La virtud del orden en la formación de los hijos

Si se entiende el orden en la familia como algo necesario para conseguir la convivencia adecuada entre padres e hijos, es muy diferente que considerarlo como una especie de manía obsesiva y escrupulosa de los papás.

El desarrollo del orden nunca debe alcanzar unos límites en que no cabe la vida espontánea de amor; en que cada uno de los hijos se sienta en un clima de libertad y comprensión (Cfr. David Isaacs, “La Educación de las virtudes humanas y su evaluación”).

Si se pide a los miembros de una familia que cuiden una serie de detalles de orden, deben entender que, ante todo, se trata de una virtud que les ayudará a mejorar como seres humanos. Y que, con el tiempo, repercutirá en su rendimiento académico y, después, en su futuro desempeño profesional.

Esta virtud la considero como la base de las demás virtudes, ya que el orden de la persona repercute en:
a) Su armonía; b) Su equilibrio interior; c) La moderación; d) El autodominio, es decir, el desarrollo de la fuerza de voluntad y en la forja de un carácter firme y determinado.

Además, existen otra serie de virtudes relacionadas con el orden:

1) La austeridad; 2) La serenidad; 3) La higiene y limpieza personal; 4) El sentido de economía y del ahorro (Cfr. Gerardo Castillo, “Los Adolescentes y sus problemas”).

Pienso que lo primero que hay que pedirles a los hijos es que tengan un horario definido, un plan de sus actividades diarias y semanales, que contemple:

1) Horas de clases; 2) Horas de estudio y de realizar trabajos manuales o de investigación; 3) Tiempo de convivencia familiar; 4) Tiempo de esparcimiento y deporte; 5) Encargo material en la casa.

Para los niños, o incluso los preadolescentes (de 10 a 13 años), es fácil inculcarles la idea de que ser ordenado puede convertirse en un juego divertido o entretenido.

Recuerdo que me conmovió la humildad de mi amigo Reynaldo, cuando me comentó que cierto día les dijo a sus hijos:

-“Los felicito porque todos están luchando con empeño por cuidar el orden en sus habitaciones y en las zonas comunes de la casa. Pero, habrán visto que la ropa de mi closet no está bien ordenada. Por favor, díganmelo con claridad, porque yo también quiero luchar en este importante tema”. Y les añadía: “¡Ustedes son mis mejores aliados para crecer en esta virtud!”

Claro está que cuando los hijos observan esta actitud sencilla y humilde de su padre o de su madre, se ganan el respeto y la admiración de ellos. Y lo consideran como un miembro más de la familia que está luchando, con naturalidad, por mejorar cada día como persona.

De la familia nace la paz

Muchas veces los católicos conocemos poco acerca de la gran riqueza de los documentos oficiales de la Iglesia, en los que vienen las verdades muy eficaces que todo católico debe saber. Además, en estos documentos se responde a infinidad de dudas y se ofrecen soluciones a multitud de situaciones que normalmente se nos presentan en el caminar de la vida.

El día de hoy me voy a centrar en un documento muy hermoso de San Juan Pablo II titulado “De la familia nace la paz”. Este documento fue escrito por el Santo Padre Juan Pablo II con motivo de la jornada mundial de la paz, y es muy oportuno en estos momentos y por siempre, porque el mismo documento afirma que el mundo anhela la paz ya que todos tenemos una necesidad urgente de paz (n.1).

Todos somos testigos de las guerras, los conflictos y la creciente violencia que constantemente produce mucha inestabilidad. También somos conscientes de las situaciones de injusticia y de pobreza en que vive la mayor parte de la humanidad. Todo esto, aunado al consumismo de los que más tienen y la devastación ambiental, hace que la paz nos parezca como algo utópico e incluso inalcanzable (n.1). Pero aun con todo este contexto, este documento es muy hermoso y esperanzador, porque nos exhorta a no resignarnos, ya que, a pesar de todo, la paz no es una utopía como podrían creerlo algunos, puesto que está inscrita en el proyecto divino originario. (n.1).

Otro aspecto muy importante, es que el Papa pone como uno de los protagonistas principales de la paz a la familia instituida por Dios. El Papa considera a la familia como el fundamento de la sociedad y su núcleo fundamental. La importancia de la familia es tan grande que en este documento el Papa nos hace reflexionar sobre la estrecha relación que existe entre la familia y la paz. Independientemente de todas las estructuras, gobiernos, asociaciones, instancias internacionales, etc., la paz no es posible sin la familia, y además la familia es insustituible en la construcción de la paz (n.1).

Y es que la familia es la comunidad educadora fundamental e insustituible que transmite los valores culturales y religiosos y que ayuda a la persona a desarrollar su propia identidad. (n.2). La familia es tan importante que de ella depende el porvenir de la sociedad, porque su papel es contribuir eficazmente a la paz, y el motivo es por el amor recíproco de los cónyuges que no es cualquier tipo de amor, desde el momento en que es un amor ordenado a una entrega y a una comunión de vida total y plena y que conlleva la principal responsabilidad de la educación de los hijos, especialmente en el respeto de la dignidad de cada persona y en los valores de la paz. (n.2). Y es que los valores se enseñan fundamentalmente por el testimonio en un amiente familiar en el que se vive el amor oblativo en el que se hacen partícipes los propios bienes.

En la educación para la paz y en la conformación de una identidad saludable para la paz, es indispensable que se vivan las virtudes domésticas que se basan en el respeto profundo de la vida y de la dignidad del ser humano. La paciencia, la comprensión, el mutuo estímulo y el perdón recíproco son lo que confiere a la persona su primera y fundamental experiencia de paz. (n.2). La familia es fundamental e insustituible para esto, porque fuera del contexto de relaciones de afecto y solidaridad recíproca y activa, las personas no se pueden autocomprender y su vida no puede encontrar sentido si no ha percibido ese amor que el ser humano debe experimentar y hacer propio. Y esto sucede porque el verdadero amor va acompañado siempre de la justicia que es necesaria para la paz que se define como la tranquilidad del orden justo. Además, ese amor de la familia es tan importante porque una vez recibido, se proyecta a aquellos que no tienen familia, a los niños privados de protección y afecto, así como a las personas solas y marginadas. (n.2).

El Papa reconoce que lamentablemente, en la actualidad, muchas familias han traicionado su vocación originaria de paz y se han convertido en lugar de tensiones, prepotencias, abusos y múltiples formas de violencia. La lejanía de los cónyuges por las exigencias del trabajo es un factor muy destructivo producido por el agobio de la supervivencia y por la pesadilla de un porvenir inseguro. (n.3). El hedonismo y el consumismo de sistemas políticos perversos producen riñas, exclusión de la prole, abandono y malos tratos a los menores comprometiendo la vida familiar hasta el punto de la ruptura y separación de los cónyuges siendo además conscientes de que los divorcios son una pandemia actual.

Por si fuera poco, la espiral de conflictos, han provocado que las familias queden privadas del principal miembro que las mantiene, o a migrar y desplazarse a lugares donde carecen de seguridad. A esto se añade la indiferencia de la sociedad internacional lo cual conduce, en muchas ocasiones, a las familias a la desesperación, a la venganza y a la incapacidad de buscar comportamientos de perdón y reconciliación. (n.3) Niños y jóvenes se encuentran implicados en una cultura de violencia en la que la vida parece no valer nada y ya el hecho de matar ni parece algo inmoral.

Cada vez más niños están privados del calor de una familia, porque los padres, movidos por otros intereses, abandonan a los hijos. En otras ocasiones la familia ni siquiera existe y los niños encuentran una muerte trágica, en muchas partes Inducidos a drogas, a prostitución y a organizaciones criminales. Y aunque el Estado pueda facilitar medios y estructuras de ayuda, la familia siempre será insustituible para garantizar el clima de seguridad y confianza para que las persona puedan ser un futuro de paz. (n.4).

San Juan Pablo II nos advierte que definitivamente la institución más inmediata a la naturaleza del ser humano es la familia y por eso sólo ella puede asegurar la continuidad y el futuro de la sociedad, y ser protagonista de la paz. De aquí que la familia exija todo el reconocimiento y el apoyo del Estado para realizar su misión. Porque por mucho que el Estado pueda implementar otras estructuras de apoyo, ninguna forma de institución o de unión que no sea la familia genuina, puede garantizar el sano desarrollo de los individuos y la paz social. Esto si además somos conscientes de que la educación corresponde, por derecho natural, primordialmente a los padres. Por eso, el Estado ha de crear las condiciones por las cuales las familias puedan satisfacer sus necesidades primarias conforme a la dignidad humana. Por todo esto, también, nadie puede sentirse tranquilo mientras el problema de la pobreza que afecta a familias e individuos, no haya encontrado una solución adecuada. La paz siempre estará en peligro mientras haya personas y familias que se vean obligadas a luchar por su misma supervivencia (n.5). Porque hay que reconocer que a estas alturas la sociedad no ha encontrado formas políticas y económicas verdaderas y justas.

Por todo lo anterior San Juan Pablo II termina este valiosísimo documento exhortando a las familias a ser lo que son haciendo referencia a la Exhortación Apostólica Familiaris consortio. A ser una íntima comunidad de vida y amor conyugal, llamada a dar a mor y a transmitir la vida. Se dirige a los padres y su responsabilidad de formar y educar a sus hijos para ser personas de paz; a los hijos para que aprecien el don de la familia preparándose para construirla y promoverla según sus vocaciones; y a los abuelos y demás parientes para que aporten generosamente su experiencia y testimonio para unir el pasado con el futuro en un presente de paz.

Por último, les recuerda a todas esas personas que se sienten sin familia, que la Iglesia es casa y familia para todos, y que los abandonados y solos son los hijos predilectos de Dios, cualquiera que sea su edad, sus aspiraciones, dificultades y esperanzas. (n.11).

Como vemos, este documento está lleno de riqueza y de esperanza cristiana que no debemos dejar de lado y sobre el que todos debemos reflexionar y luchar para que el plan de Cristo que en esas sabias líneas viene plasmado, se pueda realizar.

Manuel Ocampo Ponce
Guadalajara, México.

1 Cfr. Encíclica Redemptor hominis 10. Apud. Juan Pablo II. Acta De la familia nace la Paz ne.2.
2 Cfr. Gaudium et spes. n. 47.
3 Cfr. Familiaris consortio n. 17.

La industria del consumo ante la volatilidad de la época

Actualmente, en esta época del consumo superfluo y de la distorsión de la familia, nos estamos enfrentando como sociedad a cambios drásticos que por lo general sirven de reacomodo cuando existen crisis o hay cambios de era. El posmodernismo está dejando su paso a la digitalización y con esto al ser humano se le ha hecho común vivir un individualismo lastimoso que sus resultados han empezado a notarse.

La industria a su vez se ha tenido que readaptar a las nuevas realidades y estudiar los mercados para reinventarse y no desaparecer. No obstante, considero que la reflexión de los industriales, está siendo pragmática y no tanto con visión de largo plazo, sino con miras a futuros cercanos. Es decir, las empresas han sentido la necesidad de cambiar su consumidor target puesto que dan por hecho que la familia como la conocemos, se transformará para siempre y no así, que este cisma (como le llamo yo), es de carácter volátil y transitorio.

Según datos de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico) en los 34 países que constituyen esta organización, la estructura familiar que menos representa a las distintas estructuras familiares, está conformada por padre o madre solteros (5 y 10 por ciento de los hogares). Por el contrario, el hogar unipersonal formado por una sola persona, es considerable, ya que representa un 40 por ciento aproximadamente. Sin embargo, México es la excepción ya que tenemos menos del 10 por ciento de hogares unipersonales viviendo en nuestro país. Es decir, los mexicanos seguimos formando hogares con familias nucleares (papá, mamá e hijos), compuestas (nuclear con otros parientes) o mixtas (nuclear con otras personas no parientes) y en su minoría solteros.

En este sentido, a lo largo de todos estos países, la tendencia general de contraer matrimonio en primeras nupcias se ha visto marcada por un incremento en la edad de las personas que deciden casarse. Por ejemplo, a principios de los años 90 el promedio era de 25.3 años en las mujeres y 27.8 años de edad en los hombres. Para el 2014 esta tendencia en las mujeres aumentó en casi cinco años, siendo que ahora se casan en promedio a los 30.0 años y los varones en promedio a los 32.6 años, lo que implica que haya más hogares unipersonales y un retraso considerable en la fecundidad (Países OCDE año 1960: 3.2 hijos por mujer, año 2015: 1.9 hijos por mujer), con sus excepciones como México (año 1960: 6.8 hijos por mujer, 2015: 2.2 hijos por mujer) pero la tendencia en la fecundidad es a la baja.

Los llamados Ingenieros Sociales del occidente, ante el afán de lograr igualdad de derechos para todas las minorías, han estado redefiniendo el matrimonio y la familia, catalogándola hasta en once tipos de estructuras familiares. Lo que entre otras situaciones ha provocado que la mujer participe más en el mercado laboral, postergue su maternidad, los adultos en gran parte no quieren contraer compromisos y por ello el incremento de los hogares unipersonales.

Hecho que posiblemente de manera transitoria, a la industria del consumo le convenga, pero no así a largo plazo ya que si no invertimos en la familia, que de acuerdo con la Declaración de los Derechos Humanos, estipulados en la Carta de las Naciones Unidas, “es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”, la situación económica poco a poco se verá afectada y hasta la industria notará graves estragos.

El empoderamiento económico de la mujer es un buen negocio. Las empresas se benefician enormemente al aumentar las oportunidades en cargos de liderazgo para las mujeres, algo que ha demostrado aumentar la eficacia organizacional. Se estima que las compañías donde tres o más mujeres ejercen funciones ejecutivas superiores registran un desempeño más alto en todos los aspectos de la eficacia organizacional (Mckinsey.com).

Sin embargo, un aumento en hogares unipersonales y de mujeres trabajando, puede suponer que los factores de la producción se encarezcan; la tierra, el trabajo y el capital y todo a su vez cuesta más porque no existe una comunidad apoyándose como sucede en el caso de los matrimonios. Al respecto, podemos notar nuevamente en la base de datos de familia de la OCDE, que la tendencia del empleo para las mamás que están casadas en su mayoría tienen trabajo remunerado y si tienen educación superior, es aún más retribuido. Compiten con sus parejas y esto hace escasear el empleo y encarecerse la vida, a su vez delegar el cuidado y crianza de los hijos a terceros que nunca ejercen el maternaje como una madre puede.

No obstante, cabe señalar que las crisis han hecho que estos números decrezcan, sin embargo, muchos de los países de la misma OECD han visto el empleo en madres solteras decrecer, después de la crisis económica de 2008. Lo que puede sonar lógico, pero es de notar que las más afectadas son las madres solteras, puesto que en ellas el impacto es mayor y el desempleo se incrementa cuando están solas.

Las madres de familia casadas tienen una probabilidad de 67.7por ciento más de ser empleadas cuando su pareja está empleada, en comparación con el 50.3 por ciento de las mujeres que tienen una pareja desempleada, no obstante, en México la tendencia es inversa. Las madres solteras tienen 30 veces más probabilidad de estar trabajando que las que están casadas. Lo que puede deberse a las costumbres y a la falta de apoyo asistencial para este tipo de estructura familiar, viéndose obligadas las madres solteras a trabajar. No así con las casadas pero que no trabajan ya que posiblemente haya mayor estabilidad en el hogar, puesto que si el varón provee lo económico, la mujer provee el bienestar interno de la familia.

El 40 por ciento de las familias en México siguen siendo constituidas por madre, padre e hijos, las reconstituidas solamente representan el 11 por ciento, las uniones del mismo sexo solamente representan el 0.6 por ciento quienes gastan el 30 por ciento de sus ingresos en actividades de esparcimiento (Instituto de Investigaciones Sociales), y la familia nuclear gasta principalmente en alimentos y bebidas no alcohólicas (80 por ciento de su ingreso anual ENGASTO 2014) y en última instancia destina su ingreso al esparcimiento y otros bienes y servicios.

A la industria del consumo le sigue conviniendo producir bienes y servicios destinados para la familia nuclear, ya que si se piensa en negocio, el negocio está en el largo plazo y no en tendencias volátiles que tienen claros indicios de no prevalecer. Los cambios actuales son naturales, pero son reajustes de la época y lo que ha funcionado durante siglos no tiene por qué no seguir funcionando; a menos que lo destruyamos y así equivaldría como darnos un balazo en el pie.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Nota publicada en El Heraldo de México

¿Cómo pasar unas vacaciones divertidas y formativas?

Habitualmente las vacaciones escolares son muy esperadas por los alumnos. En cambio, con los padres de familia, no siempre ocurre lo mismo. Se suelen preguntar: ¿Y qué vamos a hacer con nuestros hijos con tantos días sin clases? ¿Cómo vamos a conseguir el suficiente dinero para que se diviertan y mantenerlos entretenidos?

Lo primero que hay que decir sobre las vacaciones es que son unas semanas para aprovecharlas bien, para tener un enriquecimiento como personas. Y para lograr eso, no se requiere gastar “una fortuna” sino de tener ingenio y creatividad.

Pienso que los padres deben de tomar la iniciativa y proponer a sus hijos planes interesantes, divertidos, constructivos, y, a la vez, que les ilusionen. A continuación, sugiero algunas propuestas concretas:

1. Actividades deportivas. El ejercitar un deporte fortalece la voluntad de los hijos; acrecienta el espíritu de sacrificio; facilita la convivencia y el conocimiento de los mismos miembros de la familia y sus amigos. Resultan bastante formativos los paseos y excursiones al campo, para que entren los pequeños en contacto con la naturaleza. Existen muchos sitios donde se pueden levantar tiendas de campaña y pasar varios días de intensa convivencia. Esto integra mucho a la familia. Además, normalmente es una opción que suele ser económica y en la que los hijos desarrollan otras habilidades como aprender a nadar, a subir pequeños montes, a conocer animales, a pescar en un río, a pasear en bicicleta, etc.

2. Visitar ciudades y pueblos interesantes. Nuestro país tiene una gran tradición histórica y cultural. Los niños y jóvenes pueden visitar Centros Históricos de la Ciudad de México y de hermosas ciudades coloniales como Querétaro, Puebla, Morelia, San Miguel de Allende, San Luis Potosí, o también pueblos pintorescos a los que se les ha denominado como “Pueblos Mágicos”.

3. Otras posibilidades son: visitar museos, exposiciones de pintura, de escultura, casas de la cultura, bibliotecas, librerías… con la finalidad de que los hijos entren en contacto con el mundo cultural.

4. Juegos infantiles y lecturas. Se puede pensar en conseguir juguetes educativos, de acuerdo a las edades. También es importante aficionar a los hijos a los buenos libros y a los Clásicos de la Literatura Universal.

Precisamente en nuestro tiempo, en que muchos niños y adolescentes emplean demasiado tiempo viendo videos y películas a través de su iPad o tablet, navegando por internet, escuchando música con sus ephones o interactuando con su celular, es interesante cultivarles el gusto por la lectura es adentrarles y descubrirles un mundo insospechado y maravilloso donde intelectualmente desarrollan su inteligencia, su memoria, su imaginación y su creatividad. Hay muchas librerías que ofrecen, a precios módicos, excelentes libros para los hijos o se pueden obtener a precios módicos para la tablet o a la iPad en formato ebook.

5. Aficionarlos por el arte: que tomen clases de algún instrumento musical, de pintura, de dibujo, de baile, de canto, de oratoria, etc.

6. Trabajos manuales. Es formativo también que los hijos adquieran destrezas en el manejo de las herramientas. Les puede servir que realicen pequeños trabajos de carpintería, de pintura, de arreglos materiales dentro de la casa, jardinería…Eso, sin duda, contribuye a desarrollar en ellos otras habilidades.

7. Hay, también, quienes se interesan en tomar cursos intensivos de algún idioma o por integrarse a campamentos infantiles o juveniles. También constituye una buena forma de aprovechar bien las vacaciones.

8. En materia de TV, DVD, archivos en USB y aparatos cibernéticos: sugiero que en vez de estar entretenidos simplemente lo que se les vaya ocurriendo o “lo que aparezca en la pantalla” y estar continuamente cambiando de canales, a la TV se le puede dar un empleo positivo y los padres pueden planear el ver en familia, por ejemplo, programas sobre historia, biografías de personajes célebres, sobre geografía, de carácter científico o cultural, que resultan –sin duda- más formativos, y a continuación, comentarlos con los hijos para subrayar las ideas claves y que vayan aprendiendo nuevos conocimientos.

9. Actividades del espíritu. Las vacaciones son también un tiempo en el que podemos tener un mayor acercamiento a Dios, meditando y leyendo los Evangelios, algún buen libro de lectura espiritual, vidas de santos. El cultivo de la presencia de Dios en la familia ayuda a fortalecer los valores espirituales.

10. La convivencia familiar. Las vacaciones son un tiempo estupendo para hacer mayor amistad con los hijos, para conocerlos más a fondo. También para tener más cercanía con los abuelos, los tíos, los primos…

11. Realizar obras de servicio social. También ayuda mucho a los hijos el visitar a un orfelinato, un asilo de ancianos, el visitar a un familiar enfermo y llevarle un rato de compañía y de alegría. ¡No cabe duda que se aprende más dándose a los demás, con generosidad, que organizando planes pensando únicamente en pasarla bien!

En conclusión, las vacaciones pueden ser una magnífica oportunidad para tener un mayor crecimiento como personas; un tiempo de formación cultural; de desarrollo de nuevas actividades o destrezas; de realizar labores solidarias por el bien de la comunidad y de grata convivencia familiar.

¿Qué está ocurriendo con el Matrimonio y la Familia en nuestra época?

Hoy en día el matrimonio está sufriendo uno de los peores embates de su historia. De igual forma, en siglos pasados, diversos pensadores sostenían que para destruir los valores de la civilización occidental, antes habría que aniquilar el concepto de familia. Esas ideologías actualmente han vuelto a la carga con particular virulencia.

Ante la creciente propaganda de algunos políticos, figuras relevantes, intelectuales y ciertos medios de comunicación, existe el peligro que en los que sí creen en el matrimonio y en la familia les sobrevenga un estado de profundo desánimo, tristeza, de queja interna y concluir de manera pesimista que: “Esta situación social y pérdida de valores no tiene remedio”.

La verdad de las cosas es que es un error llegar a esta deducción. Desde el punto de vista antropológico y a través de muchos siglos en la historia de la humanidad, el matrimonio ha sido y sigue siendo la unión más estable por excelencia, la célula fundamental de la sociedad, en la que un hombre se une para toda la vida con una mujer en orden a tener hijos, a fundar una familia.

Es en el hogar donde se crían y educan a los hijos; dónde se recibe el afecto y cariño de los padres y hermanos; dónde se forjan los caracteres y personalidades; dónde aprenden los hijos a vivir las virtudes y valores para que, en el futuro, sean personas de bien; para que con un quehacer profesional prestigioso aporten un beneficio directo a la sociedad como ciudadanos responsables y participativos.

Sabemos que en la familia se juega el futuro de la humanidad, porque los valores que se transmiten van de generación en generación y de ese bagaje de virtudes, de positivos ejemplos y formativos conceptos, es lo que se denomina con el nombre de cultura. Y a esta “cultura familiar”, que ama y respeta la vida humana, pertenecemos.

Pero nadie nace sabiendo cómo ser buen padre o madre. Para cumplir adecuadamente con esas importantes funciones es necesario dedicar tiempo a los hijos y prepararse bien, por ejemplo, tomando cursos de orientación familiar o leyendo libros sobre cómo mejorar en la educación de los hijos.

Otro aspecto destacado es que unas familias pueden ayudar a otras familias que lo necesiten o requieran. Se puede brindar formación a los papás sobre los fines del matrimonio (unidad e indisolubilidad); sobre la importancia de la fidelidad conyugal; acerca de dar buen ejemplo a los hijos (“Fray ejemplo, es el mejor predicador”, dice el proverbio); experiencias enriquecedoras que unos padres pueden pasar a otros sobre cómo explicaron a sus hijos la sexualidad, el noviazgo; cómo educaron a sus hijos en la fe; en la práctica de determinadas virtudes humanas, etc.

Pero quizá lo que más conmueve a las otras familias es cuando unos matrimonios con sus hijos les ofrecen, con naturalidad, un testimonio de alegría, de unión, de cordialidad, de buen humor y optimismo y es que el ejemplo arrastra.

Me gusta ver con detalle esas fotografías en las aparecen los abuelos -que cumplieron 50 años de casados (o más)- y figuran sus hijos, sus nietos y varios bisnietos. Los semblantes de alegría de todos los integrantes de esa familia, comenzando por el gozo y el sano orgullo de los abuelos, lo dice todo. “Un ejemplo dice más que mil palabras”, se suele decir, y una familia unida y feliz hace un bien enorme a otras familias y a la sociedad entera.

¿Cómo mejorar en la formación de los hijos?

Hoy en día se habla y se escribe mucho acerca que los padres deben de cumplir mejor sus responsabilidades para formar mejor a sus hijos ya que se observa en el entorno social que, en no pocos casos, jóvenes de las actuales generaciones adolecen de una educación familiar adecuada, con serias “lagunas” en su formación y ello se refleja en su desorientada actuación.

Los principales aspectos de esa formación son:

1. Educar en la fe. Las instituciones escolares no pueden suplir la enseñanza en la fe. De allí la importancia que tienen los padres de animar a los hijos a que aprendan, de acuerdo a su edad, las oraciones fundamentales y brindarles una esmerada formación cristiana.

2. Educar a los hijos en valores y virtudes para que sean, en primer lugar, estudiantes responsables y dedicados y, luego, participativos ciudadanos; mujeres y hombres de bien. Esta tarea no se improvisa. Hay que pensar con detalle cómo dar buen ejemplo y formar acertadamente a los hijos, combinando fortaleza con cariño.

3. Educarles en el carácter y en sus diversas manifestaciones. Quizá ahora más que nunca se impone el dedicar tiempo a los hijos para forjarlos en la virtud de la fortaleza, en la fuerza de voluntad, en el dominio de sí mismos, en su capacidad de plantearse ideales generosos en sus vidas y encauzarles bien los sentimientos para que no se generen esos “hijos-amorfos” -desadaptados e insociables- o “hijos-problema”, con bajo rendimiento escolar y actitudes incongruentes, hoscas o violentas.

4. Educarlos en la sexualidad. Es conveniente tener oportunas conversaciones padre-hijo y madre-hija -en forma individual- en el que aclaren sus dudas, cuestiones y preguntas sobre esta delicada materia. Más vale llegar antes, que lamentarse después. Y para ello se requiere en los padres se documenten bien para resultar claros y convincentes.

5. Invertir tiempo en los hijos. Propiciar conversaciones íntimas y de confianza, de tal manera que se cree un entorno en el que puedan preguntar sobre los tópicos que escuchan en la escuela, los que comentan sus amistades, ven en los medios de comunicación o se divulgan en las redes sociales: la drogadicción, el alcoholismo, el noviazgo, el matrimonio, las sectas, la trata de personas, la violencia, la corrupción, la pornografía…

6. Enseñarles a razonar los asuntos y sus problemas, sin imponerles una conducta de manera violenta. Sería un error decirle a un hijo, por ejemplo: “¡Me tienes que obedecer porque soy tu padre y te callas!”. Nunca debe ser así, sino de buen modo, de manera pedagógica, constructiva, positiva y, sobre todo, ¡paciente! Dice el dicho: “Con una gota de miel se obtiene más que con un barril de hiel”. De esto se desprende que ellos deben de vivir una libertad responsable, en la que sean ellos mismos quienes den cuenta cabal de sus propios actos.

7. Aprender a encauzar sus pequeñas inconformidades, molestias, rebeldías… Hacer un esfuerzo por “ponerse en sus zapatos” y comprenderlos a fondo porque a veces tienen razón, parcial o totalmente.

8. Mostrarles confianza y cariño -aunque alguna vez fallen a esa confianza otorgada- y, al mismo tiempo, es importante que aprendan a obedecer con inteligencia y por propia convicción. Por ejemplo, que ellos mismos tengan el criterio suficiente para pensar y tomar decisiones de este tipo: “No me conviene ver la pornografía que contiene esta película o mirar en este portal de internet porque deforma una realidad noble en el ser humano como es la sexualidad y terminaré viendo a las mujeres de una manera errónea, como meros objetos de placer”.

9. Si los padres de familia dan un buen testimonio como esposos y papás, poniendo por delante su personal lucha por mejorar, su propio ejemplo, entonces se generará un referente, un modelo atractivo a seguir.

Son muchas más las virtudes a vivir en el hogar, pero sólo he querido mencionar las que me parecen fundamentales para lograr que en cada familia realmente se respire un ambiente grato, amable, de mutua confianza y sea una auténtica escuela de virtudes y valores, vividos con naturalidad.

Los nuevos SíSí, que Sí estudian y Sí trabajan

Estos SíSí, jóvenes y mayores, son los que trabajan y además estudian, opuestos a los NiNi, que ni estudian, ni trabajan. Son los nuevos modelos de comportamiento social. Para esta élite, hay un plus de esfuerzo y un plus de recompensa, por adecuar sus perfiles profesionales, a las necesidades de las empresas.

Sorprende que hoy en día, trabajar sea un privilegio que conlleva la necesidad, y en muchos casos la obligación, de seguir estudiando, para estar al día y así poder mantener el trabajo. Ese privilegio puede perderse en cualquier momento, basta con que el empresario, decida que necesita que el trabajador tenga los conocimientos profesionales más actualizados, o que contraten a otro trabajador más puesto al día.

Casi todos los trabajos, cambian continuamente dentro de un proceso de mejora, hacia la automatización. El que no se adapta a las nuevas técnicas, se queda retrasado y tiene muchas probabilidades, de perder el privilegio de trabajar. A plazo medio, y para muchas profesiones, valdrán más los certificados profesionales, que algunas de las carreras genéricas.

La mayoría de los fracasos profesionales, son consecuencia de querer retrasar, por pereza o ignorancia, el momento de las oportunidades, que se buscan o se presentan. La suerte es la meta, el lugar donde la inspiración, la preparación y la dedicación, se juntan con la oportunidad.

Los triunfadores a medio y corto plazo, están llevando a la práctica un nuevo concepto de vida, duro pero muy rentable. Ya no se puede trabajar, sin tener un proyecto de formación profesional continua. No tenerlo es muy peligroso, de muy poca visión del futuro y puede suponer un suicidio profesional.

También es peligros el estar estudiando y no intentar trabajar a la misma vez, compaginando los estudios con algún trabajo, remunerado o no, que esté relacionado con los propios estudios, para que pueda ayudar a alcanzar la profesión que se quiere adquirir.

Las excepciones a esta dualidad pueden ser: A) Ser heredero de una sólida fortuna. B) Tener la capacidad de trabajar, pero no la de seguir formándose. C) No tener aspiraciones de mejora profesional. D) No temer a perder los ascensos. E) No importar el despido.

Antes la discusión era que, si una vez conseguido un trabajo, ya no era necesario formarse más, pues el trabajo era para toda la vida. Pero hemos entrado en la nueva era del trabajo, más el aprendizaje continuado, para mantener el empleo y poder ascender y prosperar.

En muchos trabajos actuales y cada vez más en el futuro inmediato, se trabajará por horas, días, semanas, proyectos concretos, etc. Sin contratos laborales, solamente con contratos mercantiles, donde los trabajadores pagarán sus propios seguros, pensiones, etc. Es la época de decir adiós al empleo fijo y tiempo completo, pues ha llegado a sustituirlo el trabajo temporal, fijo – discontinuo, el de los contratistas independientes y el de los auto-empleados.

¿Qué es lo que hay que seguir estudiando? Lo que el mercado condicione, lo que la capacidad personal considere aceptables y lo que se vea, que puede producir mejores oportunidades profesionales. Muchos de estos estudios, pueden ser realizados en línea a través del Internet, desde cualquier parte del mundo, seleccionando los que ofrezcan los estudios más cualificados, sin ser obligatorio el tener que asistir a la universidad presencial.

Continuamente la ciencia crea nuevos conceptos y servicios, y las empresas se adaptan a ellos. Los cambios de profesiones, empresas, ciudades y países, están a la orden del día. Las estadísticas sobre la movilidad profesional, lo indican.

Las empresas están aumentando la demanda de modernos tipos de perfiles profesionales, que hoy todavía, algunos ni se han diseñado, aunque seguramente no los van a poder cubrir completamente, ante la falta de candidatos bien formados. La demanda de trabajos especiales, está muy por encima de la oferta.

El desajuste existente, entre las necesidades empresariales y la oferta profesional del mercado laboral, hace que cada vez, sean más los profesionales que deciden continuar con su formación, para no quedarse fuera del mercado de trabajo.

La tecnología avanza y se desarrolla muy rápidamente, y las empresas que no se adapten a esos avances, sucumbirán, y con ellas los empleados que no hayan sabido saltar del barco, antes de su hundimiento, porque no estaban preparados profesionalmente. Además, al quedarse sin empleo y no tener los nuevos conocimientos, se quedaran fuera del mercado laboral.

Este diferencial, existente entre las necesidades empresariales y la oferta profesional del mercado laboral, se ha traducido en un aumento notable de profesionales que, a pesar de disponer de un empleo, están estudiando para obtener las habilidades que demanda el mercado.

Hay organizaciones, como la ONG www.genesyswork.com que se encargan de formar, a los jóvenes estudiantes calificados de los últimos cursos, para que conozcan cómo es el trabajo en las empresas, lo que les permitirá disminuir el choque, entre la vida escolar y la profesional. También negocia con las empresas, para que les faciliten un trabajo a tiempo parcial a los estudiantes, de forma que pueda combinar, después del horario de trabajo, la asistencia a los estudios en la universidad. Así aprenden a compaginar el trabajo con los estudios y los estudios con el trabajo.

Hay que querer, apasionarse y desear trabajar, estando continuamente, formándose profesionalmente cara al futuro, pues “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”.

13 Conceptos que debo analizar con expertos, antes de empezar la formación profesional, continúa:

1. Conocer y examinar en el mercado laboral, las tendencias o proyecciones hacia las nuevas profesiones o hacia variantes de las mismas, relacionadas con mi trabajo, conocimientos y estudios realizados.
2. Analizar lo que se quiere, lo que se puede y lo que se debe estudiar, mientras se trabaja, sin descartar una nueva avenida formativa, diferente a la que se ha empezado. Ejemplo: Un abogado que después estudia ingeniería, para especializarse en patentes industriales.
3. Examinar rigurosamente el pasado, el presente y posible futuro profesional y personal, junto a las obligaciones familiares.
4. Considerar y sopesar, los factores con los que hay que enfrentarse: El tiempo y costos necesarios que hay que invertir, para conseguir determinada formación. La movilidad geográfica. El retorno a la inversión que haya que hacer, en los nuevos estudios. La posible calidad de vida. El lucro cesante, durante el periodo de formación.
5. Investigar si la formación profesional que se necesita adquirir, se puede obtener en línea o en un centro presencial, para tratar de conseguir la mejor compatibilidad con el tiempo libre. Sus costos y duración.
6. Estudiar cuales son los sectores relacionados, con la profesión que haya más demanda y mejor pagada.
7. Evaluar si se está sufriendo acoso laboral (bullying), motivado por la propia ignorancia profesional, que impide seguir las normas y los procesos de la empresa, lo que dificultan el trabajo en equipo.
8. Examinar las capacidades personales y entorno familiar, para crear un negocio propio.
9. Asesorarse de los profesionales especializados en la formación continua, sobre la propia situación laboral y formación. Los cazadores de talentos (Head Hunters), son los profesionales adecuados para empezar las consultas.
10. Consultar a los expertos, si tiene futuro el trabajo que realizo en la empresa, o si necesita adaptarse al mercado, y si el futuro de ese trabajo, quedará obsoleto a plazo medio o largo.
11. Averiguar con los expertos, si mis actuales estudios, están bien desarrollados en el trabajo que realizo, cuál es la actualización necesaria o si están infrautilizados.
12. Reconocer mis capacidades personales de adaptación, a las posibles nuevas realidades.
13. Estudiar con los profesionales, si con mis actuales conocimientos, ya he llegado al techo de mis posibilidades en la empresa y si para ascender, debería cambiar de sector, industria, actividad profesional o añadirle algunos conocimientos complementarios.
14. Hay que reconocer las propias fortalezas y debilidades, a través del autoexamen del propio conocimiento, buscando ser proactivo e inconformistas, explorando nuevas oportunidades, donde esas cualidades puedan ser valoradas. Tratar de no estar esperando, a que alguien llegue a descubrirme.

En los avances tecnológicos y en la imprescindible formación continua profesional, donde unos ven problemas, otros ven oportunidades. La inteligencia artificial creará cada día nuevas aplicaciones y por lo tanto, nuevas profesiones. Hoy en día, nadie sabe que es lo que va a tener que estudiar, para poder utilizar esos adelantos tecnológicos y su aplicación en el mercado laboral. Una cosa son las invenciones de los productos, servicios y sistemas, y otra es la formación imprescindible para trabajarlos y sacarles el mejor rendimiento.

Las nuevas tecnologías con estudios en (Ciencias, tecnología, ingeniería, matemáticas, digitalización, etc.) van eliminando muchos empleos tradicionales, en todas las categorías, incluso los que requieren titulaciones universitarias. Para algunas nuevas tecnologías, los nuevos productos y servicios que desarrollan y sus aplicaciones en el mercado, se requieren nuevos trabajos, con certificaciones técnicas especializadas, adecuadas a las nuevas circunstancias. Muchos de los conocimientos anteriores de los trabajadores, no encajarán en los nuevos sistemas, como hay engranajes nuevos, que no encajan con los antiguos ya desgastados, siempre hay que adecuarlos.

Los robots llamados exoesqueletos, son los que se adaptan exteriormente al cuerpo, permiten a los usuarios, eliminar prácticamente los esfuerzos físicos laborales. En su fabricación, mantenimiento y reposición, crean muchos puestos de trabajos, no los eliminan, e incluso mejoran las condiciones físicas laborales, eliminando accidentes.

No siempre las nuevas tecnologías, eliminan los trabajos de los menos preparados laboralmente, aunque se estén creando nuevos puestos de trabajo, mucho más técnicos. También hay nuevas tecnologías, que ayudan a los trabajadores menos cualificados, a hacer el trabajo con menos esfuerzo físico y con más seguridad, disminuyendo las horas de hospital que conllevan, muchos de los trabajos no cualificados.

En esta era, el conocimiento es poder, si se empieza a trabajar de peón de albañil o de ingeniero, pero no se fomenta la formación continua profesional, hay muy pocas probabilidades de ascender en el trabajo. Llegarán a la jubilación en la misma categoría profesional, con la que empezaron. Los ascensos ya no se consiguen por la antigüedad, sino demostrando el aumento del conocimiento y de la experiencia adquirida. Estos ascensos, si no se pueden conseguir en la misma empresa, hay que buscarlos cambiando a otras, en el mismo sector o en otro, que los sepan apreciar, incluso cambiando de ciudad o de nación.

También se asciende, se desciende o se consolida en el trabajo, en función de la ley de oferta y demanda del conocimiento. Cada vez hay más demanda, de trabajadores especializados y bien formados en las nuevas técnicas, pero no hay tanta oferta de trabajadores preparados, como para suplir las necesidades de las empresas. Por eso, aunque en algunas naciones hay un alto índice de desempleo, también hay muchos puestos de trabajo, que no se cubren por diversas causas, como: Adecuación de conocimientos a las necesidades empresariales, nuevas tecnologías, descolocaciones geográficas, falta de incentivos profesionales, costos de vida altos e ingresos bajos, diferencias climáticas extremas, etc.

Compaginar el empleo con la formación continua profesional, bien actualizándola o consiguiendo una diferente, no es solamente para los jóvenes, que quieren mantenerse a flote en la subida o bajada de la ola de su empleo. Las personas mayores, también tienen que hacerlo, si quieren que no les sustituyan por su inadaptabilidad técnica profesional o por no saber adecuarse, a las nuevas demandas del mercado laboral, que se crean con los avances tecnológicos. Después no valen los lamentos.

Los techos emocionales de acero que algunos trabajadores, voluntariamente, se ponen encima de sus cabezas, para no avanzar en la formación continua profesional, les impide crecer en su futura proyección laboral. Suelen ponerse, principalmente, por la falta de confianza, la ausencia de autoestima, el miedo al fracaso en los nuevos estudios, “el qué dirán”, el estereotipo del “sabelotodo”, etc. Solamente se pueden romper esos techos, analizando los propios obstáculos internos y externos, y actuando en consecuencia, para revertir los resultados negativos profesionales, que pudiera haber en el presente y en el futuro.

Algunos conceptos que se deben fomentar, para triunfar laboral y socialmente: La autoexigencia, el trabajo en equipo, las virtudes y valores humanos, la capacidad de sacrificio frente a las adversidades sociales y profesionales, el esfuerzo, los principios familiares, laborales y sociales, la lucha y la humildad, la igualdad, el desarraigo de la ignorancia, la ecología, la sostenibilidad, la seguridad en el sentido más amplio, el rechazo al conformismo, etc.

francisco@micumbre.com

Ni Juniors, ni NiNis

Al ver a los hijos pequeños, hermosos, cariñosos, vulnerables y totalmente dependientes de nosotros, quisiéramos por un momento, en un deseo secreto egoísta, que nuestros hijos nunca crecieran y que estuvieran con nosotros para siempre. ¿Pero realmente queremos eso?

El deseo real de todo papá y mamá es que sus hijos crezcan, que sean independientes, que tengan un buen trabajo, y que sean felices.

El Informe Panorama de la Educación 2015 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos revela que en México, el 22.3% de jóvenes ni estudian ni trabajan.

En otra nota periodística de “El Universal”, los especialistas comentan que los jóvenes de 30 años no logran las condiciones para independizarse, por lo que salir del “nido”, es decir, de la casa de sus padres, ya no es tan atractivo. Prefieren seguir disfrutando de las comodidades que tienen con papá y mamá.

Cuando veo esas cifras, se me parte el corazón de pensar en todos esos talentos y potencialidades que nunca se desarrollaran, que están enterrados tal vez en las buenas intenciones, o muy dentro de un corazón que no ha sido descubierto. Esto nos hace preguntar, ¿Qué fue lo que pasó? Cómo padres, ¿qué fue lo que hicieron mal?

En pláticas o talleres con papás que he impartido, al hablarles a los padres de como el éxito está relacionado con hacer que los niños asuman sus responsabilidades es común escuchar frases de los padres como “yo no puedo ver llorar a mi hijo, por eso le doy lo que me pide” o “yo le quiero dar todo en charola de plata para que no sufra lo que yo”, sin tomar conciencia que precisamente ese “sufrimiento” entendido como esfuerzo, es lo que llevo a las personas a forjar su carácter y a ser exitosas. Ese “sufrimiento” es imprescindible para la formación del carácter de cualquier persona.

Como padres de familia se puede lograr que los hijos logren el éxito y la independencia. Para alcanzarlo es importante no sobreproteger ni anticiparse a las acciones del niño, es decir, no hacer las cosas por ellos, sino ayudarlos a actuar por ellos mismos. Los niños tienen un deseo innato de demostrar que son grandes en todo momento, y podemos aprovechar las actividades diarias en la casa, en el colegio o en la guardería para desarrollar su independencia y autonomía.

Y ahora viene la pregunta del millón, ¿y yo como padre como puedo lograrlo?

Merrilee Boyack en su libro, “Teaching Your Children To Fly” ofrece un plan de responsabilidades diarias que los niños pueden hacer en casa para lograr su autonomía, fortalecer su autoestima, construir confianza y desarrollar habilidades sociales que les ayudarán a lo largo de su vida.

Aunque podría parecer un poco extremo, Al explicarlo a los padres, los primeros que “saltan” son ellos mismos, al decir “es que esto es una locura, no puede hacerlo, está muy chiquito”. Sin embargo, la realidad es que está probado que los niños pueden lograr estas actividades. A veces los primeros que no dejamos crecer somos nosotros mismos con nuestras creencias limitantes sobre nuestros hijos o nuestra sobreprotección, de que no pueden hacer las cosas. Claro está, si nosotros creemos que ellos no pueden, nuestros hijos también lo creerán.

La siguiente es una lista de responsabilidades sugeridas que los niños son capaces de hacer, diferenciada por edades que establece la autora. El cómo hacerlo, depende de cada padre y madre que con su ejemplo, dedicación, atención, enseñanza, paciencia y repetición lograrán incentivar a sus hijos para realizarlas. No es necesario que a la primera lo hagan a la perfección, pero si es importante que los niños se esfuercen por hacerlo lo mejor que puedan.

0-3 años
-Vestirse solo
– Ya debe de estar entrenado para ir al baño
-Lavarse los dientes
-Recoger los juguetes
-Saber datos personales
-Decir sus oraciones antes de dormir
-Decir: si papá, si mamá
-Obedecer a papás

4 años
-Hacer la cama
-Hacer su desayuno sencillo
-Hacer sándwiches
-Empezar limpieza de algún cuarto
-Limpiar mesas
-Aprender modales
-Tener domingo o mesada

5 años
-Arreglar su cuarto
-Poner la mesa
-Memorizar teléfonos
-Recoger la mesa
-Preparar su almuerzo para el kínder
-Combinar su ropa

6 años
-Bañarse
-Sacudir la mesa
-Poner los trastes en el lavabo
-Limpiar lavabo
-Usar teléfono
-Empezar planes personales

7 años
-Leer y comprender
-Lavar trastes
-Aprender nutrición y cuidado del cuerpo
-Limpiar baño
-Tener ahorros y manejar dinero
-Levantarse con el despertador
– Tener modales en la mesa

9 años
-Trapear
-Hornear galletas
-Estar preparado para emergencias
-Saber un poco sobre primeros auxilios
-Lavar carro
-Limpiar interiores carro
-Cocinar verduras con precaución

11 años
-Limpiar el refrigerador
-Acomodar cajones
-Acomodar closets
-Hornear un pastel o pay
-Planear comidas
-Planchar
-Usar cámara fotográfica
-Saber tejer

12 años
-Leer el periódico
-Hablar en público
-Hacer citas
-Ordenar algo por teléfono
-Ordenar por correo
-Pintar paredes
-Cuidar niños (poco tiempo)
-Remendar
-Limpiar ventanas
-Revisar aceite auto

13 años
-Planear una fiesta
-Clases de cocina
-Hacer lista de súper y comprar
-Presupuesto para útiles escolares o libros
-Pagar servicios de la casa
-Utilizar teclado sin verlo
-Saber cómo usar cajero automático
-Defensa personal
-Planchar

14 años
-Decoración interiores básica
-Guardar el súper
-Acompañar a los padres a votar
-Saber cómo o que hacer para cambiar una llanta
-Mecánica básica
-Limpiar cochera

16 años
-Tener licencia de manejar
-Pagar su celular
-Tener un trabajo, aunque sea pequeño
-Tener y administrar una cuenta en el banco
-Hacerse cargo de su coche si es que tiene

17 y 18 años
-Concentrarse en el estudio, trabajo y la misión de la vida. Ya está oficialmente entrenado para ser exitoso en el mundo real.

Estas tareas podrían parecer difíciles, pero más difícil es entrenar para el mundo real a un hombre al que no se le entreno de pequeño a ser autosuficiente. El mundo necesita hombres y mujeres completos que desarrollen todas sus potencialidades, que sean felices y que aporten todo lo que solo ellos en su unicidad pueden ser capaces de aportar. Tú como padre de familia, tienes la responsabilidad de saber sacar lo mejor de cada uno de tus hijos. No desaproveches ese regalo y responsabilidad que se depositó en tus manos, y ayúdalo a ser independiente. Tu hijo, tu familia, tu comunidad y sociedad te lo agradecerán. El mayor acto de amor que podemos hacer a una persona que amamos no es darle todo en charola de plata, sino ayudarle para que consiga las cosas por sí mismo. Amarlo y acompañarlo a crecer.

Mi principal motivación de escribir este artículo fue ver un México y un mundo con millones de talentos desperdiciados. Con muchos ninis que son un estrago para la sociedad, pero principalmente para ellos mismos, porque no se conocen, ni otros tienen la fortuna de conocerlos, no saben lo valiosos que son, ni todo lo que son capaces de aportar. ¿Te imaginas si todos fuéramos lo que tenemos que ser? Como diría Santa Catalina de Siena, y que luego adopto Juan Pablo II; prenderíamos fuego al mundo.

Conclusiones
• Para asegurar la independencia de los hijos es importante no sobreproteger ni anticiparse a las acciones de los niños, sino ayudarlo a actuar por sí solo.
• Educar a los hijos en el esfuerzo es imprescindible para la formación del carácter.
• Es responsabilidad del padre o madre de familia ayudar a descubrir lo mejor de cada uno de los hijos

Por Violeta Hinojosa Almanza

Violeta Hinojosa es Orientadora familiar. Actualmente imparte talleres para adultos y padres de familia. Es locutora de radio del programa “La Sobremesa” desde el año 2010, que se transmite en Amplitud Modulada en la cd. De Monterrey, Nuevo León y la puedes escuchar todos los sábados a las 4 de la tarde, hora de México en www.mujer1310.com

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41 Pasos para dejar el vicio del juego (ludopatía).

Vicios que se pueden vincular con este artículo: Alcohol, drogas, vigorexia, anorexia, bulimia, cleptomanía, piromanía, ninfomanía, tricotilomanía, redes sociales, pantallas electrónicas, etc.

1. Aceptar que los promotores de su ludopatía manipulan mental y físicamente a los jugadores, hasta que los dominan.

2. Aceptar que uno sólo, no puede hacer todo, para dejar la ludopatía y que hay muchas personas que pueden ayudarle.

3. Admitir que hasta ahora no ha podido, no ha querido o no sabido dejar la ludopatía.

4. Asumir muy seriamente que los ludópatas, voluntariamente pasan a ser miembros de una minoría socialmente marginada, manipulada, abusada, presionada, estigmatizada, discriminada, hostigada y estresada.

5. Buscar actividades de distracción de la ludopatía, que puedan ayudar a dedicar el tiempo al deporte, al estudio, a la familia, a la salud, a la religión, al voluntariado y a la convivencia social.

6. Buscar una solución que contrarreste los impulsos compulsivos, que le hagan olvidar la necesidad de dejar cada uno de los avances que haya hecho, para salirse de la ludopatía.

7. Cancelar todas las páginas de Internet donde solía jugar.

8. Compartir a los familiares y amigos, con valentía y sin miedo ni vergüenza, que tiene el vicio de la ludopatía y que está llevando un programa de desintoxicación de ese vicio, pidiéndoles que le acompañen en el esfuerzo que realiza.

9. Desconfiar de su débil autocontrol y de su fuerza de voluntad ante ese vicio, pues este siempre gana.

10. En ningún momento confundir el deseo de ganar en el juego, con la realidad de que al final, siempre se pierde.

11. Escribir bien claro en un papel que tiene el vicio de la ludopatía, y ponerlo en el espejo del baño, para verlo todas las mañanas.

12. Estar alerta para que el vicio de la ludopatía no le arrastre a otras adicciones.

13. Estar seguro que si da el primer paso de volver a entrar en un casino, es como retornar a la casilla de salida de todo el proceso recorrido o por recorrer, para la recuperación.

14. Evitar la presencia o comunicación con los amigos tóxicos, que estén enganchados en ese vicio y que antes iba con ellos a los casinos u otros lugares donde se jugaba.

15. Evitar pensar que el juego le sirve para evadirse de los problemas personales, familiares o sociales.

16. Hacer un examen de conciencia cada 10 días, para revisar si se han cumplido todas las actividades proyectadas, analizando los avances, calidad, caídas, retrocesos y levantadas realizadas.

17. Hacer un Plan de Vida Integral, donde se introduzcan y controlen las actividades que ayuden a dejar la ludopatía, en función de los consejos recibidos y las propias intenciones.

18. Hacer un profundo examen de sí mismo, de sus circunstancias, sus miedos, sus debilidades y sus fortalezas.

19. Hacer una lista de todos, a los que ha podido ofender con la ludopatía, para pedirles perdón y en lo posible, resarcirles del daño producido.

20. Hacer una relación de los acreedores con sus nombres, teléfonos, domicilio, importe adeudado, fecha de la deuda, condiciones, vencimientos, y poner a una persona de su confianza para que negocie una quita y espera o que se declarará en bancarrota y no cobrarán nada.

21. Intentar buscar una persona, que le ayude a salir de la situación. Puede ser un familiar, amigo íntimo, profesional de la salud, médico o psicólogo, o un sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que se practique.

22. Intentar no meterse en posibles problemas con la policía, los acreedores, el trabajo o los estudios.

23. No creerse ser más listo e inteligente que los otros jugadores, que los dueños de los casinos, los creadores de las máquinas o los promotores de las loterías.

24. No dejarse convencer por los amigos, cuando le insistan para que les acompañe al casino, aunque Vd. no tenga intenciones de jugar.

25. No exponerse a jugar basándose en: Puedo permitirme el lujo de jugar continuamente y dejarlo cuando quiera. Sólo es por esta vez. Es poco dinero cada juego. Me han dicho como ganar. Etc.

26. No intentar pagar las deudas del juego, jugando más.

27. No tratar de arrastrar a otros a jugar, para así sentirse entendido, acompañado y justificado.

28. Pedir a la familia y amigos, que no le permitan salir a la calle con dinero, y que le controlen las cuentas de sus ingresos y gastos, por si quiere hacerse trampas económicas, sacando dinero a escondidas para el juego.

29. Pedir humildemente a Dios, que les ayude a llevar adelante los pasos necesarios para salir del vicio de la ludopatía.

30. Pensar que solamente con buena voluntad y desde la Fe, pude quitarse el vicio de la ludopatía.

31. Poner en práctica un proyecto de curación de la adicción, haciendo un balance de las caídas y levantadas y fijándose en las situaciones, causas y orígenes que las motivaron.

32. Poner por delante del vicio de la ludopatía todas las responsabilidades familiares, profesionales y sociales.

33. Poner todos los medios posibles, para no reincidir en la práctica de la ludopatía.

34. Poner unas metas razonables, dentro de un programa de salud mental y fortaleza espiritual, para poder realizar los objetivos propuestos.

35. Reconocer los errores cometidos y tratar de corregirlos, inmediatamente.

36. Reconocer que el final de los ludópatas, que no tienen la fuerza de voluntad de ponerse en manos profesionales para salir de la adicción, puede ser la cárcel, el hospital o el cementerio.

37. Reconocer que su vida no la ha podido gobernar, y que se la ha gobernado la ludopatía.

38. Tener el coraje de acudir a todos los casinos o centros de juego, para pedir que le impidan la entrada, pues la ley permite solicitarlo y tiene el derecho, a que no le dejen entrar.

39. Tener un profundo arrepentimiento y propósito de la enmienda, de todo lo que ha hecho mal a propios y extraños, por su vicio de la ludopatía.

40. Tratar de promover estos pasos, entre otros ludópatas y seguidores de otros vicios.

41. Visitar alguna asociación, dedicada a luchar con el vicio de la ludopatía y de ayuda a los familiares de los ludópatas. Si puede visite esas organizaciones con sus familiares o amigos, para que le sirvan de apoyo. ASOCIACIÓN DE JUGADORES ANÓNIMOS DE ESPAÑA – JA o LUDOPATIA.ORG o LUDOPATIA.CAT

Si deja de dar alguno de los 41 pasos, es muy posible que por ese paso no dado, le vuelva a entra el vicio de la ludopatía. Será como si en un barco tiene todo lo de debajo de la línea de flotación bien impermeabilizado, menos una pequeña parte. Por allí es por donde le entrará el agua y el barco se hundirá.

francisco@micumbre.com

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