Bullying: Tolerancia Cero. 23 Pasos efectivos, probados con éxito en centros escolares

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Un Plan de Choque de 23 Pasos, ya probado, sencillo y eficaz, que de forma preventiva, correctora y educativa, aborda el problema en todas sus dimensiones y que ha conseguido terminar con el Bullying, en muchos centros escolares públicos y privados.

Estos 23 pasos, ofrecen la verdadera dimensión de la prevención y las soluciones del problema. Las viejas recetas de reñir, amenazar y castigar a los alumnos, con despidos de las aulas, se han empleado siempre después de los hechos. Ahora como prevención, hay que explicar bien la realidad compleja del conflicto y atajarlo, antes de que ocurra.

El Plan se centra en los acosadores, las víctimas, los testigos, los jaleadores, los incitadores, pero se extiende a todos los alumnos, padres, profesores, personal docente, policía, etc. El plan establece mecanismos, estrategias y acciones, para prevenir e intervenir en situaciones de conflicto, que puedan ser susceptibles de convertirse en Bullying. Este plan es para que nadie mire a otro lado y diga: Esto a mí no me concierne.

1. Aconsejar muy claramente a los padres, lo que deben hacer y lo que no deben hacer, cuando uno de sus hijos sea la víctima, el acosador, el testigo activo o pasivo de algún caso de Bullying. Los padres se pueden enterar de lo que sucede, por los signos externos de los hijos, por las conversaciones sutiles que se puede tener con ellos y con lo que ven u oyen, a la salida y entrada del centro, incluso investigando las redes sociales de los hijos.

2. Advertir que mirar para otro lado, mientras se produce el Bullying, supone asumir la responsabilidad de los hechos, al no intentar evitar el que se produzca. Incluyendo a los que incitan, jalean o instigan a otros a hacerlo, y a los relacionados por acción u omisión.

3. Analizar los perfiles personales de cada uno de los actores, que intervienen en el Bullying: Las victimas más frecuentes, los que lo realizan, los que les apoyan, los que miran para otro lado, los testigos que no testifican, cuando se les pide. Así sabrán los alumnos que ya están localizados y definidos. Haciéndoles saber que sus actuaciones, siempre dejan huellas, aunque a ellos les parezcan que son invisibles, recordándoles que tienen puestos encima, los ojos de los profesores y de toda la comunidad escolar, para prevenir, evitar y proteger.

4. Asegurar al o a los agresores y testigos, que tienen también la oportunidad de exponer sin presiones, ni desviaciones, las razones por las que actuaron, exponiéndoles la responsabilidad adquirida por sus acciones.

5. Calcular el costo escolar del número de horas, que tienen que dedicar los profesores, para intentar resolver los casos de Bullying y las pérdidas de horarios de enseñanza, que han supuesto para el resto de los alumnos. Añadiendo las indemnizaciones económicas, que haya tenido que pagar el sistema escolar.

6. Definir el derecho de los acosados, a elegir los compañeros y profesores que pudieran ayudarles con su apoyo, compañía y consejo, a salir de la situación que tienen.

7. Dejar bien claro a los agresores y testigos, que tienen que responder uno a uno, no en grupo, cuáles son sus planes de arrepentimiento y propósito, para que no vuelvan a ser partícipes en ningún nuevo caso de Bullying.

8. Demostrar cómo el acosador, si no tiene el soporte y respaldo de otros, se encontrará aislado y se no se atreverá a hacerlo, incluso por cobardía y miedo a las consecuencias, que para él pudiera suponer, si se tiene que encarar solo y no en grupo, con la posible víctima.

9. Difundir ampliamente una buena información de choque, que aborde el problema en su total dimensión, adaptada a las edades y circunstancias de los alumnos, para inculcarles las responsabilidades que cada uno puede llegar a tener, en la prevención, realización activa o pasiva, en las consecuencias y en el acompañamiento a las víctimas y agresores del Bullying.

10. Encontrar cuáles son, los principales motivos para que originan el Bullying: Racismo, xenofobia, discriminación sexual, origen, religión, condición económica diferente, opiniones, signos externos, discapacidades físicas o mentales, no querer participar en determinadas actuaciones, colopatía, aporofobia (miedo a la pobreza), burla por el físico, exclusión por la forma de vestir, excesiva intolerancia, abuso de la fuerza, etc.

11. Exponer tabulados y bien visibles, las cifras y datos de todos los casos ocurridos, los personajes involucrados, las consecuencias, la intensidad, etc., aunque estén ocultos los nombres. Esto permitirá comprobar los avances que el centro escolar realiza y cuáles son las desviaciones positivas o negativas de los hechos.

12. Garantizar que las víctimas, individuales o colectivas, incluso en el anonimato, siempre se sentirán escuchadas, respaldadas y apoyadas.

13. Hacer comprender, el sufrimiento producido a las personas que sufre el Bullying y sus consecuencias o secuelas posteriores, algunas de ellas irreversibles, que van a tener al intentar rehacer su vida normal.

14. Implantar una política de libertad de expresión, aceptando denuncias anónimas, incluso a través de un buzón virtual o físico, siempre hechas con pruebas fehacientes, libertad, respeto y responsabilidad.

15. Insistir en cómo el comportamiento positivo de cada persona, puede ayudar a revertir la lacra escolar del Bullying, no apoyando a los que lo practican, ni a los que lo consienten, activa o pasivamente y protegiendo y defendiendo, a los que lo están sufriendo.

16. Localizar donde han ocurrido principalmente: En los descansos escolares, a la entrada o a la salida del centro, en las redes sociales, en la vida social privada, etc.

17. Mostrar las estadísticas en ese centro escolar, de cuáles son los principales conceptos de Bullying. Cuantas veces se realizan, en dónde, cuándo, contra quién, por qué, por quiénes, etc. Clasificando: Agresiones físicas, agresiones psicológicas, ciber Bullying, chivatazos, insultos, amenazas, vejaciones, aislamientos forzados de los grupos, en la selección de equipos de deporte, estudios, actividades, amistades, etc.

18. Poner énfasis en la penalización social y moral que tendrá, cada uno de los que han realizado el Bullying, mas todas las personas relacionadas, junto a los que habiéndolo podido evitar, no lo hicieron y ni tan siquiera lo intentaron.

19. Procurar que haya una declaración personal y pública, de los compromisos adquiridos por los acosadores y testigos que no colaboraron para evitar el Bullying, y un seguimiento, también público, de lo acordado.

20. Proponer a los alumnos la firma voluntaria de un contrato simbólico, comprometiéndose bajo su honor, al buen comportamiento frente al Bullying.

21. Publicar una declaración sobre la “Tolerancia Cero contra el Bullying”, consensuada por todos y obligada para los alumnos, profesores y padres de familia. Servirá como “Carta Magna” de lo que hay que hacer y de lo que no hay que hacer, para erradicar esa epidemia escolar que afecta a todos.

22. Realizar la constitución de un grupo de trabajo, compuesto por tres profesores, más los expertos que cada ocasión se necesite, para evaluar por separado, todos los casos de Bullying.

23. Recordar muy claramente, por parte de los expertos de la policía local, las consecuencias económicas, penales y sociales que puedan tener los alumnos y sus padres, si cometen algún delito relacionado con el Bullying.

Cuando el centro escolar implanta y pone en marcha correctamente, este plan de educación, prevención, intervención, y erradicación del Bullying, orgullosamente puede cincelar en piedra, en el frontispicio de su puerta “Aquí, tolerancia cero ante el Bullying”. Esto es una advertencia para propios y extraños, ante la inquietud social actual.

· El objetivo: Crear una comunidad de ciudadanos proactivos que fomente: La educación, la prevención, la detección, la comunicación, las soluciones y la corrección de las situaciones de Bullying. Involucrando a los alumnos, a sus padres, a los maestros, a los administradores, etc., hasta que impregne sus relaciones familiares, escolares y sociales.

· El lema: Las tres aes (A.A.A.). Aceptar las diferencias. Aprender a convivir. Ayudar a negociar.

· La misión: Fomentar una cultura de la convivencia, el respeto, y el valor de cada persona, promoviendo la formación integral y el compromiso de todos los involucrados, ante la búsqueda de soluciones, que promuevan el bien y erradiquen el mal, promoviendo el concepto de comunidad escolar, dentro y fuera del centro de enseñanza.

· La visión: Crear una Marca de Calidad Normalizada, que sirva de ejemplo y solución, a otras comunidades educativas.

Si conoce algún paso efectivo adicional, no dude en enviármelo, pues podría ayudar a ponerlo en práctica, en algún centro escolar.

francisco@micumbre.com

¿Por qué mis hijos hacen mal uso de su libertad?

En las familias actuales observamos el fenómeno de que bastantes padres tienen serias dudas de hasta dónde deben de exigir a sus hijos, sean niños o adolescentes. Algunos delegan esa responsabilidad en los profesores de escuela, en el personal de servicio de la casa; otros se encojen de hombros y simplemente se excusan, diciendo: “Me rindo, yo ya me cansé”; “Es por demás, yo ya soy de otra generación”; “Ya les he dicho lo que deben de hacer, pero no me hacen caso”…

La Maestra en Ciencias de la Familia, Alejandra Diener, ha publicado recientemente su tercer libro, titulado: “Mi hijo no tiene límites…¿Seré yo quien no los tiene?”(1) en el que formula estos interesantes planteamientos: “¿Quién eres? ¿Ya lo sabes? ¿Qué quieres? ¿Sabes qué son los límites? ¿Estás dispuesto a vivirlos en tu vida para poder enseñárselos a tus hijos? ¿Qué estilo educativo tienes en tu casa? ¿Eres tan honesto que aceptarías que quién no tienes límites eres tú?”

El punto de partida de la autora del conocido libro “El Monstruo de la Comodidad”, se inicia al afirmar que la formación comienza por los padres mismos. Son ellos los primeros que deben enseñar a sus hijos con su propio ejemplo; son ellos los que deben de luchar por crecer en virtudes y limar sus defectos.

Explica esta especialista que su obra es producto de numerosas sesiones interactivas que ha tenido con padres de familia en las que le han transmitido las dificultades y problemas a los que se enfrentan cotidianamente con la formación dentro de su hogar. Esos testimonios y vivencias le han servido para la elaboración de este interesante libro.

Sostiene que actualmente existe miedo e inseguridad en muchos padres para exigirles a sus hijos por temor a herir o a causar un disgusto. Añade que en la labor formativa se deben señalar los límites claros en el camino. ¿Para qué? Para enseñarles a tomar buenas decisiones; moldear sus caracteres; templar su fortaleza; forjarles buenos hábitos y un criterio que posteriormente les sirva para saber elegir lo mejor y lo más adecuado para el bien de ellos mismos.

“Si comprendemos que la libertad -sostiene la autora- consiste en el desarrollo de las capacidades del ser humano para ponerlos al servicio de la comunidad, heredaremos una sociedad mucho mejor”. Y comenta que hay que amar mucho a los hijos, pero aunque suponga esfuerzo y continua dedicación, ellos deben de aprender a conducirse por las vías que los lleven a objetivos seguros y metas acertadas.

Alejandra Diener posee una prosa amena y didáctica, acompañada de abundantes citas bibliográficas para fundamentar sus argumentos científicos. Sin duda, esta obra es una valiosa aportación en la orientación familiar que deben implementar los padres de familia.

(1) Diener, Alejandra, Mi hijo no tiene límites… ¿Seré yo quien no los tiene?, Editorial Porrúa, México, 2016.

Un codiciado botín

Un aspecto que suele pasar más o menos inadvertido en nuestras actuales sociedades, es que los jóvenes se encuentran expuestos a una serie de peligros que pueden afectar notablemente sus vidas.

En efecto los jóvenes (entendamos por tales los menores de 30 años) se han convertido en un segmento extremadamente vulnerable en el cual no solo es relativamente fácil sembrar una serie de “necesidades” de todo tipo, sino que además, ofrece muchas garantías de transformarse en el corto plazo y por varias décadas, en un mercado cautivo de las mismas.

De esta manera, conductas que van desde el consumismo insaciable, al afán de emociones nuevas o de diversión, hasta el consumo de alcohol, de drogas o de sexo en general, se han transformado en poderosas tentaciones que buscan asaltar la ciudadela de la inexperiencia de estos jóvenes, so pretexto de respetar su “autonomía”, sus “derechos” o su “realización personal”.

Se insiste que aunque este fenómeno se vista de “progresismo”, en el fondo viene a ser un notable abuso respecto de sujetos que son incapaces ante la ley por su inmadurez, o siéndolo, carecen de la suficiente experiencia para sopesar adecuadamente las reales consecuencias de las decisiones que toman, supuestamente de manera libre y responsable.

Pero además, como en muchos casos todavía se están formando como personas, es muy probable que estas necesidades creadas generen en ellos una dependencia que será muy difícil erradicar en el futuro, al necesitar de un esfuerzo para el que muchas veces no están acostumbrados.

A lo anterior se añaden, entre otras, dos agravantes: la primera es el incentivo que en muchos países las autoridades y la legislación dan a este lamentable fenómeno (por ejemplo, incitando la actividad sexual o permitiendo el consumo de drogas), tratando a estos jóvenes como si fueran adultos, pese a seguir siendo muchos de ellos incapaces jurídicamente para casi todo lo demás; y la segunda, es la crisis de la institución familiar, que tiene múltiples causas, pero que ha redundado en una desatención de los menores en momentos claves de su formación.

Todo esto está trayendo y traerá notables consecuencias, que aflorarán con toda su gravedad en los próximos años, pues sin exagerar, muchas de estas vidas terminarán arruinándose o afectando gravemente la de otros, fruto de estas decisiones abusivamente incentivadas e inmaduramente tomadas en su momento.

Por eso, es hora de ver a muchos de estos jóvenes como verdaderas víctimas del sistema, pues obviamente existe aquí un abuso intelectual y afectivo sobre ellos, que no tienen las suficientes armas para defenderse de estos peligros. Es por eso, como se ha dicho, que al ser una presa fácil, nuestros jóvenes se han transformado en un codiciado botín.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Alejandra Diener presentó su nuevo libro: Mi hijo no tiene límites… ¿seré yo quien no los tiene?

Dentro del marco de la 36 FILIJ (Feria internacional del libro infantil y juvenil) en la #CDMX, la Maestra Alejandra Diener Olvera, escritora y conferencista internacional presentó su nuevo libro “Mi hijo no tiene límites… ¿seré yo quien no los tiene?” Editorial Porrúa.

Ale Diener puntualizó que: “es un libro para papás con hijos de todas las edades. Es más si no tienen hijos les va a servir para su vida personal”

¡Libertad y felicidad eso quiero para mis hijos!

Bajo la consigna de que ser incoherentes no nos ayudará en nada para poder encaminar a nuestros hijos, en este su ya tercer libro, Alejandra Diener busca crear conciencia de que la verdadera libertad, la cual implica vivir dentro de ciertos límites es la que da una real y duradera felicidad, que es lo que todo padre de familia quiere para sus hijos y para sí mismos.

Por medio de reflexiones, frases, diagramas, consejos y evidencia científica Ale Diener nos guía en un viaje de reflexión e introspección, tan necesario para todo ser humano, para que después de lograr un autoconocimiento, seamos capaces de comprender a nuestros hijos; dotándonos de las herramientas necesarias para encontrar paz en el hogar.

Alejandra Diener nos invita en su libro a cuestionarnos y reflexionar acerca de puntos esenciales de la vida: ¿Quién eres? ¿Ya lo sabes? ¿Qué quieres? ¿Sabes qué son los límites? ¿Estás dispuesto a vivirlos en tu vida para poder enseñarlos a tus hijos? ¿Qué estilo educativo tienes en casa? ¿Eres tan honesto que aceptarías que quién no tiene límites eres tú?

Promete tener mucho éxito, y hacer mucho bien este nuevo libro tan esperado de la reconocida escritora, que con su anterior libro “El Monstruo de la Comodidad” alcanzó la aprobación general, convirtiéndose en un #BestSeller, con múltiples testimonios acerca de la gran ayuda y “despertar de conciencias” que sus libros ofrecen.

El próximo 3 de diciembre Ale Diener presentará su nuevo libro, esta vez en la Feria internacional del libro en Guadalajara a las 4 pm, una oportunidad que no deben dejar pasar sus asiduos lectores para conocer de viva voz la nueva propuesta siempre a favor de la familia que en esta ocasión nos presenta esta moderna “Profeta de las familias”.

¿Cómo forjar el criterio de los hijos y educarlos en los valores?

Sin duda, es una pregunta que frecuentemente se hacen los padres y las múltiples respuestas son complejas y de acuerdo con la personalidad de cada hijo. Me he encontrado una publicación que constituye un esfuerzo admirable de su autor por estructurar las ideas medulares en torno a la formación y educación de los hijos de manera que ha sido redactada a modo de prontuario para que los lectores encuentren soluciones prácticas, con un lenguaje asequible y ejemplos sencillos (1).

Richard Templar parte de la importancia de que los cónyuges mantengan un trato afectuoso, cordial, que cuiden los detalles relevantes para fortalecer su propio matrimonio y presenten un frente unido en las reglas y principios formativos dentro y fuera del hogar.

A continuación, aporta consejos bastante sugerentes, por ejemplo, disfrutar realmente de la compañía de los hijos; mostrarse contento al llegar a casa y saber convivir con ellos; hacerse solidario de sus pequeñas preocupaciones; enseñarles a pensar por sí mismos; hacerles conocer el valor de los límites; presentarles razones persuasivas antes que recurrir a la brusca imposición; que sepan los hijos que los padres piden perdón, cuando se equivocan; apreciar y potenciar las cualidades de los pequeños y no olvidar que nadie es perfecto.

El autor proporciona también consejos sobre el desenvolvimiento de los hijos en la escuela, destacando la importancia de conocer a sus amigos y enseñarles a defenderse del bullying. En la segunda parte del libro, brinda magníficas sugerencias cuando los hijos llegan a la adolescencia, y luego, cuando se convierten en adultos. De manera particular, destaca un capítulo relativo al manejo de las crisis personales de los hijos.

En suma, considero que es un libro que los padres deben de tenerlo a la mano en su biblioteca como material útil y formativo de consulta frecuente por la riqueza de sus contenidos.

(1) Templar, Richard, Las Reglas de la Paternidad. Un código personal para criar hijos seguros y felices, Editorial Trillas, México, 2016. Págs. 263.

La virtud de la fortaleza.

Me parece que la fortaleza es una de las virtudes más importantes en la formación de la personalidad de los hijos dentro del hogar. Por eso se le llama virtud cardinal junto con la prudencia, la justicia y la templanza.

Es fuerte, en primer lugar, el que persevera en conseguir un bien arduo o difícil. Como esos alpinistas que observamos que suben elevadas montañas y no corren, sino que llevan un paso constante, cuidando el ritmo respiratorio. Ya les podrá llover, nevar, o tal vez se enfrenten a una ventisca fuerte, pero ellos continúan avanzando a pesar de las dificultades.

También, un aspecto poco llamativo de la fortaleza (porque habitualmente no se percibe por los sentidos), pero que en muchas ocasiones reviste una enorme importancia es la lucha personal contra los defectos del propio carácter.

De mismo modo, existe la superficial idea de que fortaleza es igual a “hombre dotado de vigor físico”, una especie de Superman, que acomete y se enfrenta al enemigo con valor.

Sí, es un aspecto importante de esta virtud, Pero la otra cara escondida, y en ocasiones más valiosa, es la capacidad para soportar las pruebas, las contradicciones. Por ejemplo, el saber llevar bien una pequeña enfermedad –sin quejas- y ofrecerla a Dios; el vencer la pereza; el atreverse a derrotar las tentaciones que intentan hacernos girar en la órbita del “yo”; el trabajar con diligencia y eficacia aunque no se tengan ganas; no desanimarse ante un fracaso más o menos relevante; el que tiene un detalle de servicio con un familiar aunque ese día se encuentre un poco cansado o cargado de actividades, etc.

En estos aspectos se puede ayudar mucho a los hijos para que mejoren. Anoto algunos ejemplos:

1. Animarles que se levanten a la hora que suena el despertador, y no, 15 ó 30 minutos después;
2. El ser diligente y darse prisa para llegar a tiempo a clase;
3. El no darle importancia a un pequeño resfriado. En vez de quedarse en cama, hacer el esfuerzo de cumplir con los deberes escolares y funcionar con normalidad durante el día;
4. El decir que “no” a la pereza, cuando se tiene que cumplir con una tarea o un encargo;
5. El soportar con buen ánimo una pequeña incomodidad: el frío o el calor, un embotellamiento vial; una lluvia inesperada que obliga a cambiar de planes, etc.
6. El vencer un pequeño defecto, como hablar demasiado o ser habitualmente desordenado para trabajar o estudiar;
7. El acomedirse con espíritu de servicio para ayudar en las tareas ordinarias del hogar;
8. El mantener el buen ánimo si no se obtuvo la calificación esperada en una materia y poner soluciones prácticas para mejorar en ese punto específico;
9. El llevar con alegría una pequeña humillación como haber perdido en una competición deportiva, de oratoria o natación, cuando el hijo pensaba que sería el seguro ganador.
10. El ser paciente y comprensivo con los pequeños defectos de los otros hermanos.

Quizá algún lector podría pensar que son cosas pequeñas. Pero en el negarse o superar un detalle y otro –de forma continúa-, se irá logrando que los hijos templen el carácter, la fuerza de voluntad y, en definitiva, que crezcan en la virtud de la fortaleza.

Los 30 graves problemas a los que hoy se enfrentan los hijos

1,351 Palabras. Tiempo de lectura 5 minutos aproximadamente.

Los padres realistas:

Son los que quieren estudiar los hechos que están ahí, delante de todos, para poder trasmitir a sus hijos las mejores soluciones. Detrás de los hechos, están las opiniones, que suelen variar en función del tipo de educación que tienen los padres y de la que quieren dar a los hijos. Estos padres nunca dicen: Eso no va con mis hijos, jamás voy a consentir que les pase eso que dicen.

Las cosas que no hay que hacer, y que los padres no enseñan a sus hijos, se las enseñarán otros, sin escrúpulos morales ni sociales, o las aprenderán a golpe de errores, algunos de ellos con consecuencias irreversibles.

Los padres pesimistas:

Son los que se dicen a sí mismos, muchas frases preparadas para auto justificarse, por ejemplo: Déjales que hagan lo que quieran, pues por mucho que les digas, no te van a hacer caso. Todos lo hacen igual, no tiene remedio y la sociedad sigue. Todos hemos hecho lo que hemos querido y podido. El mundo no tiene solución. Educar a los hijos cada día se hace más difícil, etc.

Los padres optimistas:

Son los que ven y sienten, que hay una gran juventud maravillosa, que lo demuestra en muchas cosas y continuamente. Tenemos el gran ejemplo de los miles de voluntarios, que están presentes en muchas actividades, asociaciones y lugares de compromiso social. Esa es la formidable juventud que no mete ruido, pero que trabaja intensamente para los más necesitados.

Los 30 graves problemas a los que hoy se enfrentan los hijos. Los padres deben elegir la forma de educar en cada uno de estos asuntos y explicar sus soluciones.

1. Convivir con la profusión de armas de fuego existentes, para defensa y ataque, cuya posesión, legal o ilegalmente, está en manos de personas irresponsables y peligrosas. El que posee un arma de fuego, tiene muchas más probabilidades de morir a causa de ella, que el que no la tiene.

2. Desafiar el importante reto de estar bien preparado, para realizar los trabajos que todavía no se han inventado.

3. El enorme consumismo, aparejado con el despilfarro, la falta de ahorro y el desprecio a los demás. Mucho más desprecio hacia los que menos tienen, menos saben o más descolgados están, en esta sociedad de la opulencia. Aprender a discernir, entre las necesidades y los deseos.

4. El nefasto porvenir profesional, de los que no tiene la formación que exige el mercado laboral. Formación que algunos no la adquieren, por no querer esforzarse, prefiriendo seguir los dictados del consumismo y con su vida cómoda, a corto plazo. Mientras los padres les mantengan. Los hijos NiNi.

5. El no saber rectificar los errores o faltas cometidas, debido a la falta de conocimiento y práctica, si es que los padres o maestros, no se han sentido con la obligación, ni la necesidad de educar a los hijos.

6. El racismo y la xenofobia, extendidos en la sociedad, muchas veces preconizados por los medios de comunicación y las redes sociales, e incluso desde las amistades y dentro de las familias, para autojustificar el miedo a perder lo que se tiene.

7. El tener que elegir entre tener cosas materiales, que supongan estatus social, o tener conocimientos personales.

8. El tener que realizar, casi por obligación, los hechos y las ideas que únicamente sean “políticamente correctas” para la sociedad, para no quedar como desplazados socialmente.

9. Enfrentarse a la cultura del Yo, en el funcionar de la vida: Primero Yo, después Yo y siempre Yo, sin pensar en el tú.

10. Estar muy atentos a los cambios de nombres a las cosas importantes, hechos para disimular con falacias y sofismas, su verdadero significado, y así ocultar los problemas que estos cambios encierran.

11. Estar muy atentos al sistemático ocultamiento de la acción moral de la conciencia, realizado a través de un combate institucionalizado, contra los mecanismos de defensa de la persona.

12. Ignorar la firmeza de los cuatro principios no negociables: Vida, familia, libertad de enseñanza y bien común.

13. La ausencia del verdadero concepto familiar, debido al enorme número de tipos de uniones, denominadas familias, y su corta duración, así como su rotación sin límites.

14. La dañina publicidad, permisividad, aceptación social y legalización del consumo de drogas.

15. La esclavitud que suponen para estar a la moda, algunas redes sociales y pantallas electrónicas, consumidoras de tiempo, energías y dinero. Detrás de cada una de ellas, suele estar el principio de un fracaso escolar, profesional o social.

16. La falta de asunción de las responsabilidades que les corresponden a los padres, para lograr la educación de los hijos, con vistas a su futuro profesional, familiar y social, para que estos puedan ser independientes y libres.

17. La falta del convencimiento de los padres, de la necesaria educación en las prácticas religiosas, sus razones y sus beneficios.

18. La falta legal del rigor y jerarquía en las escuelas, en las familias y en la sociedad, lo que origina que algunos padres y maestros, no pueden ejercer su autoridad, por miedo al castigo de las leyes.

19. La falta o escasa educación facilitada por los padres, relacionada con el equilibrio físico, educacional y psicológico que necesitan sus hijos.

20. La falta por parte de los padres, del ejemplo y enseñanza de las virtudes y valores humanos, aplicados según las edades físicas y mentales de los hijos.

21. La gran brecha existente, entre los que más tienen y los que menos tienen, la cual cada vez se agranda más, produciendo segmentos de poblaciones descartables para el futuro.

22. La ineludible necesidad de utilizar el perdón, la reconciliación y el propósito de la enmienda.

23. Los peligros de los noviazgos prematuros, y sus consecuencias, aunque en algunos segmento de la población, sean muy normales y bien vistos,.

24. Luchar contra la permisividad, que justifica que todo está bien, debido a que lo hace todo el mundo. Aprendiendo a discernir la verdad de la fácil manipulación de las mentes, en los engañosos conceptos pseudo religiosos, morales, políticos y comerciales.

25. Soportar las consecuencias a corto y largo plazo, de la poca calidad de la enseñanza, que está soportada por el monopolio estatal, el adoctrinamiento y la falta de responsabilidad de padres, alumnos y docentes, lo que origina la cautividad por la mala enseñanza.

26. Tener claro lo que es la educación sexual, en una época en que la sexualidad, tiende a banalizarse y a empobrecerse.

27. Tener la conciencia educada a que “Lo mío es mío es mío y lo ajeno, de todos”, y cuanto más, mejor.

28. Tener la obligación o necesidad de rotar, por hogares diferentes y sus consiguientes formas de vida, conviviendo periódicamente con padres, hermanos y otros familiares, no consanguíneos, provenientes de las nuevas formas de familia, debido a los divorcios, separaciones matrimoniales, uniones de hecho y gaymonios.

29. Tener que convivir con leyes civiles impuestas, por encima de las leyes morales.

30. Tener que desafiar las nefastas consecuencias legales, de la imposición de las múltiples variantes de la ideología de género, patrocinadas por las asociaciones LGTB, soportadas por las leyes injustas y utilizadas, agresiva y obligatoriamente por sus seguidores.

31. Pero hoy más que nunca existen muchas posibilidades, para llevar una vida plena desde la juventud. La sociedad pone al alcance de la mano, muchísimos medios de superación personal, que antes no había, o no estaban tan disponibles, para la mayoría de las personas. Tenemos que estar muy contentos de poder disfrutar de este mundo, de la situación en la que vivimos y de la futura sociedad que podemos preparar.

Resumen final: (Aviso a los navegantes) Si tienes unos padres, que te dan todo lo que les pides, si no te ofrecen ninguna educación espiritual, si nunca te regañan, si te hacen todo lo que tu puedes hacer y además, se ponen de tu parte cuando tienes un conflicto con tus profesores o con la sociedad, amárrate el cinturón, pues vas a aterrizar en picado.

francisco@micumbre.com

Qué hacer con los padres tóxicos, que pinchan como los cactus

Califico a los padres como tóxicos, cuando no educan a sus hijos, les educan mal, desprecian o se ríen de la forma y fondo de cómo, qué y cuándo hay que educar a los hijos. También son tóxicos, cuando son un mal ejemplo para los hijos y además emplean el chantaje económico, emocional o autoritario, junto a la violencia verbal, psíquica o física, para mal educarles, impregnándoles de su toxicidad.

Esos padres son comparables con los cactus del desierto, que aunque sean nuestros, sean bonitos, adornen, nos den frutos y flores, etc. lo mejor es no acercarse. Y mucho menos intentar abrazarlos, pues nos llenaremos de espinas y hasta es posible, que nos envenenemos o nos muerda algo, de lo que se esconde entre sus espinas. Después de los pinchazos, aunque se puedan aguantar, vienen, por parte de los hijos, las justificaciones improcedentes, los envenenamientos, el acostumbrarse, las disculpas y las excusas. Algunas veces, no hay medicinas para curar los pinchazos.

Es totalmente reprochable e inadmisible, incluso legalmente, que los padres induzcan, obliguen, persuadan o exijan a sus hijos, que hagan cosas delictivas o contrarias a las creencias religiosas de los hijos. Cuantas veces los hijos, por una obediencia mal entendida, por temor, por falta de conocimiento o por no enfrentarse a ellos, acatan sus órdenes o siguen lo que les han dicho los padres. La paternidad responsable y la patria potestad que otorgan las leyes, son para la buena educación de los hijos, en el presente y en el futuro.

Los padres, algunas veces tratan de equivocar a sus hijos, por motivos de autojusticarse de las cosas que están haciendo mal. Si consiguen convencer a sus hijos, del comportamiento que ellos tienen, así se sentirán o creerán, que se pueden sentir menos criticados y enfrentados. Los malos caminos que recorren, creen que si lo hicieran juntos a sus hijos, tendrían una justificación, aunque de verdad sea injustificable.

Hay que honrar a los padres, si ellos quieren dejarse amar. No creo que Dios, ni la sociedad más atea, pudiera querer que haya hijos que sean héroes de causas perdidas. Casos donde los padres no tengan ninguna intención de arrepentimiento, ni de pedir perdón, ni de fijar un firme propósito de la enmienda. A la fuerza no se puede hacer que los padres, acepten el amor que les quisieran entregar los hijos. Dios perdona todo a todos, si nosotros hacemos lo que tenemos que hacer de nuestra parte. Nosotros nos podremos quedar muy bien perdonando a los padres, pero también alejándonos del cactus para no envenenarnos.

Es de bien nacidos, el ser agradecidos con los padres, pero las cosas tienen un límite, cuando utilizan a sus propios hijos, para beneficio de sus ilegítimos y malévolos intereses. Todo tiene un “hasta aquí, basta ya” en la manipulación, el aprovechamiento y la descarada utilización. Si los hijos pueden, deben poner fin a la situación y si fuera necesario, enfrentarse para que los padres cambien de actitud, en beneficio de ellos mismos o de sus otros familiares.

Los hijos, o las personas más cercanas a ellos, incluso testigos, y dependiendo de sus edades y situaciones personales, si no pueden o saben dialogar o enfrentarse con sus padres, deben buscar a otras personas que se interpongan con conocimientos, energía y creatividad ante esa situación. Pueden ser familiares, profesionales sociales, religiosos, médicos, abogados, etc. Procurando que estos sepan integrar su ciencia con la moral familiar.

Debido a que hay una gran ausencia de formación familiar religiosa y cultural, existen los casos de padres tóxicos, que son como los cactus. Los padres tienen la obligación de enseñar las mejores cosas a sus hijos, y los hijos, a determinadas edades, el derecho a buscar y tener el discernimiento de lo que es bueno y lo que es malo, en relación con el comportamiento de sus padres. Es cuestión de saber dónde está situado cada uno.

Estos padres tóxicos, necesitan urgentemente ayuda, con tratamientos especializados de médicos, para que les intenten corregir su trastorno de personalidad mixto, para que se den cuenta del daño irreversible que hacen a sus hijos, con sus malos ejemplos y extorsiones.

Si los padres han abandonado la práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos, deben acudir, pues siempre estarán a tiempo, donde su sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practiquen, para que les enseñen a no hacer daño a sus hijos, con su mal ejemplo, para ellos auto justificarse.

Resumiendo: Hay que asesorarse, para poder estudiar con muy buen criterio, los siguientes conceptos de cada caso en particular, según las edades físicas y mentales de los hijos. A) A qué edad se puede empezar a pensar, que lo que nos están haciendo es nefasto para nosotros. B) Qué puedo perdonar, si los otros no quieren recibir el perdón. C) Cómo puedo amar a los que no quieren, ni se dejan ser amados. D) Ante unos padres tóxicos, si voy también a dejarme intoxicar y voy a intoxicar, con mi ejemplo, a los de alrededor.

La gran mayoría de los padres, son maravillosos, que incluso se dejan la vida por educar a sus hijos.

francisco@micumbre.com

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