Infertilidad y embarazos fallidos, consecuencias de la malformación de útero

Entre el 20 y el 35% de las causas de infertilidad, se relacionan con causas fisiológica en la mujer

Muchas mujeres desconocen que padecen este tipo de patologías y cuáles son sus manifestaciones

México D.F., Enero, 2013.- El útero o matriz, es el órgano en donde se aloja y crece el bebé durante la gestación. Es el mayor de los órganos del aparato reproductor femenino, tiene la forma de una pera y mide aproximadamente de 5 a 7 cm cuando no hay embarazo.

De acuerdo con un estudio revelado por la European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE, 2010), entre el 20 y el 35 % de las causas de infertilidad se relacionan con causas fisiológicas en la mujer. De ahí, que una de esas causas tiene que ver con las patologías que suele presentar el útero y de las que muchas mujeres tienen poca o nula información.

“Muchas mujeres no lo saben, pero el útero puede presentar algunas enfermedades que afectan directamente su fertilidad y/o sus posibilidades de llevar a término un embarazo”, -explica el Dr. Joaquín Ruiz, médico Gineco-Obstetra- “Las malformaciones de útero suelen presentarse durante el desarrollo embrionario, y dependiendo de su gravedad o extensión serán detectables o no al nacimiento”.

Existen mujeres que desconocen que padecen este tipo de patología, por lo que es necesario realizarse los estudios pertinentes con un especialista en el caso de que se produzcan ausencias de periodos menstruales constantes, pérdidas gestacionales recurrentes o infertilidad. “Cualquier mujer puede presentar estas alteraciones”, comenta el especialista, “lo importante es prevenir que este tipo de situaciones lleguen a más, por eso es importante realizarse un chequeo anual y/o ante la aparición de cualquier cambio en el patrón menstrual o cualquier anomalía relacionada con el aparato reproductor”.

La Asociación Americana de Medicina Reproductiva ha clasificado estas malformaciones en 6 clases: 1. La agenesia mulleriana, 2. Útero unicorne, 3.Útero didelfo, 4. Útero bicorne, 5. Útero septado y 6. Las asociadas al uso de una sustancia sintética conocida como dietil Etil Bestrol (usada hace algunos años en el tratamiento de la amenaza de aborto y de las nauseas durante el embarazo). “Las malformaciones uterinas son muy específicas en su detección y en su tratamiento, por ello, lo más importante es el diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado para cada caso”, puntualiza el Dr. Ruiz.

FUENTE: www.1tad.net

 

El destino del los Embriones

LUEGO DEL polémico fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, negando el derecho a la vida del embrión humano en sus primeras etapas de vida -valga la redundancia-, la discusión se ha centrado, o bien sobre los aspectos jurídicos del fallo o bien sobre aspectos humanitarios válidos, como es la reconocida necesidad de concebir de las parejas subfértiles. No obstante, otros aspectos a considerar son algunos costos que trae la consolidación de las técnicas de reproducción artificial casi como el único método de elección para tratar problemas de fertilidad. Me referiré a dos de ellos. 

El primero se refiere al destino de los embriones humanos. Las estadísticas oficiales del Reino Unido, recientemente liberadas por el ministro de Salud inglés, son bastante ilustrativas. De acuerdo a un informe publicado en The Telegraph el 31 de diciembre, desde 1991 se han creado más de 3,5 millones de embriones. De esta cantidad, alrededor de 1,4 millón fueron transferidos al útero, pero poco más de 15% resultó, a duras penas, en un embarazo. Vale decir, más de un millón cien mil embriones se perdieron en el proceso. 

El destino del resto de los embriones humanos generados en Reino Unido por fecundación in vitro no es auspicioso. Casi 840 mil fueron almacenados para un posible uso posterior, cerca de 2.000 para donación y alrededor de 5.900 apartados para investigación. En total, aproximadamente 1,7 millón de embriones han sido desechados. 

El segundo costo es, por supuesto, el monetario. Las estadísticas inglesas nuevamente nos ilustran al respecto. En promedio, uno de cada 50 niños ingleses nace a través de técnicas artificiales en la actualidad, a un costo promedio de 4.000 euros por cada ciclo (unos tres millones de pesos chilenos) que se duplica o triplica al considerar que, en promedio, el número de ciclos requeridos es aproximadamente tres. Saque su propia cuenta.

Estas cifras han causado gran revuelo en Londres. Por ejemplo, desde la Cámara de los Comunes, lord David Alton -quien tengo el gusto de conocer- señaló a The Telegraph que los embriones humanos se crearon y eliminaron en cantidades industriales con una indiferencia casual en el día a día y con la mayoría de los ingleses ignorando que se generan y desechan a esta escala.

Como epidemiólogo puedo decir que es encomiable contar con un sistema de vigilancia como el del Reino Unido, creado en 1991 a través de la Human Fertilisation and Embryology Authority (HFEA) para regular la industria de la fertilidad en esta nación. Sin embargo, hay otros costos asociados muy difíciles de cuantificar. Por ejemplo, en qué cantidad de embriones se realiza diagnóstico genético preimplantacional, selección eugenésica o selección de sexo es largamente desconocido. 

En el caso chileno, que carece de regulación suficiente, las preguntas a responder son aún las más básicas en términos epidemiológicos. Sería interesante que los expertos chilenos junto con la autoridad sanitaria nos iluminaran con estadísticas que reflejen la verdadera eficiencia de la reproducción artificial y el destino final de los embriones humanos en Chile. Un asunto tan delicado debería estar hace tiempo contemplado en las estadísticas vitales oficiales de nuestro país.

*Elard Koch Investigador en Ciencias Biomédicas

Fuente: diario.latercera.com

 

 

 

La eutanasia que viene

Según hemos dicho muchas veces, los ataques contra la familia y la natalidad en buena parte del mundo han sido tan implacables y efectivos, que como no podía ser de otra manera, los efectos de tan demencial política no cesan de sorprendernos continuamente.

En realidad, seguir sosteniendo la trasnochada teoría maltusiana de la sobrepoblación, sólo puede deberse a una auténtica esclavitud ideológica de sus promotores, que los incapacita para ver la realidad. El actual y galopante envejecimiento de la población está afectando a buena parte del Globo, y no sólo Europa, sino que ahora grandes zonas de Asia (Japón, China, Rusia) se suman al desfile de sociedades que se van despoblando de jóvenes. A lo anterior se añade un brusco descenso de la natalidad en casi todas partes, incluidos América y el mundo islámico.

El problema es que las sociedades no comienzan ni acaban con las generaciones que actualmente viven, sino que como una cadena, requieren no sólo de una sucesión intergeneracional, sino además, de una buena dosis de solidaridad entre ellas para que su historia continúe. Mas, si los ideales de vida que hoy se propugnan apuntan a encerrarse en sí mismo, a disfrutar y a olvidarse de los demás, incluso estando dispuestos a destruir a otros si fuese necesario, parece imposible que esta mecánica funcione.

Es como si de repente, buena parte de la humanidad hubiera enloquecido, perdiendo la capacidad de percibir lo fundamental para su propia existencia, quedando atrapada por un espejismo de supuesta felicidad egocéntrica tan atrayente como peligroso.

Por eso, no debemos extrañarnos que fruto de haber edificado nuestras actuales sociedades sobre criterios tan individualistas, exista un menosprecio cada vez mayor por la vida, sobre todo de los más débiles, y una verdadera obsesión por el confort y la productividad. Todo lo cual hace evidente que las decisiones que tomen los diferentes gobiernos irán a la par con este cambio de perspectiva.

De ahí que más tarde o más temprano –y espero estar equivocado–, en estas sociedades, todas aquellas personas que por alguna circunstancia resulten demasiado onerosas de mantener o no sean productivas, tenderán a ser eliminadas, incluso contra su voluntad, para mantener a flote los intereses económicos y el confort de algunos.

Así, la eutanasia impuesta, y no sólo cuando el sujeto la solicite, se yergue, amenazadoramente, como el otro gran atentado contra la vida en muchas de las sociedades del siglo XXI; algo así como un reflejo de la furiosa embestida de los últimos cincuenta años contra los no nacidos.

De hecho, es muy probable que muchos de los que han defendido el aborto como un “derecho” a brazo partido, terminen cayendo en las garras de una eutanasia tan totalitaria e inhumana como el crimen que ellos mismos propiciaron. ¡Ironías de la vida!

*Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián – Chile

 

Reflexiones médicas (y no médicas) sobre el DIU

México DF, Diciembre, 2012.Un médico explica en su clase: “El mecanismo de acción del Dispositivo Intrauterino (DIU) es el de producir inflamación en el interior del útero; esto tiene 2 acciones para evitar el embarazo: la principal, consiste en destruir los espermatozoides antes de que lleguen a fecundar un óvulo; la secundaria, impedir la implantación de  un óvulo fecundado”. Su alumno pregunta: ¿Existe entonces la posibilidad de que sea un método abortivo al impedir la implantación del óvulo fecundado? El especialista responde categóricamente que no, y que además, no se les puede decir esto a las pacientes, pues las desanimaría de utilizar este método.

En un nivel estrictamente médico, el dispositivo Intrauterino (DIU) es un artefacto, generalmente en forma de T que se introduce en el útero (de ahí el nombre de intrauterino). En la actualidad contiene microdosis de cobre que se liberan de manera prolongada e impiden el embarazo, principalmente por los mecanismos que se han explicado. Cerca de 100 millones de mujeres en el mundo lo usan para controlar su fertilidad, sin saber, quizá, que es un método que no está exento de riesgos, debido a las complicaciones que puede generar su inserción, y a los efectos secundarios que de ésta, pueden generarse.

“Uno de sus principales riesgos es la perforación uterina”, explica el Dr. Joaquín Ruiz, medico Gineco-obstetra. “Esta puede ser temprana (asociada al momento de la inserción) o tardía, por quedar parcialmente incrustada en el miometrio, pudiendo migrar y ubicarse en órganos importantes como el  intestino, la vejiga, el apéndice y los ovarios; situación que puede incluso, comprometer la vida de la paciente”. Además, continua el especialista “existe el riesgo de que el DIU pueda predisponer a infecciones pélvicas, sobretodo en pacientes con infecciones vaginales e infecciones de transmisión sexual al momento de la inserción; situación que puede darse fácilmente, sobre todo si consideramos que en países como el nuestro, no es una práctica habitual realizar pruebas específicas para detectar estas infecciones, previo a su colocación. Esta falta de precaución a la hora de colocarlo, puede generar una enfermedad pélvica inflamatoria que compromete -en primera instancia- la fertilidad posterior de la paciente y, en casos más graves, hasta su vida”.

Para el médico, la percepción que actualmente se tiene del embarazo en la sociedad, hace que se combata con un sin número de métodos farmacológicos que se sitúan por encima de  las consideraciones éticas de salud de quienes los utilizan. “Por ello es importante que las mujeres que se deciden por algún método para controlar su fertilidad estén lo suficientemente informadas al respecto, pues se trata de su cuerpo, de su salud sexual y de una fertilidad que puede verse afectada a futuro. Ese sería el ideal, sin embargo, la realidad es más dura y compleja, pues tendríamos –como médicos responsables- que decir a la paciente cosas como: mira, si utilizas tal o cual método, aumentas el riesgo de trombosis… pero evitas casi al 100% el embarazo; o este otro que aumenta el riesgo de presentar infecciones de transmisión sexual,… pero también evita el embarazo y sí, aumenta el riesgo de infertilidad… pero mejor, así menos te embarazas”.

Fuente: www.1tad.net

 

La máxima discriminación

Recientemente, el Parlamento Europeo ha condenado –igual como hicieran algunos movimientos feministas hace algún tiempo– el aborto y la selección prenatal en función del sexo, esto es, que se termine con la vida de niñas por el sólo hecho de ser tales. Sin duda una resolución notable, si se toma en cuenta la avalancha abortista que hoy nos invade, como muestran algunos sucesos recientes.

Así por ejemplo, en su último informe sobre el estado de la población mundial, la FNUAP está abogando por un nuevo “derecho humano”: la “planificación familiar”. De este modo, pretende lograr un completo control sobre la procreación, lo cual evidentemente, incluye el aborto ante un embarazo ‘no deseado’ o incluso ante un ‘hijo no deseado’, si éste no corresponde al sexo querido o presenta patologías que no se está dispuesto a aceptar.

Por su parte, ONU Mujer está llamando a erradicar la violencia contra la mujer en todo el mundo, puesto que según el organismo, ellas viven en un ‘estado de miedo’. Y si bien existen muchos aspectos positivos, no hay que ser muy suspicaz para darse cuenta que el embarazo está siendo considerado cada vez más como un acto de ‘violencia’ contra la mujer si no es querido por ésta.

En Irlanda, una mujer embarazada ha muerto recientemente de manera trágica, y aun cuando todavía no está claro si ello podría haberse evitado con un aborto, dicha situación ha sido astutamente aprovechada por el lobby abortista para exigir la liberalización de esta práctica en ese país.

Y por supuesto, ya se ha hecho costumbre que diferentes documentos e informes internacionales sigan alertando sobre la supuesta “sobrepoblación” del planeta, llamando a tomar –y financiando– drásticas políticas de control de la natalidad, que incluyen el aborto quirúrgico o químico, sobre todo en los países pobres.

Ahora bien, si para sus partidarios/as el aborto es considerado: 1) un ‘derecho humano’; 2) un método más de control de la natalidad; 3) una parte ‘esencial’ de la salud de la mujer –al punto que para algunos el embarazo es una ‘enfermedad de transmisión sexual’–; 4) una instancia de liberación de la ‘violencia’ que ellas sufren; 5) la manera de sacudir de sus hombros el verdadero “castigo” de la maternidad; 6) una herramienta fundamental para el desarrollo profesional y personal de la mujer a fin de colocarla en una situación similar a la del hombre; y si unido a todo esto, 7) el no nacido es cualquier cosa menos una persona, ¿de qué se escandalizan algunos/as cuando se tiene noticia del aborto selectivo de niñas?

Con estas premisas es imposible impedir la mayor discriminación arbitraria contra las mujeres: matarlas antes de nacer por el sólo hecho de ser mujeres. Todo lo cual ha sido el fruto, paradójicamente, de una serie de pseudoderechos que en teoría, pretenden exactamente lo contrario.

 

*Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Chile

 

La mejor vacuna en contra del VPH; Un cambio de conducta

La libertad que gozamos los seres humanos es tan maravillosa que simplemente con tomar ciertas decisiones podemos cambiar el rumbo de la vida. Esa libertad que se nos otorgó como dádiva en el momento que fuimos creados y que con el paso de los años fuimos conociendo y manejando. Libertad que nos lleva a elegir entre varias opciones.

Opciones como podría ser; qué comer, qué vestir, qué estudiar, con quién casarme, cómo vivir la desventura, cómo festejar la alegría. La libertad nos da la oportunidad de forjar nuestro propio destino ante lo inevitable y lo humanamente manejable. Tan poderosa es la libertad que según las conductas que elijamos podríamos cambiar nuestro porvenir.

Siendo así, me centraré en la salud humana, en específico en las infecciones de transmisión sexual, puesto que al respecto, podemos también abusar de nuestra libertad y fraguar un futuro terrible o próspero. Es decir, que si decidimos llevar una vida “ligera”, una vida que recaiga en bienes desordenados, en lugar de nuestro bienestar ordenado, podemos ser víctimas de nuestro propio destino, irónicamente construido por nosotros mismos.

Actualmente existe una campaña de vacunación en México para prevenir el Virus del Papiloma Humano (VPH), virus que solamente se puede adquirir por contacto sexual. Se están vacunando a las niñas desde los 8 o nueve años de edad en las escuelas y los padres de familia no saben si permitirlo o no. Ciertamente, a nadie nos gustaría que nuestros hijos se enfermaran, como sucede con el caso de la influenza, que también se puede prevenir con una vacuna. No obstante la diferencia entre un virus y el otro es que, el VPH se puede prevenir con conductas ordenadas, eligiendo con libertad actitudes acordes al perfeccionamiento humano, viviendo un autogobierno y autocontrol que dominen los impulsos instintivos que tenemos como personas. Y el de la influenza es más difícil de controlar puesto que aunque tengamos conductas higiénicas, que bien se recomiendan como lavarse las manos, el virus flota en el aire y cualquiera lo puede contraer.

Cabe destacar, que como ya he mencionado en otros escritos, el VPH tiene 31 formas de presentarse, de las cuales la vacuna sólo previene en contra cuatro, dos de alto riesgo (cancerígenas) y dos de bajo riesgo, dejando libres 27. Lo que ciertamente nos da a entender que la vacuna no es la solución para evitar contraer el virus, sino que un cambio de conducta. Dato que sería muy deseable que tanto el gobierno como los médicos lo informaran, para así cumplir con el “consentimiento informado” que éticamente tendría que ofrecerse a los ciudadanos.

No podemos pedir que se cambien las conductas alimenticias de las personas para reducir la obesidad, que evidentemente es deseable se revierta la vergonzosa estadística de ser el país más obeso del mundo y no pedir que se cambien las conductas sexuales de la población.

Si tuviéramos ese “consentimiento informado” también sabríamos que ya se han dado efectos laterales a causa de la vacuna en contra del VPH, como ha sido una falla ovárica prematura en una niña de 16 años, es decir, una menopausia temprana (British Medical Journal. “Premature ovarian failure 3 years after menarche in a 16-year-old girl following human papillomavirus vaccination”.

Escuchar programa #INformandoRadio http://tuenlinea.mx/~wwwinformandoyfo/Semen.VIP.Baumgartner.menopausia.temprana.VPH) hecho que de saberlo seguramente muchos optarían por no vacunar a sus hijas y mejor educarlas en la voluntad, así como a los hijos varones también, puesto que las conductas no recaen exclusivamente en las féminas sino que los hombres son los portadores silenciosos que de ser personas con conductas ordenadas no contagiarían a su pareja.

Finalmente me quedaría dejar a reflexión que muchas veces sin informarnos y formarnos tomamos decisiones supuestamente libres, pero que no lo son ya que faltan muchos detalles que de saberlos, tomaríamos medidas mucho más acertadas y no sólo inertes, que básicamente a quien benefician es a los laboratorios como sería en este caso particular, a Gardasil.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

Niños Objeto

Es realmente notable como las instituciones jurídicas pueden cambiar a la sombra de un relativismo ético galopante, que desvinculado de cualquier criterio objetivo sobre el bien y el mal, no sólo considera válidas todas las alternativas posibles en el ámbito privado, sino que inevitablemente, termina utilizando al derecho como instrumento para plasmarlas en la esfera pública.

Uno de los ejemplos más sorprendentes ha sido el estatuto de los niños, al punto que se puede hablar de una paulatina –y no menor– despersonificación del menor, quien a pasos agigantados se ha ido convirtiendo en un objeto, en un producto que es solicitado o desechado a voluntad por los adultos, como parte de su calidad o estándar de vida.

Esta despersonificación, o si se prefiere, cosificación, ya es total en muchos lugares respecto de la vida intrauterina: se ‘crean’ y ‘destruyen’ no natos como muestran la fecundación in vitro (donde cualquiera puede ‘encargar’ un niño, además de existir bancos de semen, de óvulos, vientres de alquiler, etc.), la experimentación con células madre embrionarias (actualmente en franca decadencia por sus magros resultados), los intentos de clonación (de los que ahora casi no se habla), y el aborto, considerado por muchos un derecho libérrimo, que ha llegado a carnicerías tan dantescas como el aborto por nacimiento parcial.

Sin embargo, esta despersonificación sigue avanzando inexorablemente: ya el infanticidio ha penetrado en algunas conciencias, y con razón se preguntaban unos investigadores en una prestigiosa revista científica británica, qué diferencia sustancial existe entre un feto de siete meses y un bebé de tres. Por otro lado, ya son conocidos los casos de eutanasia infantil, sobre todo en Holanda, en que otros deciden matar al niño, por su propio bien, evidentemente.

El asunto no termina aquí: la adopción, concebida inicialmente para el beneficio del menor, hoy es presa de los intereses más dispares, al punto que prácticamente cualquiera puede tener la custodia de un menor, sin querer muchos darse cuenta que literalmente, se está experimentando con él. Por otro lado, se manipula la educación infantil como si se estuviera tratando con ganado, al extremo que ya existen escuelas ‘asexuadas’, en que se los educa de una manera neutra, para que ellos elijan ‘libremente’ (así suele decirse) su orientación sexual.

Y la última noticia que tenemos: la copaternidad. Ésta consiste en el acuerdo de dos personas de cualquier sexo, que desean tener un hijo por el medio que estimen conveniente, pero que no quieren estar juntos o comprometerse, lo que hará que este niño sea criado por dos amigos/as, rebajándolo casi a la condición de mascota.

En todos estos casos, en mayor o menor medida, el gran olvidado es el niño, cuyo bienestar ha pasado a segundo plano o incluso se ha suprimido por completo. ¿Qué más veremos en los próximos años?

*Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

 

Hasta luego oveja Dolly

 

Esta colaboración fue escrita en el año 2009 y se publica ahora por primera vez.

 

Las células madre pluripotenciales inducidas tienen un nombre complejo, no obstante es precisamente su simplicidad y poca especialización de funciones lo que las hace tan valiosas, siendo casi idénticas a las células madre embrionarias. Después de ser reprogramadas genéticamente, casi retornando a su estado inicial, retoman casi todas las características de las células embrionarias, lo que les da la versatilidad que el investigador necesita para controlar su desarrollo, con la posibilidad de adaptarlas a los tejidos dañados de pacientes con enfermedades graves y muchas veces incurables como: diabetes, leucemias y otros tipos de cáncer, enfermedad de Parkinson o esclerosis múltiple por citar algunas.

Podemos valorarlas más si pensamos que además podrían presentar la solución a una disyuntiva ética desatada hace poco más de diez años por la utilización in vitro de embriones de la especie humana para realizar investigaciones que prometen curar muchas enfermedades, pero que pasan irremediablemente por la desintegración y destrucción de embriones humanos.

Estas avanzadas células tienen características similares a las células madre embrionarias y son casi indistinguibles en morfología y funciones genéticas. Otra gran ventaja es su generación rápida y más importante aun; no implican la desintegración de embriones humanos. Este innovador procedimiento que anteriormente no tenía gran difusión por limitaciones técnicas, recientemente, en marzo de 2009, ha podido ser desarrollado a partir de células humanas de piel, sin grandes adversidades técnicas. Su descubrimiento podría tender un puente, que reconcilie las legitimas aspiraciones de los pacientes que sufren a causa de enfermedades graves y apoyan el uso de células embrionarias, y las personas opuestas a la destrucción de embriones humanos, abriendo una opción ética que no implique la explotación de embriones humanos.

La clonación de mamíferos ha sido una de las experiencias más polémicas en toda la historia de la ciencia, sobre todo pensando en que al haberse realizado ya en un mamífero ovino, el próximo paso lógico sería pensar en los humanos. Las siguientes palabras no han hecho el eco suficiente en la prensa mundial, prácticamente no se han escuchado, pero su importancia es fundamental en el camino que deberá seguir la investigación médica en el área molecular y genética. De manera decisiva un científico señala: “Por lo tanto la técnica de clonación ya no es aplicable…” respondiendo a la pregunta sobre la utilidad de estas nuevas células. La respuesta es del profesor escoses Ian Wilmut -creador de la oveja Dolly el primer mamífero clonado a partir de células de un ejemplar adulto – refiriéndose a las células madre pluripotenciales inducidas**, que en su acertado nombre señalan la gran cantidad de potencialidades con las que cuentan.

El profesor Wilmut reconoce que ya está trabajando con ellas y ha prescindido de la investigación y clonación de embriones humanos. Reflexionar que el científico que dirigió el equipo que ha hecho uno de los procedimientos más complejos, -sino es que el más complejo- en la historia de la biología, ha optado por estas células, nos indica sin dejar lugar a dudas, que son enormes las ventajas que lo han llevado a dejar su línea de investigación original y preferir estas nuevas células, de esta forma despidiéndose de su propia innovación, la oveja clonada Dolly.

El desarrollo de células madre pluripotenciales inducidas, ofrece la oportunidad de alcanzar grandes avances en la posible cura y tratamiento de enfermedades graves; sin recurrir a una práctica que no respeta la dignidad del ser humano, al avalar la destrucción de embriones, convirtiéndolos en materia prima de laboratorio con rango sub-humano. Son utilizados como medio para conseguir beneficios de manera siniestra, al generar en un laboratorio un individuo de la especie humana, para su posterior destrucción no justificada, en aras de salvar otras vidas, cuando existen opciones más responsables y éticas. Se niega de manera autócrata la posibilidad de desarrollo pleno a individuos de la especie homo sapiens, nuestra especie. La investigación responsable, debe aspirar no solo a los estándares científicos más depurados sino también a los éticos.

**En el año 2012 el Premio Nobel de Medicina fue otorgado al Dr. Shinya Yamanaka por haber creado las células madre pluripotenciales inducidas (iPS Cells); en 2009 sus investigaciones e impresionantes resultados tuvieron poco eco en la prensa internacional.

 

El Síndrome de Down podría tener tratamiento durante el embarazo

FUENTE: http://digitalextremadura.com

EL INVESTIGADOR Y EPIDEMIÓLOGO CHILENO, ELARD KOCH, PRESENTA EN ESPAÑA UNA INVESTIGACIÓN PIONERA EN EL MUNDO:

El facultativo explicó que, a través de intervenciones no invasivas in útero -que están siendo investigadas por el Instituto de Epidemiología Molecular y del Centro Medicina Embrionaria y Salud Materna en Chile, ambos dirigidos por Koch-, se aportarán importantes mejoras en la calidad de vida de las personas con Síndrome de Down, como un incremento de la capacidad cognitiva, mayor aprendizaje y desarrollo del lenguaje y una disminución de los rasgos cráneo-faciales.

El Director del Instituto de Epidemiología Molecular y del Centro Medicina Embrionaria y Salud Materna en Chile, Elard Koch, presentó esta semana en España la investigación científica que dirige, pionera en el mundo, y cuyo objetivo es minimizar la expresión de las manifestaciones clínicas del Síndrome Down, de manera que se mejore la calidad de vida de las personas, traducida en un incremento de la capacidad cognitiva, mayor aprendizaje y desarrollo del lenguaje, una disminución de los rasgos cráneo-faciales, reducción de las anomalías cardíacas, y, aumento de la expectativa de vida, entre otras mejoras.

Koch ha recordado que las manifestaciones clínicas del Síndrome Down son producidas por la presencia de una copia del cromosoma 21 adicional al par de cromosomas 21 (trisomía) que forman parte de los 23 pares de cromosomas que contienen toda la información genética de una persona. La investigación liderada por Koch ofrecerá mejores condiciones de vida para la persona con esta afección genética.

Esta investigación se despliega en dos fases. En la primera, Koch y su equipo están optimizando un test de embarazo que permita detectar la presencia del embrión durante los primeros 10 días, luego de ocurrida la fertilización y a través de avanzadas técnicas de biología molecular, detectar la presencia de la anomalía genética.

A partir de aquí y ya en la segunda fase, se ensayará una terapia embrionaria entre la segunda y octava semana de gestación -semanas más proclives a los procesos que conllevan enfermedades o malformaciones congénitas- para reducir la expresión de las principales anomalías que conlleva la presencia del cromosoma extra. Koch plantea que se pueden realizar intervenciones no invasivas muy tempranas durante la gestación. “Es un tema complejo, fascinante y esperanzador. Nuestro grupo está trabajando intensamente en una nueva formulación experimental que inhibe enzimas responsables de las alteraciones cognitivas y físicas de la trisomía del cromosoma 21. Si todo marcha de acuerdo al plan en curso, finalizaremos los estudios preclínicos en aproximadamente dos años, lo que nos dejaría a un paso de iniciar los primeros ensayos clínicos en seres humanos”, afirma Koch.

El facultativo ha ofrecido esta mañana una conferencia en dos partes a investigadores y alumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo. En la primera parte, presentó las principales líneas de investigación del Centro de Medicina Embrionaria y Salud Materna, incluyendo el nuevo enfoque terapéutico para el Síndrome de Down. En una segunda conferencia plenaria, titulada «Impacto de leyes reproductivas en la Salud Materna: un experimento natural en Chile”, profundizó sobre la controversial relación entre la mortalidad materna y el aborto, presentando evidencia científica de sus publicaciones más recientes en el tema.

El reconocido epidemiólogo chileno ha demostrado que la prohibición del aborto en 1989 en Chile no incrementó la mortalidad materna en el país, llegando incluso a convertirse en el país más seguro de Latinoamérica para ser madre y con prácticamente nula mortalidad por aborto en la actualidad.

En un extenso artículo original publicado en el número de mayo de la revista científica PLoS One, Koch, junto a investigadores de tres universidades, incluyendo la Universidad de Carolina del Norte en Estados Unidos, analizaron el impacto de 11 factores sobre la tendencia de la mortalidad materna. Los autores establecieron que el incremento del nivel educativo de la población femenina en edad reproductiva, desde 3,5 años en 1957 hasta 12 años promedio de escolaridad en la actualidad, fue un factor clave para lograr reducir 94% la mortalidad materna global y 99% la mortalidad por aborto. Esta variable, actuó potenciando el efecto de otros factores tales como la atención profesional del parto, cobertura de atención prenatal, cambios en la cond
ucta reproductiva, nutrición complementaria para madres y sus hijos en la red de atención primaria y acceso al agua potable y alcantarillado.

La mayor educación incrementa la autonomía y los conocimientos de la mujer para el cuidado de su salud, que la habilitan también para el control de su propia fertilidad utilizando el método de regulación de su preferencia” señaló Koch. Agregó que el incremento de las unidades obstétricas de emergencia y cuidados obstétricos especializados ha sido muy importante para reducir la mortalidad. “En paralelo, observamos que las hospitalizaciones por aborto disminuyeron sustantivamente, incluso después de la prohibición del aborto en 1989, lo que sugiere una caída de los abortos inducidos y una atención oportuna de sus complicaciones” sostuvo el facultativo.

De esta forma, Koch propone una posibilidad que hasta ahora no había sido explorada, según la cual una legislación que restringe el aborto para proteger la vida humana en gestación, como en el caso de Chile, puede ser eficiente reduciendo el problema del aborto inducido siempre y cuando se combine con las políticas públicas y programas de salud para la mujer adecuados. “Por el contrario, es necesario considerar que la despenalización del aborto puede aumentar la incidencia del mismo en el tiempo, especialmente en adolescentes y mujeres jóvenes, a pesar de la disponibilidad de diferentes métodos anticonceptivos como se observa en España en las últimas dos décadas”, sostuvo el epidemiólogo. En este sentido, Chile se presenta como un interesante caso de estudio, pues de acuerdo a Koch, a pesar de que la cobertura de anticoncepción es 20% ó 30% más baja que la observada en países desarrollados europeos, el aborto inducido y sus complicaciones disminuyeron en este país.

 

Formar una familia, a costa de la vida de mis hijos

Para que un acto humano sea éticamente correcto, deben tanto las circunstancias, como los medios y el fin ser adecuados, es decir, deben de ser de acuerdo a la naturaleza ontológica de la persona humana. Si alguno de estos elementos del acto humano es contrario a esa verdad, entonces se cae en relativismo ético. Siendo así, una persona relativa es subjetiva, es pragmática, liberalista y se centra en las circunstancias. Cabe destacar que abocarse solamente en el “depende” conlleva a actos maquiavélicos que en palabras coloquiales se puede traducir en “el fin justifica los medios”.

Al respecto, es lamentable notar que el mundo en la actualidad parece situarse precisamente en este último, “mientras logre yo mis objetivos, lo demás da igual” y dicho pensamiento extrínseco, olvida la dignidad humana o la recuerda solamente cuando es conveniente, lo que se llama reduccionismo antropológico. Reducimos al ser humano a un objeto manipulable, lo convertimos en medio para lograr fines particulares.

Recientemente, una alumna de la licenciatura me comentaba en uno de sus trabajos que “el ser humano estaba hecho para amarse y que las cosas para usarse, pero que tristemente hoy día el ser humano está hecho para usarse y las cosas para amarse”, frase que encierra de manera casi perfecta lo que una persona relativista es.

No obstante, viendo que el mundo se desmorona en consensos, por la incapacidad de emitir juicios éticos verdaderos sobre realidades complejas como es el inicio de la vida humana, Costa Rica, un país pequeño pero coherente ha sido acusado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por un grupo de familias que consideran que la prohibición de la Fecundación In Vitro (FIV), establecida por la Sala Constitucional en el año 2000 de dicho país, viola sus derechos a la privacidad, igualdad y a formar una familia. Sin embargo, la Procuradora tica argumentó que “mientras la técnica atente en contra del derecho a la vida no puede ser permitida en Costa Rica”.

Cabe destacar, que Costa Rica es distinguida en el mundo por procurar una intensa protección al derecho a la vida, lo que hace que la FIV sea deshonesta para con el derecho a la vida de los embriones. Hecho que nos da un ejemplo de integridad y congruencia. No se puede ser circunstancial para beneficio personal, no podemos argumentar que como no se tiene el don de dar vida entonces el “fin justifica los medios”. Es más en ejemplos más tangibles, podemos notar que una persona que vive en pobreza puede llegar a pedir que se le exima de sanciones en caso de que robe, puesto que es injusto que viva con hambre. Lo mismo podemos aplicarlo para aquellos que consumen piratería porque “justifican” que las películas o canciones originales son muy caras.

En este sentido, hay quienes dicen que si robas o si compras piratería, pues “estás en tu derecho a decidir” pero te atienes a la consecuencias. Lo que ciertamente es una verdad absoluta, sin embargo, se relativiza este hecho ante algo que por ser recurrente ahora es “normal”, como la FIV y se considera un “derecho humano” porque si unos pueden concebir ¿por qué yo no?” suponiendo que aquí no hay consecuencias. Falazmente hemos podido dar cuenta que sí hay consecuencias y peor aún, son secuelas que recaen en los más vulnerables, los embriones manipulados, seleccionados, congelados y objetivizados. Los seres humanos más indefensos que pagan por conductas de dominio, de soberbia que han llevado a la humanidad a querer lograr alcanzar sin Dios lo que Dios ha prometido darnos libremente: la felicidad eterna (Tomás de Aquino).

Costa Rica es un ejemplo a seguir, nos da una cátedra de integridad ética, de coherencia de vida y sobre todo nos enseña que la vida humana no puede ser intervenida o manipulada sin ninguna concesión. Por ello en nuestro país, México, deberían de existir tanto en la Cámara Alta como en la Baja Comisiones de Bioética para que se decida en favor del bien superior de la especie humana, sin caer en relativismos que en la mayoría de las veces, son movidos por intereses económicos.

Y para no quedarnos atrás.

Los comités de bioética surgen de la necesidad de atender y revisar las prácticas del personal médico y sanitario, con la finalidad de disminuir errores y abusos cometidos. Son en pocas palabras lo que dice José Enrique Gómez Álvarez y Martha Tarasco Michel del Instituto de Humanismo de Ciencias de la Salud de la Universidad Anáhuac, una “conciencia ética”. Por ello, no solamente en los hospitales deben de existir estos comités, sino que los hacedores de políticas públicas deben de empaparse de esta disciplina, para que en un futuro no se nos reclamen las arbitrariedades e injusticias cometidas a la sociedad mexicana.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

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