Siete almas

En un descuido, al manejar su auto Ben Thomas provoca un accidente automovilístico en el que muere su novia y la familia que iba en otro auto. Ese suceso ha atormentado a Thomas por mucho tiempo; cayendo en una severa depresión, piensa en redimirse y decide que sacrificara su vida para ayudar a siete personas, las mismas siete pérdidas que ocasiono. Su ayuda va desde lo económico hasta lo médico.

Dona un lóbulo pulmonar a su hermano; parte de su hígado a una trabajadora social; un riñón a un entrenador de hockey; su médula ósea a un joven; su casa a una joven madre de dos niños que es maltratada por su novio; sus corneas a un vendedor ciego y su corazón a una mujer con severos problemas cardíacos. No solo eso, ha designado a su mejor amigo para que éste se asegure de que los últimos deseos de Ben Sean cumplidos después al fallecer.

La película fue aclamada casi unánimemente; mucha gente quedo profundamente conmovida; no los culpo, el mensaje transmitido es poderoso: un hombre que comete un error pero que busca redención ayudando a los demás, sacrificando su propia vida. Para una sociedad especialmente egoísta y en continuo estado de pleonexia, es natural que una historia así les impacte. ¿Cuántos no quisieran importarle de ese modo a otros? ¿Cuántos no desearían que alguien los ayude en su punto de mayor crisis? Alguien que los ame lo suficiente para dar la vida por ellos.

Así que, ¿Qué podría estar mal es una historia así? Veamos, Ben se sacrifica a sí mismo no por amor sino porque no puede con la culpa que le embarga al haber ocasionado la muerte de siete personas inocentes. Ha decidido ayudar no a cualquiera, sino a aquellos que lo merezcan y se asegura de ello por medio del consejo de la trabajadora social y poniendo él mismo a prueba a la gente para ver si eran dignos. A los ojos del mundo él actúa de forma justa, ¡Vamos! ¿Para qué ayudar a un miserable ladrón?  ¿Para qué ayudar a alguien iracundo, pudiendo ayudar a una persona noble?

La justicia de Ben (como la de todo ser humano) es imperfecta: elegimos querer a unos cuantos que sean de nuestro agrado cuando el mandato es amar al prójimo en general; amarles como Dios nos ha amado y no de acuerdo a nuestro limitado juicio. Buscar la oportunidad de corregir nuestros errores no significa nulificarnos mediante el suicidio, por más que la industria cinematográfica nos lo exponga de ese modo.

Debemos entender que el suicidio nunca es sinónimo de amor, antes bien es señal de que la persona que piensa hacerlo necesita ayuda profesional y afecto desinteresado para superar su crisis y salir adelante. ¿Quién que ame verdaderamente a sus semejantes quiere verlos suicidándose? Nadie. No importa si hemos cometido infinidad de errores, toda vida importa y Dios nos da cada día la posibilidad de empezar de nuevo. No podemos amar a otros despreciando y acabando con nuestra propia vida.

La película hace apología del suicidio como muestra de “amor” al prójimo; promueve veladamente la donación de órganos obtenida de una forma moralmente inadmisible como el suicidio, del mismo modo en que es inadmisible obtenerla por tráfico de órganos o mediante la eutanasia. Como es ya costumbre, no podían faltar las relaciones sexuales sin compromiso como otra muestra de “amor puro”. Lo salvable es la actuación de Rosario Dawson, una lástima que se haya empleado en una historia que miente al espectador mediante la tragedia y el drama, mezclando actos loables con actos moralmente inadmisibles.

A menudo suele creerse que dar la vida por otros significa dar la vida material, es decir, morir forzosamente; nada más errado. Al esperar el momento adecuado para llevar a cabo un acto bueno y heroico, es posible que se nos escapen pequeñas oportunidades diarias de hacer el bien.  ¿Qué significa entonces dar la vida por los demás? La respuesta la he obtenido recientemente en una conversación sobre la amistad santa:

“Conocer las heridas de otros me permite ayudarles con todo lo que soy. Dar mi vida por ti significa orar por ti para ayudarte a llegar al Cielo”.

Sin duda, “Siete almas” está muy lejos de reflejar ese sacrificio por el prójimo…

Un amor para recordar…

Hace unos años, me ponderaban lo maravilloso de la película “Diario de una pasión”; cómo era que unos jóvenes de diferentes clases sociales se habían enamorado; cómo habían superado tantas cosas y al final estar juntos hasta la ancianidad. Era el ejemplo de que el “amor real” existe, o bien, con el que muchas mujeres sueñan: pasión, diversión, dolor,… que se transformó en peleas, golpes, celos, promiscuidad, infidelidad.

La pregunta obligada es ¿realmente alguien querría algo así en su vida?

Mi respuesta a tal ejemplo fue recomendar la película “Un amor para recordar” protagonizada por Mandy Moore y Shawn West: Jamie es una estudiante sobresaliente, alegre, que viste con largos vestidos, ayuda a otros con tutorías, es servicial; escribió para el anuario escolar que deseaba presenciar un milagro, siendo esto último parte de un listado de cosas que deseaba hacer antes de morir. Landon es el típico galán popular de la escuela, fanfarrón y abusivo. Debido a su participación en una obra teatral, inician a duras penas una amistad que más tarde se transforma en amor.

¿Cuál es la novedad? ¿Qué puede ser interesante? Jamie ama los libros, más no vive encerrada en una biblioteca; posee un carácter apacible y alta autoestima; tiene una seguridad que muchas chicas de preparatoria invidiarían; su rostro y sonrisa irradian una belleza genuina. Sus estándares son altos en todos los aspectos, así que cuando entra en contacto con el rebelde Landon, ella jamás los abarata para agradarle; al contrario, es él quien eleva los propios al querer su amistad y más tarde su amor. He aquí que comenzará la dura transformación del muchacho.

Landon comienza a ayudar a otros, aprende a disculparse y se aleja de amigos que no le hacen bien. Admite que se ha equivocado; para salir con Jamie hace las cosas apropiadamente: pide permiso a su padre y la lleva a cenar a un lugar decente. Jamás intenta sobrepasarse, ni le propone nada deshonesto. Le ayuda a hacer realidad parte de su listado de cosas qué hacer. Después de tiempo y una dolorosa noticia, le propone matrimonio y se casan.  Toda esa trama fue el centro de aquella conversación: cuando la mujer se da a respetar, el hombre que desee estar con ella, deberá ordenarse para merecerla o tendrá que alejarse.

Esto jamás sucedió con Noah y Allie en “Diario de una pasión”, puesto que salen a hurtadillas y ella aceptaba el trato vulgar con tintes de “diversión” que él le dá y así es su relación; con muestras de pasión desbordada, viven en una montaña rusa, llena de altibajos emocionales, con gritos y hasta golpes. En un reencuentro, acaban teniendo relaciones sexuales, él es promiscuo y ella infiel a su prometido. Todo esto fue presentado al cinéfilo cómo “amor”.

Allie al tener estándares bajos, propicia que Noah tenga acceso a ella. No espero hasta el matrimonio, así que tomo un anticipo; no fue caballero en modo alguno y no le interesó proteger la castidad de la mujer que decía amar. No tiene nada que ver la clase social, sino el amor verdadero y el respeto. No tiene qué ver la cuna sino la forma en que vivimos y cuánto nos respetamos; ahí radica gran parte del éxito o fracaso de las relaciones humanas que sostenemos a lo largo de nuestras vidas.

No es raro pensar que ya no hay caballeros; creo sinceramente que además de la siempre importante formación moral en la familia, los hombres deben tener un ideal por el cual luchar y elevarse en todo sentido, así que la mujer ha de mostrárselo, comportándose de acuerdo al tipo de hombre que quiera en su vida. Si se comporta como Allie, es probable que el tipo sea divertido pero no un hombre respetable; si se comporta como Jamie, muchos se irán es cierto, pero quedará aquel que la respete y la ame. Lo mismo sucede a la inversa.

Desde luego el hombre que es realmente caballero, no solo respetará a la mujer que tiene estándares altos y se ama a sí misma; también lo será –muy particularmente- con aquellas mujeres que no saben respetarse a sí mismas, accediendo a tener relaciones sexuales si sus novios se lo piden o vistiendo de manera poco decorosa, entre otras cosas. Y si ellas no aprecian el gesto, solo alejarse, pero jamás aprovecharse. ¿Cuántas veces no hemos escuchado a hombres que se tenían a sí mismos por “caballeros”, decir “ella quería”? Absurda disculpa para salir bien librados de una mala relación, habiendo obtenido lo que querían.

Suele pensarse que el amor cuando es real debe doler, incluso herir, debe ser tumultuoso y apasionado, o de lo contrario no es amor. Ese concepto tan equivocado debe erradicarse, porque puede llevar a muchos a vivir relaciones verdaderamente tormentosas, donde el amor y el respeto es lo único que no existe.

“Un amor para recordar” puede parecerle una película básica a muchos, no obstante muestra que la amistad y el amor, al ser ordenados en Dios, pueden transformar para bien la vida de las personas. Inclúyala en su vídeoteca familiar, vale mucho la pena…

Si quieres, puedes ser feliz

“Editorial Panorama” ha publicado un libro de mi autoría, titulado: “Si quieres, puedes ser feliz” que me parece que viene muy bien para estos tiempos de pandemia en que muchas personas se encuentras desesperadas, pesimistas, sin paz interior; en un permanente estado de desconcierto o mal humor ante esta excepcional situación que estamos viviendo en los cinco continentes.

Para conservar la salud mental es recomendable: 1) Aprovechar bien el tiempo y tener la mente ocupada en asuntos constructivos. Tengo amigos que dedican a impartir  clases o conferencias virtuales para su universidad o bachillerato, o bien, sobre humanidades o temas de empresa; 2) otros se han dado a la tarea de tomar cursos de computación o de otras áreas del saber on line, de intensificar sus conocimientos de inglés, de leer clásicos de la literatura universal,  biografías de grandes personajes de la historia; 3) algunos se han centrado en convivir mejor con su esposa e hijos –sin dejar su trabajo habitual vía virtual- y reconocen que los tenían un tanto abandonados en tiempos de actividades normales. Comentan que es una buena ocasión para poner orden material en toda su casa; 5) Desde luego, es también un tiempo para mantener o incrementar el trato con los familiares, las amistades y conocidos de la escuela o universidad que, a través de las redes sociales, se pueden volver a contactar de modo eficaz.

Ante estas circunstancias resulta fundamental el pensar en positivo porque de nada sirve angustiarse o sobredimensionar los hechos objetivos. La cuestión es mantener el buen ánimo, la serenidad, la alegría y transmitirla a nuestros seres queridos y a quienes nos rodean. El escritor Romano Guardini afirmaba que para mantener la paz, la armonía y el equilibro interior, las personas “deberían de ser aceptarse a sí mismas, aceptar a los demás como son (y no como nos gustaría que fueran) y aceptar lo que ocurre en el entorno social”. A Guardini le tocó vivir de cerca la Segunda Guerra Mundial con todo tipo de privaciones y sufrimientos. Y esa filosofía de vida le ayudó en forma considerable.

Muchas personas se han preguntado en estos meses de cuarentena, ¿cuál es le verdadero sentido de la vida? ¿cómo se consigue la felicidad? ¿Está acaso en el sexo?, ¿en el dinero?, ¿en el poder?, ¿en los placeres o bienes materiales? Conviene recordar que las personas somos seres abiertos a la trascendencia. Nuestro destino no concluye aquí en la tierra. Teniendo claro este punto de partida, se llegan a otros temas fundamentales.

Relacionado con estos cuestionamientos, en otro apartado de mi libro analizo: ¿Cuáles son las características de una personalidad centrada y equilibrada?  Y enumero: 1) La objetividad; 2) la autonomía e independencia para valerse por sí misma;

3) la capacidad de amar y darse generosamente a la persona amada y a los demás;

4) Tener sentido de la responsabilidad;

5) Poseer una visión amplia, es decir, considerar en forma panorámica la vida y a los demás. Engloba las metas trazadas en el campo profesional, familiar, personal, religioso, económico, político, estético, etc.

6) Tener sentido ético, capaz de distinguir acertadamente entre el bien y el mal. No relativizar los hechos que le ocurran a la persona ni caer en el subjetivismo cómodo y de mera conveniencia y mantenerse coherente con los valores a lo largo de toda la existencia.

7) Capacidad de reflexión. En una sociedad que se mueve vertiginosamente y con demasiadas prisas como la nuestra, conviene tener momentos de calma para meditar sobre nuestros propios actos (introspección), sacar consecuencias y corregir el rumbo, si hace falta.

8) Sentido de humor. Es la chispa de la vida sana para aprender a ver los problemas con cierta distancia; no perder la alegría ni el entusiasmo y, en ocasiones, cuando sea necesario, aprender a reírnos de nosotros mismos. Es decir, tener la saludable actitud de aprender a desdramatizar los hechos y situarlos en su justa dimensión.

9) Capacidad de entablar amistades profundas y duraderas. No hay mayor alegría que tener muchos amigos y cultivar esas amistades por toda la vida. ¡Cómo se disfrutan esos encuentros cuando los viejos amigos se reúnen y recuerdan divertidas anécdotas de la infancia, la adolescencia o episodios de la vida pasada!

10) Seguridad y flexibilidad. Por una parte, es importante ser congruente con los ideales planeados y tener firmes convicciones. Pero a la vez, no se puede caer en el inmovilismo y resistirse a cualquier cambio. Porque vivir supone incorporarse un torrente de cambios –más en nuestro tiempo- por ello hay que estar vigilantes y luchar contra esa tendencia de la rigidez mental.

11) Manejo de la frustración. No hay persona que no cometa errores o equivocaciones. Todos, sin excepción, somos seres imperfectos. Hay quienes “se hunden” ante sus propios fracasos, pequeños o grandes. Pero hay que aprender que de cada caída o error siempre se puede aprender algo positivo. Los modernos pedagogos y pensadores de recursos humanos en las empresas animan al personal a transformar esas limitaciones y visualizarlas como “retos”, “desafíos” o “áreas de oportunidad”. Y considerar el lado positivo o de aprendizaje que entraña alguna problemática concreta.

12) Manejarse por objetivos. Si no hay una guía clara en la vida es como un barco sin brújula que fácilmente se pierde en el inmenso mar y casi seguro no llegará a buen puerto. En definitiva, la integración de la personalidad madura abarca múltiples aspectos, pero podemos afirmar que toma en cuenta tanto lo humano como lo espiritual, debido a que tiene una visión trascendente de la existencia humana.

Milagro en la celda 7

Mehmet Koyuncu es un hombre viudo que padece de sus facultades mentales. Un buen día se ve envuelto en una terrible confusión: le acusan de haber matado a la hija de un teniente coronel del ejército turco, le golpean brutalmente y le envían a la cárcel donde es nuevamente golpeado por los compañeros de celda. Un buen día le salva la vida al “jefe” de los prisioneros, éste queda en deuda y decide ayudar a Memo al introducir de contrabando a su pequeña hija para que lo visite. Felicidad. Muere la abuela. Tristeza. Los demás se enternecen al verlos; descubren que Memo es inocente y quieren ayudarle a toda costa. Yosuf les comunica que está dispuesto hacerse pasar por Memo para ir a la horca, así que comienzan a urdir un plan junto con el alcaide y autoridades de la prisión para llevarlo a cabo. Yosuf es ahorcado y Memo se reúne con su hija. Fin.

Esta versión turca de “Milagro en la celda 7” (que tanto ha levantado polvo en el mundo occidental) no soporto el final “triste” que los coreanos le dieron a su producción original del 2013, en la cual el personaje principal si muere y su hija al llegar a la edad adulta decide limpiar su nombre en un nuevo proceso judicial. Por lo regular, las producciones originales difícilmente son superadas por versiones posteriores, sin embargo, al ver ambas películas, la versión turca es mejor que la original.

La película coreana está muy lejos de ser buena, ni medianamente pasable. No es la primera vez que exageran en sus historias con situaciones inverosímiles, extremadamente “tiernas” y “divertidas” para tratar de atrapar al cinéfilo; valga decir que por las críticas recibidas, parece que lo lograron, penoso. Suelo disfrutar del cine asiático, hay excelentes producciones que usted no imaginaría, pero puede estar seguro de que dejarse llevar por una película sentimentaloide o por la basura que suele presentarnos la Cineteca Nacional como “cine de arte” es la peor referencia del cine asiático.

La película turca fue hecha con mayor esmero; la actuación de Aras Bulut  Iynemli (Memo) es de lo más presentable. Sin embargo, recurre a las mismas situaciones inverosímiles. No se duda que la historia sea de principio interesante y pueda tocar sensibilidades, pero dista mucho de ser aquella de la que pueda aprenderse algo a profundidad porque sus argumentos son básicos y predecibles, pero suficientes para enganchar a las masas occidentales poco exigentes.

Dado que es un poco más elaborada, tomándose la libertad de modificar la historia original, vayamos a la versión turca, centrándonos en esa pequeña diferencia. Se ha dicho que nadie ama más que aquel que da la vida por un amigo, pues bien Yosuf no da su vida por amor a Memo o a su hija sino porque considera que su pecado no tiene perdón a los ojos de su dios, arguye que ha visto a su hija en sueños, así que decide que morirá en lugar de Memo. El alcaide, el oficial de seguridad y los prisioneros urden un plan para que así sea. A primera vista parece un acto de bondad en el que se han unido todos, ¡maravilloso, salvarán a un inocente, salvarán a Memo!, pero ¿realmente es así? Han dado por sentado que si Yosuf quiere morir, pues bien, una “noble” causa lo justifica.

Los amigos buscarán siempre el bien en la cuestión material y espiritual del amigo. Yosuf no ama al prójimo, ni ha sido generoso y sus amigos tampoco. La injusticia contra Yosuf (consentida por él mismo) esta urdida por todos, para “corregir” la injusticia del malvado teniente coronel. Tenga presente esto: no es hermoso mandar al matadero a un amigo por más que éste lo deseé; cuando se da la vida se hace por amor al prójimo y por amor a Dios, Uno y Trino; patalee cuanto quiera, así es.

Si hemos de conmovernos con una película, ésta debe tener una historia creíble, esté o no basada en hechos reales, sea del género que sea; no debe tener un mensaje bonito o encantador, sino un mensaje bello, bueno y verdadero, un mensaje sólido que pueda enriquecernos; las actuaciones han de ser creíbles, étc. Los productores deberían ser respetuosos con el espectador, pero si el público es poco exigente, eso no ocurrirá jamás.

Algunos pueden decir que dada la situación de la cuarentena por la pandemia, están más sensibles que nunca y por ello se ha conmovido con alguna de las versiones, yo diría que desde mucho antes gustaban de un cine básico y sentimentaloide. Otros más dirán que lo que necesitamos justo ahora es este tipo de producciones que nos sensibilicen, yo le recomendaría hacer algo mejor: eleve sus estándares y vea películas con contenido sólido que ayude a su intelecto y discernimiento.

Por último ¿cuántos de los que se quejaban de las melosas e inverosímiles novelas hispanas han llorado ahora con “Milagro en la celda 7”? Ahí lo tiene, bien dice el dicho: “No hay quien escupa al cielo que no le caiga en la cara”…

Entre la razón y la locura

“Como el hierro afila el hierro, un amigo afila el semblante de otro amigo” (Proverbios 27:17)

En 1864 William Chester Minor participó como médico militar en la trágica y sangrienta “Batalla de la Espesura”, durante la Guerra de Secesión en EEUU. Ello afectaría la vida de William, ingresando en un manicomio. Después se mudaría a un barrio de Londres donde cometería un crimen que lo llevo al encierro para enfermos mentales, cerca de Oxford. Por otro lado, en 1878, James Murray, lexicógrafo nacido en Escocia, fue invitado por la Sociedad Filológica y la Prensa de la Universidad de Oxford para participar como editor en el proyecto más ambicioso: el nuevo diccionario de la lengua inglesa. Estando en el encierro, William Minor sería el colaborador más productivo del proyecto de James Murray. Fue el inicio de una amistad duradera hasta la muerte de Murray en 1915.

La película “Entre la razón y la locura” protagonizada por Mel Gibson (James Murray) y Sean Penn (William Minor) se basa en la novela The Surgeon of Crowthorne, de Simon Wichester. En esta adaptación podemos hallar cultura, historia y una lección de vida.

El primer acierto es mostrar el arduo trabajo que implica la labor de ordenar el mundo de las palabras. Se menciona algo muy cierto: “Es una guerra sobre la difusión del lenguaje, no una con balas y bayonetas, sino con una influencia y apariencia”. En efecto, más allá de una guerra comercial o bélica, existe la colonización mediante el lenguaje; se logra introducir a otras naciones no solo palabras aisladas, sino también modificar paulatinamente el modo en que nos dirigimos a los demás, las conversaciones que tenemos, se impone el uso comercial de tal o cual idioma y por tanto, los acuerdos y leyes internacionales que los rigen.

En lo que se refiere a nosotros los hispanohablantes, si fuéramos más conscientes de que existe una relación entre idioma e identidad, nos abstendríamos de despedazar el nuestro a cada oportunidad: evitando el uso del llamado lenguaje “inclusivo” (propio de los simios); evitando las abreviaciones innecesarias sustituyendo letras; evitando el uso de anglicismos; evitando el uso de otra degeneración del idioma como el spanglish; dando a nuestros hijos nombres castellanos y cristianos en lugar de nombres anglosajones. Todo lo anterior, aunque pareciera una nimiedad, nos ayudará a conservar nuestra identidad y cultura.

El segundo acierto y el más importante de la película es tocar el tema de la amistad, el perdón y la redención juntos. William, al haber cometido asesinato queda marcado para siempre, sabe que ha hecho mal y que debe pagar por ello. Sin embargo, con el paso del tiempo la viuda le perdona y le escribe unas simples palabras: “Si hay amor… ¿entonces qué?”. William sigue odiándose a sí mismo y en su desesperación llega a considerarse indigno de perdón, alguien que no merece ser amado jamás; por tanto responde: “No hay oportunidad de redención”. La viuda acota por última vez: “Si hay amor… entonces ama”. Palabras que significaban el perdón concedido a William desde lo profundo de su corazón.

Llega el punto en que el espectador podrá diferenciar una amistad real de una amistad pasajera o superficial: James acude en su ayuda obteniendo solo el rechazo de William; no obstante se dirige a autoridades de alto rango para interceder por la vida de su amigo y como él mismo lo expone: “Estoy aquí parado frente a usted para una sola, complicada, dolorida y muy amarga; pero una vida aún así. Por lo tanto merecedora, digna y preciosa. Si usted piensa como yo deseo que piense, que cada vida individual merece una oportunidad, por favor, escuche lo que vengo a decir”. Obtiene la “expulsión” de William a su país natal, suficiente para salvarle de su autodestrucción y confinamiento.

Una traición, un asesinato o un acto violento es capaz de arrastrar al ofensor hasta el odio de sí mismo, creyéndose indigno de perdón y de la misericordia de Dios; puede arrastrar al ofendido a la amargura, al orgullo y al odio hacia quien le ofendió; y a ambos a la perdición y destrucción de sus almas. No se trata solamente de los errores que cometemos, de las ofensas que recibimos o infligimos, sino de lo que hacemos después de ello; es lo que en definitiva decide el futuro de una persona, tanto en lo material como en lo espiritual.

Lo maravilloso de la misericordia de Dios (cuando uno se arrepiente) es que nos permite volver a empezar, incluso mucho tiempo después del dolor padecido por nuestros yerros. Cambiar el rumbo de nuestra vida es de las cosas más difíciles porque es un trabajo diario y arduo, caer y levantarse continuamente; significa morir a uno mismo para que Dios gobierne.

En la vida cotidiana encontrar a otros que nos acercan a Dios en este duro camino, es una de las bendiciones más grandes que alguien pueda imaginar. A través de otros Dios nos recuerda que no estamos solos y que siempre se puede empezar de nuevo. Su promesa es una dulce realidad cuando nos sometemos a su suave yugo: «Yo hago nuevas todas las cosas…» (Apocalipsis 21,5)

Maravillosa película, por demás recomendable y que no debe faltar en su vídeoteca familiar.

La otra revolución de Europa del este

El Baile Tras la Tormenta, es el original título del libro del reconocido y prolífico escritor, José Miguel Cejas (Editorial Rialp). Expone numerosos relatos de disidentes de algunos países de Europa Septentrional y del Este. Ésta obra suya tiene un particular mérito porque le llevó tres años de continuos viajes, encuentros y entrevistas hasta recoger sesenta relatos de mujeres y hombres de Lituania, Letonia, Estonia, Suecia, Finlandia, Noruega y Rusia.

Son personas de los más variados ambientes sociales, económicos y culturales: músicos, pintores, directores de cine, actores de teatro; reporteros de guerra; catedráticos de universidades; pastores luteranos; líderes sociales, historiadores, escritores; cantantes de rock, de rap…

El mérito de este texto consiste en amalgamar la pluralidad de las narraciones y presentarlas bajo la óptica de dos rasgos en común: la rebeldía ante el sistema político establecido y la fidelidad a sus propias convicciones.

Muchos de ellos tuvieron que luchar contra las dictaduras totalitarias (nazismo, comunismo, socialismo) que oprimieron la libertad de millones de ciudadanos en Europa del Este; otros, se han tenido que enfrentar a la sutil dictadura del materialismo hedonista y al capitalismo salvaje, que pretende extirpar de raíz sus creencias, tradiciones y todo rastro de espiritualidad.

Son testimonios de personas que han sufrido cárcel, torturas físicas o psicológicas; numerosos rechazos sociales; negativas rotundas de tener un trabajo apropiado acorde con sus respectivas profesiones, o también, que han sido condenados al exilio.

En definitiva, son disidentes que se han negado a realizar “lo políticamente correcto”, con la firme determinación de afrontar con valentía todas las consecuencias que sus valores trascendentes y posturas sociopolíticas llevan consigo.

El título evoca un baile gozoso después de una tormenta. El autor comenta que ha conocido, de primera mano, ese particular espíritu de fiesta y liberación que se vive en estas naciones tras la dura tormenta que se ha prolongado a lo largo de numerosas décadas. Fue como salir de un cautiverio para respirar el aire fresco de la libertad.

Pero sus vidas muestran algo enormemente enriquecedor y positivo: las hondas convicciones de una Europa desconocida, llena de vigor, jovialidad y creatividad, que contrasta con la decadencia y el cansancio vital en tantos lugares de Occidente y nos muestra con claridad que ningún sistema totalitario o hedonista puede acallar las profundas voces del espíritu humano.

Diario de una pasión o el diario de un desastre

Una de las películas “románticas” más sonadas es sin duda alguna “Diario de una pasión” estrenada en el año 2004. Es el relato de un apasionado e intenso romance entre jóvenes. La historia de Noah Calhoun y Allie Hamilton (Ryan Gosling y Rachel McAdams) se desarrolla en la década de 1940, es contada en la actualidad por el anciano Noah a su esposa Allie quien sufre de Alzheimer y ambos se encuentran en un asilo, donde cuida de ella.

Desde el principio la película resulta predecible en muchos aspectos, usando argumentos que vemos en incontables películas “románticas”: la diferencia de clases sociales, donde regularmente el hombre es un pobre diablo pero bueno y valiente, unos padres que impiden el romance, un anciano que relata la historia para darle el suficiente respaldo a una desastrosa relación, étc.

Es tal la ceguera que por todos lados uno encuentra elogios (incluso por parte de medios católicos), que pocos reparan en detalles muy significativos:

En un punto de la historia, una noche, haciendo planes para reparar una vieja casona, ante la petición de ella, están por tener relaciones sexuales, pero no se concretan pues ella duda y él no insiste. Esto puede dar la impresión de que el chico la ama pues “le respeta y esperará” pero ¿realmente es así?. Las chicas deben darse cuenta de que si un hombre las respeta, jamás las pondrá en una situación así, porque el respeto no empieza estando en el suelo, desnudos, para ver hasta dónde pueden llegar, sino mucho antes, cuando se citan, en los lugares en que se citan y las intenciones con que lo hacen.

Después, ante el primer atisbo de ruptura, se gritan, ella lo abofetea y lo empuja, en la impotencia él se pega a sí mismo, ella comienza a llorar desconsoladamente, recriminándole. Justo ahora muchos dirán que el motivo es el amor y esa es una forma de demostrarlo, incluso uno oye decir:- “¡Quisiera algo así, que romántico!”. Pero hay que ser honestos: nada romántico, ni sano hay en gritarse y golpearse en el noviazgo (ni en el matrimonio por supuesto), ya que son indicios de una relación tormentosa, llena de inseguridades, ansiedad y dolor. Los jóvenes que se comportan así no son libres, no eligen conscientemente, las emociones son las que gobiernan. Lo que sucede en el noviazgo y los hábitos que se permitan durante éste, es lo que sucederá en el matrimonio.

Luego, se separan, él se va a guerra, ella a la universidad, se alista como enfermera voluntaria para atender a heridos de guerra, conoce a un militar llamado Lon, se enamoran y se comprometen para casarse. Noah la ve un buen día besándose con su nuevo amor, así que herido, reconstruye la vieja casona esperando que ella vuelva, tiempo en el cual mantiene relaciones sexuales con una viuda, como un paliativo ante su decepción amorosa, como es obvio, no la ama, la usa. Allie busca a Noah y tienen relaciones sexuales. El cae en promiscuidad y ella en infidelidad para con su prometido Lon. Al final se decide por Noah. Se hacen ancianos. Fin.

¿Dónde está el amor aquí? ¿Tener una o varias parejas sexuales previo al matrimonio es amor? ¿Golpear a tu novio(a) es amor? Evidentemente no.

El amor real entre jóvenes sí existe, se llama castidad que consiste en el dominio de sí, en la capacidad de orientar el instinto sexual al servicio del amor y de integrarlo en el desarrollo de la persona. Los jóvenes deben darse cuenta de que vale la pena esperar por el/ella hasta el matrimonio, que el noviazgo es un compromiso y no un campo de entrenamiento sexual donde se puede tener uno o más parejas sexuales mientras esperan “al amor de su vida”. Deben darse cuenta de que la castidad es el medio para llegar al amor verdadero que tanto buscan.

¿Y entonces por qué una película con evidentes mentiras tiene tantos elogios? Porque muestra justamente lo contrario a la castidad, jóvenes que no saben ser fieles, ni se dominan a sí mismos, que son esclavos de las pasiones, el público es constantemente bombardeado con el mensaje de que las relaciones sexuales y la promiscuidad sexual antes del matrimonio son “amor puro y sincero”. La industria cinematográfica transmite este mensaje de una manera tan contundente que vemos a infinidad, no solo de adolescentes y jóvenes sino también de adultos embelesados y por desgracia de alguno que otro medio católico “rendidos” ante este desastre.

El objetivo es claro: la destrucción del verdadero amor y la paulatina destrucción del matrimonio.

He aquí que todos tenemos responsabilidad en lo que pulula en la industria del cine: con nuestra asistencia a las salas, la compra de películas en dvd o blu-ray, el click que damos en los portales de películas, cada día estamos diciendo a los productores lo que queremos ver… y eso es lo que nos dan.

Por otro lado existen otras producciones que se esmeran más en tratar de engañar al espectador, en este caso, el trabajo es tan burdo y la mentira tan evidente, que sorprende la cantidad de fanáticos. Es el auténtico diario de un desastre.

Así que por amor a la verdad y respeto a su intelecto, absténgase de ver tales producciones…

Tres maestros de la literatura: Balzac, Dickens y Dostoievski

Stefan Zweig es reconocido por haber sido un célebre escritor y periodista austriaco (1881-1942), pero además fue un biógrafo que narró con gran amenidad, un elegante estilo literario y considero que es quien mejor adentra a los lectores en sus personajes.

Nos los presenta “de carne y hueso”, y ahí radica su genialidad: cómo pensaban y reaccionaban; cuál era su perfil psicológico; cómo actuaban ante determinados hechos históricos; sus obsesiones, virtudes, miserias y pasiones… Cada personaje es abarcado bajo la mirada aguda y omnipresente de Zweig.

Acabo de terminar de leer sus análisis antropológicos y literarios de tres luminarias de la Literatura Universal, titulado: “Tres maestros (Balzac, Dickens, Dostoievski)”, publicado por Editorial Acantilado, Barcelona, séptima reimpresión, 2018, 229 páginas.

Nos comenta cómo el novelista Honorato de Balzac (1789-1850), trabajador infatigable, elaboró una obra monumental, La Comedia Humana, un ciclo concatenado de varias novelas, cuyo objetivo es presentar una radiografía completa de la sociedad francesa del siglo XIX: el empresario rico, el codicioso prestamista, el comerciante avaro, la mesera frívola de un restaurante, el ladrón compulsivo, el vagabundo borracho, el profesional ambicioso que se endeuda, el jugador empedernido, etc.

Sus textos literarios muestran un sentido agudo de la realidad, una imaginación portentosa. Se considera como uno de los creadores de la novela psicológica, así como de la corriente realista.

Charles Dickens (1812-1870) es el escritor inglés del hogar, de la vida en familia. Sus obras más conocidas: Oliver Twist, La pequeña Dorrit, Los papeles del Club Pickwick, Nicolás Nickleby, David Copperfield y Cuentos de Navidad han traspasado las fronteras internacionales del gusto popular por generaciones enteras.

Se dice que más logró Dickens con sus novelas de denuncia social en su país (contra los abusos laborales de los niños; con las mujeres embarazadas en sus extenuantes trabajos; los míseros salarios de los obreros ingleses y padres de familia), que cualquier otro líder político en el Parlamento o alguna fundación recaudadora de donativos para los orfelinatos, hospitales y asilos. Sus obras impregnadas de sentido humanitario, con chispazos de buen humor y amor por las personas humildes, constituyen un documento de primer orden para conocer a la Inglaterra de la época victoriana.

Fedor Mijailovich Dostoievski (1821-1881) es quizá uno de los mejores literatos de todos los tiempos. En su juventud, después de haber sido detenido por la policía debido a sus actividades revolucionarias contra el Zar de Rusia, fue condenado a nueve años de prisión. Posteriormente, salió de la cárcel, inició varios negocios y pronto se endeudó, al punto que tuvo que huir -durante cuatro años- a otros países de Europa para escapar de sus acreedores. Las penalidades que sufrió en su atormentada vida han influido en forma patente en la gran hondura psicológica e intenso dramatismo de sus novelas, como: Pobres gentes, La Casa de los Muertos, Humillados y Ofendidos, Crimen y Castigo, El Jugador, Los Hermanos Karamazov, etc. Como ningún otro autor aborda el sentido profundo de la existencia humana, la presencia del mal en este mundo, la búsqueda de la verdad y su vehemente afán de Trascendencia.

Otras biografías que han hecho célebre a Stefan Zweig son: María Antonieta (esposa del Rey de Francia, Luis XVI), Fouché (el implacable director de la policía francesa) , María Estuardo (Reina de Escocia y luego de Francia), Tolstoi (otra de las grandes luminarias de la Literatura Rusa), Magallanes (el intrépido navegante que se lanzó a darle la vuelta al mundo, por vez primera), Erasmo de Rotterdam (humanista holandés quien ejerció una considerable influencia en la Europa de su tiempo), Paul Verlaine (el célebre poeta francés que enriqueció la Escuela Simbolista y la moderna lírica)…

Con el paso de los años, el legado literario de Zweig no ha hecho sino agrandar su sobresaliente figura, y considero que sus novelas y biografías continúan plenamente vigentes en nuestra época.

Winston Churchill, un apasionado defensor de las libertades de occidente

Acabo de terminar de leer el interesante libro: “Winston Churchill: Su Liderazgo”, un trabajo de investigación realizado por el escritor Mario Escobar (Editorial Grupo Nelson, México, 2012, 227 páginas) en el que analiza la figura de este político excepcional desde el punto de vista del liderazgo que ejerció en el pueblo inglés y en los países aliados.

Sin duda, se trata de uno de los hombres más influyentes en la Historia Moderna. Nació en Blenheim en 1874 y falleció en Londres en 1964. Es sorprendente la cantidad de participaciones militares que tuvo en la India, Sudáfrica (la Guerra de los Böeres), Sudán, en Francia durante la Primera Guerra Mundial y, sobre todo, su determinante papel en aquellos beligerantes años de la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, su figura destacó durante “La Guerra Fría”, cuando los países aliados tuvieron que hacer frente común contra los virulentos afanes expansionistas del marxismo-leninismo de la U.R.S.S. (Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas) en la época de la Posguerra. Fue el primer estadista en denunciar que el Comunismo mantenía un “Telón de Acero” y tenía esclavizados a muchos países.

Fue militar, político, estadista, periodista (ejerció el oficio varios años como corresponsal de guerra), escritor prolífico y orador brillante al punto que le fue concedido el Premio Nobel de Literatura en 1953.

Ha sido famoso por sus frases célebres que han pasado a la historia. En los primeros años de su carrera como político y legislador tuvo sonados fracasos, pero nunca se dejó llevar por el desaliento sino que siguió adelante, con constancia y optimismo, a pesar de las numerosas adversidades. Sobre estos hechos, escribió con sabiduría: “El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”. (…) “El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar”. (…) “El optimista ve una oportunidad en toda calamidad, el pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”.

Sin duda, su formación militar y sus destacadas cualidades como estratega, le atemperaron un carácter fuerte, recio, perseverante, intrépido, audaz e indomable. Churchill fue un político visionario, particularmente cuando Adolfo Hitler (1889-1945), quien encabezaba el Partido Nacionalsocialista Obrero (Partido Nazi), asumió el poder de Alemania como Canciller, en 1933, y como el Führer –líder máximo- al año siguiente, instaurando un régimen totalitario de corte fascista hasta 1945. Sus primeras medidas fueron encaminadas a rearmar militarmente al país teutón con el principal propósito de cumplir sus planes hegemónicos sobre los territorios de las naciones de Europa.

Reiteradamente Winston Churchill -desde principios de los años treinta- denunció la amenaza que representaba para las libertades democráticas de Occidente, el afán de Hitler por imponer a lo largo y a lo ancho del Continente su “Tercer Reich” o su “Nuevo Orden”. Pero la gran mayoría de los políticos ingleses se inclinaban por mantener la paz y las buenas relaciones con Alemania, sin importar el costo político. Lo cierto es que Adolfo Hitler tenía una imagen de estadista poderoso, sanguinario, cruel e implacable, por eso era tan temido.

Pero el primero de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia y se desató la Segunda Guerra Mundial. Pero hay un hecho histórico poco conocido. Sucedía que Alemania había emprendido “La Guerra Relámpago” dirigida a invadir con sus arrolladoras fuerzas militares a los países occidentales. Para junio de 1940, el ejército alemán había ocupado Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Francia.

Sin embargo, Estados Unidos se negaba a entrar en la conflagración mundial. En mayo de 1940, Churchill se convirtió en el Primer Ministro de Gran Bretaña. Y esta nación tuvo que sufrir los embates nazis completamente sola. El estadista inglés mantuvo una férrea postura de resistir y atacar a los bombarderos y cazas nazis con la Fuerza Aérea Inglesa (RAF). Se denominó como “La Batalla de Inglaterra”. En ella tuvo un papel decisivo el genio militar, la determinación y la audacia de Churchill que mantuvo la moral en alto de sus tropas y todos los ciudadanos ingleses, que a la postre se convirtió en la primera victoria de Inglaterra frente a Alemania.

Fue célebre su discurso ante la Cámara y difundido simultáneamente a nivel nacional por la radio, el 4 de junio de 1941, cuando enardeció los ánimos y llenó de esperanza a su pueblo, a las fuerzas armadas y tuvo una enorme repercusión en Gran Bretaña y en muchos otros países del orbe. En esa pieza magistral de oratoria, quedaba patente el arrojo y la valentía de su carácter, así como su liderazgo ejercido en la hora más dramática y decisiva para salvaguardar las libertades democráticas de Inglaterra y, como se comprobaría más tarde, del resto de las naciones de Occidente. Decía con vehemencia: “Combatiremos en los mares y los océanos, combatiremos cada vez con mayor confianza y fuerza en el aire; defenderemos nuestra isla a cualquier precio. Combatiremos en las playas, en los lugares de desembarco, en los campos y en las calles; combatiremos en las montañas; pero no nos rendiremos jamás”. Con el famoso “Día D”, el 6 de junio de 1944, miles de soldados aliados desembarcaron en playas francesas de Normandía, bajo la “Operación Overlord”, y comenzaba así el derrumbe del “Tercer Reich” alemán. No cabe duda que, sin la firme y enérgica oposición de Churchill frente a Hitler, y luego de los países aliados, hubiera cambiado el panorama de la geopolítica mundial.

Premio Nobel 2017

Tras un proceso de designación que habitualmente tiene duración un año, a partir del lunes 2 de octubre se inició el anuncio público de los ganadores a los premios Nobel 2017, los cuáles serán entregados el próximo día 10 de diciembre, en Oslo (Noruega) y en Estocolmo (Suecia).

Este año el Premio Nobel de Medicina fue para los estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young por su investigación sobre el llamado “Reloj biológico”, quienes en sus estudios explican cómo las plantas, animales y los humanos adaptan su ritmo biológico para sincronizarlo con las rotaciones de la Tierra.

El Nobel de Física 2017 fue para Los científicos estadounidenses Rainer Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne, por la observación de las ondas gravitacionales. Ellos tuvieron un papel importante en la puesta en marcha del Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO), la iniciativa que detectó por primera vez esas ondas.

Por su parte los científicos Jacques Dubochet, Joachim Frank y Richard Henderson han conseguido el Premio Nobel de Química de este año por el desarrollo de microscopía crioelectrónica para la determinación de estructuras de alta resolución de biomoléculas en solución, lo cual ayudará al desarrollo de medicinas.

El escritor japonés Kazuo Isihiguro ha sido designado Premio Nobel de Literatura 2017. Isihiguro quien adoptó la nacionalidad británica, fue señalado como un novelista «con gran fuerza emocional capaz de descubrir el abismo que surge por debajo del ilusorio sentido de conexión con el mundo». Su obra ha sido traducida a más de cuarenta idiomas. Una de sus obras fue adaptada cinematográficamente en el éxito mundial conocido como ‘Lo que queda del día’, con Anthony Hopkins y Emma Thompson en 1993.

La Campaña Internacional contra las Armas Nucleares (ICAN), ha sido ganadora del Nobel de la Paz 2017, por sus esfuerzos para la erradicación de las armas atómicas en todo el mundo. «La ICAN ha sido el actor líder de la sociedad civil en los esfuerzos para lograr la prohibición de las armas nucleares en el marco de la legislación internacional».

Finalmente el Nobel de Economía de 2017 fue para el economista estadounidense Richard H. Thaler, por su aportación dentro del campo de la Economía Conductual; es decir integrar la economía y la psicología. Lo cual permite «un análisis más realista de cómo piensan y actúan las personas cuando están tomando decisiones económicas», lo que ayuda a «diseñar medidas e instituciones que incrementan los beneficios para el conjunto de la sociedad».

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