La inflación se asoma

La nueva fuente de incertidumbre en el mercado es la inflación en EEUU. Se teme a que venga un repunte por varias razones fundamentales que lo justifican. Los reportes de las empresas que cotizan en bolsa volvieron a sorprender para bien.
En su mayoría fueron mejor a lo esperado por el mercado. La información económica de los últimos días también muestra una mejora en el crecimiento y el consumo, así como en la confianza. Los apoyos para la pandemia podrían decirse que están aprobados y pronto habrá en circulación más de $1.9 trillones de dólares norteamericanos en la masa monetaria.
Todo esto habla de una economía en vías de recuperación y supone que esto pueda presionar a la inflación mucho antes de lo previsto. Llegó a tal nivel el nerviosismo que hubo repercusiones en las tasas de interés en los bonos del tesoro. Vimos al de diez años pasar el nivel de 1.60%, una tasa no vista ahí en años. Pasó además muy rápido de niveles debajo del 1%.
En ese bono y ese mercado esa alza es muy importante. Fue necesario que hablara Jerome Powell, cabeza de la Reserva Federal para tranquilizar un poco las cosas y se podría decir que lo logró parcialmente. El bono de diez años regresó algo y se ubicó al final de la semana en 1.40%.
Es lógico este movimiento porque explica que la inflación empuja a las tasas para arriba para que los inversionistas tengan más retornos y por otro lado se asume que las bancas centrales pronto empezarían a actuar subiendo las tasas de interés para luchar contra la inflación. Powell dijo, y le creo, que, para eso, falta y mucho. Que no ve en el corto plazo a la FED subiendo tasas y que esta recuperación que empezamos a ver va para largo.
Pero junto con este movimiento vienen otras consecuencias. Los inversionistas empiezan a salirse de activos de riesgo, como las acciones y provocan bajas en los mercados bursátiles.
También los inversionistas institucionales y globales empiezan a salir de mercados de mayor volatilidad, como los emergentes. Por lo tanto, se fortalece el dólar y se debilitan el resto de las monedas, razón por la cual el peso se depreció hasta $21 después de haber estado mucho tiempo sólido abajo de $20.
El razonamiento de todo esto es: Prefiero refugiarme en activos de bajo riesgo o en efectivo (como los bonos del tesoro o simplemente en chequera) y en una moneda sólida (como el dólar norteamericano). ¿Para qué estar en bolsa y en monedas volátiles si puedo obtener mejores retornos en activos de mucho menor riesgo?
A este fenómeno o migración se le conoce como “fly to quality”. Sin embargo, en este episodio mucho del dinero que se vendió de tasas bajas, de bonos emergentes y de bolsa se fue a efectivo y con ello presionaron a la tasa. Desde mi punto de vista una nueva acción coordinada parta tener como pretexto la inflación y subir las tasas de interés.
Todo lo anterior ha presionado al tipo de cambio y tiene ya muchos días cotizando arriba de $20. Pienso esperar porque creo que puede regresar debajo de ese nivel para volver a entrar. A mucha de la gente que asesoro, les consta, los apuraba debajo de $20 para convertir sus pesos a acciones y bonos en dólares.
Al final el mercado es mas de largo plazo que de “timing”, ya que muchas veces el estar buscando o esperando el nivel de precio del activo que sea, puede tardar mucho y perder otro movimiento, que es la plusvalía natural de ese activo.
Mientras tanto en México seguimos retrocediendo y buscando centralizar el poder de la administración y de CFE. Echando abajo leyes de energías limpias y apostándole a los hidrocarburos. De llevarse a cabo, seguimos provocando perder el grado de inversión mucho antes de lo previsto y desviando billones de dólares y ahuyentando la inversión en México. Pegarle así a la confianza de los inversionistas daña estructuralmente al país.
@juansmusi​​​​​

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