Por un año lleno de piedras …

«El distraído tropezó con ella . El violento la usó como proyectil. El emprendedor construyó con ella. El caminante cansado, la usó como asiento. Para los niños fue un juguete. Drummond hizo poesía con ella. David mató a Goliat. Miguel Ángel extrajo de ella la más bella escultura… En todos los casos la diferencia no estaba en la piedra, sino en el hombre. No existe piedra en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento. Que el 2011 sea un año así: lleno de piedras transformadas en beneficios.» Muchas felicidades y nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante. ****

Este escrito me fue enviado por Edgardo Mendoza quien tiene un blog http://edgardomendozav.blogspot.com que recopila los mejores pensamientos de reflexión para ser mejor persona.

 

CONCURSO ¡¡¡CERRADO!!! VOTA AHORA: Una calaverita por la familia y los valores

Siendo que se acerca el día de muertos y que es una tradición mexicana muy bonita, puesto que le damos un sentido de trascendencia positivo a la muerte, me hice a la tarea de crear un concurso en el que estaré recibiendo CALAVERITAS que promuevan a la familia y a los valores. Tradiciones también mexicanas que debemos de refrendar.

Entonces, pues durante la semana que inicia este domingo 24 de octubre, los invito a que envíen sus calaveritas para que el fin de semana próximo se haga una encuesta y sean los bloggeros que decidan cuál ganará. La que triunfe, será la ganadora de un libro «Vestigios. Comentarios de la Vida» de mi autoría, con dedicatoria. ¿Qué les parece?

En pequeños párrafos haremos conciencia de la muerte, de la vida, de la familia y de los valores. Es una buena idea ¿no? ¿Se apuntan?

En esta entrada, simplemente hay que ingresar al blog y en comentarios poner la CALAVERITA. De ahí sabré la fecha en que ingresó y el título de la misma entrará a la encuesta.

Yo les dejo la mía:

Título: El amor compromete hasta la muerte «En esta casa sabemos que la familia se abraza, que cuando algo pasa todos los integrantes se apoyan con gran esperanza. Nada nos separa, ni los conflictos ni la muerte, porque bien sabemos que quien ama, hasta el final se compromete.»

 

A todos los mexicanos – una carta que mueve conciencias

ESTE ESCRITO, REDACTADO POR Adriana Gil Maroño de Selem, LLEGÓ A MIS MANOS CONMOVIÉNDOME Y ENFURECIÉNDOME POR LA TRISTE REALIDAD QUE SE VIVE EN NUESTRO PAÍS.

LO CITO TEXTUAL PARA QUE MUEVA CONCIENCIAS EN SUS CORAZONES Y SE SOLIDARICEN, POR EL SIMPLE HECHO DE SER MEXICANOS, HUMANOS, HERMANOS. LES RECUERDO QUE EN SIERRA FRÍA #170, COL. LOMAS DE CHAPULTEPEC, HEMOS ORGANIZADO UN CENTRO DE ACOPIO DE 8am a 3pm QUE CERRARÁ EL PRÓXIMO VIERNES 1° DE OCTUBRE Y TODO LO RECOPILADO LO ENVIAREMOS DIRECTAMENTE A VERACRUZ CON OTRO GRUPO DE SEÑORAS QUE ENTREGARÁN LOS VÍVERES DE MANERA PERSONAL.

«A todos los veracruzanos que ante la desgracia los mueve el corazón y no intereses personales. Como veracruzana que ama a su estado, hoy, dolida ante los lamentos, el dolor y el sufrimiento de nuestra gente he decidido no callar más. Hoy levanto la voz, una voz que muchas veces he callado por miedo. Aclaro que no tengo ningún interés partidista y si hoy me expreso libremente es porque me mueve la indignación de ver al pueblo veracruzano hundido, enlodado, frágil, desposeído. Un pueblo que otrora reía. Hoy, Veracruz llora.

Evidentemente este es un desastre natural fortuito de cuyo origen nadie es culpable, pero considero que SI EXISTEN RESPONSABLES de las consecuencias. El huracán Karl y las inundaciones que le han precedido han devastado a un Estado que ya se había hundido por el saqueo que desde hace ya casi seis años ha encabezado desde el gobierno un pequeño y privilegiado grupo cuyos nombres y apellidos son del conocimiento público.

El desastre natural nos tomó por sorpresa a todos e impacto en un estado ya de por sí empobrecido por un gobierno que se encuentra superado ante la magnitud de la catástrofe.

Mi indignación crece cuando veo la circulación exagerada de despensas envueltas en bolsas rojas, la proliferación de gorras y playeras del mismo color exhibiendo patéticamente en los medios de comunicación nacional el “estado bananero” en que nos hemos convertido y lastimando la sensibilidad de quienes logramos percibir como los que se encuentran en el poder están lucrando con el dolor ajeno para colgarse medallas y esconder la culpa que deben cargar por el despojo y atrocidades cometidas a lo largo del sexenio.

Indignantes son también las actitudes exageradamente heroicas de autoridades que no acaban de entender que como servidores públicos es lo mínimo que deben hacer. ¿Por qué no devuelven al pueblo veracruzano lo que se han robado y que con eso se reconstruya el devastado estado de Veracruz? Indignante la complicidad y complacencia de los paleros, vasallos y cortesanos, todos ellos con nombre y apellido que se ponen playeras y gorras rojas para tomarse y publicar sus fotos como socorristas rojos. ¿Que no saben que la solidaridad y el amor al otro no debería tener color, ni partido, ni diferenciar situación social y económica. Tampoco ser motivo de ostentación. Y más aún en tiempos de desgracia.

Repito, no tengo ningún interés personal al escribir estas líneas, me mueve el sentimiento, me mueve el corazón. Nací y crecí en Veracruz, en ese Veracruz que tenía luna de plata, en ese Veracruz que tenía gente con alma de pirata. Ese Veracruz, donde antes hacían su nido las olas del mar y que hoy esta hundido en el fango de la corrupción y de la impunidad. Paralizado en pantanos de apatía y miedo.

Hoy con lágrimas que me nublan la vista ante lo terrible del desastre, sólo me pregunto por que los ciudadanos lo hemos permitido. Que manos son las que van a reconstruir Veracruz. En vez de ser vasallos sometidos a los caprichos del poder, convirtámonos en ciudadanos en acción.

El primer paso es la liberación al miedo de denuncia. Aunque me juegue la vida ya que hay muchos intereses que se sentirán agraviados, no puedo callar más. Mi silencio me hace cómplice. ¿Y el tuyo?»

Adriana Gil Maroño de Selem

OJALÁ ESTO HAGA QUE DE MANERA DESINTERESADA ESTA SEMANA AGREGUES A LA LISTA DEL SUPER: UN SIX PACK DE AGUA EMBOTELLADA, O LATAS DE COMIDA CON ABRE FÁCIL, PAÑALES, TOALLAS SANITARIAS, LECHE EN POLVO, ROPA CLASIFICADA POR EDADES Y SEXO EN BUEN ESTADO O MEDICINAS ANTISÉPTICAS. ASÍ ES COMO SE HACE LA DIFERENCIA «HACEDLO TODO POR AMOR. – ASÍ NO HAY COSAS PEQUEÑAS: TODO ES GRANDE. – LA PERSEVERANCIA EN EL AMOR, ES HEROÍSMO.» S. JOSÉ MA. ESCRIVÁ DE BALGUER

 

Antibiótico regulado, abortivo regalado

Como todos sabemos, el pasado 25 de agosto, el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, informó que ya no se podrán vender antibióticos sin receta médica en las farmacias del país y reconoció que ha faltado una campaña de información hacia la población, por lo que se corre el riesgo de que se generen falsificaciones de recetas.

Asimismo, dejó claro que la supervisión para que se cumpla con la ley corresponde a los Estados, por lo que este proceso se hará de manera progresiva. Agregó que actualmente los antibióticos que más demanda tienen son la penicilina y las ampicilinas. «El 30 por ciento de la comercialización de medicamentos es de libre acceso, es decir, que no exige receta médica para su venta», por lo que llamó a las autoridades sanitarias estatales a que también regulen este mercado y que se vendan en forma debida.

El encargado de la política sanitaria del país calculó que podría ser en tres meses cuando los lineamientos se apliquen en 80 o 90 por ciento del país. Añadió que en los últimos seis meses mantuvo reuniones con diferentes propietarios de farmacias y comentó que hay personas que se oponen a la nueva ley. «Lo que queremos es que entiendan que no es un interés punitivo, sino un interés en favor de la salud de todos los mexicanos», afirmó. “Un interés a favor de la salud de todos los mexicanos”, me retumba en los oídos cunando recuerdo la frase, puesto que me da tranquilidad el saber que eso es lo que busca mi gobierno, busca el bienestar de todos nosotros.

Sin embargo, me detengo y recuerdo que hace unos días quise comprar una medicina que consumo hace un par de años, recomendada por mi dermatólogo, y para mi sorpresa, me comunica el dependiente de la farmacia que es un antibiótico y que no podré adquirirla más sin receta médica.

Al principio me extrañé porque sinceramente no sabía que fuera un antibiótico y segundo comencé a pensar que es importante que vaya nuevamente con mi médico a consultarle si es preciso que continúe con dicho fármaco.

Pero más que esa preocupación, que ciertamente involucra mi preciada salud, conversando con el empleado de la farmacia, le pregunté si también los anticonceptivos, la píldora del día después y los medicamento que contienen MIFEPRISTONA, METOTREXATO y MISOPROSTOL que abiertamente son abortivos ya que son bloqueadores de receptores de progesterona, interrumpen la circulación sanguínea de la capa interna del útero, inhiben la síntesis de ácido fólico y detienen el crecimiento y desarrollo de las células que dan origen a la placenta, se deben de vender con receta médica.

Claramente, con una risita sarcástica, me respondió que “no” que cualquiera puede adquirir estos medicamentos, y que no sólo esos sino que también se pueden adquirir antidepresivos (PROZAC) que crean dependencia sin receta médica y sin tener un límite de edad.

Información y anécdota que me llevan a reflexionar sobre la incongruencia que nos caracteriza a los seres humanos. El Secretario de Salud mencionó que la medida de regulación de recetas para adquirir antibióticos es con “interés en favor de la salud de todos los mexicanos”, ¡de TODOS los mexicanos! Entonces ¿por qué se permite comprar fármacos letales en contra de los mexicanos más indefensos sin ningún tipo de regulación?

Existe una evidente falta de coherencia, una falta de ética sobrepasada por el relativismo ético que ha invadido la ideología de la humanidad, provocando que se piense que solamente vale la persona humana a partir de cierto punto de su desarrollo evolutivo, y antes de ese periodo es considerada invaluable, tanto que es permitido comprar un “arma” en las farmacias, a quien así lo desee, para terminar con la vida de humanos no nacidas.

Personas con un ADN único e irrepetible con el que se forman desde el momento de su concepción, y con el que morirán, entre muchos otros argumentos genéticos irrebatibles. Esta incongruencia me mueve a hacer un llamado a las autoridades gubernamentales para que de igual forma regulen este mercado, que es indistintamente nocivo y dañino para todos los mexicanos.

Es deber del Estado, defender la vida de la especie humana desde su concepción y al permitir adquirir fármacos que son abiertamente abortivos, no cumple con esa obligación que por esencia nos compete a cada uno de nosotros como género humano.

Cabe señalar, que es evidente que este tema causará controversia, puesto que al regularse el Cytotec, la píldora del día después y los anticonceptivos, afectará gravemente a una economía movida por la cultura de la muerte.

Sin embargo, yo no cejaré y si puedo sacudir conciencias, y lograr por lo menos hacer considerar el tema, me dejará tranquila sabiendo que intento hacer la diferencia por dejarles un mejor mundo a mis hijos.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

El mundial, México y un gran equipo

Durante este mes, como hemos visto, no nos vamos a librar de ser contagiados de la fiebre futbolística. Así como este evento es muy divertido para la mayoría, también el mundial de futbol soccer es una mina de oro, ejemplo de ello lo podemos constatar con Panini, la compañía q produce el álbum del mundial, que imprime al año 6,000,000,000 de estampas facturando más de 700 millones de euros.

Asimismo, podemos constatar que los derechos de televisión de las olimpiadas de invierno cuestan 1,000 millones de dólares (mdd) y los derechos de televisión del mundial nada más y nada menos que 3,400 mdd. Imagínense que en total se venden 3.4 millones de boletos para asistir a los partidos del mundial.

Por otro lado, ¿sabían que el premio total del US Open es de 21.6 mdd y solamente el premio total del mundial es de 420 mdd?

Durante las olimpiadas de verano, compiten 204 naciones en 28 deportes distintos, en el mundial compiten por participar en uno sólo. La final del Superbowl la ven 106 millones de personas, la final del mundial la ven 715 millones de personas, lo que equivaldría a casi tres Estados Unidos y para que se queden todavía más boquiabiertos, el Tour de France se ve en 118 canales en 186 países y el mundial de futbol se ve en 376 canales en 214 países.

Todo lo anterior son buenos datos, que nos pueden ayudar a darnos una idea de la industria monstruosa y gigantesca que es este evento que cada cuatro años podemos disfrutar. También obvio, nos puede servir para una trivia durante la comida o reunión con los amigos, pero principalmente para lo que les he compartido toda esta información es para que se den cuenta de que sin trabajo en equipo, no se podría haber logrado una vez más llevarlo a cabo.

Así es, ya leerán lo que quiero compartirles esta ocasión para moverlos a cambiar de actitud, y para que consideren detenerse unos momentos y evaluar el tipo de personas que son cuando se trata de hacer la diferencia en cualquier ámbito que se desempeñen. Porque no importa si hablamos de la familia, de la empresa, de la escuela, en un evento deportivo, no importa si es en el matrimonio, si no sabemos trabajar en equipo, no nos va a funcionar.

Y para ello, voy a mencionar cuatro temas fundamentales que debemos de considerar en nuestras vidas para poder lograr trabajar en equipo:

1) La educación,

2) la actitud ante la naturaleza,

3) la religión y

4) la actitud ante la vida misma.

El primero que es la educación, es un tema que en México pareciera que no ha quedado claro, puesto que por un lado lo que nos demuestran constantemente las autoridades educativas es que creen que mayor cantidad, en lugar de mejor calidad de educación, es lo que nos va a funcionar. Lo que claramente no ha resultado positivo.

Por otro lado, los padres de familia siempre estamos esperando una calificación alta para pensar, que nuestro hij@ está siendo bien educado, pero nunca nos cuestionamos si se están impartiendo valores en las escuelas, como son la honestidad, la puntualidad y la limpieza. Más específico aún, sería preguntar a la escuela de nuestros hijos si los están enseñando a ser personas exitosas. Para ello hay que revisar si les hablan del “bien ser”, del “bien hacer”, del “bien estar” y del “bien tener”.

Así es, el primero es ser honesto, puntual, disciplinado y respetuoso. El “bien hacer”, es que cuando nos dispongamos a hacer algo lo hagamos con todo el corazón y no de manera mediocre; el “bien estar” es siempre dar más de lo que recibes, para multiplicar así la generosidad y finalmente si los tres anteriores los tenemos vamos a lograr; el “bien tener”.

El segundo tema fundamental es con la naturaleza, si nos dispusiéramos a plantar árboles cada vez que algo importante aconteciera en nuestras vidas, amaríamos a esos árboles y los cuidaríamos con amor, pero si el gobierno es quien los planta y replanta, pues ni nos importará cuidarlos “al fin y al cabo yo no los planté”. Y así sucesivamente con todo lo que nos rodea en las calles, parques y vivienda en general. Si enseñamos a nuestros hijos a involucrarse en los temas ecológicos, a respetar a los animales, a levantar la basura aunque no sea de ellos, seguramente lograremos enseñarlos a que sean buenos compañeros de equipo.

El tercer tema fundamental es con la religión. Casi todos los seres humanos, sino es que todos (los ateos no, por comodidad) creemos que hay un ser supremo que nos creó. En México somos muy devotos, la Villa es un ejemplo de ello. Es el segundo recinto católico apostólico y romano, después de San Pedro, que más ingresos le reporta a la Iglesia. Bueno, los feligreses, más de dos millones anuales, que la visitan diariamente acostumbran a pedir favores y a esperar que éstos se les cumplan.

Por otro lado, en Japón, que son Sintoístas en su mayoría, una religión que afirma la existencia de divinidades o seres espirituales (kami) que pueden encontrarse en la naturaleza o en niveles superiores de existencia, van a los templos a ofrecerle a los dioses. Una pequeña, pero gran diferencia ¿no es así? Nosotros vamos a pedir y a esperar, y ellos van a ofrecer.

Refiriendo esto a la relación obrero patronal, en México los sindicatos presentan su Pliego de Peticiones, piden un aumento de sueldo anual, piden que se les pague triple su cumpleaños y sin asistir a trabajar, y las vacaciones las piden pagadas al doble. Los japoneses por el contrario, presentan su Pliego de Ofrecimientos, así es, en una ensambladora de autos ofrecen producir en lugar de 1000 autos para el año que entra, 1200 a cambio de que la empresa les dé más. Ofrecen en lugar de 5% de errores, 3% menos, a cambio de más por parte de la empresa. O sea que este punto quedó más que claro. Vamos sabiendo ofrecer, para merecer.

El cuarto y último punto fundamental para saber trabajar en equipo, no por eso menos importante, es la actitud ante la
vida misma. Este punto lo puedo explicar de una forma muy sencilla; ¿recuerdan al Circo Atayde Hermanos? Bueno el elefante imponente que siempre vimos hacer lo que el pequeño domador le ordenaba, es precisamente lo que no debemos de educar a nuestros hijos a ser, es decir, ese elefantito que cuando era bebé lo ataron de una pata, y trató y trató de zafarse, pero se lastimó tantas veces que prefirió desistir. Los domadores siempre le mostraron que no podía hacer nada, y éste pequeño creció diciendo “No puedo”.

Si nosotros enseñamos a nuestros hijos a que son unos burros, a que no pueden; si el gobierno no nos permite valernos por nosotros mismos y nos da todo en la mano sin el más mínimo esfuerzo, siempre crecerán las generaciones diciendo “no puedo” y esa actitud ante la vida será nuestra tumba.

Está en nosotros revertir lo que desde hace años ha aprendido México que es. Suena duro pero hay que decirlo, el gobierno, y muchos padres de familia han educado a la sociedad a que no pueden y a que deben de esperar a que se les ayude. Así no se puede trabajar en equipo. Hoy en día estamos disfrutando de este maravilloso evento que es el mundial de futbol soccer, que es un deporte que forzosamente se hace en equipo.

Aquellos países que no saben jugar así, son los que están siendo eliminados, porque si hay uno o dos de los once que quiera ser protagonista y olvidarse de los demás, el equipo entero fracasará. Nuestro país es un equipo de futbol gigantesco, donde hay unos cuantos que buscan el protagonismo, que son egoístas y que han hecho creer a los demás, que son la mayoría, que “no pueden” y que deben de esperar.

Si no comenzamos desde nuestra familia, en nuestro matrimonio, en la escuela a promover los principios básicos del trabajo en equipo, nunca vamos a progresar. Imagínense un bosque en llamas, en donde todos los animales salen despavoridos corriendo para salvarse de ser quemados, y de pronto hay un pequeño gorrioncito que vuela a un lago a mojarse sus alitas para regresar al bosque y sacudir unas cuantas gotas de agua e intentar apagarlo.

El elefante lo mira y le dice que es un tonto, que morirá chamuscado si no huye, pero el gorrión no desiste y le responde: “Este bosque me ha dado todo, familia, me ha dado tanto y le tengo mucha lealtad que no me importa que me muera, pero voy a tratar de salvarlo”. Ante la actitud del gorrioncito, los dioses se compadecen de él y dejan caer un tormentón, y el incendio se apaga. El bosque vuelve a reverdecer y a florecer. Todos los animalitos vuelven a regresar y a ser felices, más de lo que eran antes.

Este cuentito es un gran ejemplo de lo que pareciera está sucediendo con mi México, nuestro México. Es un incendio traducido en crisis política, económica, social y moral, pero si todos los días dejamos caer una o dos gotitas de esfuerzo, de trabajo, de sudor por hacer la diferencia, si así lo hacemos, México nos lo agradecerá y Dios nos bendecirá.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

¿Y tú, sabes perdonar?

Inmaculada; sin mancha alguna, no tiene defecto. Inmaculada es una palabra que se utiliza para describir algo que salió impecable, perfecto. Immaculée es un nombre propio, de una persona que nació lejos de nuestro país, de nuestro continente. Es africana y se apellida Ilibagiza. Immaculée Ilibagiza es quien hoy me mueve a escribir estas líneas. Es una mujer que me dejó marcada para el resto de mi vida.

Escuché sus palabras, su testimonio hace unas semanas y me dejó sorprendida su forma inmaculada de hablar sobre la vida, sobre la trascendencia, sobre el bien vivir, a partir de los horrores que ella y su familia padecieron durante el genocidio de Ruanda en el año de 1994. Una sola idea, una simple idea es poderosísima, tan poderosa que con ella puedes cambiar un país, para bien o para mal.

En el caso de Ruanda, país africano ubicado en el centro de África, que limita con Uganda, Burundi, República Democrática del Congo y Tanzania. Su capital es Kigali y es mejor conocida como “Las nieblas de África”, por su fauna salvaje, sus lagos y sus gorilas, una sola idea ocasionó uno de los genocidios más sangrientos de finales del siglo pasado.

Esa idea era etiquetar a los seres humanos, a los habitantes de Ruanda. Dividir a la población en tribus; los Hutus y los Tutsis. ¿Cómo seleccionaban quién era de una o quién era de la otra? Bueno pues el físico de las personas lo determinaba. Hutus eran bajitos de estatura, y con narices anchas, los Tutsis, la minoría, eran los altos con narices afiladas.

Es así como un país etiquetó a los habitantes; ocasionando discriminación, resentimiento y conflicto. Las mismas familias podían estar divididas por su simple apariencia física. Hubo una diferenciación racial, y las personas comenzaban a generalizar. Si eras Hutu, eras feo, eras flojo, si eras Tutsi eras de los menos, pero eras más trabajador, mejor apariencia física. Immaculée Ilibagiza, era una niña que le tocó nacer Tutsi, nacer en una familia católica de dos hermanos hombres y ella. Su padre era maestro en una escuela, un hombre que junto a su esposa daban de comer en su casa a los niños que no tenían para vivir.

Ella siendo universitaria, durante la pascua de 1994, se encontraba con toda su familia cuando el 6 de abril, el que fuera presidente de Ruanda sufrió un accidente al desplomarse el avión en el que viajaba, el gobernante era de la etnia Hutu, y el poder pensó que los rebeldes Tutsi eran los responsables de la caída del avión donde muriera el gobernante. Y se desató una guerra en contra de los Tutsi.

Al saber lo que sucedía el padre de Immaculée quiso proteger a su hija, y le pidió que se fuera a casa del vecino, quien era un sacerdote Hutu. Y le aseguró que la protegería, es decir, no generalizó y no se dejó guiar por las etiquetas impuestas.

Sabía que era un hombre que la ayudaría por sus principios más que por la tribu a la que pertenecía. No juzgó a la persona, le dio la oportunidad de demostrar ser diferente. Y el padre de Immaculée en lugar de entrar en pánico, les dijo a sus hijos y esposa que era momento de pedir perdón por las faltas cometidas, que no sabían lo que sucedería pero que pensaran en Dios ante todo. Era un hombre que enseñó a sus hijos a amar, a amar las cosas que hacían, a la gente con la que convivían, a amar su vida. Y como dice la misma Immaculée: “El amor calienta el corazón”, es decir, si amas, la vida tiene un sentido muy distinto a si odias, o haces las cosas por hacerlas.

Al pasarse con su vecino, él la acogió y en su casita de cuatro recámaras, con un baño, la escondió junto con otras siete mujeres. Baño de un metro por uno y medio metros. Ahí permanecieron estas mujeres 91 días. Angustiadas y muertas de miedo. Immaculée, claro que tuvo dudas, quería a veces entregarse para que de una vez la mataran, pero ella dice que la fe la salvó. Rezaba el rosario 27 veces diarias, y la fortalecía para permanecer ahí a la espera.

Aprendió a hablar inglés con un libro y un diccionario, porque sabía que si salía de ahí viva, tenía que compartir su testimonio, y siempre le pedía a Dios que no la abandonara. Una noche, cuenta que entraron unas trescientas personas, enfurecidas, como si el mismo diablo las hubiera poseído. Con machetes, granadas, palos y piedras, registraron la pequeña casa. Por debajo de las camas, por todas las puertas, en la azotea, y ella estaba segura de que la encontrarían. Pero le pidió a Dios que le diera una señal de que existía, y le dijo: “Si existes, no permitas que abran esta puerta, no permitas que me encuentren”.

Ella dice que era imposible que no la abrieran, eran 350 personas, buscando como locos y registraron todo, hasta que llegaron a tocar la manija de la puerta del baño y ya cunado el rebelde se disponía a abrirla le dijo al sacerdote que las mantenía escondidas: “Hombre, tu eres uno de los nuestros, por qué habrías de traicionarnos”. Y es así como a Immaculée Ilibagiza, no la encontraron, lo que a ella la hizo encontrarse a sí misma.

En resumidas cuentas, con esta experiencia atroz, esta mujer que ahora es embajadora de la paz de las Naciones Unidas, lo que trae es un mensaje de perdón. Por que sabrán ustedes que una vez que pudo escapar, salió de Ruanda sin saber de su familia. Ya cuando el genocidio se controló, y los rebeldes fueron detenidos, ella regresó y se enteró de que todos sus tíos, primos, abuelos, sus padres y uno de sus hermanos, todos fueron asesinados. F

ue a la cárcel en donde se encontraba el que los había acribillado y se lo pusieron enfrente, con la idea de que lo golpeara y le escupiera, sin embargo, no fue así, tanto amó en su vida antes del genocidio, que la bondad la hizo abrazarlo y le dijo: “te perdono”. ¿Por qué perdonó? Simplemente porque ama, porque sigue el mensaje de Jesucristo que perdonó a sus verdugos cuando fue crucificado, y porque ella misma lo dijo esa tarde que me tocó escucharla, “perdonar te da libertad”.

Así es como el ejemplo de esta mujer me dejó marcada, pues me pongo a pensar en cómo somos los seres humanos, en cómo muchas veces nos carcomemos de rencor, de odio. En cómo el egoísmo, el poder nos ciega y nos hace cometer injusticias, a hacer cosas espantosas. Y lo
s que más sufren son los que no quieren perdonar.

Ella habiendo vivido este horror, nos deja un legado digno de imitar. Amémonos los unos a los otros (aunque suene trillado) simplemente así podremos llegar a ser un mundo más amable, un mundo que tenga ideas, buenas ideas para el bien de la humanidad.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

El Monstruo de la Comodidad

moustro-portada¿Que son los valores? Valores que todo el mundo menciona pero que a su vez dicen que ya no están de moda. Es más, ya ni existen. Hoy en día, los valores humanos en general, ya no son parte de la vida cotidiana de las personas a nivel mundial. ¿En realidad no existen? ¿Cómo es que desaparecieron?

Los valores son intangibles, como el mismo amor, la amistad, el cariño, el enojo, la fe; son sentimientos que sabemos están, pero no podemos tocar. ¿Qué habrá entonces sucedido con los comentados valores que todo el mundo dice que desaparecieron?

Imagino que hay un monstruo que llegó con mil cabezas y decidió irse devorando uno por uno hasta que después de varios años, éstos desaparecieran. Dicho monstruo bien podría llamarse el Abominable Monstruo de la Comodidad.

Así es, un monstruo que prefiere todo fácil, sin esfuerzo, a la carta, es decir, según lo que le convenga. Entonces hambriento de esa ansiedad por comer todo lo que implique voluntad, sacrificio y demás, decidió irse comiendo todos los valores.

De primer plato devoró el suculento y famosísimo platillo de la familia, el principal de todos los manjares, de todos es el que mayor renuncia implica, y para la comodidad es imprescindible terminar con dicho valor. Puesto que al vivir en familia es necesario acatarse a las normas, respetar a los miembros de la misma, atenerse al sueldo del marido, serle fiel al cónyuge, educar a los hijos y dejar de hacer muchas cosas con tal de que ellos tengan lo mejor de lo mejor y ¿para qué le sigo? Se me van a indigestar y a penas vamos en la entrada.

Terminando con éste, decidió que continuaría con el plato fuerte, y sin titubear eligió el de la moralidad. Éste posiblemente le causó mucha cargazón, porque es el más condimentado y complicado en su preparación, y hoy por hoy, pareciera que los chefs ya no lo cocinan por la dificultad que representa su elaboración. Moralidad que no necesariamente quiere decir aburrimiento, sino control sobre la vida misma.

Moralidad que se antoja necesaria en una sociedad para su estabilidad, y sobre todo para conseguir que el primer platillo sepa aún mejor. Con la moralidad somos capaces de recibir la vitamina de la honestidad, de la lealtad y sobre todo de la justicia y equidad.

Finalmente, después de haber elegido el plato principal, no se quedó satisfecho por lo que de guarnición, no se pudo contener y éste decidió servirse dos veces para devorarse a la ecuanimidad, y a la prudencia, las dos en su conjunto con un bolillo de relativismo.

Relativismo que describe a la humanidad de nuestros tiempos, puesto que cada quien tiene su propia verdad, es decir, todo es relativo, por lo que no es necesario que la justicia nos muestre lo que realmente es esa verdad, y menos aún, la prudencia es irrelevante al decidir sobre algún hecho trascendental.

El Abominable Monstruo de la Comodidad con todas sus cabezas, devoraba y devoraba con ansiedad todos estos platillos que poco a poco se fue terminando, todo con la firme intención de quitar de su vida lo que implicara hacer sacrificio. Todo con la idea de poder pensar solo en él, y olvidarse de lo demás, de los demás. Con el gran propósito de satisfacerse y de estar por supuesto cómodamente en la vida que le depara mientras nadie lo detenga y le comience a cortar las cabezas. Cabezas que a su vez controlan mafias que felizmente aplauden el devoramiento de este espécimen, puesto que al desaparecer todos estos valores, que come con singular alegría, sin que nadie se percate, irá controlando todo lo de su derredor.

A todo el mundo parece encantarle la idea de que la “comodidad” es lo que el ser humano en realidad debe disfrutar, sin pensar que la humanidad al vivir en la exageración y separar al cuerpo de su mente, se reduce a lo más pequeño de su esencia. ¡Finalmente el postre llegó! No crean que aquí terminó, no satisfecho pidió un helado con pastel. Helado de caridad y pastel de congruencia bañado en salsa de responsabilidad.

Caridad que es una virtud imprescindible en un mundo en donde la mala distribución del ingreso es el pan nuestro de cada día. Congruencia que nadie predica, se piensa y se hacen cosas totalmente distintas, y responsabilidad que permite a los hombres responder con habilidad ante las adversidades de la vida.

Para cerrar con broche de oro, se pidió un café expresso doble cortado con leche de virtudes, ya que sin ellas la voluntad de la humanidad se merma y con mayor razón logrará este horrible monstruo hacer lo que le plazca, en el momento que le nazca. Al comer todo lo anterior, que merece la pena recordar, no lo hizo de un momento a otro, sino que más bien lo ha ido haciendo a través de los años, ya que es mucho que devorar.

Con lo anterior logrará que el ser humano no sea virtuoso lo que lo hará prisionero de lo demás en lugar de poder ser líder de sí mismo. Ciertamente, la indigestión ha sido inaguantable, lo que de un momento a otro lo ha hecho vomitar.

Ha vomitado hedonismo, concupiscencia, injusticia, consumismo, extorsionismo, irascibilidad, vicios, y nos regresó ese bolillo de relativismo, morbo y todas las exageraciones que hacen del ser humano un simple objeto que finalmente a quien benefician son simplemente a este monstruo de mil cabezas ya que lo enriquecen, domina y subleva a la humanidad, y finalmente a éste es a quien la comodidad es al que le conviene.

Mientras tanto nosotros, seguiremos comprando y luego existiendo, viviendo en un mundo de banalidades que nos ciegan de lo verdaderamente importante y relevante. Provocando que olvidemos lo que al final trasciende con nuestra desaparición física, que en realidad es lo bueno que hacemos, el legado que dejemos y la forma enaltecida en que decidamos vivir.

Ese Monstruo de la Comodidad, es más que una idea de mi imaginación, es una realidad que me dije debía de describir para poder trasmitir lo que vivimos actualmente y que nadie parece notar.

Los valores no han desaparecido, somos nosotros los que los hemos guardado en el estómago de ese devorador, con el firme propósito de evitar cualquier tipo de sacrificio. Somos nosotros quienes hemos decidido hacerlos a un lado, olvidando que los primeros perjudicados somos nosotros, pero creemos que estamos liberándonos cuando en realidad estamos siendo víctimas del Monstruo de la Comodidad.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Corriendo bajo la Lluvia

Este fin de semana en el que el horario de verano llegó a su fin, he presenciado y vivido en la Ciudad de México el mejor ejemplo de unión cívica, de apoyo mutuo y de respeto a las normas.

En tan solo unas horas con una intensa lluvia, se reunieron alrededor de 14000 personas con varios propósitos en común pero reinaban dos en particular; el deporte y correr por un México seguro.

La carrera de diez kilómetros que organizó la mega empresa NIKE, fue inusual, primero que nada porque comenzó a las siete de la noche y segundo porque fue con la idea de apoyar a la causa del señor Alejandro Martí quien fundó el Sistema de Observación por la Seguridad Ciudadana (SOS).

Todos los corredores nos enfundamos en nuestras camisetas rojas que de manera impresa ya portaban nuestro número. El 10334 fue el que a mí me tocó, me organicé con otras cuatro personas más con quienes desde hace varias semanas estamos comentando el tema del entrenamiento y picándonos los unos a los otros a la expectativa de a quién le iría mejor aquella tan esperada noche.

Una mancha roja eterna se reunió en la calle de Missisipi frente a la Diana Cazadora, una gran nube nos cubrió y sin amenazar nos empapó. Infinidad de conductores, fotógrafos, músicos, animadores hicieron que esta noche fuera algo muy especial.

La hora estimada se acercaba cuando la tensión se dejaba sentir entre las miles de personas que nos rodeaban. Era impresionante que hombro con hombro, tennis con tennis, y Ipod con Ipod, todos en armonía concentrados nos disponíamos a competir contra nosotros mismos. Letreros que sostenían los organizadores según la oleada que correspondiera, avisaban si podíamos avanzar o debíamos parar. Como por arte de magia, todos respondíamos ante tales instrucciones. Perfecto era todo, al unísono los pasos se dejaban escuchar, y la lluvia no dejaba de mojar.

Pero ¿creerán que no nos preocupaba? Todos nos mojábamos físicamente, pero la mente la teníamos seca, perfectamente enfocada en nuestro propósito. La instrucción de AVANZA se dejó ver nuevamente y era el momento en que nos acercábamos a la línea de salida.

El inicio era inminente, la adrenalina subía y el agua no dejaba de caer. Al acercarnos al arco que iniciaba el cronómetro que todos traíamos en las agujetas de nuestros zapatos, en un templete se encontraba el Sr. Martí hablando por el micrófono pronunciando las palabras: “¡Acabemos con la corrupción!” “¡Que se den cuenta que estamos unidos por la seguridad de nuestro México!” y más frases que combinadas con la concentración que me inundaba retumbaban en mis oídos y me hacían pensar cuán unidos estamos los mexicanos, y a su vez qué poco nos interesa el bienestar de nuestro país. Porque por un lado, en el día a día estamos siempre a la defensiva, esperando que algo salga mal. Con miedo en las calles, inseguros, sin calidad de vida. Sin servicios, sin instituciones que funcionen, con leyes que protegen a los malhechores, con políticos que todos sabemos corruptos, pero que todos dejamos continuar con sus fechorías,.

Y por el otro, en un evento como el de la HUMAN RACE DE NIKE, nos unimos miles de personas sin entorpecernos, sin faltarnos al respeto, corriendo bajo la lluvia y sintiéndonos seguros en la noche dentro del Bosque de Chapultepec. ¡Qué ironía! Porque el recorrido era una belleza, pudimos disfrutar de nuestra ciudad de manera organizada y perfectamente bien ordenada.

Corríamos con unos reflectores enormes que nos ayudaban a ver los charcos y a nuestros contrincantes, pero sobre todo nos dejaban ver, cual ejército soviético, una mancha roja que decía en cada una de las espaldas de los atletas “Corro por un Mexico Seguro”. Te encrespaba la piel. Dimos cuenta que no basta con querer competir, o querer participar en una carrera. Sino que es necesaria la voluntad de querer convivir para que todo salga bien.

Sin esa voluntad no habría salido esta carrera tan perfectamente. Y yo me pregunto ¿Por qué no tenemos la misma voluntad para con los asuntos de nuestro país? ¿Por qué permitimos que los políticos sigan haciendo de las suyas? ¿Por qué dejamos al vecino que deje a su perro defecar en las banquetas sin hacerse cargo del desecho? ¿Por qué tiramos la basura en la calle? ¿Por qué conducimos a altas velocidades? ¿Por qué aceptamos a aquellos que sabemos se han enriquecido ilícitamente? ¿Por qué, por qué, por qué? Será porque no creemos en nosotros mismos, y necesitamos de algún líder que nos organice. O porque ya nos acostumbramos a vivir así y pues “ya qué”.

El deporte es una disciplina que se recomienda para la formación de los seres humanos hacia el éxito, hacia el trabajo en equipo. Yo recuerdo hace 20 años que competí en una carrera por primera vez en la capital, no había ni la mitad de competidores que estuvieron este pasado fin de semana. Lo que quiere decir es, que la gente ya se interesa más por el deporteísmo. O al menos por el trabajo en equipo.

Algo que me da ánimo, pues veo un pequeño resplandor allá muy al fondo del túnel, que me da esperanza de que algún día nos levantaremos y nos uniremos como una sola nación y quitaremos a quienes no nos cumplan. No basta con marchas silenciosas, hay que pronunciarnos. No es suficiente con una carrera al año, hay que hacerlas más seguido. No es suficiente con quejarse día a día, hay que intentar hacer la diferencia desde la trinchera que nos tocó vivir. Porque sólo así, ni la lluvia, ni las inclemencias del tiempo, ni ningún corrupto, delincuente y demás, nos detendrá.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

Las Piedras Grandes

Cierto día, un motivador experto estaba dando una conferencia a un grupo de profesionistas.

Para dejar en claro un punto utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidarán. De pie frente al auditorio de gente muy exitosa dijo: -«Quisiera hacerles un pequeño examen» – de debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio, de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él.

Luego, sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro. Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras, preguntó al auditorio:- ¿Está lleno este jarro? – Todos los asistentes dijeron que sí. Entonces dijo:- ¿Están seguros? – Y sacó de debajo de la mesa un balde con piedras pequeñas de construcción.

Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomodaran en el espacio vacío, entre las grandes. Cuando hizo esto, preguntó una vez más:- ¿Está lleno este jarro? – Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta:- ¡Probablemente no!. «Muy bien» contestó el expositor.

Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas. Una vez más preguntó al grupo:- ¿Está lleno este jarro? Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No! Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! Luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro hasta que estuvo lleno, hasta el borde.

Cuando terminó, miró al auditorio y preguntó:- ¿Cuál creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración? Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: -La enseñanza es que ¡no importa qué tan lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas! – ¡No! Replicó el expositor, ¡Esa no es la enseñanza! La verdad es, que esta demostración nos enseña lo siguiente: «Si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.

¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida? ¿Un proyecto que tu deseas hacer funcionar? ¿Tiempo con tu familia? ¿Tu fe, tu educación o tus finanzas? ¿Alguna causa que desees apoyar? ¿Enseñar lo que sabes a otros? Recuerda poner estas piedras grandes primero o luego no encontrarás un lugar para ellas.

Así que hoy en la noche o mañana al despertar, cuando te acuerdes de esta pequeña anécdota, pregúntate a ti mismo cuáles son las piedras grandes en tu vida y corre a ponerlas primero en tu jarro.

Recuerda: «Muchos sueños se pierden por miedo a afrontar el Buen Combate».

Siento que es una bonita historia que nos puede ayudar a todos, simplemente hay que meditarla y deducir qué es lo que queremos hoy para que mañana no sea demasiado tarde.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

Superemos el malinchismo

Nuestro bello país, México, con siglos y siglos de historia, por donde han pasado distintas culturas que se han maravillado con sus riquezas naturales y su belleza.

México, país al que se conquistó y se sublevó, al que unos cuantos lo derrotaron en tan solo cien días. Un puñado de hombres que por traer mejor tecnología por puritita suerte, lograron vencer a un ejército de Aztecas. “Indios” fueron bautizados, ellos que vivían como sedentarios que tenían su sistema de gobierno, que tenían una organización.

Ellos, que se mezclaron con los españoles, que dieron sus vidas por ellos (Tlaxcaltecas), que traicionaron a su propia sangre (La Malinche). Hoy, siglo veintiuno sigue habiendo es “malinchismo”, los habitantes de nuestro país seguimos despreciando a nuestra propia raza. Un insulto: ¡indio!, una realidad: Son los únicos que no se meten con nadie. Más bien los utilizan como pretexto para ir en contra del sistema, para explotarlos y para aprovecharse de sus tierras (Tarahumaras).

Carlos Fuentes escribió la novela “La región más transparente” en donde nos presenta un México dividido en dos, siendo que hoy en día es una triste y decepcionante realidad. “Tu que gritas los pescados y las legumbres, tu que arrastras los pies en el cabaret…tú que corres lejos a cruzar el río granizado de plomo y a arrancar las naranjas vecinas, tú, tú tameme, que no supiste ni cuándo, que sientes a los hijos salir chupados y negros, que buscas qué comer, que duermes en los portales, que viajas de mosca en los camiones, que no sabes hablar del dolor, tú que nada más te aguantas, tú que esperas en cuclillas, tú que ya sientes las ganas, tú que te quedaste sólo en una barriada donde hay que defenderse, tú que no tienes zapatos, que te llenas de fritangas y aguardiente, tú que te fuiste y llegaste y te volviste a ir sin que nadie pronunciara la palabra de bienvenida o de adiós”.

Éstos son los pobres, los abandonados, la mayoría de nuestro México. Son los que son recluidos, los que son despreciados. “Ustedes que fueron los contados, los elegidos del reino de la tuna, ustedes que viajan y van y vienen y poseen un nombre y un destino claro… que construyen carreteras y altos hornos y sociedades económicas y consorcios industriales y comparten su consejo de administración con míster aquiteinvierto… y ustedes que van del jockey al versalles al amba al folclore al club de yates al penthouse de don lameculo… y ustedes que ancho es el mundo y ustedes con bidet y lociones y ustedes que tienen su nombre, su nombre”.

Éstos otros son los ricos, los que discriminan a los pobres, los que insultan a aquellos que no les complacen diciéndoles “indios”. Yo me pregunto ¿por qué somos así? Los pobres indios lo único que quieren es estar en paz, tranquilos en sus tierras, trabajarlas y trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Sin embargo, desgraciadamente en nuestro país como en la mayoría de los de Latinoamérica, los gobiernos han decidido forzar a estas comunidades a transformarse en citadinos. Les quieren cambiar sus costumbres, cuando ellos en realidad no están de acuerdo.

Simplemente quieren tener salud y servicios para poder sobrevivir, pero no nos quieren imitar. Son buenos y no nos damos cuenta. Muchos los utilizan como estandartes para excusar sus proyectos millonarios, pero los últimos en ser beneficiados son los pobres indios. Ser indio no es algo por lo cual hay que avergonzarse, son un grupo de personas que tienen costumbres distintas a las nuestras, no queriendo decir que éstas estén mal ni bien ni que nosotros estemos en lo correcto.

Simplemente somos distintos y compartimos un mismo territorio. En nosotros está educar a nuestros hijos a no discriminar a las personas por su color, ni por su posición social.

Seamos un ejemplo a seguir y no insultemos a nuestro prójimo con una palabra malinchista, porque los indios, les aseguro no harían cochinadas e irregularidades, esos, esos que las cometen son los nacos.

 

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