Maternidad Subrogada: ¿de quién es el hijo?

México D.F., Julio 2013.- Con avisos pegados en postes y paredes una clínica que se dice especializada en infertilidad y medicina reproductiva, invita a mujeres de entre 18 y 35 años de edad, a subrogar (rentar) su vientre a cambio de un “donativo” de 120 mil pesos, aun cuando la práctica de este procedimiento no es legal y se aprovecha de la vulnerabilidad económica de las mujeres que prestan su cuerpo para gestar.

La Subrogación de vientre o de útero, mejor conocida como Maternidad Subrogada es la práctica mediante la que una mujer gesta en su vientre un niño que, al nacer, será entregado a otra persona (s). El tema es muy complejo, pero es importante conocer los numerosos riesgos y problemas vinculados con el tema, ante la posibilidad de que se legalice su práctica en el Distrito Federal y en todo el país.

“La Maternidad subrogada implica diversas y complejas situaciones para las que nuestro sistema jurídico no está preparado para regular y resolver satisfactoriamente”, enfatiza la abogada Ingrid Tapia, especialista de TAD (THINK · ACTION · DEVELOPMENT). “Una de las más importantes se refiere a la filiación de la paternidad o lo que es lo mismo ¿quién, de los distintos padres y madres involucrados en el “pedido” y gestación del bebé tiene derecho sobre él? ¿Cuáles son las circunstancias que lo determinarían? -y explica-: “En la maternidad subrogada pueden existir dos  padres: el que paga por el hijo y el que –de ser necesario- aporta el material genético (semen); y hasta 3 madres: la que aporte el material genético (óvulos), la que geste al bebé y la que lo desea y paga por él. ¿Cuál de estos padres/madres lleva la mano a la hora de responder por el bienestar del menor? que finalmente es lo que debería preocuparnos.

Por otro lado, se han preguntado ¿qué pasa si la mamá gestante se niega a entregar al hijo? ¿Qué pasa si el hijo nace con algún defecto o malformación y es rechazado por quienes lo encargaron? ¿Y si sólo pagaste por uno y nacen gemelos? Y ¿Si la pareja que lo encargó se separa o uno o ambos cónyuges fallecen durante el período de embarazo? ¿de quién es el hijo ahora?, espero que los legisladores que están promoviendo la legalización de esta práctica tengan las respuestas precisas para que la vida y la dignidad humana prevalezcan por encima de intereses particulares, por legítimos que estos sean”, puntualiza la jurista.

Aborto en casos de violación: perpetuando un ciclo de violencia

Fuente: http://www.chileb.cl/

El reciente caso de una niña de 11 años que resultó embarazada de su padrastro, ha desencadenado nuevamente un debate en torno a la legislación del aborto en Chile. Hay quienes proponen modificar la actual legislación, permitiendo el aborto en éste y cualquier caso de violación con resultado de embarazo como una suerte de solución positiva. Sin embargo, un robusto cúmulo de evidencia científica, sugiere actualmente que el aborto como tal no resuelve el problema. Hasta la fecha, ningún estudio en la literatura biomédica ha sido capaz de demostrar cualquier beneficio del aborto electivo sobre la salud mental o reproductiva de la mujer. Por el contrario, el aborto electivo más bien provoca efectos deletéreos serios para la salud posterior de mujeres y niñas enfrentadas a situaciones de violencia como abuso sexual o violación, una cuestión de fondo, que debería ser considerada seriamente en el actual debate.

Desde una perspectiva epidemiológica, el riesgo o probabilidad de un embarazo en casos de una violación aislada es extremadamente infrecuente, lo cual indudablemente no le resta gravedad al delito. Sin embargo, es en los casos de violación reiterada, habitualmente relacionado con abusos sexuales de niñas adolescentes al interior del grupo familiar o violencia de la pareja contra la mujer, donde estos casos son más frecuentes. Más aún, el aborto inducido legal o ilegal por coerción (i.e. mujer presionada u obligada a abortar), permanece muchas veces oculto, especialmente en menores de edad, convirtiéndose en una forma de perpetuar un ciclo de violencia que puede dejar impune al violador y condenar a la mujer o niña abusada a permanecer en este círculo vicioso.

Los estudios más recientes, señalan unívocamente una lamentable realidad: el aborto inducido por coerción es cada vez más frecuente, y se encuentra entrelazado en una compleja cadena de eventos asociados a diversas formas de violencia contra la mujer que impactan seriamente su salud mental posterior. Un velo de silencio en las agencias de salud pública respecto a la presencia de coerción en mujeres que se realizan un aborto, ayuda a perpetuar este ciclo de violencia y vulnerabilidad, entorpeciendo o bloqueando el acceso a servicios de asesoría legal, apoyo psicológico y educacional.

Una investigación reciente en Canadá, da cuenta de una estrecha relación entre aborto inducido repetido, coerción y violencia física o sexual reiterada. La historia de violencia íntima de la pareja en mujeres que buscan un aborto inducido puede superar 40% en Canadá. Un estudio de la OMS en múltiples países, con diversas legislaciones respecto al aborto, concluyó que el aborto inducido por coerción sexual se extiende prácticamente en todos los países estudiados. De hecho, unestudio prospectivo en Nueva Zelanda, ha mostrado que la historia de abuso sexual en la niñez, es un poderoso predictor del incremento en las tasas de abortos electivos en adolescentes y mujeres jóvenes. También lasexperiencias de abuso en la niñez, están asociadas al aborto electivo reiterado y problemas de salud mental subsiguiente en la vida adulta.

Como he señalado en una columna anterior, desde una perspectiva científica, el aborto es por si mismo un acto o experiencia violenta para la mujer. Los abortos, incluso aquellos que ocurren espontáneamente, desencadenan síntomas variables de una reacción de estrés agudo, que puede provocar o recrudecer un Síndrome de Estrés Postraumático (SEPT). Sin embargo, a diferencia de las pérdidas espontáneas, los abortos inducidos provocan problemas de salud mental subsiguiente más severos. Por ejemplo, el grupo noruego de Anne Broen et. al (uno de los grupos científicos con vasta experiencia en este tema) ha establecido que mientras las mujeres expuestas a pérdidas espontáneas se recuperan satisfactoriamente en el corto plazo, los síntomas permanecen por años en los casos de aborto electivo.En una proporción importante, se desencadenan psicopatologías como depresión o ansiedad. Otra investigación reciente, específicamente en adolescentes de 14 a 19 años con embarazos no planificados, determinó que aquellas que abortaron antes de las 12 semanas, presentaron 4,9 veces mas riesgo (i.e 490% mayor probabilidad) de presentar SEPT respecto a las adolescentes que decidieron continuar con su embarazo. La asociación fue más fuerte en aquellas niñas que tuvieron experiencias sexuales traumáticas y el aborto fue un buen predictor de depresión luego de controlar por factores de confusión.

Estudios de seguimiento prospectivos en Estados Unidos y en Finlandia, han confirmado que el aborto inducido incrementa 2 a 4 veces el riesgo de suicidio en los siguientes 12 meses de ocurrido el evento. Una revisión sistemática y meta-análisis de 22 estudios conducidos entre 1990 y 2008, concluyó que el aborto electivo incrementa el riesgo de problemas de salud mental subsiguiente respecto a mujeres que continúan con su embarazo. Otro meta-análisis conducido por el grupo de David Fergusson et al en Nueva Zelanda, considerando sólo estudios que han comparado grupos equivalentes con embarazos no intencionados, llegó a la misma conclusión.

En el ámbito latinoamericano, una investigación de 871 adolescentes embarazadas brasileñas, muestra que la experiencia de un aborto previo y el abuso sexual en los últimos 12 meses, fueron importantes factores de riesgo para el intento de suicidio o conducta suicida. Interesantemente en esta investigación, una mayor red de soporte social en estas niñas, mostró un fuerte rol protector, previniendo o evitando la conducta suicida.

En consecuencia, el aborto en casos de violación debe ser evitado o prevenido, no facilitado. Proponer como solución el aborto legal, como una suerte de derecho positivo, es una propuesta simplista, fracasada y estéril. Sólo empeora la situación, favoreciendo que se incrementen los abortos por coerción sexual, perpetuando un ciclo de violencia que puede afectar seriamente la salud mental futura de mujeres y niñas violadas.

Es lamentable que se instrumentalicen políticamente casos de niñas abusadas para discutir si legislar o no el aborto en Chile. Desarrollar programas de protección y atención integral a las victimas de violación, que incluyan tanto a la madre como a su hijo o hija en gestación, debería ser una discusión de fondo en busca de consenso. Esperemos en época de elecciones, escuchar propuestas en este sentido y no, asertos que se anquilosan una y otra vez en discusiones bizantinas sobre el estatus legal del aborto en el país.

Elard Koch (@ElardKoch)
MELISA Institue
www.melisainstitute.com

¿El matrimonio es cosa del pasado?

Aquella familia estable es la que valora la estabilidad de la pareja, pero hombres y mujeres se relacionan de una manera cooperativa y equitativa.

Familia Estable

¿Es el matrimonio cosa del pasado? ¿Es cuestión de moda o modernidad? Preguntas que en un reciente programa de debates en la televisión se me hicieron para defender que el matrimonio es cosa de la actualidad. Mi contrincante evidentemente tenía que argumentar que el matrimonio era anticuado (“En el Ring” Tv Azteca canal 13, lunes 18 de agosto 12am). Tenía yo duda de cuáles serían sus fundamentos para defender lo indefendible, supuse que se basaría en particularidades y en ideología.

Mis suposiciones fueron acertadas, nunca hubo sustento a su argumento, pero si hubo controversia como es costumbre en estos temas. Vean el programa y ya me dirán. Por otro lado, ahora que tengo tiempo y espacio para expresar mis ideas, haré lo propio comenzando por decir que la estructura familiar más común en sociedades democráticas sigue siendo la conformada por parejas casadas en común con hijos comunes, lo que de entrada responde a la pregunta; el matrimonio sigue siendo una institución vigente.

Es más, es la Institución Insustituible de la Sociedad puesto que nos da bienestar ya que es facilitadora de la estabilidad económica, integridad física, comunicación paterno filial, funcionamiento de la pareja, salud sexual y reproductiva, salud mental, trabajo y vivienda entre otras variables que se han medido en estudios sistemáticos que nos arrojan respuestas tan claras como que el matrimonio es deseable para que se procure justicia social basada en el principio de igualdad de derechos.

No es difícil imaginar la diferencia que hay entre el bienestar de los niños que viven con sus padres biológicos, a vivir en hogares monoparentales u otros tipos de familia (viudez, divorcio, madrastra, padrastro, huérfanos) ni tampoco es el mismo bienestar para los adultos que están en una relación de distinta índole. La evidencia, basada en 3318 registros estadísticos de 351 publicaciones, levantadas desde 1995, constata que en 13 países democráticos estudiados, el matrimonio estable brinda 84.9% mayor bienestar contra un 1.2% que ofrece cualquier otro tipo de familia. Es decir, que el matrimonio es 71 veces más benéfico para la sociedad.

Las tendencias generales son las que llevan a poder hablar de lo que es adecuado y de lo que es contraproducente, no así los casos particulares, que aunque afortunadamente hay sus excepciones, no son representativos para poder hablar de directrices globales. En este estudio[1] no se consideran las uniones entre homosexuales ya que no es una variable representativa para su medición, dado que el índice de parejas homosexuales registrado es escaso oscilando entre 0.3% a 1.22% siendo el país con mayor número matriculado, Holanda.

No obstante, es importante mencionar que dada la seguridad que brinda el matrimonio a una pareja en cuestión de perdurabilidad y estabilidad, este tipo de personas con Atracción Hacia el Mismo Sexo buscan a costa de lo que sea, garantía en su relación de pareja, que aunque la indagan de forma equivocada por razones evidentes, es preciso notar que el matrimonio nos da tranquilidad. En cohabitación en unión libre hay condicionamiento, violencia, egoísmo, mayor número de rupturas y no hay compromiso, peor aún, cuando hay hijos de por medio, en una relación basada en la frase “mientras funciona”, se dispara cinco veces más la posibilidad de disolución[2]. ¿Por qué? Porque cuando se “juntan” las personas, generalmente se caracterizan por no entregarse totalmente, lo que cancela automáticamente la fertilidad y cuando por descuido llega un bebé, es entonces que el varón se deslinda de su responsabilidad o la mujer mejor decide abortar.

Hijos creciendo en hogares monoparentales no es lo más deseable para una sociedad, ya que el rendimiento académico comúnmente es deficiente, la estabilidad emocional es frágil y la calidad de tiempo con sus progenitores es insuficiente. Institucionalizar la disfunción parece que es lo que hoy día hace el Estado, con leyes como el “divorcio express” y el aborto como “derecho” que desvinculan a la familia de las instituciones. En lugar de hacer lo anterior, se debe de procurar asistencia y prevención. Las parejas casadas con hijos en común, la estructura familiar más permeable en las sociedades democráticas de la actualidad, no es cuestión de ideas, de modas o de años, es asunto de lo que es mejor para todos.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.


[1] Familias y bienestar en sociedades democráticas. Fernando Pliego Carrasco. 2012.

Contradicciones del día del niño

Día del niño

Por un verdadero regalo de Dios, pertenezco a una familia numerosa tanto en la rama paterna como en la materna. Cuando era, por ejemplo, santo de mi abuelo, en su casa  nos reuníamos mis once tíos, hermanos de mi mamá, muchos primos, sobrinos, parientes…. Y se tenía por costumbre preparar comida norteña en una pequeña ciudad al sur del estado de Sonora con: carne machaca, carnitas de cerdo, frijoles con chorizo y queso, tortillas de harina, dulces típicos regionales, etc. y se organizaba un ambiente muy agradable, entre la algarabía de la chiquillería que se entretenían con diversos juegos infantiles en un gran patio.

Pero, sin duda, el suceso que más gozábamos mis familiares y yo era el nacimiento de un nuevo hermanito o primo. Nosotros fuimos siete hermanos y en cuanto nos llegaba la invitación para ir a conocerlo, íbamos a toda prisa al sanatorio -que estaba como a siete cuadras de mi casa- y, era tanta la emoción, que no esperábamos a que llegara un coche a recogernos para trasladarnos, sino que  nos encantaba ir corriendo hasta llegar jadeantes al hospital. Era todo un día de fiesta el ir a verlo, hacerle caricias, tocar sus manitas, tratar de hacerle sonreír, preguntar a quién se parecía y observar la enorme felicidad de mis padres…

Por eso me parece estupendo que se celebre el “Día del Niño” y que se les organicen fiestas y se sientan muy queridos y atendidos por sus padres.

Pero, últimamente, cuando llega el 30 de abril, me acuerdo primero de todos esos niños no nacidos que aún se encuentran en el vientre de sus madres. Allí están indefensos, recibiendo alimentación y oxígeno de la madre, formándose en especie de “cunita” protectora y esperando el momento en que puedan ver la luz del día y recibir el abrazo y afecto de sus padres, hermanos y familiares.

Y es que desde el óvulo es fecundado se inicia una nueva vida, única e irrepetible. Tiene ya su individualidad y es un embrión en desarrollo que crecerá hasta formar un ser humano completo.

Desde que el ser humano es un cigoto –una sola célula fecundada- ya se pueden conocer muchas sus características: sexo, enfermedades genéticas, color de la piel, estatura aproximada, etc.

En unas cuantas y rápidas pinceladas, podríamos decir sobre su crecimiento lo siguiente: en la tercera semana del embarazo se comienzan a formar la columna vertebral y el sistema nervioso; lo mismo que el hígado y los riñones; en la quinta semana comienza el desarrollo de los ojos, pies y manos; en la sexta semana ya son detectables las ondas cerebrales. Se pueden observar la boca, los labios, las uñas; en la séptima semana se forman los párpados y los dedos de los pies. El bebé puede dar pataditas y nadar; en la octava semana cada órgano está en su lugar y se comienzan a formar las huellas digitales. Comienza a escuchar los sonidos externos; en las siguientes semanas el bebé puede girar su cabeza y sus dientes están en plena formación; en la onceava semana puede tomar objetos con sus manitas,  está en operación su sistema circulatorio y ya tiene la estructura  ósea y la de sus nervios.

En el cuarto mes, el niño mide entre 8 y 10 pulgadas. En la semana veinte, puede reconocer la voz de su madre y soñar. Siente y sufre el pequeño si su madre está angustiada, o por el contrario, se siente tranquilo y con paz, si su madre está serena o alegre.

Y me pregunto, ¿no es una verdadera maravilla que partiendo de un óvulo fecundado, nueve meses después nazca una criatura completa? ¿y que desde el seno materno se le pueda tomar la presión arterial, escuchar los latidos de su corazón, la posibilidad de ser curarlo de alguna enfermedad o también observarlo desde el ultrasonido?

Después del parto, el bebé va a continuar desarrollándose, física y neurológicamente, y comenzará recorrer las etapas de la niñez, luego la adolescencia, la juventud, la madurez, la vejez en una línea de continuidad y coherencia tan perfecta como asombrosa.

Y no obstante estas evidencias científicas que nos muestran claramente los más recientes avances de la Biología, la Genética, la Perinatología, la Bioética, etc., año con año y haciendo cuentas globales, en el Distrito Federal y sumándose a muchos  otros países de los cinco continentes, se cometen millones  de abortos y se arranca brutalmente la vida a estos seres inocentes desde el vientre de sus madres, con el pretexto de bajar los índices de la natalidad que ordenan ciertos organismos internacionales con el apoyo y financiamiento de algunos países que paradójicamente se denominan “desarrollados”.

Aunque el 28 de agosto de 2008, la Suprema Corte de Justicia de  la Nación emitió sus ocho votos a favor y tres en contra,  declarando así mayoritariamente que la despenalización del aborto en el Distrito Federal es Constitucional. Ante este hecho, me parece que hay que tener muy en claro que no toda ley -por el hecho de ser aprobada por los legisladores y confirmada por la Suprema Corte de Justicia- resulta siempre  justa y en beneficio de la sociedad. Por ejemplo, en Holanda se ha legalizado, desde hace años, la eutanasia y -bajo ciertas condiciones- a los ancianos y enfermos terminales se les quita la vida mediante una inyección letal. En otras naciones se han legalizado las drogas y han causado un serio daño, principalmente en los adolescentes. Los ciudadanos tienen el legítimo derecho de oponerse a las leyes injustas que tan devastadoras consecuencias tienen. Es lo que se denomina la objeción de conciencia. En el Distrito Federal a un médico no se le puede obligar o forzar a que practique un aborto y tiene el derecho de  manifestarse que no está dispuesto a destruir la vida de un ser no nacido. Es decir, no obstante que sea “legal” el aborto en la Ciudad de México, no deja de ser un acto criminal.

¿Por qué? Porque no hemos de perder de vista que el derecho a la vida humana es el derecho prioritario de todo ser humano y, por tanto, el bebé no nacido debe ser siempre respetado, protegido y cuidado por todas las legislaciones de los Estados civilizados. Si se niega este derecho, fácilmente se pueden negar todos los demás derechos, caer en verdaderas aberraciones aparentemente “legales” y volver a las épocas represoras de tantos crueles e inhumanos dictadores y gobiernos  a lo largo de la Historia,  basta con citar a Adolfo Hitler y a José Stalin.

Paralelamente a esto,  se ha descubierto otra mezquina realidad: el aborto, en sí mismo considerado, es un lucrativo negocio en el que tanto los médicos como las demás personas e instituciones involucradas, se llenan sus bolsillos de “dinero sucio”. De manera que, en su conjunto, podríamos afirmar que detrás de este odio y afán por destruir a millones de seres no nacidos, se debe  fuertes presiones políticas y a poderosos intereses económicos mezclados con siniestras complicidades.

Por ello, utilizando una imagen simbólica que me viene a la mente a modo de síntesis,  algunos gobernantes, médicos, enfermeras, intelectuales, catedráticos, profesionistas, legisladores que promueven el aborto, parecería que cada 30 de abril levantan una mano con una copa de vino, gritando a voz en cuello: “¡Qué vivan los niños de todo el mundo  porque son el futuro de nuestra humanidad!” Y con la otra mano,  clavando un filoso  cuchillo, que atraviesa el vientre de la madre,  aniquilando al bebé en su seno. Me pregunto, ¿no hay en esto una gravísima contradicción con estas actitudes? O mejor dicho, ¿no estamos presenciando una esquizofrenia de muchos que viven una doble vida y que, con su deplorable conducta, merecen ser juzgados  como  esos criminales de guerra nazis, quienes eliminaron a millones de judíos, ancianos, discapacitados y enfermos terminales con inyecciones letales y en los campos de concentración? O bien, que en muchos otros casos donde se observa una marcada obsesión por buscar la destrucción del mayor número de seres humanos no nacidos que raya en lo patológico,  ¿no deberían de ser recluidos en una clínica psiquiátrica para que reciban su adecuada terapia? Porque humanamente no es explicable tanta aversión y tanto odio cuando lo normal es alegrarse ante el nacimiento de una vida humana.

Desde el momento mismo de la concepción, en que –a las pocas semanas, el ginecólogo confirmaba a nuestra madre que estaba embarazada- y de inmediato ella nos daba la feliz noticia que pronto tendríamos a un hermanito más y a  todas sus amistades les comunicaba con una gran alegría y emoción, aquella bella frase –que entonces se acostumbraba mucho decir-  y que tanto me gusta por su hondo significado: “¡Estoy en estado de buena esperanza!”

¿Qué es prioritario para la mujer; el trabajo o la familia?

Por fin se me hizo conocer a la Dra. Nuria Chinchilla, catedrática de la Universidad de Navarra y del IESE de Barcelona (institución para la formación y capacitación empresarial), en una conferencia de un conocido hotel de la Ciudad de México.

Había escuchado y leído acerca de su labor de investigación y sus aportaciones mediante ensayos en el tema de orientación familiar y la empresa, pero en forma particular sobre el dilema de la mujer del siglo XXI entre desarrollarse en la profesión o en el hogar.

En cuanto se presentó  en el  auditorio se ganó la simpatía de la nutrida concurrencia, ¿por qué? Por su buen humor, su alegría, su sencillez y facilidad de palabra. Nos encontrábamos frente a una mujer que es esposa y madre de familia numerosa. Y por si fuera poco, guapa y atractiva y una persona muy normal.

El presentador de la conferencista hizo mención de que su libro “Dueños de nuestro destino” (Editorial Ariel), que habla de la conciliación familia y trabajo, ha sido un bestseller y se ha publicado ya en varios idiomas. Pienso que el éxito de este libro es porque responde  a cuestionamientos fundamentales de nuestro tiempo.

Comenzó narrando su experiencia de esos matrimonios en que los dos trabajan, salen muy temprano y regresan a altas horas de la noche. Sus hijos están siempre dormidos a esas intempestivas  horas y rara vez conviven con ellos. Los adictos compulsivos al deber profesional  podrán tener sus satisfacciones profesionales pero  familiarmente son tremendamente infelices al observar el fracaso en la educación de sus hijos.

Me llamó la atención que afirmara que muchas ejecutivas de hoy se equiparan tanto a los hombres –en su afán de competir- que pierden su feminidad. “Hay que recuperar el cariño, el afecto, el buen vestir y, en general, la feminidad en  las mujeres”.  Porque es una realidad social que todos venimos observando en las últimas décadas.

“Hoy  que se habla tanto de ecología –comenta la Dra. Chinchilla-, de cuidar las especies de animales y vegetales de mar y tierra, ¿no se impone proteger prioritariamente la ecología humana? Y aquí las empresas tienen un papel  fundamental fomentando las ‘empresas familiarmente responsables’. Es decir, que no se cometan graves injusticias, por ejemplo, con las empleadas o ejecutivas embarazadas y se busque –por parte de algunos directivos sin ética- el mínimo pretexto para despedirlas y que pierdan su trabajo”.

Porque, sin duda, el primer capital que tiene una empresa es el capital humano y quienes las dirigen deben de ser lo suficientemente flexibles para permitir que una madre de familia salga a una hora adecuada para que puedan ir a atender bien su otro trabajo: la educación, alimentación y formación de sus hijos.

También se extendió charlando que el varón, el padre de familia, tiene que involucrarse igual que la esposa en la formación de los hijos. No vale decir: “Aquí te dejo mi quincena y ahora me voy con mis amigos al bar o a ver tranquilamente la televisión”. Sino que es corresponsable de una misión de enorme trascendencia y debe cuidar también de sus hijos y  no es una humillación atender las sencillas labores materiales del hogar. Al contrario, es un buen ejemplo para los hijos porque también ellos pueden tener sus encargos materiales en casa.

Expuso de la misma forma otro problema dramático. En España tan sólo se tienen un promedio de 1.2 hijos por familia. Con lo cual ya se tiene un grave conflicto de relevo generacional que está afectando a este país en muchos aspectos.

Muchos sociólogos afirman que en 2040, México y otros países del continente americano tendrán problemas similares. Y ante eso, es muy difícil echar marcha atrás. Recordé las sabias palabras de la filósofa Emma Godoy, quien afirmaba: “Dios perdona siempre, los hombres algunas veces, pero la naturaleza (cuando se le violenta) nunca”.

Claro está que si comienzan a pasar los años en un matrimonio en que los dos trabajan y no vienen los hijos por desinterés o egoísmo, hay muchas más posibilidades de que surjan separaciones y divorcios ya que no existe un fuerte lazo que los una como cónyuges.

Psicológicamente –afirma la Dra. Nuria- han proliferado los casos de estrés, depresión y otras enfermedades nerviosas cuando no existe una armonía entre trabajo y familia.

Surgen los “hijos problema” con bajo rendimiento escolar y conductas anormales, no tanto porque exista un problema intrínseco en ellos sino porque  no han tenido una acertada atención de sus padres.

“Las empresas –afirma la especialista- se deberían dar cuenta que cuando se ayuda a que tengan familias normales y unidas por parte de sus empleados, son ellos mismos los que primero salen ganando porque no habrá entre sus profesionistas problemas de alcoholismo, drogadicción ni trastornos emocionales, si existe un orden en el tiempo dedicado al trabajo y a la familia”.

Recordó una frase del inmortal literato y pensador inglés G. K. Chesterton: “No saben lo que dicen quienes atacan a la familia”. Y es que la sociedad misma resulta beneficiada si cuenta con matrimonios bien constituidos, sólidos y estables. Con esta perspectiva, sale ganando tanto la familia, como la empresa y la sociedad. Se cumple al pie de la letra el “gano/ganas”.

En conclusión, la supuesta incompatibilidad entre empresa y familia se r
esuelve con la flexibilidad de las empresas familiarmente responsables y una preocupación continua de los padres por educar bien a sus hijos en el hogar.

 

Hasta que la falta de respeto nos separe

Recuerdo muy bien el día que nos casamos. Fue una fiesta increíble, rodeados de amigos y familiares. Fue un sueño. Literalmente lo fue,  ya que la vida no es una fiesta como tal, la vida es real y el matrimonio así como cualquier relación humana tiene su complicación y su chiste para que funcione lo mejor posible.

Han pasado doce años después de ese 18 de mayo y a pesar de recordar con mucho cariño toda la organización de la fiesta, de la misa ¡del vestido! El peinado y demás banalidades, lo que más recuerdo y bien, es las frases que mi marido, ahora padre de mis dos hijas, me mencionó regresando de la luna de miel: “Cuando alguno de los dos nos faltemos al respeto, en ese momento este matrimonio lo perderá todo” – Lo escuché con detenimiento y reflexionando me puse a pensar que tenía toda la razón. Porque no es lo mismo discutir como adultos que quieren lograr algo por el bien común de su propia unión, que una pareja que busca ganarle al “adversario” con palabras hirientes, altisonantes y ofensivas.

Con los años puedo congratularme y compartir que nunca nos hemos faltado al respeto, que si hemos subido la voz han sido contadas las ocasiones y que siempre hemos sabido llegar a un acuerdo, logrando así ganar para que el matrimonio continúe su fin, que es la estabilidad y el crecimiento juntos como personas imperfectas que buscan perfeccionarse.

Ciertamente, todo lo anterior no lo habría logrado sin él, y estoy segura que el sin mi tampoco, porque en realidad nos complementamos y en mi caso personal, vivir junto a él, me hace querer ser mejor persona. Algo que pienso, a mi esposo le sucede similar.

Perderse el respeto podría ser la clave para echar a perder cualquier tipo de relación, no solamente conyugal, sino fraternal, de amistad, laboral, hasta filial. Nunca debemos de ofendernos, y menos pegar en donde más duele, lo que le encanta hacer al ser humano. Porque por lo general cuando discutimos es porque queremos llegar a lograr algo, no a estancarnos, sino ¿qué sentido tendría la discusión?

Cuando hay discrepancias, el reto debe de ser conciliar, avanzar, llegar a alcanzar someter aquello que lleva a la discusión. Consiguiendo así el objetivo de la armonía social dentro de la relación que sea.

Actualmente me atrevería a decir que la humanidad busca su propia satisfacción y que es uno de los factores principales por los que se pierde el respeto en las relaciones personales. Porque al momento de atacar en la parte vulnerable del contrincante, el ego se engrandece y aunque momentáneo, hay un instante de satisfacción que compensa el orgullo y la sensualidad innatos, alimentados por el modernismo vigente.

Si el conductor de un automóvil no nos respeta al atravesar la calle, si el peatón no respeta las esquinas, si el cajero del banco no respeta el horario de la sucursal, si el policía no respeta al ciudadano, si el ciudadano no respeta la ley de tránsito, si el alumno no respeta al maestro, si el maestro no respeta al director, si los hijos no respetan a sus padres, si los padres no respetan a la autoridad, si los padres no respetan a sus hijos, si los cónyuges no se respetan entre sí, hay desorden.

Hay un desbarajuste, una anarquía que enloquecen la estabilidad social y desencadenan la norma del más fuerte, en donde el que más ofende, el que pega primero, “pega dos veces”. Y lo único que se logra es la ofensa, el quebranto y el triste distanciamiento entre parejas, ciudadanos, hijos, maestros y demás actores sociales que por hacer caso a sus pasiones, olvidan que el respeto mutuo es esencial para un orden general.

Si tenemos la oportunidad de ofender a alguien, si tenemos el instante para faltarle al respeto al prójimo, es preciso reflexionarlo antes de hacerlo, porque más allá de sentir placer transitorio al haber elegido un bien, aunque desordenado, a la larga ese sentimiento se convertirá en un “balazo en el pie” ¿Y quién quiere herirse a sí mismo en sus sano juicio? Nadie.

Mi consejo final, sería que hay que recordar que hablar y discutir ante la controversia es sano, siempre y cuando no se falte al respeto y se tenga en cuenta que “se atrapan más moscas con miel que con hiel” lo que estoy segura propiciará orden y estabilidad en cualquier relación personal.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

El principio de todo es la vida: Enrique Rojas

Esta semana tuve la gran fortuna de estar en la conferencia que el Psiquiatra Enrique Rojas, ofreció en México titulada “3 consejos para la educación de los sentimientos, la inteligencia, la sexualidad y la voluntad”.

Fue maravilloso poder escuchar de viva voz al catedrático de psiquiatría en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, mencionar la importancia de la familia integrada, de la persona formada e informada. Oírlo hablar de lo imprescindible que es educar en la voluntad y sobre todo lo relevante que es conocerse como persona para poder servir como ejemplo a los demás. Ejemplo en especial para los hijos, que son nuestra responsabilidad y que lamentablemente en un mundo permisivo, o como él lo llama “un mundo Light”, es más complicado ver que las familias formen personas, puesto que lo que vemos hoy día es que las familias han deshumanizado al ser humano.

Brevemente, les comparto que Enrique Rojas mencionó que educar es convertir a alguien en persona. Es hacer a alguien feliz y para ello se necesita tiempo. De igual forma hizo hincapié, de que todos en algún momento somos docentes y alumnos. Y algo que me quedó muy penetrado en mi mente, es cuando mencionó que la información es enterarse de todo, pero que la formación da criterio. Por ello en este espacio, que más allá de ser un medio noticioso del acontecer diario, es un medio que busca formar a través de la información.

Enrique Rojas, el psiquiatra español que ha publicado una infinidad de libros, nos recordó que educar es enseñarle al hombre lo que es la vida, ya que el principio de todo es precisamente la vida y por ello debe de ser una prioridad. Es la realidad más radical de todo. Es argumental.

Y hablando de argumentos, habló de 4 de ellos: amor, trabajo, cultura y amistad. Enfatizó que estas pruebas de que la vida es fundamental, estriban en que el hombre es racional con cuerpo, alma y espíritu. Naturaleza y biología, pero que la inteligencia propia de la persona humana es distinta de la inteligencia operativa de los animales. La inteligencia, dijo Enrique Rojas, es intimidad, que sale a la luz con la palabra. El ser humano es el único que se puede comprometer a algo con alguien, porque somos libres.

Por ello el matrimonio y la familia que funciona son exclusivas instituciones derivadas de esa inteligencia de la persona humana. Siendo así, que a pesar de ello, en la actualidad la ligereza de conciencia, la comodidad y la falta de valores han hecho pensar que el matrimonio está en crisis, cuando en realidad es el hombre que la padece, porque ya no sabe ni quién es, hacia donde va o qué debe de ser.

Finalmente, Enrique Rojas nos decía en esta amena charla, que hay que aprender a enamorarse de una totalidad, con amor efectivo, afectivo y caritativo. De esta forma podremos hacer de nuestros hijos personas y de nuestro matrimonio un cimiento para que la familia funcione.

Y para no quedarnos atrás

Al finalizar el evento, fui la primera en acercarme al psiquiatra para que me dedicara su libro “El Hombre Light” que cito en mi segundo libro que está por salir “El Monstruo de la Comodidad”. Al escuchar que lo mencionaba en mi siguiente obra literaria, se interesó y me pidió recibir noticias al respecto. Firmó: “Para Alejandra Diener; la familia que funciona es salud en la calle”.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos a atrás y ver hacia delante.

 

Las bondades de las tradiciones familiares

Comer en familia pareciera que ha pasado de moda, o es considerado anticuado, sobre todo en los jóvenes que no “ven la necesidad” de sentarse a la mesa con sus padres y hermanos. Lo anterior se debe a un deterioro en las uniones familiares, al pragmatismo que vive hoy día la sociedad y en especial al egoísmo que caracteriza al ser humano que no se forma para vivir al servicio de los demás.

Sin embargo, contrario a lo que muchos pudieran argumentar que son “nuevos tiempos” y que hay que aprender a adaptarse a las nuevas épocas, como suelen justificar los ideólogos que inmiscuyen sus ideologías inadvertidamente, existen estudios como el de la Universidad de Illinois (EE.UU.), que corroboró que los hijos que comen junto a su familia tienen menos riesgos de sufrir trastornos alimenticios. Lo que nos comienza a demostrar, que no porque hayan pasado años, lustros o siglos de algunas “tradiciones” “costumbres” quiere decir que no funcionan, o que es de anticuados practicarlas. Veamos por qué este estudio hace un llamado importante a las familias para que regresen a comer en el hogar a la mesa.

La investigación -que revisó 17 estudios sobre patrones de alimentación y nutrición de 200 mil niños y adolescentes- mostró que quienes comen en familia presentan tasas más bajas de bulimia y anorexia, menos índices de comidas omitidas y menores índices de tabaquismo. «Los padres pueden no ser capaces de reunir a sus familias en la mesa siete días a la semana, pero sí pueden programar tres comidas en familia a la semana para salvaguardar la salud de sus hijos de forma significativa», dijo Bárbara Fiese, investigadora del estudio en un comunicado de la universidad.

Lo que también exhorta a sacrificar horas de trabajo, tiempo con las amigas (os), periodos en el gimnasio, etcétera que en la mayoría de las veces no son necesarias y que podemos dedicar a los nuestros. Es decir, sabiendo que las horas que muchas veces empleamos en ocio sin estar con la familia, podemos darles un sentido de entrega al no emplearlas en lo que creemos “más importante” y dedicar a comer en familia.

Finalmente, dicho informe, también mostró que los adolescentes que comen tres comidas a la semana en familia son un 12% menos propensos a tener sobrepeso, es más, quienes lograron hacerlo cinco veces a la semana, demostraron ser un 35% menos propensos a tener desórdenes alimenticios que quienes no lo hacen y un 24% más favorables a formar hábitos saludables de alimentación.

Asimismo, la investigación publicada en la revista Pediatrics, definió en cuanto a trastornos de alimentación se refiere, que la falta de convivencia durante la comida a la mesa en familia,a ha demostrado en los jóvenes, grandes atracones de comida, seguidos por vómitos -conducta bulímica-, el consumo de pastillas para adelgazar o laxantes, saltarse comidas, comer poco y fumar para controlar el peso.

Comer a la mesa en familia mínimo tres veces a la semana bien vale la pena, porque citando lo que dicho informe explica, este hábito también permite a los niños, mejorar su lenguaje, confianza, habilidades para comunicarse y conocimiento de la contingencia, y que además los ayuda a que sean menos individualistas e intolerantes. A lo que yo agregaría, que también beneficia en la comunicación en el matrimonio.

Hagan la prueba y no sean presa de la “modernidad” que lo único que hace es deshumanizar a la humanidad.

Y para no quedarnos atrás y ver hacia delante

El sábado en una Iglesia que frecuenta mi mamá, al llegar encontró al sacristán muy alterado y pidiendo ayuda, resulta que un hombre humilde de unos 70 años que normalmente pone las flores para las bodas, se había desvanecido. Suplicaban ayuda y mi mamá no supo qué hacer, más que enderezarlo, darle a oler alcohol y solicitar entre los feligreses a un médico o llamar a la Cruz Roja. El hombre murió de un ataque al corazón en los brazos de mi madre frente al sagrario. Lo que nos recuerda que nadie sabe el día ni la hora, pero también que hay que estar preparados para ayudar cuando algo así nos suceda.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

El matrimonio se disuelve, la paternidad no

  • El  matrimonio genera obligaciones sociales y jurídicas en beneficio de los hijos.
  • 9 de cada 10 litigios de divorcio corresponden a demandas por pensión alimenticia.

Mexico D.F., Agosto, 2012.- La complejidad de las obligaciones que una persona adquiere con el matrimonio, hace necesario reflexionar sobre la importancia que esta figura tiene en el contexto social: es una de las decisiones más importantes en la vida de un hombre o de una mujer, porque no sólo implica el surgimiento de un vínculo permanente y sólido que dará lugar al nacimiento de una familia, sino que social y jurídicamente, se adquieren nuevas responsabilidades para con los hijos que de esa unión se originen.

En este entendido, la falta de información sobre la nueva reglamentación del Código Civil en el DF que da origen a la figura conocida como “divorcio exprés”, hace que se pierdan de vista las cuestiones de fondo del vínculo matrimonial: en efecto, la relación queda disuelta (aproximadamente en 40 días) y deja a las partes en posibilidad de contraer nupcias nuevamente; pero somete a las madres y a los hijos a juicios por la vía judicial por la patria potestad, guarda y custodia de los menores, derecho de visita, partición de bienes y pensión alimenticia. “Desgraciadamente se siguen presentando numerosos casos en los que los padres deudores evaden el compromiso que tienen con sus hijos, se les olvida que disolvieron su matrimonio, pero no su paternidad”, comenta la especialista en Derecho Familiar, Ingrid Tapia y enfatiza: “Las leyes deben legislar de manera adecuada para proteger el interés de los menores que de pronto, antela separación de sus padres quedan desprotegidos de lo que mínimamente por ley, les corresponde”.

Ante la importancia de garantizar este derecho, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se ha pronunciado por la alternativa de que sea el menor quien presente una demanda de reconocimiento de paternidad y pensión alimentaria, aún cuando exista una resolución previa del padre, que lo exima de sus obligaciones. “Y es que la pensión alimenticia no se refiere únicamente a lo que el niño come, sino también a la satisfacción de necesidades que comprenden lo que viste, donde vive, su acceso a la atención médica y, en el caso de los menores de edad, los gastos generados por su educación escolar”, puntualiza la abogada.

En la actualidad, el no cumplimiento de estas obligaciones, representa uno de los mayores reclamos al interior del Tribunal Superior de Justicia del D.F. De acuerdo con unas cifras proporcionadas por el Instituto Nacional de Geografía Estadística e Informática (INEGI), 9 de cada 10 litigios de divorcio fueron de mujeres demandando el derecho a pensión alimenticia. Incluso, un estudio realizado por el Centro de Estudios Históricos e Interdisciplinarios sobre las Mujeres, refiere que entre los principales temores que experimentan antes de pedir el divorcio se encuentra la preocupación por lo que pasará con sus hijos (62%) y la situación económica posterior a la separación (43%).

Una de las acciones importantes que en materia legislativa que se han generado al respecto del cumplimiento de las obligaciones contraídas con la paternidad, es la de garantizar el cumplimiento de la obligación alimentaria de acuerdo con los egresos del deudor y no con sus ingresos como se daba usualmente. De esta manera el padre/deudor no puede ocultar y/o mentir sobre el monto de sus ingresos, pues estos se verán reflejados claramente en sus gastos. Al respecto, la abogada Tapia concluye: “el que se estime lo que el deudor debe otorgar a su familia en relación a lo que gasta y no a lo que dice ganar, es una buena medida para beneficiar a los niños nacidos durante el matrimonio. De esta manera, la posibilidad de que el papá limite recursos para la pensión alimenticia será erradicada en apoyo de quienes así lo requieran”.

Fuente: www.1tad.net

 

1 12 13 14 15