Institución matrimonial. Mitos y realidades demagógicas.

*Dr. Carlos Leite Poletti.

Con respecto a este tema. Los partidarios de su aprobación triunfantes incluso desde mucho antes de que el Parlamento, en Uruguay, respaldase su tan ansiado anhelo, suelen partir de una premisa falaz, a saber: quienes se oponen al llamado «matrimonio homosexual» son homófobos encarnizados.

Los opositores, se esfuerzan, en su mayoría, por desplazar el debate hacia un terreno puramente nominalista, aceptando que tales uniones se celebren, pero bajo nombres diversos que dejen a salvo la designación de “matrimonio” referida exclusivamente a la unión entre un hombre y una mujer, reduciéndose así la discusión a una búsqueda un tanto bizantina de sinónimos o alternativas con fines puramente políticos y demagógicos. Ausentes de claro compromiso de ninguna índole. No hay, o casi no hay, quien se sobreponga al tema muy delicado implícito en el debate; y, de este modo, se orilla el meollo de la cuestión, que no es otro que determinar la naturaleza jurídica de la institución matrimonial en sí misma, lo que conlleva, tener que definirse filosóficamente, y hasta religiosamente, lo cual a veces, es comprometedor políticamente. Algo nefasto.

Empecemos a “aclarar los tantos” como se dice en mi país, Uruguay, se puede combatir la homofobia, por ser contraria a la dignidad inherente a la persona, y estar en contra del llamado “matrimonio homosexual”. Por una sencilla razón: la institución matrimonial no atiende a las inclinaciones o preferencias sexuales de los contrayentes, sino a la no igualación de sexos, conditio sine qua non para la procreación y, por lo tanto, para la continuidad social. Alguien podría oponer aquí que la procreación no forma parte del contenido estricto de esta institución jurídica, que se trata de un adherencia de orden religioso. Entonces, ¿por qué las legislaciones civiles declaran sin excepción nulo el matrimonio contraído entre hermanos, o entre padre e hija, etc.? Pues si, en efecto, la procreación no estuviese indisolublemente unida a la institución matrimonial, bastaría que los hermanos contrayentes declarasen ante el juez que la comunidad de vida que se disponen a iniciar la excluye, para salvar el obstáculo de la consanguinidad.

Las instituciones jurídicas no poseen otro fin que reforzar a las sociedades humanas. Naturalmente, pueden ser reformadas y sometidas a actualización; pero cuando se destruye su naturaleza el Derecho se resiente y, con él, la sociedad en la que uno tiene la dicha, o la desdicha e vivir.

Lo dicho sobre el matrimonio sirve también para la adopción. La filiación de un niño se funda sobre vínculos naturales que presuponen a un hombre y a una mujer; la adopción es una institución jurídica que trata de restablecer dichos vínculos. El niño no es un bien que pueda perseguirse por capricho una pareja, sea esta homosexual o heterosexual, sino un ser humano nacido de la unión de dos sexos. Esto ocurría, al menos, mientras el Derecho no estaba incurso en el carnaval electoral; pero ahora la naturaleza de las instituciones jurídicas la dictamina un puñado de políticos desleales sedientos de votos, por supuesto que hay excepciones, tampoco pienso que todo es así.

*Dr. en Derecho Uruguayo y católico

Asesor en Bioética de la Universidad de Montevideo

ADOPCIÓN DE MENORES ¿DE QUIÉN ES EL DERECHO?

“La Suprema Corte en México avala la adopción para las parejas homosexuales” fue el encabezado de diferentes notas el pasado martes 11 de agosto. Por supuesto, al ser un tema tan polarizado, las opiniones a favor y en contra empezaron a circular. Por un lado se vieron los festejos de los partidarios de esta iniciativa y por el otro, las inconformidades de las personas en contra.

Lo cierto es que el tema es mucho mas complejo, no es un asunto tan simple en donde se “avala” o “no se avala”. Primero hay que considerar dos puntos importantes.

¿Las parejas homosexuales pueden adoptar? El debate se centró en que si las sociedades de convivencia del estado de Campeche podrían adoptar. Lo curioso es que no existe NINGUNA sociedad de convivencia en este estado… La decisión de la Suprema Corte fue que si. Por lo tanto dos individuos que celebren una sociedad de convivencia podrían ser candidatos para adoptar a un menor. La votación fue de nueve ministros a favor y uno en contra.

¿Hay discriminación hacia los homosexuales? El debate se centró en que si en Campeche se discriminaba a los homosexuales al no permitirles adoptar. Sabiendo en que se discute un caso hasta ahora hipotético, hay que considerar que las sociedades de convivencia no se reducen a parejas homosexuales, ya que cualquier pareja (unida sentimentalmente o no, homosexuales o no) podrían celebrar una sociedad de convivencia. Sólo cinco ministros consideraron que había discriminación.

Ahora, como mencioné, el asunto no es tan simplista como para decir que ya está “avalada” la adopción por parejas homosexuales. La adopción es un tema complejo, que involucra filtros a los candidatos a adoptar, incluso hay muchas parejas heterosexuales que se les niega la adopción. Esto debido a que la adopción NO es un derecho de la pareja interesada, el derecho a tener una familia es de las niñas y los niños. La adopción no es un derecho, el Estado no puede (ni debe) “regalar” niños a las parejas que no pueden procrear.

El Estado tiene la obligación de proteger el interés superior del menor. Esto quiere decir que debe procurar que el menor sea adoptado por una pareja que asegure su bienestar. Es por eso que existe la necesidad de filtros y es por eso que sea tan complicado esto proceso. El tema de la adopción va más allá de la resolución de la Suprema Corte.

Es alarmante que en plena discusión la ministro Margarita Luna Ramos dijera: “El estado no tiene la obligación de garantizar los mejores padres posibles para el menor”. La pregunta es, si no es el Estado ¿entonces quién?

Ante este panorama surgen varias preguntas.

¿Por qué discutir un tema que en el estado de Campeche no tiene una incidencia directa? No existen sociedades de convivencia y existen muchas otras necesidades que son prioritarias.

El Estado tiene la obligación de proteger el interés superior del menor y de asegurar que en el proceso de adopción existan buenos criterios de idoneidad. ¿Porqué quieren otorgar derechos a las parejas interesadas en adoptar y se deslindan del bienestar del menor? Debería ser al revés.

Lamentablemente en este tema el enfoque se ha nublado por la obsesión de ampliar (o inventar) derechos poniendo en juego el bienestar de los menores en nuestro país.

Juan Antonio López Baljarg
@Juanlbaljarg

¿Convencionales o naturales?

El reciente y dividido fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos (5 contra 4), que obliga a todos sus Estados miembros a aceptar el matrimonio homosexual de manera independiente a lo decidido por muchos de ellos en votaciones populares, sin duda traerá varios conflictos en relación con otros derechos, como la libertad de conciencia o de educación. Sin embargo, quisiera llamar la atención sobre otro punto: el fundamento de los derechos humanos.

En efecto, para muchos este fundamento es convencional, esto es, proviene del acuerdo de los propios interesados, ya se trate de una votación popular, parlamentaria o de un Estado en el caso de un tratado internacional. Así, los obligados por ellos sólo lo estarían por propia voluntad, en virtud de su autonomía. De ahí que estos sectores sean alérgicos a esa otra concepción que estima que los derechos humanos provienen de una realidad objetiva y natural –la inherente y universal dignidad humana– y que por ello, poseen un núcleo inderogable y sobre todo, que deben ser descubiertos, ojalá por todos, no inventados o creados por un acuerdo.

Este asunto es de la máxima importancia, pues si son convencionales, cada comunidad política tendría plena libertad de decidir, en virtud de su autodeterminación, qué considerará derechos y qué no, sin perjuicio de poder cambiar de parecer en el futuro. Y por lo mismo, aunque esté en desacuerdo con lo decidido por otras comunidades políticas, dadas estas premisas, no cabría más que respetar su decisión, tal como exige que se respete la propia. Esa es la razón por la cual, volviendo al fallo aludido, en varios Estados miembros se habían realizado votaciones populares para decidir sobre el controvertido tema del matrimonio homosexual, con resultados dispares.

Sin embargo, con su fallo, la Corte Suprema estadounidense pareciera colocar el fundamento de estos derechos en un nivel distinto, y desde su óptica, superior al meramente convencional, pues en caso contrario, sería una opinión –la suya– contra otra –la popular–. Si considera que todos los Estados miembros deben instaurarlo, es porque para ella se trataría de un derecho evidente; tan evidente, que no podría ser desconocido por ningún acuerdo, por muy democrático que fuese. Con lo cual, además, termina con cualquier debate a este respecto.

Mas, esta postura resulta irreconciliable con la idea de la convencionalidad (o si se prefiere, artificialidad) de los derechos humanos. Si realmente fueran convencionales, la sentencia debería haber reconocido la autonomía de cada Estado miembro para decidir.
Por tanto, ¿en qué quedamos? ¿Son convencionales o naturales?

*Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

#LOVE… ¿WINS? (el amor ¿gana?)

#LoveWins (el amor gana), fue la tendencia mundial de la semana pasada en redes sociales… acompañada de una bandera con los colores del arco iris. Este movimiento global se dio como consecuencia del fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos de América en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo como derecho constitucional, acontecido el pasado 26 de junio.

Por supuesto como hubo propuestas a favor, también las hubo en contra. El dilema moral se centró en el ojo de este movimiento. ¿Es un avance? ¿es un retroceso? ¿es igualdad? ¿es ideología?

Yo sólo puedo decir que la unión entre un hombre y una mujer es el fundamento del matrimonio y la base de una familia. Esto no quiere decir que sea homofóbico, retrógrada o fanático religioso. Cualquiera de estos adjetivos serían tan reduccionistas como la promoción del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Cabe aclarar que la promoción y la defensa (en estos tiempos) del matrimonio entre una mujer y un hombre no es una postura que esté en contra de personas homosexuales, sino que se fundamenta en entender y proteger una institución: el matrimonio.

El debate no está (o no debería) centrado en la persona sino en la institución (el matrimonio). Y la institución del matrimonio nace y se fundamenta en la unión de un hombre y una mujer con el fin de la procreación. Es cierto, no todos los matrimonios llegan a procrear, sin embargo las casos específicos no podrán definir el fundamento.

¿Por qué la procreación es el fundamento de un matrimonio? Me permitiré responder yendo al otro extremo. ¿Qué pasaría si no lo fuera? Entonces podríamos justificar que el fundamento del matrimonio sería darle una figura y un soporte jurídico a las relaciones afectivas. En ese sentido ¿qué impediría que el matrimonio fuera unión entre dos o más personas (poligamia)? ¿qué impediría que el matrimonio fuera entre un hombre y una infante (pedofilia)?¿qué impediría que el matrimonio fuera entre una persona y un animal (zoofilia)?

Es por es que el debate no debe centrarse en la supuesta discriminación a personas homosexuales (lo cual es claramente condenable), el asunto trasciende este aspecto. Llámenme exagerado, pero cuando se le cambia el fundamento a una institución para abrirla irracional o emocionalmente a otras personas que no tienen acceso a ella, en ese momento la institución deja de ser lo que es.

Todos tenemos la misma dignidad y los mismos derechos, lo comprendo, lo acepto, lo anhelo y procuro trabajar todos los días por este fin. Lo que no podemos hacer es modificar instituciones para otorgar derechos que en sí mismos y por la naturaleza de la persona y del matrimonio, que no son concordantes.

Repito, no es homofobia ni intolerancia. Debo decir que tengo familiares y amigos con atracción hacia el mismo sexo, los acepto y sobre todo los estimo y los amo por quiénes son y no por su atracción sexual, porque precisamente es el amor el que debe ganar.

¿El amor ganó el pasado 26 de junio? Yo pienso que ampliar los derechos a personas homosexuales es reduccionismo peligroso. En primer lugar por la distorsión del matrimonio (el cual ya desarrollé), pero sobre todo por reducir la tolerancia, el respeto y el amor a una sola característica humana.

El amor debe ganar y ganará el día en que nos aceptemos y nos amemos tal cual somos, a pesar de nuestra forma de pensar, a pesar de las diferencias raciales, a pesar de nuestra religión, a pesar de nuestra raza, a pesar de las carencias humanas que todos tenemos. Ese día el amor ganará.

Juan Antonio López Baljarg
@Juanlbaljarg

Ante la Jurisprudencia de la #SCJN que respalda los matrimonios homosexuales

Manuel Ocampo Ponce
Universidad Panamericana.

Hoy tenemos la Jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que ha respaldado a los matrimonios homosexuales considerando inconstitucionales los códigos civiles de aquellos estados donde el matrimonio sólo es la unión de un hombre con una mujer para procrear, pues considera que vincular los requisitos del matrimonio con las preferencias sexuales y la procreación es discriminatorio en cuanto excluye a las parejas homosexuales. La jurisprudencia a publicarse se creó a partir de todos los fallos en los que los ministros resolvieron en favor de los derechos de la población homosexual. Esto abre la puerta para que en todas las entidades se reconozca el “matrimonio” igualitario entre personas del mismo sexo como una lucha por proteger y visibilizar los derechos fundamentales de todas las personas.

Ante esto, el Episcopado ha reiterado su convicción basada en razones científicas, sociales y religiosas afirmando que la definición tradicional de matrimonio no es discriminatoria y que no compete a la Suprema Corte crear formas de matrimonio porque ya no sería matrimonio sino otro tipo de unión.

Al respecto cabe mencionar que esta jurisprudencia de ninguna manera beneficia a los homosexuales, a quienes sólo se utiliza con fines e intereses internacionales de corte político y económico que nada tienen que ver con una auténtica promoción de los verdaderos derechos de las personas con atracción por el mismo sexo.

Estas iniciativas, lejos de ayudar, sólo denigran a las personas exhibiéndolas inmoralmente frente a la sociedad y promoviendo acciones que dañan profundamente su dignidad y los valores más altos de toda persona y de toda sociedad.

Por eso es importante reiterar que lejos de orientar y de ayudar adecuadamente a las personas, buscando una contribución social que se ha demostrado pueden realizar en aras del verdadero bien de la sociedad, se les utiliza y degrada promoviendo actividades que van en contra de la realidad y de sus mismos intereses y beneficios.

Lamentablemente, las personas con esa inclinación, acaban siendo carne de cañón de esos intereses políticos, económicos y de colonización ideológica manipulándolos indiscriminadamente. A lo cual hay que añadir que muchas personas en esa situación no están de acuerdo con las iniciativas ya que además, las personas siempre se han asociado bajo distintas figuras de asociación, por lo que no viene al caso llamar “matrimonio” que hasta nominalmente viene de matriz que significa fecundidad, a asociaciones que no tienen nada que ver con el matrimonio.

Mujer, ¡no te olvides!

Por: Isabel Cristina Mayorga Benavides

Es estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Familia por el Instituto Superior de Estudios para la Familia, Juan Pablo II de la Universidad Anáhuac México Norte.

“Quien educa a un hombre educa a un individuo, pero quien educa a una mujer educa a un pueblo”. – Mahatma Gandhi

Con frecuencia me pregunto, ¿Qué es ser mujer para la sociedad hoy en día? Algunas personas, podrían describir a la mujer algo así como una de las protagonistas de “Sex and the City”: soltera; con fama, poder y dinero, independiente; a la moda, etc. En algunos países de Sudamérica seguramente la describirían de acuerdo a su atributos corporales y dirían que son coquetas o incluso usarían el término “exóticas”. Al contario de esto, en las zonas rurales de China se podría escuchar el dicho popular de que “es mejor criar cisnes que tener hijas” ya que la mujer es objeto de maltrato, abuso, discriminación y hasta de esclavitud por parte del hombre. Estas son solamente tres pobres respuestas a la pregunta inicial, sin embargo considero que la mujer es mucho más que estas breves descripciones.

Para mí, el problema más grande hoy en día, es que al mundo se le ha olvidado la responsabilidad tan grande que tiene la mujer dentro de la sociedad. Y no me refiero a los altos cargos que puede ocupar o a la cantidad de cosas que puede hacer bien, me refiero a su naturaleza de mujer, a su llamado de acompañante incondicional, de luchadora incansable, de formadora y a su vocación de humanizar al hombre.

En la actualidad, la teoría de género está impregnada en las organizaciones mundiales más importantes e influyentes y considero que constituye un gran peligro para la mujer, la familia y para todas las sociedades en sí. Esta actitud ideológica se apoya en el principio de igualdad y es una hipótesis que dice que la identidad sexual del ser humano depende del entorno socio-cultural y no del sexo . Por lo tanto, la teoría de género elimina las diferencias esenciales del hombre y la mujer y subestima la realidad biológica del ser humano. Personalmente, creo que como dijo Juan Pablo II en la IV conferencia mundial sobre la Mujer (1995): “Femineidad y masculinidad son entre sí complementarias no sólo desde el punto de vista físico y psíquico, sino ontológico. Y sólo gracias a la dualidad de lo «masculino» y de lo «femenino» lo «humano» se realiza plenamente.”

Es real que hasta hace algunos años, muchos hombres veían a las mujeres por debajo de ellos; muchos subestimaban a la mujer y la creían incapaz de muchas cosas. Esta idea ha ido cambiando y hoy en día muchos reconocen el valor de la mujer. Sin embargo, muchas mujeres que han trabajado incansablemente para que esto cambiara, lo han hecho incorrectamente. Pienso que la mujer no debe de aclamar sus derechos por medio de la masculinización para así “protegerse” ya que al hacer esto, pierde su sensibilidad característica y se vuelve mucho más “dura”. La sociedad necesita de la humanización de la mujer y si la mujer pierde su sensibilidad, lo único que terminará consiguiendo es una sociedad más dura e insensible. Entonces, la masculinización de la mujer conlleva un problema para la mujer y la sociedad y por lo tanto, se ve afectada también aquella que es considerada la base de la sociedad, es decir: la familia.

El que la mujer juegue un papel tan importante en el crecimiento, la orientación y la unión de la familia, no debería de ser visto como algo negativo o denigrante. Ser madre es un trabajo de tiempo completo y por lo tanto es un trabajo admirable. La familia es justamente la sustancia viva que conecta al adolescente con el mundo y transforma al niño en adulto . La sociedad necesita de hombres y mujeres íntegros, con valores bien cimentados y pienso que el camino para lograr esto es a través de familias sólidas.

Entonces, pienso que el ser mujer no debería de verse alterado por las condiciones y el contexto en el que ella vive. Al contrario, el ser mujer y madre debería de ser exaltado, con un orgullo genuino, en todas las sociedades ya que su papel es esencial para la construcción de una sociedad más educada y más sólida. Las mujeres no se deben de olvidar que, por fortuna, son las que dan vida y las que forman los cimientos de las futuras generaciones. La complementariedad del hombre y la mujer debe darse en todas las actividades humanas, tanto en la familia como en la vida profesional y social, ya que de esta forma se logrará un mundo con más riqueza y con más oportunidades para todos.

En conclusión, pienso que la mujer no debe de olvidarse de su papel fundamental en el mundo. Si la mujer quiere sobresalir, no podrá hacerlo mejor que por medio de la exaltación de sus dones naturales y las cualidades propias de su feminidad. La teoría de género, lleva a hacer de la mujer un ser que se olvida de sus cualidades innatas y esto representa un riesgo para todos. Tony Anatrella (2008) dice que “reconocer la diferencia implica aceptar la diferencia de sexos, de generaciones y de roles en el seno de la familia. Reconocer al otro no es aceptar todo lo suyo ni animarlo en sus conflictos psíquicos, es permitirle efectuar una paciente elaboración personal al final de la cual pueda experimentar una cierta libertad”.

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[1] Rosa, (2009). La Discriminación de las mujeres en China.

[2] Fernández, X. (2014) Apuntes de una clase de teología Moral. Instituto Juan Pablo II, México.

[3] Lauro Estrada, El Ciclo Vital de la Familia, p. 11.

[4] Diener, A.  (2012). “El cuidado y la crianza de los hijos…”. Extraído el 20 de octubre de 2014 desde: http://tuenlinea.mx/~wwwinformandoyfo/cuidado-y-crianza-de-los-hijos/

[5] Anatrella, T. (2008). La diferencia prohibida. Prefacio.

¡No más lavado de cerebro en Noruega! Desmontan el mito de la ideología de género

Nuria-ChinchillaPor: Nuria Chinchilla*

Fuente: IESE 

Recientemente ha habido un golpe devastador para la “Ideología de Género”curiosamente en los países pioneros de esta teoría. El Consejo Nórdico de Ministros (Consejo Intergubernamental de Cooperación Nórdico: Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia) ha decidido cerrar el Instituto de género nórdico NIKK.

El dato empírico a nivel mundial es que hay una gran desigualdad en número de mujeres y hombres al comparar los estudiantes de carreras de ingeniería y técnicas, donde las mujeres son una minoría, con las carreras de derecho, enfermería o magisterio donde los hombres son una minoría.

Ante estas desigualdad en los números, la ideología de género pretende eliminar los estereotipos y la educación de roles para compensar la elección de las carreras hasta que llegue a haber la mitad de hombres y de mujeres en todas las profesiones. Este es un objetivo importante a batir por los organismos responsables de la igualdad de género en vez de centrarse en la igualdad de oportunidades y derechos y la libertad de escoger. Según dicha ideología, elser hombre o mujer no es una cuestión biológica, sino cultural. Son roles que se adquieren y se deciden influidos por la cultura, la educación y el entorno, es decir, que no se “nace” hombre o mujer, sino que uno se “hace” hombre o mujer.

NIKK había sido el promotor de la “Ideología de Género” y proporcionaba la base “científica” a las políticas sociales y educativas que, a partir de 1970, contribuía a que los países nórdicos fueran  más “sensibles al género”. La decisión de cerrar el Instituto fue tomada después de que la televisión estatal noruega emitiera un documental en el que se expone el carácter absolutamente anticientífico de la NIKK y su “investigación”.

El productor de estos documentales es Harald Eia, un presentador noruego que trabaja de forma similar a Jordi Évole en España, y que ha adquirido cierta popularidad en Noruega. Eia, que también tiene una licenciatura en ciencias sociales, estaba intrigado por el hecho de que, a pesar de todos los esfuerzos de los políticos e ingenieros sociales para eliminar los “estereotipos de género“, las chicas seguían optando por profesiones “femeninas” (por ejemplo, enfermeras, profesoras, etc), mientras que los chicos seguían siendo atraídos por“carreras masculinas” (por ejemplo, la de ingenieros, técnicos, trabajadores de la construcción, etc.). Las políticas de “igualdad de género”  aplicadas desde hace décadas, en vez de ayudar, habían hecho que la tendencia fuese incluso más acentuada.

En su documental, Eia realiza algunas preguntas inocentes a los principales investigadores y científicos de la NIKK. Luego transmite las respuestas a los científicos  del mundo, sobre todo Reino Unido y EE.UU., lo que provoca risas e incredulidad entre la comunidad científica internacional, porque esta ideología no viene apoyada por ninguna investigación empírica. Eia, después de filmar esas reacciones, regresa a Oslo, y se las muestra a los investigadores de NIKK que se quedan sin habla, totalmente incapaces de defender sus teorías.

La falsedad de la “ideología de género” quedó en evidencia y dejó en ridículo al Instituto ante la audiencia televisiva. Los ciudadanos nórdicos empezaron a preguntarse por qué era necesario financiar con 56 millones de euros de los contribuyentes una ideología basada en una “investigación” que no teníaninguna credencial científica.

En conclusión, unas pocas preguntas inocentes fueron suficientes paradesmontar el mito de la ideología de género en una TV noruega. Esperemos que se aprenda la lección en otros países, empezando por España, la UE y la ONU, donde esta ideología domina las estrategias políticas de igualdadentre hombres y mujeres, en lugar de partir de las diferencias entre sexos, de su complementariedad y sinergias y, sobre ellas, construir sociedades más humanas, más ricas y más sostenibles.

Una ramificación de esta ideología (la de la discriminación positiva privilegiada para gays, lesbianas, transexuales y bisexuales) está estos días batallando por ganar en algunos parlamentos autonómicos de España. Lo peor de esta teoría política que se está imponiendo de manera dictatorial con rotunda censura a los que la critiquen, no es que sea mala en sí, es que sea falsacomo demostró este documental. Porque entonces no sólo no habrá nadie verdaderamente beneficiado, sino que se perderá mucho tiempo, esfuerzo y dinero, sin contar el coste de los aprendizajes negativos que minan el sentido común y tienen efectos duraderos.
Aquí tenéis un buen artículo que contra argumenta la conveniencia de esas leyes.

*Nuria  Chinchilla  es  doctora  en  Ciencias  Económicas  y
Empresariales por la Universidad de Navarra, Licenciada en
Derecho  por  la  Universidad  de  Barcelona,  diplomada  en
Harvard Business School y en Standford Graduate School of
Management, Master en Economía y Dirección de Empresas
y  Doctora  por  el  IESE  Business  School.

Curriculm Vitae

Y aquí el documental de Harald Eia:

Lavado de Cerebro

Lavado de Cerebro parte 2

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