Vida para Nacer: Una propuesta de ley encomiable

El pasado martes 29 de noviembre, la organización “Vida para Nacer”, lanzó a las autoridades civiles de la nación y ante la opinión pública nacional, una propuesta de ley encaminada a promover la vida humana del no nacido.

¿En que se fundamenta esta iniciativa? En que en el artículo 133 de la Constitucion de los Estados Unidos Mexicanos se establece: “Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los Tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con la aprobación del Senado, serán ley suprema de toda la nación. (…) En materia de derechos humanos se favorecerá en todo tiempo a las personas con la protección más amplia”. Por lo tanto, el Estado Mexicano está obligado a aplicar la Constitución así como los Tratados o Convenciones Internacionales que haya respaldado con su signatura.

¿Qué suceso importante ocurrió el 22 de noviembre de 1969? México participó en la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Al final de esta reunión internacional, México y otros muchos países firmaron el llamado “Pacto de San José” (Costa Rica). En el primer párrafo del artículo 4to. Se afirma que toda persona tiene el derecho a que se respete su vida, “a partir del momento de la concepción”.

Otro antecedente destacado está vinculado con “El Tratado de Viena” que establece que los tratados internacionales no están sujetos a interpretación. Como puede ser, que el derecho humano a la vida es inalienable.

Existe una fecha trágica en la historia del México moderno. El 26 de abril de 2007, la Asamblea Legislativa aprobó la interrupción de embarazo. Y hasta julio de 2015, en México se han practicado 108,857 abortos. Es decir, ¡toda una ciudad entera de ciudadanos mexicanos que han sido borrados del planeta indefensos y contra su voluntad!

¿Cuáles son las consecuencias de esta determinación de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México y reafirmada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación? Que se han violado sistemáticamente tanto “El Pacto de San José” como “El Tratado de Viena”.

¿Qué propone esta organización “Vida para Nacer? Que la vida humana del no nacido sea protegida desde el momento mismo de la concepción -y una vez que haya nacido- hasta su muerte natural. Bajo el entendido que la vida comienza desde que el óvulo es fecundado por el esperma, y desde ese preciso instante, es un ser independiente y el Estado Mexicano lo debe custodiar, proteger y defendere como a cualquier otro ciudadano de la nación.

¿Qué fomenta esta organización? El respeto a la vida humana, los derechos de la mujer y de las familias mexicanas, a la vez que promueven la cultura de la paz. Desean que no se emplee la violencia contra los niños no nacidos como es su destrucción dentro del seno materno. Sostienen que el respeto a la vida es un valor fundamental y proritario en toda sociedad. Además, ese pequeño que tiene días o pocas semanas viviendo dentro del vientre de su madre es un ser único e irrepetible y se encuentra en un proceso de formación humana ininterrumpida hasta su nacimiento.

Por otra parte, son ya 18 estados de la república que en sus respectivas Constituciones reflejan el interés de la gran mayoría de los mexicanos para que se proteja el derecho humano esencial a la vida desde el momento de su concepción.

Además, “Vida para Nacer” exhorta a las autoridades civiles que fije su posición en la linea del Tribunal de Estrasburgo -integrado por 47 países del Consejo de Europa- el cual dictó sentencia, el 16 de diciembre de 2010, sobre “la inexistencia absoluta de un ‘derecho humano’ al aborto, siendo ésta una aberración jurídica in terminis (es decir, en su mismo contexto o en la lógica de los conceptos).

Sin duda que la organización “Vida para Nacer” promueve una noble causa para el bienestar y seguridad de todos los mexicanos y sus familias. Con esta propuesta, desde México brinda un encomiable ejemplo a seguir -no sólo para el Continente Americano- sino para el resto de los países del mundo.

El paraíso de los derechos.

El tema de los derechos humanos se ha hecho tan común y popular, que actualmente casi no hay materia que no haya sido tocada por ellos, de modo que hoy prácticamente se tiene derecho a todo: a la paz, al desarrollo, a la felicidad…

Sin embargo, al margen del clásico problema de quién o quiénes serían los obligados a satisfacer tan agradables demandas, todo lo cual hace que en el fondo muchos de estos “derechos” no pasen de ser meras ilusiones o buenas intenciones, un aspecto de no poca importancia es la mentalidad que produce una situación semejante.

En efecto, actualmente es posible observar cómo muchos sectores parten de la premisa según la cual “alguien” (generalmente el Estado, que para muchos se ha transformado en el dador de todo) les debe algo, y casi dan por descontado que contarán con eso que reclaman. Sin embargo, como generalmente no es posible realizarlos o en caso de serlo, sólo se logra de manera parcial (sencillamente porque los recursos son escasos), el sector en cuestión se siente profundamente ofendido, incluso pasado a llevar de manera grave y si puede, reclama y arma el mayor jaleo posible para obtener sus supuestos derechos.

Estamos hablando sobre todo de varios derechos económicos, sociales y culturales (educación, salud, vivienda, etc.), no de los individuales (vida, libertad de conciencia, de asociación, propiedad, etc.), que le pertenecen al sujeto per se y deben ser respetados por todos. Es decir, de aquellos derechos que exigen una acción positiva y recursos del Estado. Lo anterior, no porque no puedan tenerse en muchos casos, sino como se ha dicho, porque al necesitar recursos siempre escasos, es imposible cumplirlos de manera íntegra.

Sin embargo y según señalábamos, un grave problema actual es que en varios sectores ya se ha instalado la idea según la cual, estos derechos son tan evidentes y exigibles como los individuales, lo cual al no ser posible por la razón señalada, genera frustración y descontento, y en no pocos casos una preocupante agitación social.

Se insiste en que lo grave no es que se luche por lograr estos derechos dentro de lo posible y con una perspectiva realista, sino pretender que su cumplimiento resulta evidente y que se dé por descontado. O si se prefiere, no deja de llamar la atención que muchos se sientan con un derecho absoluto a un conjunto de cosas que durante toda la historia de la humanidad, han tenido que ganarse a pulso, con el sudor de la frente. Por eso podría decirse que estas personas casi creen vivir en una especie de “paraíso de los derechos”, en que no tienen que mover un dedo –salvo para exigirlos, por cierto– para que casi por arte de magia les sean concedidos.

¿Habremos descubierto la panacea? ¿Será todo tan fácil?

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

#Chile Repensarnos como país.

Los macabros hechos que casi día a día se amontonan en relación a las más de 1300 muertes de menores vinculados al Sename, son un contundente balde de agua fría que nos debe llevar a reflexionar profundamente sobre nuestro país.

En efecto, es absolutamente inaceptable que el Estado haya fallado, y de esta manera, en la protección de los más débiles, niños y adolescentes, cuando su deber es hacer lo posible por auxiliarlos cuando la institución familiar falla.

Pero además, también es impresentable la situación en que han tenido que vivir muchos de estos jóvenes, en una auténtica tierra de nadie, en que ha primado la ley del más fuerte y donde algunas aseveraciones de lo que ocurría al interior de estos “hogares” parecen sacadas de películas de terror.

Tenemos que reaccionar. Ello, porque nada sacamos con mostrar un notable crecimiento económico o una infraestructura de país desarrollado, si bajo esta apariencia de bienestar y progreso, varios jóvenes en extrema vulnerabilidad han tenido que vivir –y morir– en un auténtico infierno.

Lo anterior también quiere decir no solo que el Estado está siendo tremendamente ineficiente en la utilización de los recursos destinados a su cuidado, sino que de manera más global, que los costos de la “administración” de estos fondos (si es que no existe corrupción, lo que está por verse) es desastrosa, pues las investigaciones parecen mostrar que buena parte de ellos se están perdiendo en el camino y no han llegado a quienes fueron destinados.

Pero además, este hecho también indica que la preocupación y esfuerzo fundamentales del mundo político, aquello en que más energía y recursos han invertido pareciera estar determinado no por las necesidades reales o más urgentes del país, sino por la presión de los grupos interesados más organizados, que con su actuar y amenazas, terminan por echar fuera del camino a tantos y tantas que tienen necesidades y también derechos mucho más importantes que los suyos. En consecuencia, algo está funcionando muy mal en nuestro país si no fuimos capaces de darnos cuenta o, peor aún, habiéndolo hecho, de tomar medidas hace muchos años para evitar esta tragedia.

Finalmente y de manera más profunda, los esfuerzos del Estado debieran apuntar a fortalecer a la familia, no a debilitarla, como se ha hecho hasta el cansancio. Ello, porque aunque moleste a varios ideólogos, la familia natural es irreemplazable, y por mucho esfuerzo y recursos que se destinen para paliar su ausencia o debilidad, los resultados finales nunca lograrán sustituirla.

De esta manera, ¿seguiremos impávidos ante esta situación y otras semejantes?; y ¿quién sabe cuántas situaciones dantescas más quedan por descubrir?

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Un problema de concepto

Uno de los principales argumentos para justificar el aborto apunta a la libertad de elegir, de tal forma que este supuesto derecho solo sería ejercido por quienes opten por él. Así, quienes no quieran abortar, que no lo hagan, pero que no impongan su opción a los demás.

La verdad es que hace rato que debiéramos haber caído en la cuenta que lo bueno y lo malo, o si se prefiere, los derechos humanos, no pueden depender de lo que unos piensen, crean o quieran de manera autónoma y completamente subjetiva, porque tal como “en gustos no hay nada escrito”, lo mismo pasa respecto de ideales, deseos o intereses. Es por eso que el fundamento debe ser más profundo.

Es como si un grupo abogara por restablecer la esclavitud, en atención a su gran interés en ello y que señalara que sólo se haría para ciertos casos (v.gr., para algunos condenados). Ante quienes reclamaran aduciendo “valores objetivos”, podrían contestar que todo es un asunto de libertad, y que si se oponen a esta medida, que no tengan esclavos, pero que no impongan su visión a otros.

Obviamente alguien podría decir que se trata de una comparación impropia, porque en el presente caso se puede “ver” al esclavo, no así al no nacido. Con todo, la tecnología actual casi permite “tocar” al que está por nacer.

Sin embargo, y más allá de libertades, intereses o “visibilidades”, lo que muchos alegarían respecto de la esclavitud, es que su legitimación no depende del capricho de algunos, ni siquiera de la mayoría, sino a un problema de concepto: la inherente igualdad y dignidad de todos los miembros de la especie humana, al margen de sus circunstancias. Por tanto, no solo darían igual esos intereses o libertades, sino que serían un fundamento ridículo para el fin que buscan.

Y este es el meollo del asunto: que un derecho humano tan esencial como la vida no puede quedar entregado ni depender de gustos o pareceres, pues estos cambian como el viento, sino de conceptos claros, objetivos y firmes, que tengan la virtud de soportar los vaivenes de los intereses de cada momento.

Por tanto, la clave es si todos los miembros de la especie humana, incluidos los no nacidos, son en verdad esencialmente iguales y merecedores de respeto, no por una concesión graciosa de quien debe respetarlos, sino por propio derecho.

En caso contrario, si algunos pretenden que ciertos seres humanos tengan derechos evidentes e indisponibles incluso para sí mismos (pues nadie puede hacerse esclavo, aunque quiera) y otros únicamente cuando convenga a las mayorías (los no nacidos), la contradicción no es solo evidente, sino que en el fondo, se está borrando con el codo lo que se escribe con la mano.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Los 47 jueces de Estrasburgo: “No existe el matrimonio gay”

Fuente: confamilia

Los 47 jueces, de los 47 países del Consejo de Europa, que integran el pleno del Tribunal de Estrasburgo -el tribunal de derechos humanos más importante del mundo- ha dictado una sentencia sorprendente el pasado jueves 9 de junio.

Por unanimidad, han aprobado la sentencia que establece que no existe el derecho al matrimonio homosexual.

Sustentan su decisión en el Artículo No. 12 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Dicho apartado equivale a los artículos de los tratados sobre derechos humanos firmados por México: No. 17 del Pacto de San José y al No. 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En él se establece que “…el hombre y la mujer tienen derecho a casarse y a fundar una familia…”.

Si los legisladores hubieran querido decir que el matrimonio es también para hombres gays o mujeres lesbianas habrían escrito: las personas tienen derecho a casarse y a fundar una familia.

Pero no es así. Específicamente quisieron preservar la institución natural del matrimonio.

También han dicho que el Convenio Europeo de Derechos Humanos consagra “el concepto tradicional del matrimonio, a saber, la unión de un hombre y de una mujer” y que no impone a los gobiernos la “obligación de abrir el matrimonio a las personas de mismo sexo”.

En cuanto al principio de no discriminación, el Tribunal de Estrasburgo también afirma que no hay tal discriminación y dice que “…los Estados son libres de reservar el matrimonio únicamente a parejas heterosexuales…”.

La opinión unánime de 47 jueces de 47 diferentes países del Consejo de Europa deja claro que hay un grave error por parte del Presidente Enrique Peña Nieto y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en su interpretación de lo que es el matrimonio y en el significado de lo que es discriminar.

Con su interpretación, el Presidente y la SCJN violentan la realidad y corrompen el lenguaje.

Marcha por la vida ¿Por qué defender la vida de los bebés no nacidos?

Sabemos que cada vida humana es un tesoro invaluable, irrepetible y conlleva un derecho prioritario que posee todo ser humano de ser respetado, cuidado y protegido desde el seno materno, por encima de cualesquier otro derecho. Tan cierto es esto, que como señal de identificación se nos pide, para los documentos oficiales, nuestra huella digital: porque no hay dos seres humanos idénticos, aún cuando sean gemelos o trillizos.

¿Y qué es el aborto? Es la destrucción voluntaria de la vida humana en ese largo caminar de nueve meses que recorre desde que el óvulo es fecundado o fertilizado hasta el nacimiento del bebé.

¿Cuándo comienza la vida humana? En el momento en que el espermatozoide penetra en el óvulo, se realiza esa unión. A partir de este hecho, comienza la concepción y el desarrollo de un nuevo ser humano.

Es interesante observar que día a día, semana tras semana, ese pequeño ser humano tiene una notable evolución, así como progresos y avances significativos: se forma su cabeza, su tronco y extremidades. Poco a poco se van conformando, también, sus órganos vitales, su estructura ósea, su sistema digestivo, respiratorio, nervioso…

Y, muy pronto, a través del ultrasonido, se puede mirar a un “muñequito” que mueve su cuerpo, su cabeza, sus brazos y piernas; se chupa el dedo; da “pataditas” dentro del seno materno; manifiesta alegría o angustia ante los estados de ánimo de su madre; y si ella se coloca unos audífonos en su vientre con música suave y relajante, el bebé experimenta también un deleite auditivo que también lo relaja porque ya escucha; de igual forma, oye y distingue las voces de su madre, de su padre, de sus hermanitos…

La naturaleza mantiene tan unidos a la madre y al hijo que, en los nueve primeros meses de vida, están viviendo íntimamente y al unísono, como fusionados, aunque cada uno -madre e hijo- mantiene su propia individualidad. Sus cuerpos están hechos el uno para el otro. Durante el embarazo, comparten la misma comida, sangre y oxígeno. Después del parto, la naturaleza sitúa al hijo ante el pecho de la madre para alimentarse. Los ojos del neonato apenas pueden ver más allá que para mantener contacto visual con mamá. (1)

Hay una armonía perfecta entre la madre y el hijo. Pero ese desarrollo del pequeño no se realiza sólo mientras se encuentra en el seno materno, sino que continúa y se prolonga a lo largo de su infancia, su adolescencia hasta su misma madurez. Sus huesos y sus músculos se estiran, su vista se agudiza, comienza a hablar, a escuchar, a reír, a jugar y su inteligencia se despierta. Más tarde, desarrolla sus reflejos, sus habilidades psicomotrices, su capacidad de abstracción, de raciocinio, que tiene su culmen en la madurez. Aunque la dignidad humana y el derecho a existir de la persona permancen intactos hasta su muerte natural.

¿Qué quiero decir con esto? Que ese óvulo fecundado tiene un largo itinerario con el paso del tiempo en la existencia de cada persona, de manera ininterrumpido y de forma lineal, y en todas sus etapas, debe ser respetado y querido porque estamos siempre ante un ser humano. (2)

Por ello es que el aborto resulta un crimen abominable. Se trata de la aniquilación de un bebé dentro del vientre de la madre y es reprobable bajo cualquier forma o modo de destrucción porque estamos frente a un ser inocente, que se encuentra totalmente indefenso y que tiene derecho a vivir, como cualesquier otra persona.

Las campañas abortistas lo único que han sembrado en México y en el mundo entero es una perversa “cultura de la muerte”, un odio y un resentimiento contra a la vida y un deprecio irracional y anormal que se convierte en un fenómeno psicopatológico y aberrante por la enorme dignidad que se merece cada ser humano.

¿Por qué relato todo esto? Porque el próximo sábado 23 de abril, a las 10.30 de la mañana, se llevará a cabo “La Marcha por la Vida”, que en los últimos años se han venido realizando y cada vez afluyen un mayor número de personas, para concientizar a la ciudadanía en la promoción de la vida humana y buscar revertir la actual legalización abortista vigente en la Ciudad de México.

Esta marcha la organiza la institución “Pasos por la Vida”, integrado por un grupo de generosos jóvenes que dedican su tiempo y su mejor esfuerzo en defender la vida de los no nacidos. Esta manifestación pacífica se desarrollará por Paseo de la Reforma y se iniciará desde la Glorieta de “La Diana Cazadora” hasta otro significativo lugar, “El Monumento a la Madre”. ¡No dejemos de apoyar y unirnos a este nobilísimo ideal de promover e insistir en que se reconozca la infinita dignidad de todo ser humano a existir desde el momento mismo de su concepción!

(1) Cfr. Ratner, Herbert, M. D., “The Natural Institution of the Family”, publicado en Child and Family, No. 20 (1988). Págs. 89-106.

(2) Gilbert, S. F., Tyler, A. L., Zackin, E. J., La Bioética y la Nueva Embriología, Sinauer Associates, Inc. And W. H. Freeman and Company, New York, 2007, p. 10 y ss.

Borrar con el codo

Luego de su aprobación en la Cámara, el proyecto de ley de aborto ha pasado al Senado, previéndose una larga disputa a su respecto.

Ahora bien, un aspecto que nunca he podido entender, es con qué autoridad, quienes propugnan por el aborto pretenden quitarle la calidad de persona al no nacido, aunque esto no se diga siempre de manera expresa. En efecto, en una época en que tanto se clama por la igualdad y la no discriminación, parece inaceptable que un grupo decida que otro, el de los no nacidos, no son “de los suyos” y como consecuencia de tan tajante juicio, consideren que pueden disponer libremente de ellos. Y además, que lo hagan en nombre de los derechos humanos.

No entiendo lo anterior, insisto, ya que los derechos humanos, por esencia, o son universales o sencillamente, no son, se convierten en una mentira. Y por ser universales, deben predicarse de todos y cada uno de los seres humanos –los embriones lo son– sin más consideración que su calidad de tal (en particular en lo que se refiere a la vida), sin tener legitimidad para exigir ningún requisito más. Lo contrario, esto es, condicionar la titularidad de estos derechos, es matar no solo a estos seres humanos injustamente desposeídos, sino a los mismos derechos humanos que paradójicamente se dice defender.

Si los derechos humanos se plantearon en cierto momento, se debió precisamente al abuso que los fuertes ejercían sobre los débiles y a la toma de conciencia de la igualdad esencial del género humano. Por eso, por muchos intereses que existan en juego, hay ciertas conductas, como matar a un inocente, que nunca pueden ser toleradas, pues con ello se contradice aquello que se dice defender.

Además, los derechos humanos existen sobre todo para proteger a los débiles, precisamente a aquellos que muchas veces no pueden defenderse. Y como se trata de límites que debieran ser infranqueables al capricho humano, habrá que respetarlos siempre, nos guste o no nos guste, nos convenga o no nos convenga.

Lo contrario, esto es, respetarlos sólo respecto de quien quiero o me conviene, es convertirlos exactamente en aquello a lo cual se oponen: en privilegios injustos y arbitrarios, que hacen que los poderosos puedan abusar.

Por eso, la prueba de fuego para saber si de verdad estamos hablando de derechos humanos, y en particular tratándose del derecho a la vida, se presenta en esas ocasiones en que cuesta tutelarlos, en que hay que ir a contrapelo. No puede ser que estos derechos solo se respeten cuando no exijan esfuerzo o renuncia, pues proceder así equivale a borrar con el codo lo que se ha escrito con la mano.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

La Corte Interamericana de Derechos Humanos vs Costa Rica.

Fuente: Early Institute

La CoIDH vs Costa Rica
Un atentado a la soberanía.

El 28 de noviembre de 2012, al resolver el caso conocido como Artavia Murillo vs Costa Rica, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), condenó a Costa Rica por violaciones a los derechos humanos. La sentencia se sustenta en la prohibición que hizo el Estado a un determinado grupo de personas respecto a la utilización de la fertilización in vitro (FIV) como método de reproducción[1].

En concreto, la CoIDH ordenó a Costa Rica dos cosas:

1.-adoptar las medidas necesarias para dejar sin efectos la prohibición de la FIV y,
2.-garantizar la no repetición del acto, el tratamiento psicológico adecuado a las víctimas y el pago de una indemnización compensatoria

Desde la emisión de la sentencia, el Estado de Costa Rica había reportado una serie de iniciativas que se encontraban en la Asamblea Legislativa, al considerar que esta era la vía idónea para dar cumplimiento a lo ordenado por la CoIDH. Sin embargo, se trata de un tema sensible en la política local, en el que distintos grupos tienen desacuerdos sustanciales que les impiden llegar a un consenso.

Ante la falta de aprobación de una ley por parte del legislativo, la presidencia emitió el Decreto Ejecutivo No. 39210-MP-S, denominado “Autorización para la realización de la técnica de reproducción asistida Fertilización in Vitro y Transferencia Embrionaria”, mediante el que pretendía dar cumplimiento a la sentencia y permitir la realización de esta técnica, como una forma de garantizar el derecho a la salud sexual y reproductiva de las personas con infertilidad. Sin embargo, el 3 de febrero de este año, el decreto fue declarado inconstitucional al considerar que el Ejecutivo extralimitó sus facultades legislativas e invadió la esfera de competencias de la Asamblea.

Bajo estas circunstancias, en la última audiencia celebrada en el caso Artavia Murillo vs Costa Rica el pasado 26 de febrero, la CoIDH no sólo determinó que las autoridades costarricenses no han cumplido cabalmente con la sentencia, sino que además, señaló directamente a la Sala Constitucional por desconocerla y obstaculizar su cumplimiento[2]. Motivo por el que decidió invalidar la resolución de la Sala y devolver la validez y vigencia al Decreto Ejecutivo No. 39210-MP-S.

Lo anterior significa que la CoIDH ha obligado a Costa Rica, en la revisión del cumplimiento de una sentencia, a tomar como válido un Decreto Ejecutivo inconstitucional, vulnerando el actuar de la Sala Constitucional como último revisor de la constitucionalidad de los actos de autoridad del Estado costarricense.

Cabe aclarar que su inconstitucionalidad no se dio por violaciones de Derechos Humanos, sino por violentar los principios de división de poderes y de reserva de ley. Principios que garantizan la representatividad e impiden la arbitrariedad en la toma de decisiones.

En su resolución, la CoIDH afirmó que ante la falta de actividad del Legislativo, tocaba al Ejecutivo tomar cartas en el asunto y dar cumplimiento a la sentencia. Sin embargo, no corresponde a la Corte, como tribunal internacional de Derechos Humanos, determinar las facultades de los poderes de un Estado, o decidir si para la regulación e implementación de los Derechos Humanos se requiere de un acto administrativo o legislativo. Ello corresponde únicamente a la Constitución y, ante conflictos en su aplicación, al tribunal nacional competente de su interpretación.

Por otro lado, el reconocer la facultad sustitutiva a un Poder Ejecutivo de legislar ante la omisión de un Legislativo sería inaudito en cualquier sistema que se jacte de ser constitucional y democrático, pues todo acto reglamentario o administrativo del Ejecutivo debe de estar fundamentado en una Ley.

Además, la justificación de requerir un acto legislativo para cumplir con lo ordenado en la sentencia es perfectamente razonable si se considera que se trata de la implementación y ponderación de los Derechos Humanos involucrados, las facultades legislativas de la Asamblea a legislar en materia de salud y la necesidad de disposiciones presupuestales, que también deben estar fundamentados en Ley.

Como lo menciona el Juez Vio Grossi, única voz disidente en la resolución que se comenta, con estas decisiones la Corte viola de manera flagrante el principio de Derecho Internacional de no injerencia o no intervención[3], que parte del concepto de soberanía estatal y obliga a los demás Estados y organismos internacionales a no interferir en los procesos democráticos y constitucionales internos de los Estados[4], como lo son las relaciones entre sus Poderes y los procesos legislativos.

Por tanto, se considera que la decisión de la Corte ha sido arbitraria porque:

1.-se arroga facultades que no le han sido atribuidas y
2.-se violentan los principios que la rigen, así como el propio artículo segundo de la Convención Americana de los Derechos Humanos (CADH)[5].

Sin duda alguna se trata de un precedente peligroso que de pasar desapercibido, dejaría la puerta abierta para futuras intervenciones directas e invasivas. Cualquier tribunal que actúe en abuso de su poder, cualquiera que sea la fuente de éste y cualquiera que sea su finalidad, debe ser señalado y rectificado en pos de una adecuada impartición de justicia.

[1] Es importante subrayar que la prohibición surge a partir de una resolución de la Sala Constitucional de la Corte Suprema costarricense, al declarar inconstitucional un decreto que regulaba dicha técnica.
[2] Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica. Supervisión de Cumplimiento de Sentencia. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 26 de febrero de 2016. Considerando 14.
[3] Artavia Murillo y otros, supra. Voto individual disidente del Juez Eduardo Vio Grossi. Párrafo 54.
[4]Corte Internacional de Justicia. Caso de las Actividades Paramilitares en y contra Nicaragua (Nicaragua vs. Estados Unidos). 26 de noviembre de 1984. Parágrafo 207.
[5] En dicho artículo se establece que los Estados Partes adoptarán, con arreglo a sus procedimientos constitucionales, las medidas legislativas o de otro carácter que sean necesarias para hacer efectivos los derechos y libertades que se establecen en la Convención mencionada.

UNA SITUACIÓN INACEPTABLE

Inaceptable es la situación política que está viviendo Venezuela, donde el actual gobierno desconoce las normas mínimas de cualquier Estado de derecho y de la democracia. Pero más inaceptable es la casi total pasividad que muestra Latinoamérica ante la misma.

            En realidad, llama profundamente la atención este constante mirar para otro lado, este cómodo y cómplice silencio de la mayoría de los regímenes de nuestro continente, ante situaciones absolutamente injustificables. A pesar de tener un organismo regional como la OEA o documentos internacionales como la Convención Americana de Derechos Humanos o la Carta Democrática –por mencionar solo dos–, resulta casi patológico la escasísima reacción ante un gobierno que trasgrede constante e impúdicamente las garantías más fundamentales.

            En efecto, el régimen chavista no solo creó una constitución a su medida y pétrea (es decir, inmodificable) a fin de controlar a todos los poderes del Estado; no solo ha utilizado dichos poderes para neutralizar a cualquier opositor peligroso; no solo tiene a un país, otrora próspero en la región, en una paupérrima situación económica; no solo está llegando a niveles de violencia  pavorosos, que lo están colocando a primer nivel mundial en este penoso sentido; sino que además, luego de haber hecho trampa en más de una elección popular, por fin derrotado en el Parlamento por la oposición, insiste en desconocer la voluntad popular, proque en el fondo, no quiere perder el poder.

            De hecho, situaciones como el pseudojuicio a Leopoldo López, la curiosa y oportuna destitución de tres diputados opositores (con lo cual perderían la mayoría necesaria para hacer las reformas que propugnan), o el llamado a no reconocer al nuevo Parlamento, no hacen más que confirmar que pese a sus ropajes democráticos, el gobierno de ese país nunca ha tenido verdadera vocación democrática y no trepidará en utilizar cualquier medio para mantenerse en el poder, manteniendo cuanto sea posible la apariencia de legalidad, pero no tanto como para perder dicho poder. Es decir, de seguir las cosas como están, podría muy bien darse un autogolpe o una situación parecida.

            Es por todo lo anterior que llama tanto la atención el silencio cómplice o las débiles reacciones de la mayoría de los gobiernos de la región, incluido el nuestro. Así, mientras acusan a sus adversarios políticos de violar los derechos humanos, guardan un sospechoso mutismo respecto de este caso, lo cual no solo pareciera indicar que estos derechos solo son políticamente invocados contra quien conviene, sino que en el fondo, pareciera mostrar una no disimulada simpatía hacia el régimen chavista.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

La familia, lugar para aprender a proteger a los más indefensos. Refugiados, inmigrantes, etc. 1 de las 14 Obras de Misericordia.

Misericordia, protección y comprensión: Ni xenofobia, ni racismo, ni aporofobia, ni discriminación, ni intransigencia.

2,795 Palabras. Tiempo de lectura 10:00 minutos aproximadamente.

Una de las 14 Obras de Misericordia es “Dar posada al peregrino”. Sustituyo las palabras posada y peregrino por proteger a los indefensos. Refugiados va a ser la palabra que en adelante, defina a todos estos grupos de personas indefensas, que necesitan protección:

Refugiados, inmigrantes desplazados, exiliados, evacuados, expatriados, deportados, desterrados, perseguidos, etc. Son todos los que sufren prácticamente los mismos motivos de indefensión, desprotección, desamparo, olvido, desprecio, violencia, etc., están desgraciadamente unidos por sus graves situaciones, características y dificultades.

Los refugiados son los desprotegidos e indefensos, a los que les han robado el derecho a poder vivir libremente en su tierra, y buscan acomodo fuera de su país. Por acción u omisión, todos tenemos algo de culpa, en mayor o menor intensidad. Somos parte del problema y podemos ser parte de la solución.

Cuando los refugiados cuentan con buenos recursos económicos, grandes conocimientos, especializaciones profesionales, fama u otros beneficios, nadie se acuerda de la xenofobia, del racismo o de la aporofobia. Incluso los gobiernos y las empresas compiten para atraerlos.

Los padres tienen que trazar una fuerte “línea roja” que indique “cero tolerancia”, sobre el hablar mal en familia, de los refugiados. Deben dejar establecido muy claramente, que si alguien de la familia, no tiene nada bueno que decir de los refugiados, que guarde silencio. Pues la familia no es el lugar adecuado para propalar generalidades injustas, malas noticias, insultos, medias verdades, infamias, etc. Ese trabajo ya lo hacen algunos medios de comunicación e innumerables redes sociales.

Los padres tiene que enseñar a los hijos, a preparar una “hoja de ruta” de ayuda a los refugiados, específica para sus compañeros de clase o amigos de la vecindad. Paso a paso, como irlos introduciendo entre sus propios amigos o compañeros de estudios, explicarles las costumbres, las cosas de su edad, invitarles a actos especiales como cumpleaños, eventos deportivos, salida de compras, etc. Es decir, demostrarles que desde el primer día, pueden sentirse parte del nuevo grupo que les ha tocado vivir. Hacérselo lo más fácil posible, no lo más difícil. Enseñarles también a abrazarles, aunque abrazar no sea suficiente, ya que el abrazo debe ir complementado con extenderle la mano en sus dificultades.

Los padres tienen que educar a los hijos de forma que eviten la xenofobia, el racismo, la aporofobia, la discriminación, la intransigencia y tantas otras maldades similares, que algunas personas, incluso grupos sociales o familias enteras, se vanaglorian de expresar.

Los padres tienen que enseñar a defender a los refugiados, de los tres delitos más comunes ejercidos contra ellos.

· La xenofobia:

Es la fobia a los extranjeros. Produce miedo, hostilidad, rechazo, desprecio, amenazas, odio, agresiones y asesinatos al refugiado. En la mayoría de los países es un delito, aunque desgraciadamente, tolerado y fomentado desde algunas posiciones extremistas, de los medios de comunicación y de las redes sociales.

Los xenófobos sobrevaloran su grupo étnico, su cultura, su educación y sus tradiciones sobre todas las demás. Desprecian todo lo que sea diferente en estos conceptos y desarrollan unas defensas grupales de rechazo, contra lo desconocido y distinto. Los xenófobos no han cambiado, ha cambiado su capacidad de expansión, comunicación, demostraciones y movilizaciones. Para intentar justificarse, sacan a relucir insignias, banderas y sucesos de otras épocas, que tienen claros signos de racismo.

La xenofobia contra los refugiados, es la malsana discriminación, exclusión, restricción o preferencia, basada en motivos económicos, raza, color u origen nacional o étnico, que tenga por objeto anular o menoscabar el reconocimiento, convivencia, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales, en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

· El racismo:

Es una de las formas más comunes de xenofobia, principalmente ejercida en función de la raza. Es la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, que suele motivar la discriminación o persecución política, económica o social de otros, con los que convive.

· La aporofobia:

Es el miedo a la pobreza. El exacerbado sentimiento de miedo, odio, repugnancia, aversión, agresión, hostilidad y rechazo ante el pobre y la pobreza, como suele ser en el caso de los refugiados o desamparados. La aporofobia también es considerada como delito de odio, ya que hace ver a todos los refugiados, como un problema de seguridad, asociándolos siempre con actos criminales y otros estigmas.

Hay muchos intereses creados, en ocultar los beneficios que a plazo corto, medio y largo producen los refugiados, sobre todo en naciones, donde debido a su baja natalidad, no tienen la forma de garantizar el futuro de los puestos de trabajo, ni del cobro de las pensiones, si no llegan los refugiados para reponer las jubilaciones y defunciones.

La llegada, aceptación e integración de los refugiados, suele producir muchas protestas de algunos ciudadanos, alegando que crean o aumentan, una serie problemas económicos, sociales, políticos, religiosos, etc. Pero cuando se integra socialmente, se convierten en aliados del progreso, pues son una fuente de beneficios, muy superiores a los costos que pudieron suponer a la llegada.

Hoy en día es imprescindible educar a los hijos de forma que eviten la xenofobia, el racismo, la discriminación, la intransigencia, la intolerancia, la burla por su físico o imagen, el abuso de fuerza física y ciudadana y tantas otras maldades similares, que algunas personas se vanaglorian de expresar, a pesar de que son formas de acoso y maltrato a determinadas personas, que tendrían que tener los mismos derechos que los xenófobos.

Algunas personas discriminan negativamente, amparando sus acciones en leyes injustas, que están soportadas por la xenofobia, el racismo y la aporofobia. Existen redadas policiales para identificar a extranjeros indocumentados, utilizando controles de identificación basados en perfiles étnicos y raciales, lo que en la práctica se traducen, en detenciones indiscriminadas y restricción de derechos humanos.

Los 14 principales motivos que obligan al éxodo de los ciudadanos:

1. Ablación obligatoria de las hijas.

2. Amenazas de muerte, secuestros, extorsiones, asesinatos o chantajes, indiscriminados o selectivos, realizados por terroristas, bandas criminales o políticos.

3. Devaluaciones económicas exageradas que producen miseria ciudadana.

4. Epidemias de enfermedades graves, como el ébola, la peste, etc.

5. Falta de agua.

6. Graves inundaciones, terremotos, tsunamis, etc.

7. Guerras civiles internas o externas.

8. Hambrunas persistentes.

9. Inseguridad ciudadana, promovida por los carteles de las drogas, las bandas, maras o gangas.

10. La tormenta perfecta de la guerra, el hambre, las epidemias, los crímenes, la persecución religiosa, étnica o política.

11. Ocupación por ejércitos extranjeros, de una ciudad o territorio nacional, siendo obligados a refugiarse en otro sitio.

12. Persecución política por ser opositores a los regímenes autoritarios.

13. Persecución religiosa.

14. Prolongada falta de trabajo.

Algunos países están en la espiral de la muerte, debido al creciente envejecimiento de la población, la despoblación y a la separación cada vez mayor, entre los altos niveles de riqueza y los grandes niveles de pobreza. Pero por otra parte no se les permite a los refugiados, ni que coman de las sobras que tiramos. Es la tempestad perfecta para que desaparezcan como naciones, empujados por la posibilidad de emigrar sus habitantes, para que después puedan enviar parte del dinero ganado y que los familiares que han dejado atrás, puedan subsistir.

Claman al Cielo las injusticias contra los indefensos refugiados, por esa falta de caridad, solidaridad y visión de futuro. Muchas naciones reparten a los refugiados que llegan, como si fueran reses que hay que clasificar. Se les ha olvidado, entre otras cosas, la obligación moral que tienen, de reparar las injusticias que han cometido en los países de origen de los refugiados. Aunque sean esas mismas naciones, las que hayan motivado sus irrefutables necesidades de huir de su patria.

Hay personas que enarbolan la bandera de la Patria, las fronteras, el nacionalismo a ultranza, el desempleo, la inseguridad y con eso cierran los ojos, ante las desgracias que traen esos refugiados. No sé cómo se va a arreglar el problema de los muchos millones de refugiados, que hay y que seguirá habiendo, pero es a cada uno de nosotros, a los que nos toca arreglarlo, no es solamente a los gobiernos.

Si no podemos arreglarlo particularmente, por lo menos debemos divulgarlo, utilizando el poder de la palabra, escrita y hablada, que tiene una fuerza enorme, en beneficio de ayudar a paliar los horrores de los refugiados.

Las 10 principales dificultades que sufren los refugiados:

1. Angustia por la incertidumbre de su presente y su futuro familiar, laboral y económico.

2. Ausencia de noticias e inseguridad de la situación, de los que se han quedado en los lugares de origen.

3. Desescolarización de los hijos, porque en los campos de refugiados no hay ni escuelas ni maestros, mucho menos estudios superiores.

4. Desprecio de las personas, en el país de tránsito y destino.

5. Explotación laboral o sexual, para intentar conseguir a cualquier precio, lo mínimo que necesitan, pues quedan en manos de sus guardianes, mafias o estafadores.

6. Exposición a las enfermedades, sin casi ninguna posibilidad de recibir la asistencia médica imprescindible.

7. Hambre y desnutrición familiar permanente. Los niños no se alimentan lo suficiente, ni en cantidad, ni en calidad, lo que origina graves daños físicos y mentales, irreparables en el futuro.

8. Obligación a permanecer encerrados, largas temporadas o indefinidamente, en campos de concentración (refugiados), sin ninguna posibilidad de libertad de movimientos.

9. Perdida de la esperanza en el futuro, al estar a merced de lo que decidan otros, la mayoría de las veces, ajenos a los sufrimientos de los refugiados.

10. Saber que el dinero que lleven, no servirá en los países de tránsito ni de destino. Algunas veces son los ahorros de toda una vida, de la familia completa.

Tiene muy poco sentido humano, hacer esas grandes diferencias administrativas, que algunos organismos políticos o funcionarios públicos, que están a miles de kilómetros, hacen sobre los seres humanos, que huyen de sus países y los califican en grupos de refugiados, inmigrantes, exiliados, etc. lo que para estos puede suponer la vida o la muerte.

Esa ley injusta dice: Este entra en este país y éste otro no entra. Unos entran con alfombra roja y otros entran ilegalmente, incluso pagando a los contrabandistas de seres humanos y arriesgando la vida en el mar, cruzando ríos, montañas, etc.

Se nos olvidan los sacrificios que hacen algunas familias completas, al trasladarse de una nación a otra, después a otra y a otra. De campo de refugiados, en campo de refugiados, atrapados en el barro o sufriendo las calamidades climatológicas, los peligros de las bandas de traficantes humanos, el hambre, etc.

Además de dejar en su país todas su pertenencias, tienen que gastar todo su propio dinero, más el que tienen que pedir prestado, para sufragar los gastos del viaje. Con el riesgo de que cuando llegan a su deseado destino, incluso donde están familiares o amigos, que quieren recibirlos y atenderlos, se puedan ver rechazados por autoridades, que carecen del más mínimo sentido de la Misericordia y se acogen a unas leyes injustas, que ellos mismos han promulgado.

Para que los refugiados puedan sobrevivir en sus lugares de origen, deberían recibir una programada y sostenida ayuda económica o de servicios, por parte de las naciones pudientes, evitando así que los ciudadanos tengan que huir de sus países. Aunque la mayor parte de las veces, esa ayuda nunca llega a manos de los necesitados y se queda en poder de los gobiernos u organizaciones corruptas y los ciudadanos se suelen quedar, desgraciadamente, rehenes de una suerte muy discutible.

Para sentirse parte de la solución, hay que poner nuestra fotografía o la de nuestra familia, sustituyendo las que se ven en las fotografías cotidianas de los medios de comunicación. Esa niña descalza y con los ojos llenos de lágrimas, puede ser nuestra hija. Esa madre, nuestra esposa, y así sucesivamente. Si no nos ponemos en sus zapatos, nunca entenderemos por qué tenemos la grave obligación de ayudarles y de crear opinión, para que otros también les ayuden.

El mundo se enfrenta hoy, ante una de las mayores crisis de refugiados de la historia. Las guerras, el terrorismo, la pobreza, la miseria, la desigualdad y los factores climáticos y los desastres ecológicos, se han multiplicado. Esta crisis está anulando la dignidad humana, ante la indiferencia de quienes viven en la comodidad. Salir de esta indiferencia para encontrar al necesitado, es también una decisión propia, 1 de las 14 Obras de Misericordia.

12 cosas que hay que hacer para proteger a los más indefensos, los refugiados:

1. Aceptar que los refugiados pueden ser una fuente de riqueza, sobre todo en los países donde tiene un crecimiento poblacional, por debajo del cero.

2. Ayudar económicamente a las organizaciones que les socorren y hacen el trabajo que nosotros no queremos, o no sabemos, o no podemos hacer. Teniendo en cuenta que esas organizaciones, normalmente, hacen que se multiplique por diez, cualquiera de nuestras ayudas económicas.

3. Crear opinión pública favorable a ellos, mediante los medios que cada uno tenga a su alcance: El voto directo e indirecto, las cartas a los periódicos, los artículos de presión, las campañas en las redes sociales, las llamadas a los representantes políticos, religiosos, sociales, etc.

4. Hablar continuamente bien de ellos. De sus sufrimientos por haber tenido que dejar su país, sus familiares, sus amigos, sus casas, sus negocios, sus empleos, sus costumbres, sus iglesias, sus paisajes, sus sabores, sus olores, etc.

5. Hacer voluntariado en los centros de acogida de refugiados. Cada uno tenemos unos conocimientos generales o especiales, que podemos poner a disposición de los organizadores.

6. No juzgar a todos, por lo que hayan hecho unos pocos.

7. No ponerles motes, ni adjetivos peyorativos.

8. Nunca hablar mal de ellos, pues desconocemos sus historias, lo que han sufrido y lo que les ha obligado a abandonar su país.

9. Regalarles algunas cosas que sepamos que van a necesitarlas, para paliar los primeros problemas, además de hacerles algunos obsequios, que transmita nuestra buena acogida: Comida, ropa, muebles, útiles escolares, etc.

10. Salir a dar la bienvenida a los nuevos vecinos, que hayan llegado cerca de nuestra vivienda, para ponernos a su disposición y ayudarles a situarse en la sociedad civil y religiosa, en las gestiones que tengan que hacer, relacionadas con su regulación ciudadana, ofreciéndoles nuestra amistad y compañía.

11. Saludar, aunque solo sea con una sonrisa y con mucha educación, a las personas que supongamos son refugiados. Ellos inmediatamente se dan cuenta, si se pueden sentir bien recibidos o si nuestra mirada es osca o despreciativa.

12. Tratar a los nuevos compañeros de escuela refugiados, como nos hubiera gustado que nos trataran a nosotros, desde el primer día de la llegada.

Todos los refugiados son seres humanos, que necesitan ayuda de los que podemos darla, aunque sea un sacrificio compartir lo poco o mucho que se tenga, aunque haya leyes injustas que hagan muy difícil, ayudar a los necesitados. Como ciudadanos, tenemos que cumplir las leyes de inmigración, pero también tenemos la libertad de “ser mansos como las palomas y astutos como las serpientes”. Si buscamos, siempre encontraremos alguna forma sutil de no romper la ley, aunque sea injusta, para ayudar a nuestros hermanos.

Las Obras de Misericordia está por encima de la Justicia, pero eso no quiere decir que haya “barra libre” para hacer lo que se quiera. Las personas y organizaciones responsables, tienen que actuar, pues el silencio de los buenos, es la condición suficiente, para la victoria de los malos.

Eliminar las diferencias entre las personas y las razas, hace fuertes a las naciones y facilita la integración de sus habitantes, principalmente a los refugiados más necesitados. Al de poco tiempo de llegar cada refugiado, consigue producir lo suficiente, para pagar lo que consume. Además que por los impuestos que pagan y por sus demandas de consumo, hacen aumentar el fondo para las pensiones, consiguen bajar el desempleo y subir el índice de calidad de vida de todos.

Una mentira repetida muchas veces, intenta convertirse en verdad. Las mentiras se convierten en nuestras verdades, si uno se las cree y las repite. Con los refugiados suele pasar que, primero se les cataloga como enemigos imaginarios y luego, se les intenta destruir. Pero la vida es un círculo, todo vuelve y te golpea donde más duele.

El concepto de refugiado es ancestral y mundial, muy difícil de englobar en una sóla definición y más difícil aún, encontrar una posible solución. Por eso no debemos conformarnos solamente, con señalar las barbaridades que se comenten, tenemos que unirnos como grupos de presión.

francisco@micumbre.com

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