Modelo Educativo 2016 para México. Pros y contras

El titular de la Secretaria de Educación Pública en México, Aurelio Nuño ha presentado el Modelo Educativo 2016, el cual dijo es consecuencia de la Reforma Educativa impulsada por el Presidente de la República en 2014, que en su artículo 13 urgía a revisar el modelo educativo existente, respondiendo a la interrogante: ¿Qué clase de mexicanos queremos formar? para lo cual se dice se realizaron 18 foros regionales, y 3 foros nacionales de análisis, con aproximadamente 28,000 participantes, revisándose cerca de 15,000 documentos con las observaciones para mejorar la educación.

El contenido del nuevo Modelo Educativo 2016, así como la Propuesta Curricular para su ejecución muestran puntos positivos como son:

Objetivo general:

Lograr Mejores Escuelas, mejores maestros y mejores contenidos educativos

Autonomía y gestión de cada escuela

Fortalecimiento de los consejos técnicos escolares con mayor participación de padres de familia en la toma de decisiones

Seguimiento del proceso de aprendizaje de cada alumno a lo largo de su vida escolar.

Incentivar un mayor dominio del lenguaje y comunicación; buscando perfeccionar el español, conservar las lenguas maternas y lograr el dominio del idioma ingles

Prioridad a quienes se encuentran en situaciones de desventaja como son indígenas, o con personas con alguna discapacidad

Buscar que la escuela sea un espacio libre de discriminación ya sea por género, etnia, discapacidad o cualquier otro motivo

Aprendizaje del pensamiento crítico y reflexivo, Convivencia y colaboración, Desarrollo físico y emocional, México y el mundo, Arte y cultura, y Medio ambiente

Lograr que las escuelas cuenten con materiales educativos suficientes, así como equipamiento e infraestructura digna y segura.

Menor carga burocrática para los maestros, para que así puedan concentrar más su esfuerzo en el aspecto educativo, logrando mayor eficiencia y calidad.

Formación constante del personal docente

La Propuesta Curricular tiene como objetivo principal enseñar a “aprender a aprender” sabiendo discernir para que sean capaces de construir un proyecto de vida digno y próspero, dejando atrás el concepto de sólo recibir conocimientos y memorizarlos.

Formación ética y cívica

Adaptación del aprendizaje a contextos particulares, posibilitando el conocimiento de áreas como la robótica, finanzas etc.

Entre los aspectos negativos que pudiera tener este nuevo Modelo Educativo y que debemos vigilar muy bien que no se den, están:

Cuidar el aspecto referente a la educación sexual y reproductiva, ver que no se inmiscuyan en el derecho inalienable de los padres a educar en la sexualidad de sus hijos proponiendo que la educación sea dirigida a ellos y no a los niños o jóvenes, y ya después los padres decidirán en que forma transmiten la información.

En el mismo tenor se habla mucho de fomentar la no discriminación por causa de género o cualquier otra condición, aquí se ha visto que se intenta a nivel mundial incluir en los sistemas educativos el adoctrinamiento afín al estilo de vida de personas con atracción al mismo sexo. Recientemente han circulado en redes sociales algunos Manuales para Educadores de Kínder y primaria donde se incluyen materiales no sanos para la educación sexual de los pequeños, que lejos de informar distorsionan la visión natural y ordenada de la sexualidad. La SEP ha declarado que esos manuales fueron hechos por la administración presidencial anterior y que no se proyecta sean implementados en el presente o futuro, ¡muy importante vigilar que así sea!

Se anuncia que este nuevo Modelo educativo 2016 será sujeto a un proceso de análisis, discusión y debate nacional tanto en foros, como en “línea” por internet. Dichos foros de consulta estarán integrados por pedagogos, padres de familia, organizaciones de la sociedad civil, y el congreso de la Nación. Iniciando con una “CONAGO Educativa” con todos los gobernadores y autoridades educativas del país el próximo martes 26 de Julio; habiendo foros cada semana, concluyendo el 29 de agosto del presente año.

Los resultados serán recopilados y analizados a más tardar a finales del año 2016, y servirán para conformar las propuestas definitivas que servirán para la elaboración de los nuevos libros de texto y planes de formación en Escuelas Normales y Universidades, señaló Aurelio Nuño.

Se busca que se implemente este nuevo Modelo educativo en el ciclo escolar 2018-2019 aún con EPN en funciones.

Este es el momento en que los principales organismos como Red Familia, ConFamilia, Frente Nacional por la Familia, Jalisco es uno por los niños, entre otros muchos más, a lo largo del país que defienden la familia, los valores y los verdaderos derechos de los niños estén alertas para que este proceso se dé con la mayor transparencia, respetando la integridad de nuestros hijos.

Tenemos el reciente ejemplo de Panamá donde se ha detenido la iniciativa de implementar leyes y material nocivo para los niños en el plan educativo de dicho país.

El Titular de la SEP, Nuño pidió la ayuda de los mexicanos construir un país más libre, más justo y más próspero, y para que con la participación de todos se logre “el sueño de transformar las vidas de los niños”.

Vigilemos y actuemos para que las vidas de nuestros hijos sean transformadas para bien y no para mal; libres de toda forma de adoctrinamiento ideológico.

Hijos orgullosos de sus padres (40 conductas)

1,444 Palabras. Tiempo de lectura 5:00 minutos aproximadamente.

Este artículo está dirigido a los padres para que comprendan, cómo con unas cuantas buenas actitudes, pueden hacer que sus hijos se sientan orgullosos de sus padres y lo trasmitan a la sociedad. Los padres pueden ponerse como objetivo, ir realizando cada una de estas pautas en unos plazos determinados.

No me refiero a los hijos, que sienten un orgullo legítimo por sus padres, debido a que son deportistas famosos, millonarios, grandes profesionales, les dan todo lo que quieren, les consienten sus caprichos, etc.

1. Me refiero a los hijos a los que sus padres les han forjado un buen carácter, con sentimientos, que contrarresten con los impulsos y caprichos que les esclavicen.
2. Me refiero a los hijos cuyos padres les ayudan a tener seguridad en sí mismo, para analizar y perseguir sus sueños profesionales, familiares o sociales.
3. Me refiero a los hijos cuyos padres les demuestran con su ejemplo, el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos.
4. Me refiero a los hijos cuyos padres les educan para que sean: Hijos perfectos, esposos perfectos, padres perfectos y ciudadanos perfectos.
5. Me refiero a los hijos cuyos padres les han enseñado a aprovechar, de forma productiva y creativa el tiempo libre. Esto será además un argumento indispensable, para cuando soliciten la entrada en la universidad o en algún trabajo.
6. Me refiero a los hijos cuyos padres les han enseñado a cumplir las promesas dadas.
7. Me refiero a los hijos cuyos padres les han enseñado, a no callar ante las injusticias y a ser la voz de los que no la tienen.
8. Me refiero a los hijos cuyos padres les han enseñado a obedecer y reconocer la autoridad y responsabilidad, ejercida con determinación y energía, que emana de su situación paternal, que siempre beneficia a los hijos, aun a riesgo de incomprensión.
9. Me refiero a los hijos cuyos padres les han inculcado, que con esfuerzo, se puede llegar muy lejos y alcanzar los objetivos previstos.
10. Me refiero a los hijos cuyos padres mantienen que su sí es sí, y su no es no, cuando hay conceptos que no son negociables.
11. Me refiero a los hijos que aunque disientan de la educación, que reciben de sus padres, saben apreciar que ellos lo hacen, para que aprendan a ser hombres y mujeres, en el día de hoy y en el de mañana.
12. Me refiero a los hijos que conocen que sus padres, aunque pasen estrecheces económicas, siempre pondrán a sus hijos por delante, para abrirles camino en el futuro que se les avecina.
13. Me refiero a los hijos que cuando se tropiezan en la vida, son levantados mil veces por sus padres, contándoles sólo las levantadas, no las caídas.
14. Me refiero a los hijos que cuentan con sus padres, para ayudarles a tomar las decisiones correctas.
15. Me refiero a los hijos que están seguros, que sus padres les darán las mejores herramientas y los más acertados consejos, para poder salir de los problemas en los que se hayan metido, voluntaria o involuntariamente.
16. Me refiero a los hijos que han sido enseñados, sobre los peligros irreversibles que tienen el consumo del alcohol, el tabaco, las drogas, el juego, etc.
17. Me refiero a los hijos que les han enseñado a razonar, respetar, amar, ver y servir, empleando el sentido común.
18. Me refiero a los hijos que no sienten miedo ante sus padres, por errores o malas decisiones tomadas, ya que sus padres las pueden entender con amor, experiencia, respeto mutuo, justicia y tolerancia, si ven signos de sincero arrepentimiento y fuerte propósito de cambio.
19. Me refiero a los hijos que no son abandonados por sus padres, aunque estos tengan diferencias matrimoniales, que otros las solucionan con el divorcio, olvidándose del daño que pueden hacer a sus hijos.
20. Me refiero a los hijos que no ven en su padre un amigo, sino un padre al que corresponden con obediencia filial, aunque no la comprendan.
21. Me refiero a los hijos que oyen a sus padres, llamar a las cosas por su nombre verdadero. Al pan, pan y al vino, vino. Con sinceridad y sin eufemismos, ambigüedades, disfraces, ni tapujos.
22. Me refiero a los hijos que pueden mirar a los ojos de sus padres, y decirles cara a cara, que están muy orgullosos de cómo les están educando, aunque algunas veces, debido a su mal comportamiento, reciban sus amonestaciones, castigos y reprimendas.
23. Me refiero a los hijos que pueden tener confidencias, muy personales, con sus padres.
24. Me refiero a los hijos que reciben el mejor regalo del mundo, que es el amor paterno y materno, expresado y multiplicado en un nuevo hermano, si han dejado atrás el egoísmo personal para limitar la familia.
25. Me refiero a los hijos que reciben el mejor tiempo posible y el de más calidad para que los hijos puedan tener la comunicación directa de la experiencia transmitida de generación en generación.
26. Me refiero a los hijos que saben a ciencia cierta, que cuando necesitan a sus padres, ellos están siempre presentes de la forma que sea y dispuestos a ayudarles, corregirles y enseñarles a circular por la vida.
27. Me refiero a los hijos que saben, que pueden dirigirse en cualquier momento a sus padres para pedirles consejos sobre su futuro y que juntos, van a examinar todas las alternativas posibles, estando seguros, que la última decisión la tomarán los hijos.
28. Me refiero a los hijos que saben, que siempre tienen a su lado a sus padres, para comprenderles y ayudarles en los éxitos y en los fracasos, en sus dudas y certezas, en la salud y en la enfermedad, en los tiempos buenos y en los malos.
29. Me refiero a los hijos que saben que sus padres, también pueden sufrir cuando mandan, así como ellos pueden sufrir cuando obedecen.
30. Me refiero a los hijos que se sienten orgullosos de sus padres, por cómo les están educando, sacrificándose si es preciso para darles la mejor formación posible en los aspectos, morales, éticos, educacionales, religiosos, profesionales, etc.
31. Me refiero a los hijos que sienten como sus padres, siempre dan un paso más, a la hora de educarles lo mejor posible, sin escatimar sus esfuerzos personales, e incluso sacrificando su bien ganado descanso futuro.
32. Me refiero a los hijos que sienten como sus padres, se preocupan de mejorar profesional, religiosa y socialmente, para poderles trasmitir sus nuevos conocimientos y vivencias.
33. Me refiero a los hijos que son enseñados a respetar las leyes civiles y morales, siguiendo el buen ejemplo de sus padres.
34. Me refiero a los hijos que sus padres han enseñado a compartir, todo lo que tienen con sus otros hermanos, los familiares, los amigos y la sociedad, pensando en las necesidades de los demás y no en su propio egoísmo.
35. Me refiero a los hijos que sus padres les enseñan constantemente, a amar a Dios sobre todas cosas y al prójimo como a sí mismo, pese al ambiente hostil de la sociedad en la que viven.
36. Me refiero a los hijos que sus padres, les han enseñado a practicar el cuarto Mandamiento de la ley de Dios que dice: Honrar padre y madre. Practicándolo también con los abuelos y demás personas mayores.
37. Me refiero a los hijos que ven en sus padres, a los que les han dado la vida, protegido, cuidado, educado, curado y siempre están pendiente de lo que les sucede, cuando podían haber tomado unas malas decisiones como: Abortarlos, abandonarlos, darlos en adopción, entregarlos, ignorarlos, etc.
38. Me refiero a los hijos que ven en sus padres, un amor perseverante, en los verdaderos objetivos que perduran en la realidad de su vida.
39. Me refiero a los hijos que ven en sus padres, un compañero para jugar, aprender, divertirse, consolarse, aconsejarse y ser cómplice de algunos secretos.
40. Me refiero a los hijos que ven la educación que les ofrecen sus padres, aunque sea austera, en comparación con el abandono o laxitud de otros padres hacia sus hijos.

Los hijos que se sienten orgullosos de sus padres, tienen que demostrárselo y agradecérselo continuamente, por los privilegios que reciben de ellos. Ese orgullo deben gritarlo a los cuatro vientos, para que la sociedad se entere, que hay una vida familiar, que se puede disfrutar mucho, si los padres y los hijos ponen cada uno su parte.

francisco@micumbre.com

10 Consejos a los hijos para que no hagan juicios temerarios, ni críticas malévolas

Tiempo de lectura 5:00 minutos aproximadamente.

1. Cuídate y júzgate a ti mismo, será mucho más útil en tu presente y tu futuro. Tienes cantidad de cosas que hacer, antes de que termines de corregir todas tus faltas. En cuanto a las faltas de los demás, lo que mejor puedes hacer, es dar buen ejemplo, ofrecer un pequeño consejo cuando te lo pidan y pide a Dios sinceramente, por las personas que lo necesitan, ya que El muchas veces excusa a los que nosotros juzgamos.

2. Debes estar más dispuesto a pensar bien de los otros, que a juzgarles y a condenarles. Antes de juzgar piensa en la Misericordia y en la Caridad que alguien ha tenido contigo, en aquellas ocasiones muy dolorosas o difíciles para ti.

3. El “minuto de gloria” que te suponga, por haber hecho ante otros, un juicio temario o una crítica malévola, puede haber producido un daño irreparable en el prójimo y un cargo de conciencia en ti.

4. No exageres las faltas de los demás, y no te creas todo lo que te digan sobre otros. Nunca juzgues por lo que te hayan dicho o hayas oído. Es un deporte nacional, sentirse superiores juzgando a los demás. Juzgar a otros es el principio del odio, del racismo, de la intolerancia y de la xenofobia.

5. No juzgues a nadie cuando esté ausente y no puede defenderse, máxime si tienes prejuicios con él o contra lo que ha hecho, o te estás dejando llevar por tu temperamento, criterios, sentimientos y amor propio. Tampoco permitas que otros juzguen a los ausentes, porque si muestras interés por oírlo, se animarán a continuar. Demuestra con tu silencio, que desapruebas esos juicios.

6. No juzgues mal a nadie, ni más duramente a unos que a otros, porque no te caigan bien, a lo mejor es que no os sabéis comunicar o que tiene muchas razones buenas para hacerlo. Incluso no debes juzgarlo aunque consciente o inconscientemente, hayan ofendido tu orgullo o tu dignidad. Todos no ven las cosas con tu mismo criterio, conocimientos y experiencias.

7. No seas tan escrupuloso, ni te sientas tan herido, por las faltas de los demás. Si profundizas bien, ese enfado puede provenir de un error tuyo, además de que tu orgullo puede hacer que “veas la paja en ojo ajeno y no la viga en el tuyo”.

8. Preocúpate de tus propios asuntos y no te erijas en juez de quienes están a tu alrededor. Hay cantidad de cosas de tu prójimo, que las ignoras por completo. No es fácil juzgar a los demás con acierto. Se prudente y deja a Dios que sea el que les juzgue, así tendrás más paz de conciencia. Juzgar a los demás es una actitud que empieza en costumbre, después en hábito y termina en vicio. “Como juzgues, así serás juzgado”.

9. Sólo se puede juzgar a otros, si es para proteger a un inocente, ayudar al bien público o para ayudar a alguien, que está necesitando un consejo. Previamente tienes que conocer perfectamente los hechos, las características y los motivos e intenciones del que vas a juzgar. Piensa profundamente cómo te gustaría que te juzguen a ti, por tus acciones u omisiones, cuando estés ausente.

10. Ten paciencia y comprensión con las faltas de los demás, conociendo y ejercitando las virtudes y valores humanos. Preocúpate principalmente por tus propios asuntos, muchas veces se molestas a los demás, en lugar de ayudarles a resolver sus problemas. Haz tu trabajo y corrige tus faltas, así estarás demasiado ocupado, para preocuparte por las faltas de los demás.

francisco@micumbre.com

Educar con el ejemplo.

Por: Mónica Ortiz Otárola
Fuente: Entrevista al doctor David Isaacs, revista ARBIL No.61

¿Dónde existen los cauces adecuados para recoger el deseo del hombre de hacer algo grande, de esforzarse en función de un ideal? En esta entrevista al David Isaacs, doctor en educación y profesor en la Universidad de Navarra (España) en la que fue vicerrector y director del Instituto de Ciencias de la Educación, éste se toma su tiempo al responder

«Uno como padre puede tener muchos proyectos de vida y no tener ninguna seguridad de que lo va a lograr por la existencia de un montón de influencias externas y negativas que afectan hoy a la familia», asegura experto europeo.

¿Dónde existen los cauces adecuados para recoger el deseo del hombre de hacer algo grande, de esforzarse en función de un ideal?

«La respuesta es sencilla, se trata de hacer de las pequeñas cosas de cada día una suma de esfuerzos, que puedan ser algo grande, una muestra de amor. Los hijos necesitan saber que su vida sirve para algo. Que es necesario superarse personalmente para trabajar mejor. Si no enseñamos a los niños a ser mejores solo estamos formando a futuro seres egoístas, incapaces de resistir y soportar las molestias a la que nos vemos enfrentados diariamente. Con situaciones ambientales perjudiciales, rodeados de un sinfín de pequeñas y falsas necesidades; de influencias nocivas creadas por el hombre, pareciera que no quedan posibilidades de encontrar aventura…»

Al Dr. David Isaacs, consultor en centros educativos de más de una treintena de países europeos, africanos, americanos e incluso de lugares tan remotos como Finlandia le han llamado para dictar conferencias. Autor del libro «La Educación de las Virtudes», texto que ha sido reeditado ya 13 veces, se le han sumado una serie de videos en que aborda el mismo tema. Casado, es padre de siete hijos.

La familia ante todo

Isaacs defiende una educación en la virtud vivida de forma personal en el marco indispensable del núcleo familiar. Este pedagogo defiende el valor de la familia: «la que hemos palpado desde nuestra niñez debería ser sometido a una consideración intelectual para juzgar si es válido o no. Y para valorarlo es necesario poseer -afirma- información completa y saber distinguir hechos y opiniones, lo importante y lo secundario».

– P. Está usted de acuerdo usted con la frase «la familia hoy está en crisis».
– R. La familia como institución no lo está. Lo que pasa es que hay familias concretas, una a una que si viven serios problemas ya sea de comunicación, convivencia, relaciones personales. Ahora, como se generaliza, se dice que la familia que es la base de toda sociedad civilizada, está en crisis. No hay que olvidar que es la primera célula necesaria para la sociedad, porque depende de ella.
Hay una confusión en ese sentido, porque si uno va enumerando los problemas que se viven cotidianamente y que por lo demás, son los que nos hacen sentirnos vivos, no vamos afirmar que la institución ya no sirve. El hombre nace, crece, se desarrolla y muere en una familia, sin ella no puede vivir.

– P. Entonces, es el individuo el que sufre o provoca esas crisis?
– R. El hombre entra en crisis cuando no consigue una congruencia entre su actuación diaria y los valores que vive en su vida. Además si no consigue plantear valores auténticos y se deja llevar por contravalores como por ejemplo el placer como una constante en su vida, terminara buscando las bajas perversiones del instinto para satisfacer ese deseo de placer. Nunca encontrándose a gusto, la persona vive con un vacío existencial que lo hace tocar fondo y a veces destruirse asimismo. El problema que se da es que muchas veces el hombre sabe y conoce lo que es bueno para él, pero lo sustituye por valores negativos. Es aún más grave cuando desconoce totalmente los valores, porque vive en una ignorancia permanente.

Escuelas para padres

– P. Una de las novedades de este siglo que comienza es que para educar a los hijos hay que estudiar. Nace el concepto de «Escuela para Padres», pues parece que no basta ya la antigua idea de que para ser padres solo es necesario tener hijos y que lo demás vendrá por añadidura?
– R. Eso es verdad, hoy es necesario estudiar. Hace cincuenta años uno podía decir que es lo que uno quería para un hijo y lo más probable es que se conseguía. Hoy uno como padre puede desear muchas cosas, tener muchos proyectos de vida pero no se tiene ninguna seguridad de que lo va a lograr por la existencia de un montón de influencias externas y negativas que hay sobre la familia. Y esto significa que los padres necesitan aumentar la intencionalidad en la educación de los hijos para que en un futuro cercano sepan enfrentarse de manera inteligente y responsable con las influencias negativas que rondan a su alrededor.

– P. ¿Cuáles son a su juicio esas influencias negativas?
– R. Uno lo ve a diario en los medios de comunicación masivos. En las primeras páginas o en los noticieros, muchas veces se destacan diariamente contravalores como guerras, violencia, odio y sexo desenfrenado. La persona se va acostumbrando a estas conductas y las encuentras normales. Hay un paso muy pequeño entre considerar algo normal y que ello sea correcto Ahí tenemos una influencia. Pero también, hay otros tipos de conductas que no son en sí negativas sino que son valores aceptables como el dinero, la eficacia técnica, el prestigio, el poder, lo que sucede que si los colocamos en primer lugar en nuestras vidas lo más probable es que se termine siendo una persona terriblemente egoísta. En cambio, no hay nada de malo de ganar dinero lícitamente por ejemplo, para mejor servir a los demás. Hay que saber compensar estos valores con la comprensión, la generosidad, la solidaridad así la persona estará encaminando su vida hacia la felicidad.

– P. ¿La tarea y responsabilidad de hacer de los hijos hombres y mujeres de bien ya no es tarea exclusiva de los colegios, como se pensaba en el pasado?.
– R. Hay que tener claro que, la escuela fue pensada para instruir, para capacitar, adiestrar, entregar conocimientos a los alumnos, pero no se puede habla de una auténtica educación integral una formación total de la persona. Es evidente que los padres son los primeros educadores de sus hijos. Son ellos los que deben colaborar con los profesores para entregar una formación integral de los niños.
A veces los colegios no están acostumbrados a y hay casos en que no están en condiciones de contar con esta colaboración ya que los padres están reticentes por cansancio, porque les falta tiempo o simplemente porque no saben cómo hacerlo. Nadie duda que enseñar hoy no es fácil. Hay que educar para el amor porque es en la familia donde se es aceptado por lo que uno es, y no tanto por lo que uno hace.
El error que cometen muchos padres es gastar su esfuerzo en lograr que sus hijos aprendan más idiomas, hagan más deporte, que tengan más actividades extra programáticas, olvidando la necesidad de crear ese clima de aceptación incondicional donde cada miembro puede expresarse sabiendo que nadie lo va a encasillar. Nunca hay que perder la confianza del hijo así podremos ayudarlo a que utilice lo que posee de la mejor manera posible.

Padres dispuestos a escuchar

– P. ¿Con los tiempos que corren, la invasión de las nuevas tecnologías en los hogares, televisión, Internet, chat; todo bonito y ligh que se promociona de manera fácil, cómo conseguir entonces que los hijos sean responsables, generosos y sinceros?.
– R. Esos valores o virtudes se logran inculcar en la infancia. Primero insistiendo en el desarrollo de hábitos, aunque no entiendan el porqué de los mismos. Ya a los siete u ocho años los chicos son conscientes de sus actos y que un niño pase horas mirando televisión, o jugando en la computadora es muchas veces comodidad de los padres. Que cuesta tener un baúl con disfraces hechos con vestidos o ropa que ya no se usa; o una pizarra donde los niños puedan escribir, hacer dibujos, a veces un simple globo entretiene horas. Inculcar la afición por la lectura, desde pequeño llevará a tener adolescentes que se entretengan con un buen libro o enseñar a escuchar música.
En la adolescencia hay que lograr que los jóvenes participen en actividades que les ayude a encontrar satisfacción en ayudar a los demás. Enséñales a cuidar el medio ambiente, a disfrutar de él sanamente. Ahora es importante que la figura del padre y de la madre siempre esté dispuesta para escuchar, aconsejar, acompañar, y también retar si es necesario. Los padres olvidan su rol, y la tremenda responsabilidad que tienen, un papá es siempre papá no es un amigo ni el cómplice de «mentirillas blancas». Uno educa con el ejemplo día a día.

– P. Hoy se afirma que el concepto Familia es cualquier unión afectiva y que no es posible definirlo, que la sociedad moderna debe dar paso a la familia pluri-modelal ¿ qué opinión le merece esa afirmación?
– R. No está bien que se use un término que ya ha sido definido claramente dándole otra intención. Se le está aplicando para otro tipo de relación entre personas que no tienen nada que ver con el concepto de familia. Una familia siempre ha sido y lo será un hombre, una mujer comprometidos para toda la vida y abiertos a los hijos. Otro tipo de relaciones es otra cosa y no tienen nada que ver con la familia.

Generación ye-ye

– P. ¿Cree usted que hoy se vive la «generación YE-YE, una sociedad adolescéntrica, donde la referencia amorosa es la «pareja juvenil» siempre jóvenes, bellos, que no acepta la adultez y se cansan de educar a sus hijos? , como lo afirma el psicoanalista francés y especialista en psiquiatría social Tony Anatrella.
– R. Creo que hoy, hay una situación muy extendida en muchos países todavía en que la juventud cree que lo más importante para vivir son los sentimientos. Una de las características de los tiempos que corren es que lo único importante es sentir. Y todo sentimiento que provoque algún tipo de placer es lícito y en cambio cualquiera que provoque sufrimiento, se le puede evadir. Comprometerse con alguien o algo es sinónimo de dolor a posteriori, por eso no quieren casarse y si lo están, no desean tener hijos. Quien quiere causarse molestias a futuro. Ahora, hay que destacar que también hay un buen número de matrimonios jóvenes que se la «juegan» por los hijos y la familia.

– P. ¿Porqué la modernidad busca resaltar la autorealización del puro individuo, eliminando toda mediación entre la sociedad y el individuo?.
– R. Hoy en el mundo muchas personas viven un individualismo de corte liberal sin compromiso con la sociedad y efectivamente lo que busca el hombre es la posibilidad de sentirse bien, muchas veces sin considerar al otro. Entonces, nunca tenemos tiempo para conversar con la esposa, con los hijos o con los amigos. Siempre soy yo primero, segundo y tercero.

Libros de Isaacs

La Dirección y Organización de los Centros Educativos, Eunsa, 1970. Padres y adolescentes, Eunsa, 1972.
Casos de Educación familiar, Eunsa, 1972.
Cómo mejorar la dirección de los centros educativos, Eunsa, 1974.
Re-unión familiar, Ed. Fert, 1974.
La educación de la virtudes humanas, Eunsa, 1974.
Cómo evaluar los centros educativos, Eunsa, 1977
Dinámica de la comunicación en el Matrimonio. Eunsa, 1998
Familia contracorriente. Ed. Palabra 1994
Teoría y práctica de la dirección de los centros educativos, Eunsa, 1998.

Padres, inculquen en sus hijos el Visitar a los Enfermos. 1 de las 14 Obras de Misericordia.

1,924 Palabras. Tiempo de lectura 7:00 minutos aproximadamente.

El artículo es sobre las enfermedades físicas, no es sobre las enfermedades del alma, ni sobre las de la mente.

Algunos dicen que no conocen o no quieren conocer a nadie, que esté tan enfermo como que no pueda salir de la casa. Están equivocados, porque no se los encuentren ni en la calle, ni en las tiendas, ni en los espectáculos, ni en los cafés. Es posible que no haya mirado o preguntado en su alrededor y no haya visto o se haya enterado, de la cantidad de enfermos retenidos en sus propias casas, en los hospitales, en las residencias de ancianos, etc. Igual tampoco han mirado entre sus propios familiares, amigos, e incluso ni han mirado a los que son desconocidos.

Hay que visitar también, a los que están muy graves y casi no entienden quien les visita. Incluyendo a los que agradecen o no, un rato de compañía y de consuelo, aunque sólo sea para escucharlos o que nos escuchen. Para que sepan que todavía hay alguien, que se preocupa desinteresadamente de ellos.

Algunos se disculpan para no visitar a los enfermos, alegando que están muy ocupados, que tienen obligaciones más importantes y que además, no les sienta bien emocionalmente. Seguramente es que en sus prioridades, no entra la de realizar Obras de Misericordia, porque no se las han enseñado, porque se les han olvidado o simplemente, porque hacerlo suele ser incómodo.

20 Enseñanzas de los padres a los hijos, basadas en el ejemplo:

Animarles, levantándoles el ánimo y dándoles esperanzas fundadas de recuperación, sin engaños ni mentiras.
Ayudar económicamente a los voluntarios particulares o a las asociaciones, encargadas de cuidar a los enfermos más vulnerables.
Ayudarles a cuidar sus prácticas religiosas, para que las comiencen, las intensifiquen o no las abandonen.
Ayudarles a entender su enfermedad, soledad o situación. Oyendo y comentando lo que han interpretado de sus visitas al médico, o para lo que sirven las medicinas recetadas, o los tratamientos sugeridos.
Ayudarles a que hagan una lista para llamar a sus conocidos, o dándoles las listas de otros enfermos, que tienen necesidad de comunicación, sean de la Parroquia, hospitales u organizaciones.
Ayudarles a que rompan el muro de aislamiento, con el mundo exterior, cuya enfermedad les separa, descubriéndoles muchas de las oportunidades que pueden tener a su disposición.
Coordinar unos tiempos con los familiares, cuidadores de los enfermos, para sustituirlos y que ellos puedan salir a hacer sus encargos o simplemente a cambiar de actividad, lo que les permitirá recuperar las fuerzas, para poder volver a su tarea con más ánimo.
Correr la voz e intentar hacer un eficiente calendario de horarios de visitas, compatibles con las posibilidades del enfermo, de los que le cuidan y de los visitantes, cuando haya un enfermo en la familia o entre los amigos.
Enseñar a los hijos a no estar muy ocupados consigo mismo, como para justificarse el no poder solucionar los problemas de otros. Esto es egoísmo, tacañería, comodidad, etc.
Estar pendiente, además de las personas mayores enfermas, de los enfermos jóvenes, los cuales necesitan tanto o más, la ayuda de las personas sanas.
Hacer por los enfermos, lo que nos gustaría que hicieran por nosotros, si estuviéramos enfermos.
Llevarles comida hecha o ayudarles a hacerla, en función de sus necesidades. O regalarles algunas golosinas, siempre que no estén prohibidas por su médico.
Motivar y acostumbrar a los hijos a visitar a los enfermos para mitigar su soledad, sean conocidos o desconocidos, graves, simplemente hospitalizados, retirados en su casa o necesitados de ayuda.
Organizarles un club de lectura, para que puedan “adoptar” un grupo de niños, que no tengan quien les lea o que no tengan abuelos, que les puedan hablar y escuchar.
Participar en el voluntariado de la Parroquia u otras organizaciones de ayuda a los enfermos, formando parte de sus equipos y de sus especializaciones. Adultos, jóvenes, niños, etc.
Persuadirles a que llamen por teléfono o Skype, utilizando las redes sociales de Facebook, etc. para conectarse con otros, que estén en sus mismas o parecidas situaciones. Si no saben manejarlas, intentar enseñarles y facilitarles los medios necesarios.
Prestarles o leerles algún libro, disco, audio libro, revistas, etc. propio o de las Bibliotecas Públicas.
Proponerles y organizarles, para que estén ocupados y que desde su casa hagan algún tipo de voluntariado. (Llamadas telefónicas en cadena para objetivos escolares, parroquiales o sociales, coordinar los horarios de toma de medicinas de otros, etc.)
Recordarles el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, que les ayudaran a sobrellevar con dignidad, los inconvenientes de su enfermedad y su aislamiento: Esfuerzo, disciplina, generosidad, humildad, paciencia, perseverancia, responsabilidad, tolerancia, etc.
Sacar de sus domicilios o de las residencias de ancianos, a los que se les pueda llevar a pasear, a algún restaurante favorito, a visitar a sus familiares o a sus amigos, a hacer sus recados importantes o imprescindibles, etc. (Médicos, farmacia, peluquería, manicura o pedicura).
Son verdaderos héroes los que se interesan por los enfermos abandonados, o que a otros no les importan. Los voluntarios suelen ser personas normales, que se entregan a los demás, sacando lo mejor de sí mismos, sin esperar ninguna retribución, simplemente la satisfacción del deber cumplido y tratar de que su ejemplo sea un estímulo para todos los demás. Qué triste es estar enfermo y además sufrir por no tener familiares, ni amigos, ni voluntarios desconocidos que nos visiten. Es el dolor de la soledad y de la indiferencia, mucho más profundo y desgarrador que el físico. Al final, el más beneficiado es el voluntario, que, pese a la tristeza de ver el sufrimiento, recibe la alegría de ayudar.

Conceder unos pocos minutos de nuestro tiempo y conversación a un enfermo, que pasa largas horas en su sufrimiento y soledad, representa un grandísimo valor y disfrute, igualmente al visitado, como al que visita. Algunas veces no es ni necesario hablar, el silencio también comunica la presencia de alguien, a quien le importa, máxime si tiene algún grado de parentesco o amistad. Puede que la visita no cure, pero conforta y anima, lo que es muy importante para el enfermo.

Tiene un gran mérito el tiempo empleado en leer algo a un enfermo, en escribirle una carta, en llamarle o en aligerar el trabajo de alguien que tiene que cuidarlo. Es ofrecer con la presencia, un poco de aliento a quienes tanto lo necesitan. Visitar a los enfermos, nos hace mucho más humanos y más sensibles. Nos enseña a valorar el precioso don de la salud y de la vida, que Dios cada día nos regala.

Cómo podemos asimilar, comprender y aconsejar sabiamente, cuando nos dice un familiar, amigo o desconocido, que ha sufrido un accidente grave o que el médico le ha encontrado un cáncer maligno, con metástasis irreversible. Que está en estado bastante avanzado y que no confía mucho en los resultados curativos, de algunos medios invasivos, como es la quimioterapia, la diálisis o similares. Que le queda muy poco tiempo de vida normal, y que después irá decayendo, hasta que lenta o rápidamente, le llegue el final.

Ante esa situación es imprescindible saber escuchar bien al enfermo, y buscar si fuera necesario, los consejos externos de los mejores expertos, en cuestiones del cuerpo, de la mente y del alma, relacionados con la situación de su enfermedad. Para posteriormente meditar muy bien, lo que se le va a decir, con mucha claridad y caridad. Si los consejos no están coordinados en estos tres aspectos, es posible que incluso le hagan daño al enfermo.

La historia real de Esteban:

Una persona a la que conocía mucho, estaba en el hospital muy enfermo y casi no hablaba con nadie. Solamente sonreía cuando todas las mañanas le llegaba un e-mail de un amigo, que tenía a 10,000 Kilómetros de distancia. Entonces se le abrían los ojos, cambiaba su cara, reía y con gestos pedía que se lo leyeran una y otra vez. Esperaba entristecido hasta que puntualmente le llevaran el próximo y deseado e-mail, que le llegaba de tan lejos, de su amigo que estaba próximo a él.

Su amigo no dejaba de escribirle diariamente, pues sabía del efecto beneficioso emocional que le suponía, dentro de su gravedad. Lo que le decía su amigo era simplemente, revivir la historia de sus tiempos jóvenes y contarle cosas actuales, que nadie le contaba. Eso le abría una ventana hacia el mundo. No es muy difícil escribir o llamar diariamente a un enfermo, para que sienta que alguien más se acuerda de él.

La historia real de Adela:

Una anciana enferma no podía salir a la calle, debido a sus limitaciones. Pidió ayuda a los voluntarios de su Parroquia, que inmediatamente acudieron para hacerle lo que necesitaba y así aliviarle el sufrimiento de estar confinada en casa. Periódicamente le hacían los recados que necesitaba, le hacían comida o se la llevaban hecha, le hacían compañía y pequeñas reparaciones en su hogar, como cambio de bombillas, arreglo de grifos estropeados, etc.

Los voluntarios le pidieron, que a cambio de los servicios que recibía, y para demostrar su agradecimiento, hiciera lo siguiente: Que todos los días llamara por teléfono a 10 personas mayores o enfermas, elegidos entre sus familiares y amigos. Si no tenía a quien llamar, ellos le proporcionarían números telefónicos de otros, que estaban en su misma o parecida situación. Las llamadas eran para recordarles los horarios de las tomas de medicinas, darles ánimos y un rato de conversación, contándoles las ultimas noticias, las novelas o preguntándoles por sus familias. Que tratara de hacer amistad por teléfono, pues estaban tan solos como ella.

También le pidieron que dos días a la semana, leyera cuentos y transmitiera sus experiencias a un grupo de niños de la parroquia que no tenían abuelos y que ella intentara ser su abuela adoptiva.

Esos voluntarios convirtieron a Adela, en una mujer contenta, ocupada, alegre, interesada y servicial con sus vecinos, a los que devolvía aumentadas cien por cien, las satisfacciones que recibía. Ella se convirtió en el primer eslabón de una cadena multiplicadora, de atención a los enfermos, desde otros enfermos.

Las 14 Obras de Misericordia.

Las corporales: Visitar a los enfermos. Dar de comer al hambriento. Dar de beber al sediento. Dar posada al peregrino. Vestir al desnudo. Visitar a los presos. Enterrar a los difuntos.

Las espirituales: Enseñar al que no sabe. Dar buen consejo al que lo necesita. Corregir al que se equivoca. Perdonar al que nos ofende. Consolar al triste. Soportar con paciencia los defectos del prójimo. Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.

Nunca debemos quedarnos callados, alejados o ignorantes del problema, pues siempre el enfermo quiere agarrarse, como a un clavo ardiendo, a cualquier palabra de esperanza que podamos darle.

Hay mucho pendiente de hacer, para conseguir que el visitar a los enfermos, se vuelva parte permanente de nuestras vidas. ¿Qué esperamos para comenzar?

francisco@micumbre.com

Padres, expliquen a sus hijos la gravedad de la violencia machista contra las novias adolescentes.

Padres, expliquen a sus hijos la gravedad de la violencia machista contra las novias adolescentes.

2,248 Palabras. Tiempo de lectura 8:00 minutos aproximadamente.

Este artículo se refiere sólo a la violencia machista producida a las novias adolescentes. No a la de los adolescentes entre ellos, ni a la violencia femenina, ni a la existente en los matrimonios.

Edad temprana e inmadurez educacional, física y mental:

En algunas culturas o grupos sociales, se suelen empezar los noviazgos a edades demasiado adelantadas, en la adolescencia y preadolescencia. Cuando ni el cuerpo, ni la mente, están preparados para vivir las situaciones que producen la ignorancia de ambos novios. Cada edad tiene que tener sus propias actividades y para que haya esos noviazgos prematuros, tendrían que haber tenido una gran madurez, física y mental en ambas partes, que casi nunca hay.

La importancia de la religión frente a la violencia machista.

La falta de formación religiosa, donde les deberían haber explicado lo que supone la sacralidad del cuerpo de las personas, los objetivos del noviazgo con fines de preparación matrimonial, lo que pudieran ser relaciones afectivas saludables, si fueran basadas en el amor, el respeto hacia la otra persona, la confianza, la comunicación. No deben dejarse llevar por la moda, la soledad, la curiosidad o por la posibilidad de satisfacer sus deseos físicos y mentales.

La confianza y comunicación con los padres:

Sin la total confianza y comunicación con los padres, los adolescentes llegan a situaciones donde parece que llaman a gritos a la violencia. Llevar en secreto la violencia recibida, es un grave error, pues al final todo se sabe. La falta de comunicación con los padres, es el arma más letal que tiene un novio machista. En esa indispensable comunicación con los padres, tiene que haber una mutua confianza, suficiente como para obtener su consentimiento y experimentado consejo, soportado en una información más seria y desapasionada de las características y antecedentes del novio. Si los padres no hacen caso a las hijas adolescentes, también es una forma de violencia machista.

Consejos de los padres a las hijas adolescentes:

Padres, recomienden a sus hijas que le den prioridad a la vigilancia. Ellas no pueden abandonarse o descuidarse y dejar en manos del novio adolescente, la mente y el corazón, pues estos son claves a la hora de decidir las actitudes en la vida. Si se desatienden, adormecen, no funcionan, o se dejan atrapar por los malos hábitos, está todo perdido. La gran meta es conseguir su verdadera felicidad, la de seguir el camino que hayan elegido, la de realizar su proyecto, la de cumplir su misión.

No dejen de hacer diariamente un sincero y profundo examen de conciencia sobre las relaciones sentimentales, las intenciones y los deseos, para así poder mantener una atención especial a los pasos dados y evitar el caminar por el borde del precipicio. Más vale prevenir que lamentar. En la vida no hay caminos maravillosos, sino caminantes maravillados.

Algunas adolescentes dicen que lo saben todo, por lo que no admiten recomendaciones ni orientaciones. No se quieren dar cuenta que siempre se necesita el acompañamiento de los padres, de personas expertas y amigas, de alguien que les tome en consideración y les ayude a salir de la oscuridad o parálisis en la que se hayan metido. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni el interior, ni el exterior, ni lo importante, ni lo accesorio de lo que le pasa con esa relación machista y violenta.

La escalada de la violencia machista:

Una persona insinúa y luego no concede, la otra se quiere tomar libertades, que no son adecuadas, las situaciones van escalando, con pequeños brotes de violencia casi imperceptibles, sin que haya nadie que les avise con una bandera roja, que aquello que empieza como un juego peligroso, va a terminar como una guerra, donde siempre hay dos perdedores, pero en la violencia machista entre adolescente, suele haber casi siempre, un solo perdedor, ella.

El derecho a la violencia machista:

Algunos adolescentes se creen arrogantes y prepotentes ante su novia, o chica como les llaman los más descarados, debido a que todavía no se han enfrentado a la realidad de verse, frente a una persona más arrogante y prepotente que ellos. Para practicar con ellas la violencia física o emocional, se valen de que físicamente son más fuertes que sus novias.

La experiencia machista de los padres:

Algunos padres, en sus casas vieron y sufrieron desde pequeños, esta violencia machista del padre contra la madre y sus hermanas. Después la practicaron ellos con sus esposas. Más tarde ven que sus hijos, también la practican o que sus hijas la sufren. Pero ya no le dan importancia y la consideran normal, hasta que se convierte en irreparable. Suelen decir: “Eso a mí no me atañe, ya son adultos para saber lo que tienen que hacer”. ¡Qué se las arreglen ellos solitos, pues ya son mayors!

12 Frases frecuentes en la violencia machista entre adolescentes:

A ver si consigues más dinero, para que lo gastemos juntos.
El día que te deje, diré a mis amigos que eres una fresca y que pueden proponerte salir con ellos, que se lo pasarán muy bien.
Llevas unos vestidos que pareces una mojigata. Ya te puedes cambiar y poner algo más sexi.
No quiero que vayas a ningún sitio sin mi permiso.
No quiero volver a verte con tus amigas. Si lo haces, te arrepentirás.
Quiero que me entregues todas tus contraseñas en las redes sociales, para ver con quienes te comunicas.
Si les dices a tus padres, hermanos o amigos algo de nuestras relaciones, te dejo ese mismo día.

Si me abandonas, me suicidio. Frase de él o de ella para manipular.
Si no haces lo que te digo, voy a publicar en las redes sociales tus fotografías íntimas que me enviaste.
Sin mí, no sirves para nada, eres muy poca cosa. Te tengo que proteger.
Soy tu hombre y tú mi chica, me tienes que obedecer en lo que te pida.
Yo puedo hacer lo que quiera, (infidelidad) porque para eso soy el novio.

25 Banderas rojas que anuncian la violencia machista:

Si alguna vez se pone tan nervioso, que sientes miedo.
Si constantemente y en público, critica tus opiniones o tu forma de pensar.
Si continuamente dice que sabe lo que te conviene y es bueno para ti.
Si dice que le provocas para que sea violento.
Si es desconfiado o celoso cuando no estás con él y trata de investigar.
Si es infiel y además se justifica echándote la culpa.
Si esta situación amorosa produce un retraso en los estudios o unas malas calificaciones escolares.
Si ha conseguido de ti una total sumisión emocional.
Si hace muchas promesas de amor, hasta conseguir lo que quieren, y una vez conseguido, nada de lo prometido.
Si hace que te sientas culpable, cuando le niegas o impides hacer algo, para conseguir lo que quiere.
Si impide que vayas a los sitios sin él, alegando excusas que suponen dominio personal.
Si no permite que le lleves la contraria.
Si no soporta a tus amigos o amigas y prefiere estar siempre los dos a solas.
Si nunca se disculpa de lo que hace mal.
Si quiere controlar la manera de cómo te vistes, te maquillas, hablas o te comportas.
Si recibes amenazas para que le entregues fotografías muy íntimas, alegando amor.
Si se burla de ti y te avergüenza en público.
Si siempre es él quien decide las actividades a realizar. (Lugares, horas, etc.)
Si te agrede, insulta o intenta realizar alguna otra violencia.
Si te das cuenta que estas marcada socialmente y aislada del grupo de tus amistades.
Si te das cuenta que tienes inmadurez mental, para reaccionar y tratar de salir de esa situación tóxica.
Si te ha metido el miedo en el cuerpo, sobre la posibilidad de una venganza a través de las redes sociales (sexting) y del (bullying).
Si te humilla o trata con inferioridad manifiesta, en privado o en público, produciéndote miedo y vergüenza.
Si te pide relaciones sexuales en base a vuestro amor.
Si utiliza el chantaje físico o emocional, para conseguir relaciones prohibidas.

Tolerancia cero en la violencia machista entre adolescentes.

La primera vez que la novia oiga cualquiera de estas venenosas frases, la culpa es del novio, la segunda frase, es culpa de ella, por no haber puesto las cosas en su sitio. La tercera frase, se la tiene bien merecida, por no haber abandonado a su novio a la primera, y por no haber pedido ayuda para separarse de ese novio toxico.

Aprendizaje de defensa personal para prevenir y evitar la violencia machista:

Las novias suelen estar indefensas físicamente, ante la violencia machista de sus novios. Tiene mucha menos fuerza física y no saben cómo prevenir, evitar, defenderse o atacar en situaciones límites de violencia machista. Es totalmente imprescindible que aprendan las técnicas de defensa personal, desde pequeñas, para sustituir su menor fuerza física. Además este aprendizaje le servirá durante toda su vida. No es para devolver las agresiones, es para evitarlas y lanzar el mensaje a otros posibles jóvenes violentos, que si lo hacen o lo intentan, pueden salir mal parados.

La globalización de la indiferencia, ante la violencia machista entre adolescentes:

Ha dejado de ser noticia ese tipo de violencia. Ya nadie se asusta o sorprende por lo que ocurre, ni las novias, ni los novios, ni los padres, ni los maestros ni la policía. Lo empiezan a considerar como un acto cotidiano, promovido y aceptado con más intensidad en determinadas edades y segmentos de la población. Si alguna novia hace la denuncia en la policía, lo normal es que al cabo de unos días la retire, basada en las promesas de arrepentimiento, amor y cambio de actitud que le hace el novio manipulándole.

La manipulación es un arma contundente:

Muchas novias maltratadas se sienten incluso felices o satisfechas, no importándoles nada, pues se llegan a convertir en el juguete de su novio machista, hasta que queda totalmente anulada mentalmente. Este le ha hecho creer que esa violencia, eso es lo normal en la sociedad. Que es una forma de toda la vida para demostrar el amor, la jerarquía, la posesión, la exclusividad y el control dentro de las relaciones amorosas.

Amistad privada con derecho a roce:

Algunas relaciones entre adolescentes empiezan así, y suelen terminar en noviazgos violentos. Ambos no están preparados para cumplir con las obligaciones que tienen los noviazgos, ni se dan cuenta que todavía, no están en condiciones de saber lo que quieren y cuando lo quieren.

El círculo vicioso de la violencia machista:

Suele haber un grave y peligroso círculo vicioso de violencia, arrepentimiento, promesas de amor eterno, aceptación de la realidad, subyugación y vuelta a empezar a rodar desde el principio. Así hasta que ella pueda salir de ese pozo negro, que supone la relación toxica con su novio y arrastrando las cicatrices de los traumatismos mentales y de las secuelas psicológicas.

El machismo mata:

Aunque las novias no lo hayan identificado y por lo tanto no comentado con sus padres, o lo estén intentando ocultar, estos tienen la inexcusable obligación de estar al tanto de lo que pasa con ellas y con su novio. Escudriñando sus palabras, gestos, signos externos, etc. para identificarlo y tomar drásticas medidas inmediatamente, antes de que sea tarde, por parte de ella o de él.

Educación en el conocimiento y práctica de las virtudes y valores humanos:

Esa es la base del mejor sistema de formación de las hijas, para que tengan éxito en la prevención y en la propia gestión de su intimidad, autonomía e independencia, evitando algunos conceptos erróneos de las relaciones. También así, podrán hacer frente y evitar los modelos de violencia machista, trasmitidos e inculcados por los medios de comunicación o adquiridos por los propios adolescentes, los cuales les animan a ejercer el machismo para obtener el total control, dominación y poder sobre su novia con agresiones verbales, físicas, sexuales. Las hijas con mentes bien formadas y despiertas, no se dejan narcotizar por la violencia de los novios machistas.

No subestimar los signos externos:

Los padres no deben minimizarlos cuando ven o intuyen situaciones anómalas, en el comportamiento de sus hijas o de los novios de ellas. No suelen ser cosas pasajeras y algunas veces representan signos externos de adicciones, que van tomando cuerpo ante la toxicidad de los novios violentos. La violencia machista es un problema sumamente grave, capaz de incrustarse en una serie de conductas normalizadas, toleradas y cotidianas por parte de las jóvenes.

francisco@micumbre.com

La formación de la voluntad y el carácter en los hijos

¡Qué importante es formar a los hijos en el carácter, la energía y la fuerza de voluntad!

Porque la vida profesional ofrece muchos retos y es necesario que desde pequeños se les vaya ayudando a templar su fuerza de voluntad.
Los hijos deben ser educados para tener una voluntad recia y firme y saberse vencer ante los posibles altibajos en sus estados de ánimo, en sus tendencias egoístas o de vida cómoda.

En este aspecto, es frecuente encontrarse con quienes buscan aplazar una decisión por la sencilla razón que les cuesta particular esfuerzo a comprometerse en alcanzar una meta. O también los que se deciden por lo más fácil o de modo lánguido.

En estos casos, hay que animar a que los hijos se decidan prontamente, con decisión firme y a elegir lo mejor, aunque sea empresa difícil o costosa.

Por ejemplo, quien se plantea el tomar unas clases de guitarra, batería o de piano porque le gusta la música. Sabe que tiene que ir periódicamente con el profesor; poner atención en las clases; cumplir con los ejercicios y tareas; practicar con la debida regularidad ese instrumento elegido, aunque ello implique sacrificar otros planes también interesantes. Pero conoce que detrás de ese esfuerzo, logrará cumplir con un sueño y podrá tocarlo relativamente bien en las reuniones sociales con sus amistades, en las fiestas y reuniones familiares. La clave está en hacerlo con constancia, con ilusión, aunque algunos días resulte “cuesta arriba” y el adolescente tenga que vencer esa desgana.

También es interesante considerar a la voluntad en su capacidad de ejecución. Por ejemplo, comenzar algo con mucho entusiasmo y, al poco tiempo, comenzar a perder la energía, la falta de empeño o la perseverancia. En estos casos se debe recomendar actuar de inmediato, pronto, con eficiencia respecto a la decisión, sin concederle un minuto a la pereza.

Otro aspecto fundamental es la constancia. Siguiendo el ejemplo del alumno que toma las clases de guitarra o de piano: se puede dejar llevar por la rutina o la monotonía y fácilmente abandonar la tarea comenzada.

En este caso lo más educativo es que los hijos se crezcan ante esos posibles obstáculos; que perseveren ante las dificultades; que busquen otras motivaciones para imprimirle una mayor ilusión a esta meta que se han planteado.

Recuerdo que una hermana mía tomó -por muchos años- clases de piano y aprendió a tocar las obras maestras clásicas de Chopin, Franz Liszt, Mozart, Schubert, Beethoven…

Pero, redobló su entusiasmo por el piano, cuando su maestra le enseñó también canciones populares y música de moda. Es decir, lo que en ciertos momentos le resultaba árido, como tocar únicamente música clásica, con el ingrediente de practicar melodías de actualidad fue un acicate adicional para interesarse y llegar a dominar bien este instrumento musical. Con los años, se aficionó tanto, que después se convirtió en una experimentada maestra de piano.

Pero, como se dice, conviene “cerrar con broche de oro” la tarea que se ha comenzado. Se debe fomentar en los hijos la capacidad de terminar bien las cosas. Es típico el caso de los niños que dejan la tarea a la mitad para ponerse a jugar o a entretenerse con los videojuegos.

Su madre le pregunta:

* -¿Qué pasó con la tarea, ya la terminaste?

* -No, pero en un “ratito”, la acabaré…

Después, si falta la exigencia de los padres, ese “ratito” se convierte en horas y horas y se quedan con sus celulares, ipads… Luego, cenan, y terminan por acabar bastante tarde sus tareas escolares. ¿Y con qué calidad? Evidentemente, tareas mal hechas, a toda prisa, y recibiendo una bajas calificaciones del profesor.

En estos casos, hay que ayudar a los hijos a terminar a tiempo sus deberes y, otro factor no menos importante, el cumplir con calidad sus tareas.

Tenemos, por desgracia, en ciertos ambientes sociales de nuestro país, la funesta costumbre de que se trabaja o estudia, como se suele decir: Al “ahí’ se va”, “A como sea, al fin que ni cuenta se va a dar mi jefe o mi maestro”; “Al más o menos terminado…”.

Por tanto, reviste capital importancia, el que todos los miembros de la familia se acostumbren a terminar bien sus propios deberes y responsabilidades, con finura y al detalle. Será la pauta para que, en un futuro, les dé prestigio como estudiantes, y más adelante, como profesionales.

Todo esto implica:

a) Saber valorar el esfuerzo. Que, por ejemplo, el ser un buen estudiante no se improvisa sino que es el resultado tenaz de trabajar -un día y otro- con perseverancia; con ganas o sin ganas; haga frío o haga calor, y de vencerse a sí mismos para dejar de lado los elementos distractores (por ejemplo, una buena película o un partido de futbol). Todo eso fortalece la voluntad y capacita a los hijos para vencerse ante los nuevos retos. Con esto no quiero decir, que no sea conveniente ver buenas películas o magníficos partidos de futbol, pero todo dentro de un orden.

b) También es importante que aprendan a negarse en sus caprichos personales y llevar una disciplina y un orden, de tal manera, que desde niños y luego de jóvenes, se ejerciten en la virtud de aprovechar bien su tiempo.

Recuerdo en mis años de estudiante que, compañeros de otras carreras universitarias, como por ejemplo, los arquitectos, muchas veces se tenían que quedar en vela, trabajando la noche entera porque les habían pedido un proyecto o unos planos para el día siguiente; o estudiantes de Medicina que tenían exámenes parciales con sus voluminosos libros de Anatomía, Histología, Neurología, etc. y se pasaban muchas horas, como se dice coloquialmente: “quemándose las pestañas” para poder aprobar el examen.

Naturalmente, actualmente esos antiguos compañeros son ahora brillantes profesionales y han destacado gracias a su esfuerzo y dedicación. Fui testigo de cómo muchas veces se quedaron sin ir al cine, a una fiesta o a otras sanas diversiones, porque tenían que acabar de prepararse adecuadamente para un examen o terminar un bien proyecto arquitectónico.

Pero son ellos mismos los que ahora lo recuerdan con verdadera satisfacción, que todo ese empeño, esa disciplina, tenacidad y orden, al final, redituaron ampliamente en su prestigio como estudiantes y, posteriormente, como profesionales.

c) Por último, si en vez de mirar los problemas como “terribles dificultades” o escollos insalvables, se contemplan como oportunidades para aprender; para crecer; para superarse a sí mismos, los hijos aprenderán a solucionar, por sí mismos, casos complejos y resolver problemas aún en condiciones particularmente adversas.

d) Así van aprendiendo lecciones que la misma vida les va dando. Por ejemplo, a desechar el miedo a equivocarse o quedar mal; a tener presente que, muchas veces, “lo mejor es enemigo de lo bueno” (buscar la perfección, pero no la manía del “perfeccionismo”); el aprender a ser muy concretos en sus objetivos; el saber comprometerse y -como se dice- “ponerse la camiseta” para sacar adelante sus iniciativas y metas personales.

La virtud del compromiso en la familia y en la sociedad.

El compromiso voluntario, verbal o escrito, hecho de buena fe a través de la palabra dada o de un documento, es lo que alguien se compromete moral o jurídicamente a realizar. Debe ser cumplido totalmente y respetado rigurosamente, en la medida en que sea moralmente justo. Ese compromiso ante terceros, se convierte en obligación y puede generar responsabilidades, en caso de no cumplirse e incluso, poner en juego la credibilidad del que no lo cumple.

Compromiso también se denomina a la promesa matrimonial religiosa (esponsales), que los futuros cónyuges se hacen recíprocamente, de contraer nupcias en el futuro. No tiene que dar miedo a nadie, el asumir el compromiso y la responsabilidad de querer, cuidar y proteger al cónyuge, para toda la vida.

Hay dos formas de entender el compromiso matrimonial: Los que lo contraen eclesiástica y voluntariamente ante Dios y ante los hombres, con el firme compromiso para ambas partes de ser indisoluble a perpetuidad, y la unión civil, inscribiéndose solamente en un registro, para vivir simplemente junto a otro, donde la ruptura del compromiso adquirido, ya está establecida incluso antes del comienzo.

Este último grupo no quiere asumir el compromiso del matrimonio para siempre y se casan civilmente, solamente por un tiempo, mientras les convenga. Por lo tanto las razones o excusas para el divorcio son muy diferentes, ya que si no tienen creencias religiosas, solamente lo consideran como un contrato civil, sin compromiso perpetuo, que cuando quieran lo pueden disolver con el divorcio.

El compromiso hecho a otra persona en nombre de Dios, comprometen el honor, la fidelidad, la veracidad y la autoridad debida a Dios, por lo que en justicia deben ser respetados fielmente y el no cumplirlos supone una falta grave. Pero los compromisos hechos para hacer una obra mala, no obligan a nadie.

Asumir un compromiso adquirido voluntariamente, va más allá de las obligaciones impuestas y se convierte en una obligación, hacia uno mismo y hacia los demás, cuando se hace público y tiene consecuencias sobre otros. Por eso hay que pensarlo muy bien antes de hacerlo, para no conformarse solamente con lo afectivo de las “relaciones líquidas”, que son las que se adaptan a cualquier “recipiente” situación.

Los padres tienen la obligación de insistir en la enseñanza a los hijos, de la virtud del compromiso. Hay muchas personas que gracias a su acertado concepto del compromiso, su ayuda a la sociedad civil es inmensa, a través de las ONG (Organizaciones No Gubernamentales). Nadie les obliga a comprometerse, pero esas personas lo hacen de forma continua, sincera y altruista. Mayoritariamente son las personas han recibido una educación, en la que los valores del compromiso y de la fidelidad, son el motor que les permite amar al prójimo como a ellos mismos.

6  Situaciones analizables sobre los compromisos futuros:

Cuando el compromiso conlleva cansancio físico, intelectual y económico, hasta el límite de las posibilidades y no hay forma de pararse para reparar las fuerzas una vez empezado.

Cuando el compromiso produce grandes interrogantes y dudas que afectan a la mente, sugiriendo abandonarlo.

Cuando hay diferencias entre los que se comprometen y los que tienen que sufrir el desacuerdo o los silencios largos y reflexivos.

Cuando hay un compromiso cuyo incumplimiento o diferencias, se tiene que someter a árbitros o amigables componedores.

Cuando son sobre asuntos graves o importantes, sobre el que se compromete y los que no reciben la obligación contraída.

Cuando todo se va desarrollando normalmente y no hay discrepancia, entre el compromiso adquirido, ni con lo que influye en los demás.

Aceptar o imponerse compromisos, puede producir miedos e inseguridad, pero las personas tienen que mostrar y transmitir confianza, en saber que van a cumplir lo comprometido, con la seguridad que ello les hará bien y evitarán el rechazo de los demás, la soledad personal y el aislamiento si no lo cumplen.

El compromiso consiste en saber en qué y cómo comprometerse y cómo mantener lo comprometido, en proyectar la mejor comunicación posible y en abrir de par en par los brazos, especialmente a los más necesitados, para acoger, escuchar, dialogar, comprender y enriquecer.

Hay que comprometerse, darse y dar, sobre todo cuando alguien pide con necesidad nuestra ayuda, nuestro quehacer y nuestra obligación. No hacerlo, supone perder la sensibilidad, que es igual a los que oyen, pero no escuchan.

El verdadero compromiso es un estilo de vida, que define a determinados tipos de personas. No se improvisa, hay que irlo desarrollando poco a poco, según las capacidades y deseos de cada uno. Con el ejemplo hay que intentar que haya personas que lo crean, lo sigan y lo extiendan.

El compromiso basado en el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, produce felicidad, plenitud de vida, alegría y desarrollo emocional. Tiene que servir para ponerse a pensar en el presente y en el futuro, en la vida del prójimo, en la existencia de cada uno, en las necesidades de la familia y de la sociedad, en la promoción humana.

El compromiso no debe producir un temor que justifique el refugiarse en la superficialidad, ni puede ser algo efímero, del estilo de “si te he visto, ni me acuerdo”. Supone una obligación, pero no debe tener el sentido de sumisión, o que solamente se puede asumir en ocasiones excepcionales.

Rechazar o eludir el compromiso, abre paso a una espontaneidad aleatoria, gracias a la cual cada uno hace lo que le da la gana, es decir, lo que se le ocurre imprevisiblemente. Hay que comprometerse porque la vida está llena de compromisos, en el plano familiar, en el profesional, en el social, en el afectivo, en el jurídico, en el religioso y en muchos más. La vida es una suma de compromisos y vínculos. Los que pretenden no utilizar su capacidad de compromiso, no son libres, son prisioneros de su egoísmo.

La valía de una persona puede medirse por el número y calidad de sus compromisos, y que esté dispuesta a cumplir. Por eso, aunque todo compromiso en algún momento de la vida, resulta costoso y difícil de llevar, perder el miedo al compromiso, es el único modo de evitar que sea el azar o la indecisión, quien acabe por comprometernos. Quien jamás haya sentido el tirón que supone la libertad del compromiso, no puede disfrutar de la profunda naturaleza de la libertad. No se es más libre, cuantos menos compromisos haya que asumir.

La sociedad se mejora a través de los compromisos fuertes, personales o colectivos, sacando a relucir o actualizando sus potencialidades de responsabilidad, equilibrio y generosidad, lo que no puede hacer nadie ajeno a los compromisos. Es necesario que todos participemos, cada uno según el lugar que ocupemos y el papel que desempeñemos en la sociedad, en asumir voluntariamente el compromiso generoso de hacer el bien al prójimo en las tareas sociales, pues ésto es un deber inherente a la dignidad de la persona humana.

Graves situaciones que destruyen los compromisos:

Cuando da un miedo incontrolable, las consecuencias del compromiso adquirido.

Cuando desaparece el encanto físico de los comienzos, y empiezan a romperse u olvidarse los compromisos y proyectos asumidos, incluso el de construir juntos el futuro familiar.

Cuando falta el respeto interior y exterior, la comprensión y el entendimiento entre los cónyuges, estando solos o acompañados.

Cuando la ruptura del vínculo matrimonial quebranta o lesiona el derecho del otro cónyuge, y el bien de los hijos, los cuales necesitan la unión estable de los padres, para su desarrollo.

Cuando no hubo desde el principio, la suficiente preparación para estudiar y entender el compromiso que se iba a adquirir, y las responsabilidades que conllevaba.

Cuando por la infidelidad conyugal, de adulterio o económica, se rompe el compromiso del amor mutuo, exclusivo y para siempre, produciendo la desconfianza, la traición y el fracaso.

Cuando se alega que son preferibles las malas consecuencias, que cumplir el compromiso, sin tener en cuenta el daño que se hace al prójimo, por no cumplirlo.

Cuando surge la indiferencia, la falta de comunicación, la frialdad amorosa, la crítica constante, la mutua responsabilidad y el entendimiento hacia el otro cónyuge.

Los padres si quieren demostrar una verdadera autoridad y credibilidad, tienen que ser los primeros, en saber hacer compromisos y cumplir con firmeza y consistencia la palabra dada, principalmente en los conceptos de educación, desarrollo y relaciones familiares y sociales. Cumplir los compromisos conlleva inteligencia, disciplina, obligación y responsabilidad con uno mismo y con los demás.

Los hijos siempre esperan que se cumplan los compromisos que sus padres, les han dado bajo su palabra. Si esto no ocurre, la desilusión y desconfianza, pueden llegar a ser muy difícil de recuperar.

francisco@micumbre.com

La cultura de los premios y los castigos

“Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.” Aristóteles

Desde pequeños es frecuente que se nos eduque a través de premios y castigos, si hacemos algo bien somos merecedores de alguna recompensa, de lo contrario podríamos ser penalizados. Vidal Schmill le llamó a esto la “disciplina idiota” ya que esta forma de “motivación” desvincula la causa de la consecuencia.

Es decir, si voy a obrar bien es porque tendré un beneficio totalmente diferente a la acción que voy a realizar. Y si no voy a obrar mal será para evitar una sanción que nada tiene que ver con lo que estoy haciendo. Esto elimina la construcción de una conciencia para pasar a un pragmatismo, es decir, actuar de acuerdo a lo que más me conviene en ese momento.

El gran problema de este tipo de enseñanza es que cuando las generaciones crecen, continúan bajo este esquema de pensamiento. Si hacemos algo o no es porque me conviene o no. Es así como no es de extrañarse una baja participación ciudadana, altos índices delictivos y de corrupción, entre tantos problemas sociales…

El pragmatismo (conveniencia) no debería determinar nuestras acciones, debería ser nuestra conciencia, impulsada por nuestra voluntad. Pero ambos conceptos (conciencia y voluntad) lamentable te han pasado a ser simples cualidades que en ocasiones se presumen pero pocas ocasiones se llevan a cabo.

Regresando a la pedagogía de Disney, la conciencia es esa pequeña voz que nos dice lo que es correcto e incorrecto. Algunas personas posiblemente podrán decir que no la tienen. Lo cierto es que en la naturaleza humana esta impregnada la conciencia, la diferencia está en que algunos la escuchamos más que otros o la ignoramos unos más que otros.

Por otro lado, la voluntad podríamos compararla con algún músculo de nuestro cuerpo: mientras más lo ejercitemos más se verá fortalecida. La voluntad es aquella cualidad que nos motiva a hacer lo que queremos a pesar de lo que deseamos. Pongo un ejemplo para clarificar: la voluntad nos ayudará a levantarnos temprano porque queremos hacer ejercicio a pesar del deseo de seguir durmiendo.

En resumen, la conciencia nos ayuda a definir lo que realmente queremos (no lo que nos ayudará a recibir un premio o evitar un castigo) y la voluntad nos ayuda a llevarlo a cabo a pesar de nuestros deseos.

La suma de este proceso es a lo que nosotros comúnmente llamamos felicidad, la cuál no es un fin, sino un proceso que podemos realizar cada día y a cada momento. La decisión es nuestra.

Juan Antonio López Baljarg

@Juanlbaljarg

1 2 3 4 5 6