICA DECISIÓN: LAS CONSECUENCIAS DE VALIDAR EL CONSUMO RECREATIVO DE LA MARIGUANA

Constituye una verdadera desgracia los excesos a los que ha llegado la Suprema Corte de Justicia de la Nación, desde aquella nefasta decisión de no considerar el aborto como inconstitucional y que había aprobado la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en abril de 2007.

Ahora ha validado la siembra y consumo recreativo de la mariguana y, lógicamente, está abriendo la puerta para que se permitan, en relativamente poco tiempo, el consumo y la compraventa indiscriminada de todo tipo de drogas.

Quien necesita desesperadamente de una droga -porque se ha convertido en un adicto- la consigue al precio y del modo que sea. Es decir, ya no le importa para calmar su ansiedad y consumir cuanto antes el estupefaciente, si tenga que mentir, robar, asaltar, golpear, asesinar, etc.

Sabemos además, que una droga como la mariguana, en poco tiempo ya no satisface plenamente al drogadicto, sino que el afectado comienza a sentir la imperiosa necesidad de «nuevas y más intensas experiencias».

Pertenezco a la generación de los años sesenta, en aquellos años en que el movimiento «hippie» -procedente, en sus inicios, de San Francisco, California, y que luego se extendió por muchos países del mundo- puso de moda el LSD, el peyote, los hongos alucinógenos y las demás drogas.

Recuerdo que un considerable número de compañeros de una Preparatoria en Cd. Obregón, Sonora, población donde yo vivía y estudiaba, se fueron a tomar cursos veraniegos de inglés, y algunos -no todos, por supuesto- retornaron completamente «convencidos» que era «maravilloso realizar frecuentemente esos viajes mágicos y psicodélicos». De esta manera, numerosos estudiantes del noroeste y de muchas otras partes del país, adquirieron la costumbre de consumir y mezclar, en las fiestas y reuniones sociales, diversas drogas con alcohol.

Para los que no les tocó vivir esa época, les relato que fue sumamente dramático y doloroso el observar cómo murieron tantos jóvenes por sobredosis de drogas; otros, «se quedaron arriba»-como se decía, en ese entonces, coloquialmente-, es decir, sufrieron de un grave daño neuronal, de tal manera, que nunca volvieron a la realidad, o bien, quedaron en calidad de «vegetales», o como «niños con escasos años de edad» y, hasta la fecha, sus familiares ¡los tienen que vestir, lavar, alimentar, cuidar, como si fueran bebés! Porque no se pueden valer por sí mismos y se encuentran permanentemente como ausentes o enajenados.

El trágico resultado fue que muchas vidas terminaron truncadas: con un considerable número de muertes prematuras por sobredosis (incluso cantantes, compositores, actores, modelos, etc.); muchos abandonaron sus estudios universitarios porque perdieron su capacidad de concentración y sus facultades mentales; otros, se convirtieron en vagos y parásitos de la sociedad; algunos más, lamentablemente se suicidaron…

Y, después de estos sucesos, sus familias quedaron sumidas en un profundo y desgarrador dolor, porque todos esos sueños de que sus hijos serían profesionales destacados, brillantes; buenos esposos y padres de familia, y que trabajaran por el bien de la sociedad; de pronto, todos esos ideales, quedaron anegados en una tremenda frustración, amargura y en un desastroso lodazal de “sueños rotos”. Puedo afirmar -sin temor a equivocarme- que, con ese indiscriminado consumo de drogas, se generó en la juventud una confusión de valores bastante pronunciada.

Aclaro que a mí no me contaron esos hechos, sino que fui testigo presencial, de todo esto que narro, porque además visité muchas clínicas de rehabilitación de las adicciones y he tenido numerosas entrevistas con psiquiatras y neurólogos de México y España. Después de un trabajo de investigación de varios años, escribí -en coautoría con el Psiquiatra, Dr. Ernesto Bolio y Arciniega- una novela en la que detallamos -junto con otros trastornos emocionales de nuestro tiempo- algunos de estos lamentables sucesos y que fue publicada con el nombre de «Vencedores», esforzándonos por hacer una selección de pacientes que lograron superar sus adicciones, porque preferimos darle al texto un enfoque positivo y optimista frente a la decidida y dura batalla que los pacientes tienen que librar contra las fuertes cadenas de las adicciones (por cierto, en breve, saldrá la segunda edición de esta novela, en “PANORAMA EDITORIAL”).

Pero volviendo al tema inicial, me parece que los Ministros de la Suprema Corte de Justicia han procedido de una manera poco seria, que desdice de la alta investidura que la nación les ha otorgado. Ni siquiera han solicitado escuchar a los especialistas o expertos en estas materias: no quisieron enterarse sobre qué opinaban los prestigiados psiquiatras que atienden a estos dramáticos casos ni a los psicoterapeutas de los numerosos centros de adicciones. Tampoco fueron consultados los padres de familia ni los profesores de los centros educativos de enseñanza media y superior ni se atendió a la voz de los orientadores familiares de los diversos puntos de la geografía del país. Sin duda, todos ellos poseen abundantes y enriquecedores testimonios y comentarios que pudieron haber brindado a los Ministros y a la ciudadanía.

Pero la mayoría de los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación -desde luego, no todos- han optado por tomar la determinación -en forma parcial e injusta- de validar la siembra y el consumo recreativo de la mariguana, sin que parezca importarles demasiado las gravísimas consecuencias sociales que sobrevendrán, sobre todo, en la niñez y en la juventud mexicanas.

Las preguntas que quedan flotando en el aire son: “¿Era ‘lo políticamente correcto’ el haberse inclinado por esta radical decisión? ¿Por qué actuaron con tanta preciptación? ¿Quiénes resultarán económicamente más beneficiados con estas medidas?”

La FDA afirma riesgos del anticonceptivo Depo-Provera

Fuente: C-Fam

La FDA critica duramente, y la OMS minimiza, riesgos del anticonceptivo Depo-Provera

By Rebecca Oas, Ph.D | October 31, 2015

NUEVA YORK, 30 de octubre (C-Fam) Una semana antes de que inicie una enorme conferencia mundial sobre planificación familiar en Indonesia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una breve declaración que reitera su postura de que los anticonceptivos inyectables son seguros (cualquiera sea su duración) incluso para las adolescentes, pese a que se los asocia con la pérdida progresiva de densidad ósea y otros efectos secundarios perjudiciales.

Esto fue poco después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), ampliamente reconocida como «el patrón de oro» en seguridad farmacológica, rechazó el pedido de que retirara su fuerte advertencia de «etiqueta negra» y reiteró su preocupación por los efectos secundarios a largo plazo de dichos anticonceptivos en la salud de la mujer.

Las mujeres de todo el mundo que desean posponer o evitar el embarazo mencionan el riesgo para la salud como uno de los motivos más frecuentes para no usar anticonceptivos modernos.

La ciencia respalda sus inquietudes. En este caso, se asocia los anticonceptivos inyectables que contienen acetato de medroxiprogesterona de depósito (DMPA, por sus siglas en inglés), también conocido como Depo-Provera, con la disminución de la densidad ósea, el incremento en el riesgo de padecer ciertos cánceres y mayor peligro de contraer VIH.

El año pasado, Pfizer (fabricante de la droga), la Fundación Gates, Usaid y otros grupos anunciaron una importante colaboración para aumentar el uso de anticonceptivos inyectables entre las mujeres pobres de los países en desarrollo valiéndose de una jeringa no reutilizable llamada Sayana Press.

Conscientes de la iniciativa mundial a favor Depo-Provera y del peso que conllevan las advertencias de la FDA, dos médicos presentaron una solicitud en 2013 que instaba a la FDA a retirar la advertencia de etiqueta negra, sosteniendo que «ha perjudicado la salud pública en los Estados Unidos y en todo el mundo». Uno de ellos es asesor de una empresa que comercializa el Depo-Provera y el otro es un abierto defensor del aborto que afirma que éste es más seguro que el parto.

El pedido dice que la etiqueta de advertencia es «inconsistente con la evaluación de importantes organizaciones médicas y de salud pública en todo el mundo», y menciona, en particular, a la OMS.

La FDA negó el pedido de forma muy clara. La dra. Janet Woodcock, directora de evaluación e investigación farmacológica, enfatizó que «[a]unque la FDA considera las opiniones y análisis de otros organismos sanitarios de renombre, en última instancia se atiene a su propio análisis independiente de la información disponible para tomar decisiones normativas».

Woodcock cuestionó con fuerza la acusación de que la FDA estuviera perjudicando la salud pública mundial al resaltar los riesgos del Depo-Provera. Si la etiqueta de advertencia ha llevado a la disminución en el uso del fármaco: «creemos que una menor preponderancia en el uso prolongado de DMPA es un beneficio para la salud pública».

La FDA manifestó preocupación «por el hecho de que las usuarias adolescentes estaban perdiendo densidad ósea en un momento de la vida en el que deberían estar experimentando aumentos significativos» y que la recuperación de ésta tras descontinuar el uso del Depo-Provera es lenta y puede no ocurrir en absoluto.

La FDA enfatizó que, como el Depo-Provera no ha estado en el mercado el tiempo suficiente como para determinar sus efectos a largo plazo en las mujeres después de la menopausia, momento de la vida en el que las mujeres sufren las consecuencias más graves de la osteoporosis, puede que no se conozcan aún sus riesgos más serios para la salud. Dado que las regiones del mundo a las que se apunta con la mayor comercialización y uso del Depo-Provera son también áreas con la menor cantidad de datos disponibles sobre osteoporosis (y con el menor acceso a atención médica), las advertencias de la FDA son particularmente oportunas, ya que el envejecimiento surge como un problema importante en todo el mundo.

Es probable que los gobiernos, los organismos de la ONU y las agrupaciones de planificación familiar que están gastando millones de dólares para distribuir el Depo-Provera en los países en desarrollo desoigan las advertencias de la FDA y se refugien en las afirmaciones de la OMS sobre su seguridad.

Depresión y Suicidio

Según la definición dada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), El Suicidio es “Todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión o un daño con un grado variable de la intención de morir, cualquiera sea el grado de intención letal o de conocimiento del verdadero móvil”.

La OMS ha establecido que el día mundial para la prevención del suicidio sea el 10 de septiembre, y según esta organización 3000 personas ponen fin a su vida cada día y al año 1 millón de personas.

Tales cifras hacen pensar como algo lógico que la raíz de este incremento en casos de suicidio se deba a la llamada epidemia del siglo XX que es la depresión. Y surge las preguntas: ¿Por qué nos deprimimos en un mundo tan maravilloso? ¿Por qué la gente se suicida?

Debemos tomar en cuenta que existen varias causas o factores, que podríamos llamar causas internas o endógenas que existen dentro de la persona y las causas externas que son las de la vida diaria. En las causas internas nuestro cerebro tomar un papel principal en la cuestión de las emociones ya que nuestro cerebro tiene unas sustancias químicas llamados neurotransmisores que son los que nos controlan las emociones y hay dos en especial que son la dopamina y la serotonina que son los que nos llevan por decirlo de una manera a permanecer vivos.

Dios nuestro Señor nos ha creado de manera tan hermosa que cada célula de nuestro ser está programada para proteger nuestra vida, para proteger nuestra integridad, las sustancias que hemos mencionado están diseñadas para mantener la motivación y un grado de estabilidad emocional en los seres humanos. ¿Qué pasa entonces cuando estas dos sustancias, la dopamina y la serotonina se dejan de producir en el organismo? Se presenta lo que conocemos como depresión endógena o depresión interna que se manifiesta como una sensación de tristeza, de desesperanza, de apatía ante la vida que muchas personas viven y refieren.

La otra parte es la depresión externa o exógena que es causada por problemas o situaciones cotidianos como por ejemplo cosas como la pérdida de un trabajo, la pérdida de un ser querido, el robo de un auto etc. Esas situaciones traumáticas son las que pueden originar una tristeza, una depresión y por lo tanto una ideación, deseo de morir, un deseo de suicidarse.

Es difícil comprender porque una persona va en contra de su instinto de supervivencia, decidiendo acabar con su vida, y hay quienes ven el acto del suicidio calificándolo como un acto de “valentía” o un acto de “cobardía”. Más bien lo podríamos ver como un acto de falta de razonamiento, ya que podemos observar que una persona cuando está equilibrada en sus razonamientos difícilmente pensará en suicidarse.

Podemos explicar esto diciendo que por ejemplo las personas que viven una situación extrema, tienen lo que podemos llamar una “visión de túnel” lo cual significa que solamente están enfocando su atención al problema y no están viendo alrededor las posibles alternativas y soluciones a su situación para salir adelante. Solamente están viendo lo negativo y no se enfocan en las otras opciones.

Es importante diferenciar los diferentes trastornos que podrían llevar a una persona al suicidio, saber que hay trastornos psiquiátricos que comúnmente llamamos locura como son la esquizofrenia, la psicosis, hablamos de personas por ejemplo alucinan cosas, que ven visiones provocadas por la locura. Y esto los llena de mucha angustia y que para escapar de todo eso terminan optando por suicidarse; este tipo de personas tienen que recibir atención médica especializada, y en algunos casos internados en una clínica hasta su rehabilitación.

También existen otros casos de personas que no necesariamente viven ese grado de trastornos de la mente, que son personas “normales” como tú o yo, y que en determinado momento puede llegar a nuestra mente ese deseo de quitarnos la vida.

Hay algo clave en este tema que es la motivación a seguir viviendo y que tiene que ver con el sentido de la vida.

Es paradójico que en la actualidad habiendo tanta información, avances tecnológicos, tantas formas de diversión y aun así se está viendo in incremento en suicidios principalmente en jóvenes de entre 20 a 24 años de edad en México, en su mayoría varones.

Pareciera que las personas que tienen mucho dinero, fama, belleza tienen suficientes razones para vivir, más sin embargo si todo eso fuera suficiente motivación, no veríamos casos de suicidio en personajes exitosos como el caso de actores famosos entre ellos el caso del actor Robin Williams, lo cual nos lleva a la conclusión que no son las cosas materiales, el mundo o el placer, lo que nos darán un sentido de vida genuino. Ese sentido de vida únicamente puede venir de algo sobrenatural que es Dios mismo.

Debemos tomar en cuenta que a todos los seres humanos no ocurre el fenómeno de la saciedad o hartazgo de las cosas superfluas, y en la parte espiritual de tener a Dios nunca hay un cansancio de buscarle o poseerle.

La infelicidad es lo que está llevando al ser humano a suicidarse ya sea de manera inmediata, o a través de un “suicidio lento” poco a poco, como es el caso de fumadores, bebedores, drogadictos, etc. que saben que su conducta los llevará a morir.

La carencia y necesidad de Dios se refleja invariablemente en la depresión, en el suicidio ya sea fantaseando o concretando el deseo de morir.

Existen grados de deseo de morir, uno donde solo son pensamientos suicidas que nunca se concretan y otro es donde la persona empieza a pensar los detalles que debe tomar en cuenta para concretar el suicidio, pensar en qué día hora o circunstancia poder lograrlo. Esto es la ideación suicida.

La fantasía del suicida es que al terminar con su vida se terminaran sus problemas, y quienes han fallado en su intento se ven enfrentados a la realidad que sus problemas siguen ahí, y estas personas deben ser tratadas por personal profesional para que no reincidan en su intento suicida.

Conductas suicidas que debemos tomar en cuenta como señales

Quien está pasando por un problema de depresión o deseo de quitarse la vida presenta signos tales como:

Dejan de bañarse
Comen menos
Tienen poco sueño, o excesivo para evadir realidad
Lloran, se aíslan de sus seres queridos
No quieren hablar ni hacer nada
Rehuyen ir al médico.

Dan avisos expresamente de querer morir, y se deben tomar en serio estas amenazas

La ira es un elemento muy importante relacionado con el suicidio, esa ira mal encaminada se termina volcando sobre la misma persona, y lo lleva a atentar contra sí. El no perdonar genera mucho estrés, perdonar es muy importante. Para que una persona pueda superar una situación de ideación suicida debe tomar como primordial una creencia en un Ser Superior, en Dios.

Así el perdón al que sana primero es a uno mismo, además de liberar.

Acto médico y Eutanasia.

*Dr. Carlos Leite Poletti.

¿Puede existir jurídicamente la voluntad anticipada de morir?

La discusión sobre la eutanasia llegó a un nivel poco antes visto en la historia del Bioderecho, lo que parece deberse a diversos factores. El desarrollo tecnológico ha posibilitado la recuperación de enfermos y ha permitido prolongar la vida de otros, pero con elevados costos personales, y sociales.

El uso indiscriminado de la tecnología llevó también al llamado “ensañamiento terapéutico” u “la obstinación terapéutica”, que, por tratar de conservar la vida a toda costa, llega a ser desmesurado.

Hace pocos años, los medios de comunicación daban una noticia que trataba de reabrir el debate de la eutanasia en nuestra sociedad. La noticia fue la siguiente: «Los médicos belgas aplicaron una inyección letal que paró el corazón de Nathan Verhelst, un hombre sano físicamente de 44 años, que pidió que le mataran porque no estaba contento con los resultados de su cambio de sexo. La historia de terror psicológico narrada casi en directo por la prensa belga ha reabierto el debate sobre el uso de la eutanasia, el derecho de los ciudadanos a ser asistidos por doctores en su muerte, una práctica permitida en ese país desde 2002, y en claro auge» (EL CORREO, 03.10.13).

En primer lugar, los médicos no deben ignorar ni mirar hacia otro lado cuando el enfermo manifiesta que no desea continuar viviendo de la manera que lo está haciendo, acompañado por un sufrimiento insoportable, y sin importar consideraciones que el paciente tuvo anti cristianas o anti éticas, porque eso solo lo juzga el Señor.

Ahora bien, el deseo legítimo de tener una buena muerte, es una legítima, valga la redundancia, aspiración de todos nosotros. Es un imperativo ético, podríamos decir al estilo kantiano. Pero, nos preguntamos: ¿verdaderamente ese paciente desea la muerte? ¿Cuál es la demanda auténtica de un agonizante que pide la eutanasia?

La petición individual o social de la eutanasia debe ser considerada generalmente como una demanda de mayor atención. Si su miedo lo transformamos en seguridad, el paternalismo en autonomía, el abandono en compañía, y el silencio en escucha, tal vez desee seguir viviendo el tiempo que le quede. El enfermo necesita sentirse querido por los suyos, y además sentir que sigue siendo querido por lo que es y que no necesita cambiar. Todo esto va a ser para él un motivo para querer seguir viviendo. Fue Nietzsche, quien se podrán imaginar, no era muy cristiano que digamos, quien dijo: «El que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo».

Médicos, abogados, a TODOS, nos debe preocupar lo que le ocurre al enfermo para que desee la muerte. Este deseo puede ser una llamada de atención para que se le alivien todos los síntomas molestos o quizá sea una queja encubierta para que se le trate de una manera más humana, o se le haga compañía. Sencillamente, para que se le explique lo que le está ocurriendo.

La tentación de la eutanasia como solución precipitada se da cuando un enfermo pide el morir y se encuentra con la angustia de un médico que quiere terminar con el sufrimiento del enfermo porque lo considera insanable.

Pero deberíamos ser conscientes de que el verdadero fracaso es tener que admitir la eutanasia como solución alternativa al alivio de síntomas y ese estrepitoso fracaso se produce, cuando se plantea quitar la vida a un enfermo porque no sabemos cómo mejorar sus síntomas insoportables.

Aunque la muerte es inevitable, sí se podría intentar evitar el morir mal. La atención médica al final de la vida debe evitar su prolongación innecesaria, pero también debe evitar su acortamiento deliberado. En muchos Congresos internacionales de Bioética se ha dicho hasta el cansancio: «Dejar a la muerte que llegue sin empeñarse en prolongar artificialmente la agonía, sin miedo a usar los analgésicos y los recursos paliativos necesarios para aliviar el dolor y el sufrimiento».

La acción directa e intencionada, encaminada a provocar la muerte de una persona que padece una enfermedad avanzada o terminal, a petición expresa y reiterada de ésta, no es ni deberá ser nunca un acto médico. Sin embargo, interrumpir o no iniciar medidas terapéuticas inútiles o innecesarias, así como emplear tratamientos que tienen efectos beneficiosos sí es acto médico que se deben llevar a cabo para que el enfermo muera bien. Un excelente ejemplo de este caso, sería la sedación en la agonía.

Ante un enfermo en situación terminal lo que se hace o se deja de hacer con la intención de prestarle el mejor cuidado, permitiendo la llegada de la muerte, no sólo es moralmente aceptable sino que muchas veces llega a ser obligatorio desde la ética de las profesiones.

Debemos estar preparados para escuchar algo más espiritual.

Cuando se aplican las medidas terapéuticas que sean proporcionadas, evitando la obstinación terapéutica, evitando el abandono, evitando el alargamiento innecesario y evitando el acortamiento deliberado, estaremos realizando una buena práctica médica amparada por la Jurisprudencia internacional u por el Santísimo.

*Dr. en Derecho Uruguayo y católico

Asesor en Bioética de la Universidad de Montevideo

Falacias sobre la mariguana con fines medicinales

Planteado desde la perspectiva médica, es común escuchar a personas y organizaciones que alientan la legalización de ciertas drogas, sobre todo la mariguana (cannabis spp.) para un uso llamado “medicinal”. Se argumenta que el estatus ilegal de la mariguana cierra la puerta a la última alternativa que un reducido número de pacientes tiene como opción de tratamiento en casos de dolor crónico,  padecimientos neurológicos o enfermedades crónicas y degenerativas.

La gran ventaja de la ciencia es que no es ideología, lo que nos permite analizar los problemas y sus posibles soluciones desde un punto de vista objetivo; tomando en cuenta esto, veamos algunos puntos importantes respecto a los argumentos utilizados para apoyar la legalización total de la mariguana y como estos no se sustentan por la evidencia científica:

1. El estatus ilegal de la mariguana cierra la puerta a la última alternativa que un reducido número de pacientes tiene como opción de tratamiento en casos de dolor crónico, padecimientos neurológicos o enfermedades crónicas y degenerativas. En México los cannabinoides cuentan ya con un status legal desde hace muchos años. Existen diversas sustancias activas preparadas en compuestos farmacéuticos para tratamientos en pacientes que requieren fuerte analgesia, incluso, existen derivados del opio que son todavía más potentes y eficaces. Estos fármacos están disponibles desde hace muchos años con receta médica.

2. La mariguana es menos o igual de dañina que el tabaco y el alcohol. Una importante diferencia entre los efectos de la mariguana y de otras sustancias que se encuentran en el tabaco o el mismo alcohol es que sólo la mariguana es alucinógena, y mucho más psicoactiva que el alcohol, llegando a producir psicosis, paranoia, ataques de pánico, despersonalización y alucinaciones, esto, la coloca en una categoría muy distinta de riesgo para la propia persona y para los que se encuentran su alrededor. También, como señalan varios estudios científicos, los efectos sobre las funciones del sistema nervioso central en menores de 21 años es permanente, causando disminución de las funciones cognitivas y del razonamiento ágil, así como aumento en el riesgo de desencadenar esquizofrenia, una de las enfermedades mentales más graves que existen.

3. Equiparar el uso terapéutico con el uso libre de la mariguana. Es cierto que hay casos especiales de pacientes que la medicina actual sólo les puedo ofrecer sustancias que están presentes en el cannabis como una opción terapéutica más eficaz, como es el reciente caso de la niña Graciela Elizalde. Muy importante es buscar caminos legales para que tengan acceso a esta opción de tratamiento, sin embargo, la falacia está en que se promueva la legalización total de la mariguana sin decir que el cannabidiol (CBC) -que es el extracto que se administra a estos pacientes- no tiene efectos psicoactivos y por lo tanto no causa los efectos que precisamente buscan las personas sanas que gustan de consumir mariguana y que además son los más peligrosos. Usar la enfermedad de los pacientes para conseguir la legalización del uso de la mariguana a todos en general es una manipulación perversa y vil del sufrimiento de las personas.

Algunas sustancias derivadas de la mariguana pueden sin duda ser usadas con fines terapéuticos, pero echar mano de la palabra medicinal, suena a una manipulación pseudo-científica para no cruzar la frontera entre lo realmente necesario para la salud y un capricho supuestamente recreativo. La medicina y la farmacéutica moderna tienen múltiples opciones para poner a disposición de los pacientes estas sustancias activas sin tener que pasar por una comercialización al público en general.

4. Se dice que la mariguana es una de las drogas menos potentes. La manipulación genética aplicada a la botánica ha logrado producir variedades de mariguana con altas concentraciones de cannabinoides, lo que las hace altamente potentes y por lo tanto, altamente peligrosas para su consumo; no se trata de la misma mariguana que existía hace 50 años.

Si vemos a la distancia toda la escena de este debate, a lo menos, las personas somos curiosas, variopintas y estrafalarias al estar analizando si es o no adecuado arrojar la salud pública a un abismo, que fácil nos resulta olvidarnos de nuestras grandes capacidades engañándonos con eufemismos.

Foto: Chuck Grimmett, Flickr, Creative Commons

¿Abortaste? ¡La vida sigue!

Por *Maria Josie Hernandez Cabrera

Tal vez fue hace muchos años cuando eras una adolescente. Tal vez fue cuando estabas estudiando o cuando te encontrabas en una mala relación. O tal vez, ya casada y con hijos, te sentiste abrumada con la idea de traer al mundo a otro bebé. Las razones pueden ser miles, pero en mi experiencia dando consejería y acompañando a madres en situaciones similares, he aprendido que las mujeres, escogen el aborto porque se sienten presionadas a hacerlo (por el papá del bebé, por los conocidos, las circunstancias o la misma familia).

A pesar de que el aborto se promueve como una libertad, o con etiqueta de “derecho” o “decisión de la mujer”, ellas acuden al aborto, no por convicción, sino porque se sienten atrapadas y porque nadie les ofrece ayuda o esperanza.

El aborto es una experiencia física, emocional y espiritualmente muy dolorosa; sanar de éste puede ser sumamente difícil por las siguientes razones:

1. Se mantiene en secreto

Por tratarse de un tema tan polémico, la mayoría de las mujeres lo mantiene en secreto, por lo tanto es muy difícil dejar salir los sentimientos que se experimentan después del aborto, y el dolor se queda en el alma.

2. Los síntomas son confusos y pueden tardar mucho en aparecer

Los síntomas del síndrome post-aborto, pueden tardar meses y hasta años en manifestarse. Hay mujeres que sufren por décadas sin saber que su pena está relacionada con su aborto. Muchos psicólogos les diagnostican depresión clínica, trastorno bipolar u otras condiciones, en vez de llegar a la raíz del problema. En España por ejemplo, se ha descubierto que las madres que han abortado antes, experimentan una depresión post-parto mucho más aguda que otras madres, cuando dan a luz a sus otros hijos. ¡Nadie antes había relacionado la depresión post-parto con un aborto anterior!

3. Es un error muy difícil de admitir

Las mujeres creen que admitir que su aborto fue un error y reconocer su sufrimiento, sería una derrota. Una mujer que tomó una decisión que la sociedad califica como buena o necesaria, no puede admitir que “interrumpir su embarazo” le ha causado tanto dolor.

4. Los grupos conservadores las señalan

Dentro de las mismas instituciones que luchan por proteger a los no nacidos del aborto, existen grupos ultra conservadores que critican y señalan a las mujeres que han abortado, sin saber que ellas también son víctimas de este mal.

5. Existe una gran presión social

Por otro lado, el mundo moderno les dice que su decisión fue “libre” y que tomar ese camino era su “derecho”. La sociedad médica dice que el aborto es parte de su “salud reproductiva” y que deben tener acceso a él sin restricciones. Las feministas dicen que ellas deben ser dueñas de cualquier decisión relacionada con “su cuerpo”.

La realidad

Cientos de miles de mujeres en todo el mundo, lloran en silencio y no pueden sanar porque los promotores de esta práctica les han dicho que no tienen derecho a sufrir por esa decisión. Si tú has pasado por esta experiencia tan dolorosa y no has podido superarla, necesitas saber lo siguiente:

¡Hay esperanza!

Existen organizaciones dedicadas a ayudar a las mujeres a superar sus abortos. Les proveen ayuda psicológica, emocional y espiritual para sanar de ese dolor y esa experiencia que les ha robado la paz. Encuentra un grupo de ayuda post-aborto cerca de ti en el siguiente enlace y decídete a sanar: http://www.elvinedoderaquel.org

Necesitas perdonarte

Dios te espera con los brazos abiertos para perdonarte. Acércate a un sacerdote o a un guía espiritual que te ayude a regresar a Él. Ten la certeza de que tu bebé ya te ha perdonado, porque los niños perdonan siempre. Perdonarte a ti misma tal vez será la prueba más difícil; es un camino largo y doloroso ¡pero vale la pena!

Eres digna de amor

Tú eres digna de amor, aunque no quieras aceptarlo porque te hace falta el amor de ese hijo. Dios te sigue amando, aunque te cueste entender que existe ese amor incondicional de Padre.

Mereces ser feliz

Tú mereces ser feliz a pesar de los errores del pasado y aunque ese bebé ya no esté contigo. Tú eres hija de Dios y Él quiere tu felicidad más que tú misma.

Confía en Dios

Dios todavía tiene planes maravillosos para ti ¡es momento de levantarte y confiar en Él!

*Comunicóloga
Bloggera, Traductora, Editora y Locutora, por ocurrencia de Dios,
Defensora de la VIDA y la Familia por vocación.

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